Ansiedad normal y ansiedad patológica

Ansiedad normal y ansiedad patológica

¿Las diferencias individuales en la reacción de ansiedad ante una misma situación indican patología?

Pregunta:

¿Las diferencias individuales en la reacción de ansiedad ante una misma situación indican patología?

Respuesta:

Si un individuo reacciona en alguna ocasión con altos niveles de ansiedad ante una situación, ante la que otros individuos no experimentan tanta ansiedad, podemos hablar simplemente de una reacción de alta intensidad, o de una reacción aguda de ansiedad en un nivel no demasiado alto, que es puntual y no extrema. Esto no suele suponer ningún trastorno.

El problema vendría si esta forma de reacción aguda es excesivamente intensa, como en los ataques de pánico o crisis de ansiedad (en los que el individuo no puede controlar su ansiedad y alcanza niveles extremos), o bien cuando se establece dicha reacción aguda como un hábito, es decir, si una reacción de ansiedad de alta intensidad se vuelve crónica, o se vuelve muy frecuente.

La reacción aguda de ansiedad no siempre es patológica, sino que puede ser muy adaptativa. Por ejemplo:

si la situación que la provoca requiere una fuerte reacción de alarma que nos prepare para la acción (si se nos exige una gran concentración en una tarea para la que se necesitan muchos recursos de la atención),

o si requiere una gran activación fisiológica (porque necesitamos tensar más los músculos, bombear más sangre, más oxígeno, etc.),

dicha reacción de ansiedad nos ayudará a responder mejor ante esta situación.

Existen unos criterios prácticamente universales para determinar si el comportamiento de una persona cabe diagnosticarlo como un trastorno de ansiedad. Estos criterios están recogidos en las dos clasificaciones de trastornos mentales (o psicopatológicos) más importantes:

  • DSM-IV (Asociación de Psiquiatras Americanos, APA)

  • ICD-10 (Organización Mundial de la Salud, OMS)

En ambas, son similares los criterios para diagnosticar un trastorno de ansiedad.

Fibromialgia

Enfermedad Autoinmune: Fibromialgia

La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado, con una exagerada hipersensibilidad (alodinia e hiperalgesia) en múltiples puntos predefinidos (tender points), sin alteraciones orgánicas demostrables.

Habitualmente se relaciona con una gran variedad de síntomas, entre los que destacan la fatiga persistente, el sueño no reparador, la rigidez generalizada y los síntomas ansioso-depresivos.

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La fibromialgia está considerada como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud desde 1992 y, si bien la definición nosológica y su consideración en el ámbito médico no ha estado exenta de controversia, los resultados de las investigaciones indican con bastante consenso que su origen es neurológico, y que el dolor resultaría de desequilibrios neuroquímicos a nivel del sistema nervioso central que generan alodinia e hiperalgesia generalizadas. Esta condición también se ha visto en otros cuadros con dolor crónico, tales como el síndrome del intestino irritable, la cistitis intersticial, los trastornos de la articulación temporomandibular y la osteoartritis.

Hipotiroidismo de Hashimoto

ENFERMEDADES AUTOINMUNES: HIPOTIROIDISMO DE HASHIMOTO.

¿QUÉ ES EL TIROIDES Y PARA QUE SIRVE?

La tiroides, de la que sólo nos acordamos cuando funciona mal, es una glándula endocrina situada en el cuello. Su principal función es la producción de hormonas, principalmente, tiroxina y triyodotironina, que regulan el metabolismo basal y el crecimiento y afectan a la mayor parte de las funciones corporales.

HIPOTIROIDISMO DE HASHIMOTO

El síndrome de Hashimoto, es una enfermedad autoinmune. Esto significa que el sistema inmune del cuerpo (que generalmente protege el cuerpo y le ayuda a combatir enfermedades) produce anticuerpos que atacan la glándula tiroides, lo que hace que no produzca suficiente hormona (esto se conoce como hipotiroidismo).

La enfermedad de Hashimoto es la causa más común de hipotiroidismo y afecta entre el 0.1 y el 5% de todos los adultos en los países del hemisferio occidental.

