Counseling

Counseling: qué es y cómo lo hacemos.

Ante situaciones difíciles como la enfermedad de un hijo o la muerte de un familiar, algunos profesionales de la salud utilizan el counselling para ayudar a los pacientes. Estos profesionales están de acuerdo con Victor Frankl en algo muy importante: la actitud es una elección personal. De este modo, trabajan para que la actitud que se tome ante las dificultades sea la más saludable posible.

Victor Frankl fue un psiquiatra austriaco de origen judío que sobrevivió durante tres años en campos de concentración como Auschwitz o Dachau. Debido a esa dura experiencia, comienza a escribir libros en los que a menudo destaca que a pesar de todo, siempre hay alguna razón para vivir. Así, los profesionales que trabajan desde esta vertiente tratan de averiguar, a través de preguntas, cuáles son las razones para vivir de cada paciente, para así poder ayudarles a encontrar la luz al final del túnel.

«A una persona se le puede arrebatar todo menos la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias».

-Victor Frankl-

El counselling: una herramienta relacional

El counselling o asesoramiento psicológico es una práctica que consiste en explorar la subjetividad del otro para poder acompañarlo. En otras palabras, es el arte de hacer reflexionar a una persona a través de preguntas para que pueda tomar la decisión que considere más adecuada para él y en definitiva, para su salud.

El objetivo del counselling es maximizar el nivel de competencia del paciente al mínimo coste emocional posible. Para ello, el terapeuta partirá de tres actitudes básicas: la acogida, la presencia y la compasión, así como de una serie de habilidades fundamentales. Estas habilidades son las siguientes:

Counseling psicológico por psicologos y psicologas en valencia

  • Gestión emocional: las emociones son naturales. Reconocerlas y aceptarlas son los primeros pasos para gestionarlas. El profesional debe cuidarse para que el sufrimiento de los demás no le impida desempeñar su trabajo adecuadamente. Por otro lado, enseñará al paciente a gestionar sus emociones.
  • Comunicación eficaz: el terapeuta no debe ser autoritario ni paternalista con el paciente. No se trata de dar órdenes ni de sobreproteger a la persona que acude a pedir ayuda. Se trata de darle autonomía y herramientas para que tome una decisión y solucione los problemas por sí solo.
  • Contención y apoyo emocional: las emociones ante el sufrimiento son fuertes y variadas. No se deben frenar, sino más bien de legitimar y acompañar.
  • Solución de problemas: se trata de una toma de decisiones compartidas entre paciente y profesional.

Intervención en counselling: comunicación eficaz en cuatro pasos

Para que la habilidad de la comunicación con el paciente resulte eficaz se deben cumplir cuatro pasos básicos:

  • Parar y conectarse con uno mismo. Es importante que el profesional se centre en el momento presente a través de la conexión con su respiración. Esto le permitirá darse unos segundos para elegir su respuesta ante la demanda de un paciente.
  • Validar. La validación es la habilidad para escuchar la emoción del otro y empatizar. Es legitimar la perspectiva del paciente y hacerle ver que su comportamiento tiene razones válidas para ser así. Solo a través de la sensación de sentirse aceptado y validado se abren los canales de comunicación. Puede que el profesional no coincida con sus opiniones o comportamientos, pero sí entenderlas y validarlas. Así, los principios para que una comunicación sea validante son resistir el reflejo de corregir y decir al paciente lo que tiene que hacer, comprender las necesidades y preocupaciones del paciente, escucharlo y facilitar su autonomía para pasar a la acción.
  • Preguntar. Este paso es la base sobre la que se sostiene el counselling. Se trata de que el profesional realice preguntas abiertas y focalizadas que ayuden a reflexionar y a tomar decisiones satisfactorias. Algunas preguntas abiertas que pueden facilitar la comunicación con el paciente son las siguientes: ¿qué sabe sobre su enfermedad? ¿Qué quiere saber sobre ella? ¿Cómo se siente? ¿Cómo podemos ayudarle?
  • Dialogar. El diálogo es el medio para informar y compartir perspectivas con el paciente. Resulta bastante útil hacer críticas constructivas pidiendo cambios. Para ello, lo recomendable es comenzar describiendo el problema y expresando los sentimientos que produce esa conducta problemática para después ir pidiendo opciones de cambio, mientras se ofrecen conductas alternativas que sustituyan la anterior.

