El Estrés y sus consecuencias en el deseo sexual.
La falta de deseo sexual, el deseo sexual hipoactivo o bien, también conocido como deseo sexual inhibido, es una enfermedad según la Organización Mundial de la Salud, que en su clasificación de patologías la encuadra dentro de las disfunciones sexuales no orgánicas con el nombre de Ausencia o Pérdida del Deseo Sexual. Esta falta de interés para tener relaciones sexuales, una vez desechadas las causas médicas o fisiológicas (problemas endocrinos, trastornos hormonales, insuficiencia renal o tratamientos farmacológicos) y las psicológicas (una educación excesivamente estricta o baja autoestima, por ejemplo), se encuentra muy a menudo ligada al modo de vida de quien padece esta apatía sexual. El estrés, el exceso de problemas laborales o familiares y la incapacidad para afrontar la ansiedad que estas situaciones producen a menudo la inapetencia sexual.
Efectos del Estrés sobre la Testosterona.
El estrés puede terminar “matando” la libido, aunque de manera lenta y gradual. La causa está en la testosterona, principal agente del deseo sexual. Si ésta disminuye, también es menor la libido. Pero, además, el estrés hace que aumente el nivel de cortisol en la sangre, una hormona esteroide producida por la corteza suprarrenal. El alto nivel de cortisol reprime la mayoría de las funciones orgánicas, incluyendo las funciones sexuales y reproductivas. Siempre que aparecen síntomas de apatía sexual en hombres que solían tener la libido alta, hay que prestar atención al cansancio, ya que el ritmo de vida, los problemas cotidianos y la fatiga hacen que las ganas de mantener relaciones sexuales disminuyan notablemente. En sexólogos Valencia junto con la Clínica de Sexología y Psicología Pérez Vieco en Valencia somos conscientes la la influencia de la influencia de padecimiento de estrés y su afectación en el deseo sexual tanto de hombres como mujeres. En Sexólogos y Sexólogas Valencia llevamos a cabo un tratamiento integrador para dar solución a tus problemas y mejorar tu respuesta sexual.
Cuando se acumula tensión, si las situaciones nos superan, se produce un bloqueo. Y el plano sexual no es una excepción. Por ello, generalmente, El estrés influye en el deseo, favoreciendo la apatía e inhibiendo la respuesta sexual.

Para diagnosticar que la inapetencia sexual esté causada por la acumulación de tensión y preocupaciones hay que tener en cuenta varios factores, según indican los psicólogos sexólogos de nuestra clínica de sexología y psicología, entre los que se encuentran la falta de interés en iniciar actividades sexuales, ya sea con una pareja o en solitario, o la frecuencia de las relaciones, si es muy inferior a lo que se puede esperar por la edad y el contexto correspondiente o si es menor que en etapas anteriores de la vida. En cualquier caso, los especialistas deben descartar que esta persona padezca depresión.
Cuando los síntomas y el ritmo de vida indican con claridad que el estrés es la causa de la disfunción sexual, hay que tener en cuenta cómo le afecta a cada persona, en lo que tendrá mucho que ver el género de quien lo sufra. Y es que aunque puede afectar tanto a mujeres como a hombres, la respuesta de cada uno es muy distinta. En los hombres pueden aparecer o agudizarse, si ya existían, problemas como la eyaculación precoz y la disfunción eréctil. La disminución del rendimiento sexual conlleva, además, miedo a no dar la talla, lo que da lugar a una disminución del número de relaciones, con lo que el problema se transforma en un círculo vicioso que termina por provocar de manera casi irremediable la pérdida de deseo.
Soluciones a la falta de deseo sexual en la Clínica de Sexología Pérez Vieco.
Un tratamiento natural se basará sobre todo en la enseñanza de nuevos hábitos que ayudan a manejar el estrés, como la respiración, la relajación o la revisión de la escala de valores del individuo afectado. Los cambios conductuales que proponen los expertos para llegar a la superación del trastorno sexual se basan en técnicas para combatir el estrés. Nuestros sexólogos y sexólogas son expertos en el tratamiento del deseo sexual, el deseo sexual hipoactivo y/o el deseo sexual inhibido. Veamos algunos de los cambios comportamentales:
- Reflexionar: No se debe dejar pasar de largo el problema, sino afrontarlo y razonar sobre los motivos que llevan a sentir la angustia y la ansiedad que bloquean los sentidos. Tomar conciencia de que no sólo afecta al plano sexual, observar qué otros aspectos de la vida cotidiana se ven resentidos.
