Tratamiento del trastorno antisocial

Tratamiento del trastorno antisocial

Tratamientos del trastorno antisocial de la personalidad (TAP).

Dentro de los tratamientos para mejorar las condiciones del trastorno de personalidad antisocial se encuentran varios, como la psicoterapia individual, intervención familiar, terapias grupales y la medicación, en casos más graves el trabajo multidisciplinario entre los psicólogos y psiquiatras es necesario para disminuir los niveles de agresividad en los pacientes. Veamos en que consiste cada uno de los tratamientos mencionados anteriormente.

Psicoterapia individual: es muy complicado llegar a este punto con el consentimiento del paciente antisocial, pues por su misma condición es incapaz de aceptar que necesita ayuda y mucho menos asistir a la misma, es por ello que este tratamiento individual se da en muchos casos por exigencia de la justicia como condición de libertad en casa o por obligación de los padres, la psicoterapia individual ayuda a la persona a darse cuenta que sus pensamientos no son del todo válidos y que sus conductas son sucesoras de dichos pensamientos, el proceso suele ser extenso, pero todo dependiendo de la confianza y el progreso que tenga el terapeuta con el paciente.

Intervención familiar o terapia familiar: es conocida por tener gran impacto en el individuo, donde todos los integrantes de la familia en conjunto con el psicólogo o terapeuta le hacen demostrar al paciente lo mucho que afectan sus comportamientos a la dinámica familiar, deteriorando la misma y generando impotencia por todos sus familiares, pues expresan emociones y sentimientos que quizás la persona no había tomado en consideración con anterioridad. La efectividad de esta terapia en familia depende de igual forma de los integrantes del núcleo familiar, en muchas situaciones su participación debe ser corregida y asesorada por el psicólogo para no crear mayores daños en las cogniciones del paciente.

conducta antisocial adolescentes

Psicoterapia grupal o terapia de grupos: es una forma de abordaje un tanto parecida a la familiar, solo que en este caso los participantes cumplen con una o más características en común, desde cometer algún delito hasta solamente haber golpeado a alguien, es entonces donde un facilitador (terapeuta) se encargará de dirigir los grupos con el fin de ir mejorando la comunicación y demostrando que se puede dialogar sin necesidad de la agresión o ira.

Medicación o psicofármacos: este tipo de tratamiento se sale de las manos de los psicólogos grupales o individuales, dándole su importancia al gremio médico en trabajar conjuntamente para disminuir los niveles de irritabilidad y frustración en los pacientes con conductas antisociales. Los medicamentos conocidos como antipsicóticos suelen tener un efecto positivo en el control de las emociones mencionadas, sin embargo el abordaje psicológico ayudará al paciente a comprender su comportamiento e ir disminuyendo el consumo del fármaco para evitar la adicción al mismo.

Recomendaciones para convivir con una persona que sufre trastorno antisocial de la personalidad.

Las recomendaciones pueden llegar a ser repetitivas, pero nunca están de más para tener esa ayuda que muchos desean, para así mejorar la calidad de vida tanto de los pacientes como de los familiares y allegados de los mismos, en primer lugar es necesario saber que ante un delito de carácter mayor como asesinato o violación la responsabilidad recae sobre los familiares, amigos y conocedores del suceso, pues sin represión alguna ante estos actos la persona continuará cometiendo los mismos, causando mayor daño en otras personas, así que denunciar el caso y llevar el mismo a un ámbito psiquiátrico puede mejorar la condición del paciente si este considera que tiene una respuesta positiva al tratamiento.

Otras recomendaciones para los familiares, amigos y allegados son:

Información y psicoeducación: los procesos de psicoeducacion parten de la idea que los familiares y amigos tengan el conocimiento sobre el trastorno que está padeciendo la persona y la mejor forma de poder sobrellevar la misma.

Evita las etiquetas: conocer sobre el trastorno inspira más seguridad a la hora de tratar a las personas con estas condiciones, pero etiquetarles y recordar a cada segundo su trastorno puede provocar un efecto contrario, la aceptación siempre será un excelente comienzo.

No ceder ante las demandas: cuando las personas antisociales exigen una razón, actividad o bienes materiales necesitan que les complazca de inmediato, mostrar sumisión y cumplir ante las demandas te colocará a su mandato por mucho tiempo.

Evita las discusiones si las mismas no son importantes: discutir por cualquier cosa puede ser su gancho para generar conflicto y demandar tener la razón, si consideras que la discusión no llegará a ningún lado es mejor dejarlo así.

No permitas que te afecte su situación: sabemos que suena complicado, más si estamos hablando de una persona importante en nuestras vidas, pero deprimirnos, bajar la frecuencia de nuestra autoestima, sentir ansiedad, entre otros síntomas pueden aumentar el riego de tener un retroceso en el paciente antisocial.