El modelo de solución de problemas en Counselling

Por último, es importante mencionar que para ayudar a tomar decisiones a los pacientes resulta muy útil seguir el modelo de solución de problemas. Este modelo se desglosa en los siguientes pasos:

  • Orientación hacia el problema. Tiene que ver con la actitud que se toma ante el problema. Esta actitud puede ser de evitación, de impulsividad, de proactividad… Una vez que se tiene identificada cuál es la actitud del paciente ante la situación, se fomenta por parte del terapeuta la adopción de una actitud positiva en la que el problema suponga un reto que ayuda a crecer a nivel personal.
  • Definir el problema de un modo específico explorando la perspectiva de ambas partes. El paciente y el profesional pueden tener diferentes puntos de vista, lo cual es positivo para promover el cambio.
  • Buscar alternativas. Es muy común en este punto llevar a cabo un brainstorming o lluvia de ideas que genere diferentes opciones posibles.
  • Balance de pros y contras de cada opción planteada en el brainstorming.
  • Elegir la opción que finalmente se considere más adecuada.
  • Actuar. Llevar a cabo un plan por etapas. Las etapas deben ser fáciles y realizables para que no se produzca el abandono.
  • Reevaluación. Una vez llevado a cabo el plan elegido, es recomendable observar cómo ha ido y cuáles han sido sus resultados. Si el problema ha revertido gracias a la decisión tomada lo reforzaremos y si no ha funcionado se hará un replanteamiento del porqué y de cómo hacer que funcione.

En definitiva, las herramientas descritas impulsarán al paciente a tomar sus propias decisiones y a sentirse responsable de su vida. Solo así conseguiremos que se movilice para el cambio, y que este perdure en el tiempo. Si no se consulta al paciente qué le preocupa o qué le ayudaría y el profesional toma las riendas absolutamente de todo, el problema no se solucionará o si lo hace será durante muy poco tiempo.

Tratamiento de la ansiedad ante los exámenes

¿Se puede resolver el problema de la ansiedad ante los exámenes?

Pregunta:

¿Se puede resolver el problema de la ansiedad ante los exámenes?

Respuesta:

Para resolver este problema de ansiedad ante los exámenes, en los últimos años se están desarrollando diversos programas de intervención psicológica cuyo objetivo es que los estudiantes aprendan técnicas para el control de la ansiedad ante los exámenes y que en definitiva, mejoren su rendimiento.

Desde hace varios años, en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, se desarrollan programas de intervención dirigidos a la reducción de la ansiedad ante los exámenes que alcanzan niveles de eficacia superiores al 90% tanto en el control de los niveles de ansiedad como en la mejora del rendimiento académico. Estos programas son de carácter grupal, lo que reduce costes y fomenta la motivación entre sus participantes. Se pueden aplicar también de manera individual. Incluyen el aprendizaje de diversas técnicas psicológicas como entrenamiento en relajación muscular y respiración abdominal, técnicas de solución de problemas y autoinstrucciones, cambio en hábitos de vida...

El programa tipo consta de las siguientes fases:

  • una primera fase informativa;
  • una segunda de entrenamiento en relajación muscular progresiva;
  • una tercera de entrenamiento en auto-instrucciones;
  • una cuarta en la que se alternan desensibilización sistemática y solución de problemas (bien una técnica, bien la otra); y
  • una quinta sobre recomendaciones finales.

Se desarrolla en 14-16 sesiones y se obtienen excelentes resultados con disminuciones importantes del nivel de ansiedad, tanto en el ISRA como en el TAI, así como incrementos significativos en el rendimiento, evaluado éste por la nota media de las calificaciones escolares.

Ansiedad a hablar en público

¿La ansiedad a hablar en público puede llegar a ser una patología?

Pregunta:

¿La ansiedad a hablar en público puede llegar a ser una patología?