- Relajarse: Darse cuenta de que el estrés es variable y no durará siempre y relativizar la importancia de no sentir deseo sexual en algunos momentos determinados. Lo peor es obsesionarse.
Tener calidad de vida: Eliminar los excesos,en la alimentación, en la cantidad de trabajo así como en la realización de actividades físicas agotadoras.
- Establecer prioridades claras: No siempre está en nuestras manos eliminar preocupaciones como enfermedades, problemas económicos o familiares. Pero sí depende de cada uno de nosotros ‘saber vivir a pesar de’, poniendo un orden de prioridades y dando a cada situación y problema la
- Abandonar las prisas: No hay que tener apremio por volver a mantener la vida sexual normal, ya que puede generar más ansiedad en la persona afectada.
- Hablar: Como para cualquier otra situación de crisis por la que atraviese la pareja, la comunicación y compartir el problema entre los dos miembros es lo más importante.
- Analizar: Observar con calma la situación para abordar las posibles soluciones, sin provocar un drama por un cambio circunstancial en los hábitos sexuales de la pareja.
- Imaginación: Es importante mantener un poco de suspense en la pareja, que no se pierda la “magia” de los primeros encuentros. A largo plazo, la seguridad adormece los instintos y si la tensión acumulada es muy grande aún se anestesian más.
El estrés, el sexo y la falta de deseo.
El estrés, el gran enemigo.
El estrés y el sexo se relacionan directamente aunque no seamos siempre conscientes de ello. Cuando la falta de deseo se debe al estrés, hay que buscar soluciones. Combinar la terapia sexual es una alternativa eficaz junto con el tratamiento del estrés.
Este problema suele ir agudizándose con el tiempo si no hacemos nada. Recomendamos consultar con un sexologo para que te ayude a estimular el apetito sexual. El asesoramiento de un especialista en sexología es crucial para volver a disfrutar de las relaciones sexuales.

Estar sometido a un estrés muy frecuente y durante un largo periodo de tiempo puede causarnos diferentes problemas de salud física y psicológica. La falta de deseo sexual es uno de los síntomas más comunes del estrés.
Cuando estamos estresados podemos tener problemas de ansiedad o insomnio. Es común también sentirse más tristes, irritables, apáticos y cansados. Si no nos sentimos bien física y emocionalmente perdemos la iniciativa. Y con ello, también el interés por las actividades que normalmente nos hacen sentir bien. Si estamos demasiado estresados, nuestra cabeza estará llena de preocupaciones. Pero ¿Cómo se relacionan el estrés y el sexo? Con la ansiedad y el agobio surgen las dificultades para desconectar del trabajo y de todo lo que nos preocupa. En este estado es muy probable sufrir falta de apetito sexual.
La ansiedad y el estrés son los principales enemigos de una vida sexual satisfactoria. Y una de las causas más frecuentes de la falta de deseo sexual.
El estrés y el sexo. ¿Cómo afecta?
- El problema de la falta de deseo sexual normalmente va apareciendo de forma gradual y suele empeorar con el tiempo si persiste la situación.
- Normalmente los pacientes acuden a consulta cuando ya llevan un largo periodo con este problema.
- Al principio no le dan tanta importancia pero con el empeoramiento van apareciendo las preocupaciones, la frustración y el malestar por la falta de deseo.
- La inhibición del deseo sexual no es un problema hasta que no genera un malestar emocional a la persona que lo sufre o a su pareja.
- En todo caso, podemos afirmar que dejar pasar el tiempo no suele ser una buena solución viable.
- Como hemos dicho, normalmente el problema se irá agudizando. Por lo tanto, en caso de notar un descenso del deseo sexual siempre es recomendable consultar con un sexologo.
Cuando la falta de deseo sexual se debe principalmente al estrés, es necesario combinar la terapia sexual con el tratamiento de los problemas de estrés.
Nuestros Sexólogos y Sexólogas en la Clínica aconsejan…
Nuestro equipo de Sexologos y Sexólogas en Valencia os propone algunos consejos para gestionar mejor el estrés y el sexo y que no afecte a la pareja:
- Aprende a desconectar y a gestionar tus preocupaciones. En caso que tu estrés sea laboral es importante que aprendas a desconectar del trabajo. Tus preocupaciones laborales debes afrontarlas en tu tiempo de trabajo.
- Practica alguna técnica de relajación y realiza ejercicio físico. Está demostrado que ambas actividades son eficaces para gestionar el estrés.