SÍNTOMAS HIPOTIROIDISMO DE HASHIMOTo

  • Estreñimiento
    Dificultad para concentrarse o pensar
    Cuello grueso o presencia de bocio
    Fatiga
    Pérdida de cabello
    Menstruación irregular y abundante
    Aumento de peso leve
    Rigidez articular
    Hinchazón facial

DIAGNÓSTICO HIPOTIROIDISMO DE HASHIMOTO

El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre:

La prueba de TSH (hormona estimulante de la tiroides): Esta prueba mide la cantidad de TSH que está produciendo la glándula pituitaria. Un nivel elevado de TSH significa que la tiroides no produce suficiente Tiroxina (T4)
La prueba de T4 (tiroxina): Un nivel bajo de T4 “libre” hipotiroidismo.
La prueba de sangre para detectar anticuerpos de anti-peroxidasa tiroidea (anti-TPO): detecta la presencia de anticuerpos que atacan la tiroides. Estos anticuerpos normalmente indican la presencia de la enfermedad de Hashimoto en pacientes hipotiroideos.

HIPOTIROIDISMO DE HASHIMOTO Y SENSIBILIDAD AL GLUTEN

Esta enfermedad es considerada como incurable y para su tratamiento se prescribe hormona tiroidea T4 para nivelar las hormonas tiroideas, esperando que esto conlleve una bajada de anticuerpos.

La “buena noticia”: los últimos estudios asocian la sensibilidad al gluten a la enfermedad de Hashimoto, por lo que reduciendo el consumo de productos con gluten, remitirían los síntomas de la misma.

¿Pero cómo es posible? Se trata de una confusión por parte de nuestro sistema inmunitario: la estructura molecular de la gliadina (porción protéica del gluten) es muy parecida a la de la glándula tiroides.

En personas con sensibilidad al gluten, fracciones de gliadina pueden atravesar la barrera protectora del intestino (fenómeno conocido como intestino permeable) y entrar en el torrente sanguíneo. Su sistema inmune, para defenderse, no sólo ataca a las gliadinas, sino también al tejido tiroideo, tan similar al de las gliadinas.

Teniendo esto en cuenta, y que la respuesta inmunitaria al consumo de un producto con gluten puede tener eco en nuestro organismo hasta seis meses después de consumirlo, lo recomendable, sería eliminar el 100% del gluten de la dieta de las personas afectadas por el síndrome de Hashimoto.

Emociones

sintiendo emociones

Nuestras emociones están ahí para ser sentidas, pero no para dominar nuestra vida, ni cegar nuestra visión, ni robar nuestro futuro, ni apagar nuestra energía, porque, al momento de hacerlo, se volverán tóxicas.
Sanar nuestras emociones implica prepararnos a nosotros mismos para liberarnos de las emociones negativas y tóxicas que, en definitiva, no nos ayudan a encontrar una solución. Nuestra propuesta es otorgar a cada emoción el verdadero significado que tiene.

Por ejemplo, es normal que:

si te han estafado, sientas rabia, pero no que salgas a
romper todo...
si te han traicionado, sientas decepción, pero no que no
vuelvas a confiar nunca...
si te han humillado, sientas vergüenza, pero no que dejes
de correr riesgos...
si te han mentido, sientas desconfianza, pero no que
sientas resentimiento...
si te han intimidado, sientas miedo, pero no que te detengas
ahí...
si no te han amado, sientas rechazo, pero no que busques
ser
rechazado...
si has perdido o te has sentido frustrado en algo, sientas
tristeza, pero no que permanezcas alicaído...

Vivir significa conocerse, y ese conocimiento es el que nos permite relacionarnos con el otro y con nosotros mismos.

La sabiduría emocional consiste en elegir
cómo nos vamos a sentir.

Si escondemos nuestras emociones, las acallamos y las ocultamos pensando que de esta forma van a desaparecer, cometemos un error. Ellas seguirán estando ahí, solo que se hallarán confinadas en una cárcel que a lo único que nos conduce es a la confusión, la apatía y la incredulidad afectiva.

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