Respuesta:

Sabemos que una de las situaciones más ansiógenas, en general, es hablar en público. Ante esta situación la mayor parte de las personas reaccionan con niveles altos de activación, pero esta alta activación puede ser muy útil para hacer el esfuerzo que supone:

  • el manejo cognitivo de la información (recuperación de la información, relacionar unos elementos con otros, etc.),
  • la verbalización de los contenidos,
  • con un volumen de voz incrementado,
  • manteniendo un alto gasto de recursos energéticos, atencionales, etc.
  • durante un tiempo prolongado

Ahora bien, un porcentaje alto de personas (alrededor de un 20%) se activan en exceso, centran su atención de manera casi exclusiva en sus síntomas de ansiedad (más que en la tarea de hablar en público), tienen una experiencia muy desagradable de esta situación, la evitan si pueden, etc. Lógicamente, no es muy adaptativo evitar una situación que es importante para tu trabajo, por ejemplo. No todo el mundo va a pedir ayuda a un especialista por este problema, sino que sólo lo harán aquellos que no pueden permitirse el lujo de evitar hablar en público. Ahora bien, aunque no vayan a la consulta de un especialista, algunas personas que evitan esta situación pueden llegar a cumplir los criterios para recibir un diagnóstico de trastorno de ansiedad por fobia social específica, si hay un deterioro significativo de la actividad del individuo, o un malestar clínicamente significativo. Alrededor de un 2% de personas pueden estar afectadas por este problema.

Terapia Metacognitiva

Terapia Metacognitiva (MCT, por las siglas en inglés).

Se trata de un modelo perteneciente a la tradición de la terapia cognitiva, desarrollado por Adrian Wells, PhD, profesor en psicopatología clínica y experimental en la Universidad de Manchester , quien comenzó su carrera entrenándose como terapeuta cognitivo (se formó con el mismísimo Aaron Beck, nota para los cholulos), y cuyo campo primario de investigación ha sido la atención y el procesamiento de la información.

En un recorrido similar al de otros exponentes de terapias de tercera ola, Wells refiere que desarrolló MCT, la Terapia Metacognitiva para dar cuenta de ciertos fenómenos que no eran explicados adecuadamente por los modelos de tratamiento con los que se manejaba :

Desarrollé MCT, la Terapia Metacognitiva porque los abordajes de tratamiento anteriores no dan cuenta de algunos aspectos importantes de la cognición, aspectos que repetidamente emergen en pacientes y reportes empíricos de la experiencia mental en el trastorno psicológico.

Preocupación y Trastorno de ansiedad generalizada

Aunque los procesos que propone serían comunes a una amplia gama trastornos, MCT, la Terapia Metacognitiva surge ante todo como un modelo explicativo y de tratamiento para el Trastorno De Ansiedad Generalizada (TAG). Para una descripción detallada del TAG pueden visitar este artículo, pero si nos apuran, diremos que es un diagnóstico cuya característica central es la preocupación. Para aquellos de ustedes que no estén familiarizados con las emociones y pensamientos humanos, la preocupación es un proceso mental que consiste en una cadena de pensamientos (de naturaleza principalmente verbal, no en imágenes), un proceso acompañado por afectos tales como ansiedad, aprensión y tensión, un patrón cognitivo que suele ser intrusivo, persistente y difícil de detener una vez iniciado.

tercera ola

Ahora bien, la preocupación en el TAG no es cualquier preocupación. Si bien preocuparse es normal (quien esté libre de preocupaciones, que tire la primera piedra), en el caso de las personas diagnosticadas con TAG la preocupación ocupa más tiempo en su vida, se preocupan acerca de más temas y reportan sentir menor control sobre sus preocupaciones que las personas sin diagnóstico de TAG. Según MCT, el TAG se podría definir como un estado anormal de preocupación. Lo que movilizó los desarrollos de MCT fue la pregunta “¿qué factores contribuyen al surgimiento de este estilo de pensamiento y a la dificultad de detenerlo?”; y es aquí en donde entran en juego las metacogniciones como factor explicativo.

Metacogniciones y trastornos psicológicos

“Metacognición” se refiere a una cognición acerca de una cognición, las creencias acerca del pensamiento. Uno puede pensar algo, tener una cognición (“qué bien que sonaría la Marcha de San Lorenzo tocada con 15000 gaitas”), y también puede tener cogniciones respecto a las cogniciones (“¿qué demonios hago pensando en la Marcha de San Lorenzo y 15000 gaitas?”), es decir, pensamientos respecto a los pensamientos (básicamente, la versión cognitiva de la película Inception)

La terapia cognitiva tradicional sostiene que son las creencias disfuncionales que uno tiene acerca de sí mismo, el mundo y el futuro (la tríada cognitiva) las que llevan a la patología. MCT, la Terapia Metacognitiva en cambio, sugiere que lo perjudicial no son las creencias que una persona tenga (por ejemplo, “el mundo es peligroso”, “soy un inútil”), sino las creencias, positivas y negativas, acerca de los pensamientos (por ejemplo “algunos pensamientos son dañinos”, “estar alerta me ayuda a mantenerme a salvo”, “la preocupación me sirve”).