- Establece prioridades y reserva un tiempo a solas con tu pareja.
- Identifica en qué momentos te sientes menos cansado y puedes tener una mejor predisposición para tener un contacto físico agradable con tu pareja.
- Os recomendamos que quitéis presión y que os olvidéis temporalmente de practicar el coito. Buscad las sensaciones y el placer en todo el cuerpo, más allá de los genitales. Esto también os ayudará a salir de la rutina.
- Estimula tus fantasías sexuales. Para aumentar tu deseo sexual debes pensar en sexo y esto podemos facilitarlo exponiéndote a diferentes tipos de estímulos sexuales: puedes leer literatura erótica o ver videos eróticos. Si eres mujer y no te gusta el porno, investiga porque no todo el porno es igual. Hay directoras como Erika Lust que realizan un tipo de cine porno pensado y creado especialmente para mujeres.
- Sal de la rutina y diviértete: Jugad, cambiad de lugar dónde practicáis las relaciones sexuales, atrévete a visitar un sex shop con tu pareja y a probar algún juguete.
Estrés, dieta y alimentación saludable.
Definimos en estrés psicológico como un estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal; suele provocar diversos trastornos físicos y mentales. Biológicamente lo definiremos como un conjunto de alteraciones que se producen en el organismo como respuesta física ante determinados estímulos repetidos, como por ejemplo el frío, el miedo, la alegría, etc.
Se considera estrés al mecanismo que se pone en marcha cuando una persona se ve envuelta por un exceso de situaciones que superan sus recursos. Por lo tanto, se ven superados para tratar de cumplir con las demandas que se le exigen para superarlas. En estos casos, el individuo experimenta una sobrecarga que puede influir en el bienestar tanto físico como psicológico y personal.
Las causas que pueden ocasionar el estrés son muchas, pero el estrés no tiene por qué ser malo, también hay estrés positivo. En estas circunstancias el estrés actúa como un proceso general de adaptación de los individuos al medio. Por ejemplo, el estrés puede aparecer cuando alguien tiene frío tensando los músculos para producir calor cuando se produce un esfuerzo para hacer la digestión o cuando alguien se duerme menos para estudiar.

Síntomas del estrés
El estrés puede causar muchos síntomas, tanto físicos, como psicológicos y emocionales. Muchas veces los afectados no relacionan los signos con el propio estrés, los más frecuentes son:
- Dolor de cabeza: es el tipo más frecuente, todo el mundo ha tenido dolor de cabeza alguna vez. El más común es el dolor de cabeza tensional (provocado por la tensión muscular que ejercemos sobre la cabeza, la mandíbula y el cuello entre otros), generado por el estrés o la ansiedad de forma habitual.
- Mala memoria.
- Diarrea (exceso de heces acuosas y blandas) o estreñimiento o dificultad para eliminar heces.
- Falta de energía o de concentración: la gente se centra tanto en un tema, que le cuesta prestar atención al resto de cosas, perdiendo de ese modo parte de la concentración.
- Cambios de la conducta.
- Problemas de salud mental: como ansiedad o depresión.
- Problemas cardiovasculares y musculoesqueléticas: cuando el estrés se prolonga mucho tiempo.
- Cambios en el peso: generado por los malos hábitos alimentarios vinculados con el estrés. Los cambios de apetito suelen ir acompañados habitualmente de un estilo de vida sedentario.
- Problemas estomacales.
- Cansancio constante y prolongado.
- Problemas a nivel sexual: el cansancio generado por el estrés puede prolongarse provocando problemas en muchos ámbitos de la vida, incluido el sexo.
- Rigidez en la mandíbula y el cuello: que puede ocasionar dolores de cabeza.
- Insomnio o exceso de sueño: la dificultad para conciliar el sueño es una causa frecuente de estrés, afectando tanto a la cantidad como a la calidad del sueño.
- Desgaste a nivel celular y envejecimiento: con el descanso se puede recuperar y hacer reversible el proceso de desgaste por estrés. Si alguien no duerme de forma continuada evitará en un estado de hiperactividad continuado y se le acumularán los sucesos estresantes. En estos casos, la persona afectada puede llegar a tener problemas de salud, tanto físicos y como mentales.
Estrés y salud intestinal.
Más allá de una dieta deficiente, muchos otros factores del estilo de vida pueden aumentar enormemente tu nivel de estrés, como el sobreentrenamiento, no dormir lo suficiente, o no incluir suficiente placer en tu vida diaria.