No caigas en sus mentiras: es muy probable que las mentiras sean más frecuentes de lo que crees, tampoco te convertirás en un ateo de sus palabras, pero podrás demostrar si lo que dice es cierto o no, así colaborarás en demostrarle que no todo el tiempo tiene razón.

Convivir con una persona que sufre de trastorno antisocial de la personalidad puede ser realmente un reto, hay quienes no aguantan la situación y prefieren desertar, otros que aguantan callados en sufrimiento, la idea es simplemente que busquen ayuda si necesitan de la misma, colaborar con la mejora de la persona que nos importa parte también de la participación que nosotros brindemos para que el progreso se dé de una manera eficaz y sin consecuencias mayores.

Afectación del trastorno antisocial

Afectación del trastorno antisocial

Cómo afecta el trastorno antisocial de la personalidad en diferentes contextos.

Ya especificado con anterioridad el trastorno antisocial, debemos colocar en tela de juicio como el mismo es capaz de alterar vínculos emocionales, vivenciales y comunicacionales en el hogar, trabajo y sociedad en general, pues dicho trastorno trae consigo consecuencias que no solo afectan a las personas que la padecen sino también a sus allegados.

En varios estudios estadísticos se ha comprobado que el índice de personas que sufren de trastorno antisocial suelen ser en su mayoría del sexo masculino, para especificar aún más la fuente, los estudios fueron realizados en países como Estados Unidos, Noruega y el Reino Unido llevando a cabo entrevistas estructuradas del DSM-II, DSM-III y DSM-IV de acuerdo a la época de aplicación.

Veamos entonces como el trastorno antisocial de la personalidad puede afectar considerablemente el contexto en el que se desenvuelve la persona afectada.

En el entorno familiar: los factores genéticos y el modelamiento social de la familia tiene mucho que ver en el desarrollo del trastorno antisocial, pues se puede inferir que el entorno familiar juega un papel principal en la evolución de cada niño, si este posee una crianza bajo los ideales de agresividad, frustración e ira, lo más probable es que el niño comience a desarrollar los mismos rasgos que observa en su casa.

En cuanto a las consecuencias que se muestran presentes en el hogar, se puede manifestar:

  • Actitudes violentas hacia los padres
  • El incumplimiento de tareas en el hogar
  • Utilización de malas palabras y agresión verbal
  • Hurto o robo de objetos materiales de los integrantes de la familia
  • Peleas físicas entre los integrantes de la familia
  • Presencia de episodios depresivos y de frustración en padres y hermanos.

Todas estas características son consecuencias del trastorno antisocial dentro del núcleo familiar, lo que conlleva en estados más desarrollados al abandono del hogar, utilización de fármacos, peleas constantes, entre otras.

En el entorno laboral: anteriormente habíamos hablado sobre el incumplimiento de las normas de las personas que sufren de este trastorno, pues solo debemos concretar dicha característica en el trabajo. Por lo general las personas antisociales prefieren obtener dinero y bienes materiales de manera fácil y rápida, lo que puede llevar a cometer delitos como hurto o robo a otras personas, es importante acotar que en otros casos de menor intensidad, las personas antisociales tienden solo a robar a personas que conocen o son allegadas para lograr satisfacer sus propias necesidades, como comprar alcohol, drogas, cigarrillos u otras dependencias que haya desarrollado con el tiempo.

Es por ello que mantenerse en un trabajo honesto con una paga considerable por su esfuerzo, los adentra en el mundo social donde prefieren estar lejos del sistema, para no tener que humillarse para lograr lo que merecen o necesitan, es tal el caso de la persona que no dura más de 3 meses en un puesto de trabajo y termina yéndose del mismo bajo las peores condiciones, como peleas con compañeros de trabajo, insultando a los jefes, rompiendo objetos como pueden ser material de oficina, ordenadores, maquinaria, entre otras cosas.

En el entorno social: aunque las personas antisociales como su nombre lo describe van en contra de las normas aplicadas en la sociedad, se pueden sentir identificados con otros individuos que compartan sus mismos ideales o pensamientos, veamos el caso de las pandillas, grupos urbanos, entre otros, que solo buscan pasar un buen momento para ellos sin importarle lo que puedan hacer sentir a los demás.

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En este apartado es importante acotar que las personas con trastorno antisocial son muy selectivos en cuanto a sus amistades y no suelen ser muy duraderas por el mismo motivo que los aleja de poder interrelacionarse con otros, por lo general se convierten en rivales o simplemente existe uno del grupo que es más sumiso que los demás, permitiendo la humillación del resto.

En el entorno escolar: como es de esperarse en estos casos, el interés por asistir a la escuela y obtener conocimientos académicos no se muestra presente en los antisociales, realmente disfrutan el hecho de mostrar su presencia como personajes fuera de la complacencia escolar, sin embargo su asistencia en las instituciones puede resultarles agradable para someter a otros compañeros de clases a realizar actividades de mal gusto, robarles dinero, golpearlos, entre otras agresiones físicas, psicológicas y verbales.

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