MCT, la Terapia Metacognitiva propone que las personas con TAG tienen metacogniciones positivas según las cuales la preocupación es un medio efectivo de lidiar con las amenazas (“la preocupación es buena!!”). Gracias a esto la preocupación se utiliza rígidamente como medio de afrontamiento, y cuando luego aparecen metacogniciones negativas respecto a los efectos dañinos de preocuparse(“preocuparse es malísimo!”), todo se va cuesta abajo y conduce a estrategias de control disfuncionales.

cerebroLa persona diagnosticada con TAG considera que preocuparse es incontrolable y dañino, y termina preocupándose acerca de la preocupación. Podrán imaginarse cómo esto puede convertirse en un problema…

Supongamos que usted ha perdido a su gato (y supongamos que el animal es lo suficientemente querible como para que su extravío represente motivo de preocupación y no de celebración). Eso es lo que llamaríamos un disparador, que lleva a que usted comience a preocuparse como una manera de afrontar la situación, planteándose una serie de preguntas “y si…” (“y si se perdió?”, “y si está en casa del vecino?”, “y si se emancipó legalmente?”), hasta que usted se sienta capaz de afrontar la situación o sienta que ha cubierto todos los ángulos posibles. Por un lado, entonces, usted siente aumentar su ansiedad al imaginarse a su gato emancipándose legalmente, pero también la preocupación puede hacer que su ansiedad disminuya si llega a ese punto en el cual se siente capaz de afrontar la situación. Esta preocupación es la que MCT denomina preocupación tipo 1, la preocupación sobre eventos externos o sobre síntomas no-cognitivos, que en este punto no es considerada patológica.

Ahora bien, la historia no termina aquí. Hay una serie de circunstancias que pueden contribuir a que la preocupación tipo 1 sea considerada perjudicial por quien la experimenta, es decir, que aparezcan metacogniciones negativas respecto a la preocupación. Por ejemplo, la preocupación puede hacer que sea difícil regular las propias emociones y entonces se empieza a experimentar como peligrosa, algo de lo cual deshacerse. O uno puede aprender a través del contexto social que la preocupación y el estrés son peligrosos. En cualquier caso, aparece una evaluación negativa de la preocupación, que básicamente dice que la preocupación es incontrolable y peligrosa. Estas creencias llevan a que usted desarrolle una preocupación de tipo 2, una preocupación sobre la preocupación. Ya no será sólo una preocupación del tipo “qué le habrá pasado a mi gato”, sino que además estará la preocupación de tipo 2, diciendo “si me sigo preocupando me voy a enfermar (y además el condenado gato no aparece)”. Una vez que se activan estas creencias y la preocupación de tipo 2, la emoción negativa (ansiedad en este caso) aumenta, lo cual a su vez refuerza las ideas de que la preocupación es peligrosa, lo cual aumenta la ansiedad, etc…

En este punto, el pobre gato pasa a segundo plano, y usted, además de estar preocupado sobre la preocupación, comienza llevar a cabo estrategias de evitación conductual para controlar o evitar la preocupación: evita situaciones, busca reaseguros, consume alcohol, evita información, etc. ¡La imaginación es el límite! Otra cosa que quizá intente en ese momento es intentar controlar sus pensamientos, intentando no pensar en cosas que disparen su preocupación. Y esto, como hemos detallado en otro artículo, es una muy, muy mala idea, dado que el control voluntario sobre los pensamientos no sólo no suele ser efectivo, sino que además tiende a hacer que esos pensamientos indeseados aumenten en frecuencia e intensidad.

Sí, a veces nuestra mente nos odia.

En este esquema, la imposibilidad de suprimir pensamientos también contribuye a afirmar la creencia de que la preocupación es incontrolable y peligrosa…

El modelo teórico explicativo de MCT se denomina S-REF (Modelo de Auto-regulación de la función ejecutiva), y al patrón de respuesta frente a las experiencias internas que termina intensificando las emociones negativas, se lo denomina CAS (Síndrome Cognitivo Atencional, por las siglas en inglés), e incluye:

Preocupación y rumiación
Fijación atencional en las amenazas
Conductas de afrontamiento disfuncionales (evitación, control de pensamientos)
Intervenciones

Las intervenciones de MCT, la Terapia Metacognitiva abarcan un amplio espectro de herramientas. Por un lado, MCT utiliza estrategias de cambio cognitivo pertenecientes a la terapia cognitiva “clásica”, como el diálogo socrático, examinar la evidencia y la contraevidencia, etc., pero en lugar de ser aplicadas sobre las cogniciones, son utilizadas con el objetivo de modificar las metacogniciones positivas y negativas, como también el proceso de pensamiento.