Muchas investigaciones han demostrado cómo el estrés causa desregulación del cortisol y el subsiguiente aumento de peso, alteraciones del sueño, e incluso una reducción de la vida de las personas.
- El estrés también juega un papel importante en la salud de uno de nuestros sistemas de órganos más importantes: el intestino.
- La palabra estrés es un término amplio, y puede referirse a cualquier amenaza real o percibida para la homeostasis de un organismo, provocando respuestas adaptativas para ayudar a mantener el equilibrio interno.
- El intestino es especialmente vulnerable a la presencia de estrés crónico (e incluso agudo), demostrando cambios inducidos por el estrés en la secreción gástrica, motilidad intestinal, permeabilidad de la mucosa y función de barrera, sensibilidad visceral y flujo sanguíneo de la mucosa. http://www.jpp.krakow.pl/journal/archive/12_11/pdf/591_12_11_article.pdf
- También ha habido pruebas que sugieren que la microbiota intestinal puede responder directamente a las señales del huésped relacionadas con el estrés. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20941511
- Hay que tener en cuenta la importancia del eje cerebro-intestino y su papel en la salud. Así pues, la mucosa intestinal está atravesada por el plexo mientérico, que es una red de fibras nerviosas y cuerpos celulares neuronales que son influenciados por la señalización del cerebro.
- En este sentido, el intestino es una parte integral del sistema nervioso, por lo que el cerebro puede afectar fácilmente la función intestinal. Reconocemos nuestra conexión cerebro-intestino como una “sensación intestinal”, que puede variar desde “mariposas” en el estómago hasta náuseas inducidas por la ansiedad. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10737059
- Los cambios bioquímicos que ocurren en tiempos de estrés tienen un impacto significativo e inmediato en la función intestinal.
- Una familia de péptidos llamados factores liberadores de corticotropina (FRC) son responsables de coordinar la respuesta del cuerpo al estrés, y los FRC tienen efectos potentes sobre el intestino a través de la modulación de la inflamación, el aumento de la permeabilidad intestinal, la contribución a la hipersensibilidad visceral, el aumento de la percepción del dolor y la modulación de la motilidad intestinal.
- Esta hormona afecta el eje hipotalámico-pituitario (HPA) para estimular eventualmente la secreción de cortisol de las glándulas suprarrenales.
- El estrés no sólo afecta la función fisiológica del intestino, sino que también se ha demostrado que en realidad causa cambios en la composición de la microbiota, posiblemente debido a los cambios en los niveles de neurotransmisores y citoquinas inflamatorias.
- La exposición crónica al estrés puede llevar al desarrollo de una variedad de enfermedades gastrointestinales como reflujo gastroesofágico, úlcera péptica, la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, el síndrome del intestino irritable e incluso alergias alimentarias.
- Estudios experimentales han demostrado que el estrés psicológico retarda el tiempo normal de tránsito del intestino delgado, estimula el crecimiento excesivo de bacterias e incluso compromete la barrera intestinal. (56) Por lo tanto, el estrés crónico puede desempeñar un papel importante en el desarrollo del sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) y del síndrome del intestino permeable. https://gutpathogens.biomedcentral.com/articles/10.1186/1757-4749-3-1

Las 7 conclusiones a tener en cuenta desde ahora…
- Sanar el intestino, reducir la inflamación y proporcionar una variedad diversa de bacterias amigables puede hacer una gran diferencia en la susceptibilidad de su intestino a los efectos negativos del estrés.
- Tomar aceite de hígado de bacalao y probióticos regularmente puede tener una diferencia significativa en tu resistencia general al estrés.
- Dicho esto, cabe decir que un componente importante de un estilo de vida saludable debe incluir técnicas de reducción del estrés.
- Centrarse en reducir el estrés es un componente clave para la pérdida de peso, la longevidad y la salud mental.
- El estrés puede incluso causar síntomas de hipotiroidismo como aumento de peso, oscilaciones de azúcar en la sangre, fatiga, disminución de la inmunidad y trastornos del sueño.
- Recomendamos encarecidamente que si hay problemas con este tipo de síntomas evalúes el nivel de estrés en tu vida, e incorpora diferentes estrategias para minimizar el estrés de forma regular.
- Hay muchas maneras de mitigar los impactos del estrés, incluyendo la meditación, el yoga, el “Tai Chi”, respiración profunda, jugar y pasar tiempo en la naturaleza, por nombrar algunos.
