Se puede afirmar que las personas son más o menos ansiosas

Se puede afirmar que las personas son más o menos ansiosas

¿Se puede afirmar que las personas son más o menos ansiosas?

Sí. La ansiedad no es sólo una reacción emocional, sino que también puede ser considerada como un rasgo de personalidad. En este caso entendemos la ansiedad como una característica de la personalidad, relativamente estable (a lo largo del tiempo y en diferentes situaciones), en la que se encuentran diferencias individuales importantes.

Distinguimos entre rasgo de ansiedad y estado de ansiedad. El rasgo de ansiedad se refiere a la tendencia individual a reaccionar de forma ansiosa, mientras que el estado es descrito como un estado emocional transitorio y fluctuante en el tiempo. El nivel de un estado de ansiedad debería ser alto en circunstancias que sean percibidas por el individuo como amenazantes, independientemente del peligro objetivo. La intensidad de un estado de ansiedad sería baja en situaciones no amenazantes, o en circunstancias en que aún existiendo peligro, éste no es percibido como amenazante. Mediante el rasgo de ansiedad evaluamos las diferencias en la disposición para percibir estímulos situacionales como peligrosos o amenazantes, y la tendencia a responder ante tales amenazas con reacciones de estados de ansiedad. El rasgo de ansiedad puede ser considerado como reflejo de las diferencias individuales en la frecuencia y en la intensidad con que los estados de ansiedad se han manifestado en el pasado, y en la probabilidad con que tales estados serán experimentados en el futuro. Las personas más ansiosas, tienen un marcado rasgo de ansiedad, por lo que tienden a percibir un gran número de situaciones como peligrosas o amenazantes, y a responder a estas situaciones amenazantes con estados de ansiedad de gran intensidad.

Ansiedad ante los exámenes

Ansiedad ante los exámenes

¿En qué consiste la ansiedad ante los exámenes?

Pregunta:

¿En qué consiste la ansiedad ante los exámenes?

Respuesta:

En nuestra civilización las situaciones que provocan ansiedad de evaluación son cada vez más frecuentes en la vida de las personas. Así, por ejemplo, para poder acceder a la mayoría de los centros educativos es imprescindible superar pruebas de ingreso; el rendimiento escolar se evalúa mediante la realización de exámenes periódicos; para conseguir trabajo hay que superar pruebas de selección, exámenes psicotécnicos, etc. Por ello, la ansiedad de prueba o ansiedad de evaluación se ha convertido en los últimos tiempos en un problema de gran envergadura no sólo desde un punto de vista educativo sino también social y clínico.

En nuestro país, se estima que en enseñanza primaria y secundaria, aproximadamente entre el 15-25% de los estudiantes presentan niveles elevados de ansiedad ante los exámenes (Escalona y Miguel-Tobal, 1996).

La ansiedad ante los exámenes constituye un grave problema no sólo por el elevado porcentaje de estudiantes que la padecen sino también porque ejerce un efecto muy negativo sobre el rendimiento. Por ello, hay que considerar que un número muy alto de alumnos que sufren fracaso escolar no tienen problemas relacionados con el aprendizaje o con su capacidad sino con los niveles extremos de ansiedad que presentan ante los exámenes.

La sintomatología que manifiestan los estudiantes con este problema es muy variada aunque predominan, por un lado, las respuestas cognitivas tales como preocupación excesiva sobre su actuación y las consecuencias de una mala ejecución, comparación con el resto de los compañeros y pensamientos de autocrítica y por otro, las respuestas fisiológicas como molestias gástricas, náuseas, vómitos, diarrea, dificultad para conciliar el sueño, cefaleas, tensión muscular, temblores, respiración rápida y superficial, disnea. Por último, pueden aparecer determinadas conductas como hiperactividad, movimientos repetitivos e incluso, en determinados casos, la evitación del examen o del centro escolar. Estos síntomas tienden a incrementarse a medida que se aproxima el examen. A ello hay que sumar el cambio que suele producirse en el estilo de vida de muchos estudiantes, fundamentalmente universitarios, en época de exámenes ya que tienden a aumentar el consumo de cafeína, tabaco, sustancias psicoactivas, tranquilizantes, etc.

Los efectos que la ansiedad tiene sobre el rendimiento son bastante claros y se producen fundamentalmente ante determinadas condiciones: cuando las instrucciones son amenazantes (p.e. de este examen depende tu futuro, si suspendes tendrás que repetir...); cuando hay presión de tiempo, sobre todo, cuando el tiempo para su realización es corto; o cuando la tarea es compleja y requiere de un alto nivel de concentración. Ante estas condiciones el estudiante ansioso presentará una reducción considerable de su rendimiento.

Como puede apreciarse, estas son las características habituales de los exámenes en el ámbito educativo, lo que permite concluir que tal y como está establecido el sistema educativo actual los sujetos ansiosos tienen serias dificultades para reflejar su nivel real de preparación, por lo que mostrarán reducciones de gran magnitud en su rendimiento.

Ansiedad a hablar en público

Ansiedad a hablar en público

¿La ansiedad a hablar en público puede llegar a ser una patología?

Pregunta:

¿La ansiedad a hablar en público puede llegar a ser una patología?

Respuesta:

Sabemos que una de las situaciones más ansiógenas, en general, es hablar en público. Ante esta situación la mayor parte de las personas reaccionan con niveles altos de activación, pero esta alta activación puede ser muy útil para hacer el esfuerzo que supone:

  • el manejo cognitivo de la información (recuperación de la información, relacionar unos elementos con otros, etc.),
  • la verbalización de los contenidos,
  • con un volumen de voz incrementado,
  • manteniendo un alto gasto de recursos energéticos, atencionales, etc.
  • durante un tiempo prolongado

Ahora bien, un porcentaje alto de personas (alrededor de un 20%) se activan en exceso, centran su atención de manera casi exclusiva en sus síntomas de ansiedad (más que en la tarea de hablar en público), tienen una experiencia muy desagradable de esta situación, la evitan si pueden, etc. Lógicamente, no es muy adaptativo evitar una situación que es importante para tu trabajo, por ejemplo. No todo el mundo va a pedir ayuda a un especialista por este problema, sino que sólo lo harán aquellos que no pueden permitirse el lujo de evitar hablar en público. Ahora bien, aunque no vayan a la consulta de un especialista, algunas personas que evitan esta situación pueden llegar a cumplir los criterios para recibir un diagnóstico de trastorno de ansiedad por fobia social específica, si hay un deterioro significativo de la actividad del individuo, o un malestar clínicamente significativo. Alrededor de un 2% de personas pueden estar afectadas por este problema.

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