Por otro lado, MCT, la Terapia Metacognitiva utiliza intervenciones experienciales similares a las que encontramos en otros modelos terapéuticos de tercera ola. Por ejemplo, la Técnica de Entrenamiento Atencional (ATT, por las siglas en inglés), que consiste en ejercicios en los que se utilizan sonidos ambientales con el objetivo de entrenar desapego y flexibilidad sobre la localización de la atención. El objetivo último es permitir la flexibilidad de la atención y mejorar el control metacognitivo del procesamiento.

MCT, la Terapia Metacognitiva promueve una forma de respuesta frente a los eventos mentales que se denomina Mindfulness Desapegado (Detached Mindfulness, DM), un estado de procesamiento alternativo al CAS en el cual la persona simplemente: 1) está atenta a los pensamientos, y 2) no intenta afrontarlos ni cambiarlos y los percibe como separados de sí misma.

Toda una serie de técnicas en MCT, la Terapia Metacognitiva se utilizan para generar este estado, técnicas tales como la asociación libre (no confundir con la técnica psicoanalítica del mismo nombre), en la cual el terapeuta lee una serie de palabras al paciente, a quien se le pide que deje fluir su mente sin intentar controlar pensamientos o emociones; también incluye ejercicios de observación de pensamientos, el uso de metáforas, entre otras.autoestima_15

Resumiendo...

Dentro del panorama general de las terapias de tercera ola, MCT, la Terapia Metacognitiva es el modelo que más claramente pertenece a la tradición cognitiva. El modelo teórico de MCT, a la vez que utiliza el marco general de los abordajes cognitivos, hace énfasis en los estilos de pensamiento, en la relación con la actividad mental, más que en el contenido de los pensamientos, un desplazamiento que encontramos de manera similar en otros modelos de tercera ola.

Respecto a la aplicación, MCT utiliza técnicas e intervenciones estrechamente relacionadas con terapia cognitiva pero aplicadas directamente en el nivel metacognitivo, además de aplicar estrategias que comparten similitudes con estrategias utilizadas por otros modelos de tercera ola, tales como el entrenamiento atencional, las prácticas para promover mindfulness desapegado, el uso de metáforas, etc.

Como decíamos en el primer artículo de esta serie, el término “terapias de tercera ola” se refiere más a un espíritu de época que a una orientación teórica determinada. Y como observación personal, quizá el espacio de las terapias de tercera ola sea de los más adecuados para fomentar un diálogo abierto, atento y abierto a la evidencia, entre diversos abordajes cuyo objetivo último es contribuir a una vida mejor.

Terapia Gestalt

¿La Terapia Gestalt es sólo un aquí y ahora?

La Terapia Gestalt no rechaza el pasado como muchos creen. El pasado es tenido en cuenta como una experiencia que forma parte de la historia del paciente, no obstante, el énfasis se pone en el conocimiento consciente del momento presente como único medio de comprender interna y externamente “la realidad” del sujeto. De no ser así no se produciría un contacto pleno en el campo relacional terapeuta-paciente en el “aquí y ahora”.

El objetivo de la Terapia Gestaltes el “darse cuenta” (awareness), es decir, tener acceso a una serie de “automatismos” inconscientes para poder des-identificarnos de ellos ya que éstos son invocados de forma espontánea por el cerebro. La Terapia Gestalt propicia la expansión del “darse cuenta” junto con el aumento del contacto en el entorno.

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En Terapia Gestalt se trabaja con el awareness con la finalidad de ayudar al paciente para que tome contacto con lo que es, es decir, con los aspectos de su comportamiento que quedan fuera de su consciencia. Esto alude a la capacidad de permanecer en contacto con la propia existencia (en el momento presente), en una actitud totalmente concentrada y sin prejuicios, orientada a enseñar y dar a conocer al paciente su propio potencial, sus propios recursos, lo que le permitirá continuar en la vida con capacidad resolutiva de los futuros problemas que deba afrontar.

El self en el Mindfulness y el self en la Terapia Gestalt

Cada sistema teórico tiene un significado diferente para el término self. Así, en la Terapia Gestalt, el self existe solamente cuando se realiza un ajuste creador, no es una entidad estable y se encuentra más presente en situaciones difíciles de resolver.

El self en la Terapia Gestalt es una función del contacto, una pequeña función en el campo organismo-entorno que organiza el significado, el contacto y todo lo necesario para realizar el ajuste creador. Es el agente de crecimiento teniendo como actividad la formación de figuras y fondos, un continuo proceso dinámico. El self, por tanto,no es una entidad fija.

Tanto en el mindfulness como en la Terapia Gestalt, el self se define como un proceso en constante cambio, pero con diferentes perspectivas:

En Terapia Gestalt el self es un proceso dinámico, que se activa de un modo auténtico únicamente a través del contacto con otras personas (no “yo”). En Terapia Gestalt hablamos de self en acción, lo que implica la necesaria existencia de un “otro” con quien contactar. El funcionamiento sano del self se centra en el mismo self, en los “otros” y en las relaciones de contacto que se establecen; es decir, en la totalidad del campo.

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En la Meditación Vipassana o de atención plena, el self es un juego de interacción de los cinco shandhas, o agregados físicos y mentales: materia, sensaciones, percepciones, formaciones mentales y consciencia. Todos ellos forman nuestra experiencia, pero como un fenómeno efímero, en el que el self no es una entidad que pueda ser aprehendida o identificada, sino más bien es una estructura ilusoria.

Diferencias entre la Terapia Gestalt y el Mindfulness (o atención plena)

En la Gestalt y en la Meditación Vipassana, la atención como una función mental, se desarrolla mediante una metodología específica para cada una de ellas y las diferentes identificaciones de posibles obstáculos e interrupciones emplean diferentes enfoques metodológicos para tratar con él.

En la Meditación Vipassana se hace especial hincapié en los procesos mentales y sus “infraestructuras”, donde la atención plena permite conocer la realidad tal como es aquí y ahora. A este proceso se le considera en consonancia con el conocimiento de la Verdad o Nibbana.

En Terapia Gestalt, el awareness es utilizado para la exploración del self, detectar cualquier trastorno o disfunción y luego investigar las posibles necesidades, las direcciones y los modos de mejorar el propio potencial.

La Meditación Vipassana (una técnica de meditación budista de autodiscernimiento basada en la observación imparcial de la mente y la materia y sus aspectos de impermanencia, insatisfacción y falta de una esencia inherente e independiente o «yo») enfatiza la atención al presente y la admisión e interiorización del cambio. Por el contrario, la Terapia Gestalt incide más allá de la aceptación y asimilación del cambio propia del budismo y sigue el proceso de contacto con el otro (o el entorno), una secuencia que genera la potencia necesaria para el crecimiento a través del cambio co-creado por el “yo” y “los otros”.

Tanto la Meditación Vipassana budista como el “darse cuenta” (awareness) de la Terapia Gestalt persiguen la misma meta y se sustentan en principios similares. La diferencia básica radica en que el awareness se produce cuando hay interacción entre dos personas .

En el budismo los resultados de la atención plena están claramente identificados, subdivididos en diferentes niveles y conectados dentro de las diferentes etapas de las prácticas. A diferencia de esto, en la Gestalt, los resultados se mantienen dentro de un patrón fenomenológico del humanismo-existencial, consiguiendo beneficios tanto durante como después de las sesiones de terapia.

BIBLIOGRAFÍA:

– Damasio, A (2005). Buscando a Espinoza. Ed. Drakontos.

– Kabat Zinn. J (2009) Mindfulness en la vida cotidiana: Cómo descubrir las claves de la atención plena/Donde quiera que vayas, ahí estás. Ed. Paidós.

– Perls F., Hefferline R. ,Goodman P. (1951) Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana. Los libros del C.T.P

– Robine, J-M. (1997) Contacto y relación en Psicoterapia. Santiago de Chile. Cuatro Vientos.

– Tich Nhat Hanh (2007) El milagro del minfulness. Ed. Oniro.

– Yontef, G. (1979) Proceso y diálogo en psicoterapia gestalt. Ed. Cuatro Vientos. Santiago de Chile.

Fuente:
Clotilde Sarrrió – Terapia Gestalt Valencia

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