Qué hago si mi pareja es un eyaculador precoz.
Si tu pareja es o sufre de eyaculador precoz es muy importante que la apoyes y no le presiones. Asimismo, puedes buscar otras alternativas para reconstruir la sexualidad como pareja.
En ocasiones, se da la circunstancia de que la pareja con la que salimos es eyaculador precoz. Claramente esto supone un problema para la pareja que merece una solución eficaz.
La eyaculación precoz es la secreción, sin control y prematura, que se produce con la mínima estimulación sexual.
La eyaculación precoz no es una enfermedad, sino un problema sexual que afecta a los hombres. Por otro lado, también supone un problema para las parejas, hombres o mujeres, ya que tampoco pueden disfrutar de una relación sexual satisfactoria con su pareja.
A continuación, te brindamos algunos consejos para que puedas abordar el tema con tu pareja de una forma sana.
Apoyar a mi pareja si es eyaculador precoz.
En primer lugar, debes identificar si tu pareja es eyaculador precoz. Si ya ha recibido el diagnóstico, es recomendable que te impliques de manera activa para solucionar el problema sexual. De no ser así, ambos podríais adquirir otras disfunciones sexuales.
Nunca debes asumir una actitud descalificadora, agresiva o humillante hacia el compañero. Lo único que produciría es un aumento de ansiedad en el encuentro. En cambio, el apoyo, el cariño y la paciencia, les hará sentir que trabajan en pareja o equipo como dirían algunxs, y así les resultará más ameno sobrellevar la situación y, poco a poco, superar las dificultades.
Por otro lado, es de suma importancia consultar al psicólogo sexólogo y seguir sus pautas. En este punto, es especialmente importante el apoyo y el acompañamiento que brinde la pareja. Ten en cuenta que la mayoría de hombres que sufren este problema no lo van a expresar abiertamente y les va a costar (más o menos, según sea el caso) decidirse ir a consulta.
La eyaculación precoz es un problema de la pareja.
Por lo general, cuando un hombre acude a la consulta de sexología muy pocas veces es acompañado por su pareja porque piensan que este es un problema solo de él.
A pesar de que lo manifiesta el hombre en la práctica, es importante que la pareja lo acompañe a la consulta del especialista sexólogo clínico. Puede haber áreas de conflictos que generen ansiedad en el hombre y no permitan que tenga un tiempo adecuado para satisfacer el encuentro con su pareja.
Qué se debe evitar si la pareja es un eyaculador precoz.
Exigir
Evita exigir más de lo que te puede dar sexualmente. Esto va a incrementar la ansiedad de la persona. Por otro lado, es cruel reclamar a la pareja por presentar esta condición que ya genera bastante sufrimiento en él. Empatiza y sé paciente. Solo con tranquilidad y tiempo podrá mejorar este problema.
Presionar para que busque soluciones
La mayoría de las mujeres manifiestan que no le reclaman por la condición, sino porque los hombres no hace nada al respecto. No obstante, si realmente lo que quieres es ayudarle, debes dejar que él tome la decisión de asistir a una consulta con un especialista y luego apoyarle en las terapias.
A tener presente si tu pareja sufre de eyaculación precoz.
En caso de tu pareja sufra de eyaculación precoz, su intimidad puede llegar a verse afectada por la angustia, temor y de miedo a fallar. Esto puede ir acompañado por demostraciones de insatisfacción y rechazo, lo cual puede generar conflicto y un espacio de intimidad inadecuado.
Para salir adelante, es recomendable que tengas presente lo siguiente:
- Interiorizar la situación: debes interiorizar que tienes una pareja con eyaculación precoz. Hazte consciente de que, al momento del acto sexual, no podrá satisfacerte con la penetración duradera que necesitas en ese momento.
- Flexibilidad mental: aborda esta condición con una mentalidad amplia y no dejes una idea fija de lo que es buen sexo.
Aparte de esos 3 aspectos primordiales, también puedes llevar a cabo otras medidas eficaces para alcanzar la satisfacción sexual. Para ello, podéis consultar a un sexólogo. en Sexólogos Valencia y la clínica de Sexología y Psicología Pérez Vieco somos especialistas en el tratamiento de la eyaculación precoz.
Reconstruir una sexualidad con la pareja
Una vez aceptada la condición por parte de los dos, lo siguiente es lograr una buena comunicación en la pareja. Asimismo, deberéis establecer vuestras propias pautas.
Ten en cuenta que para minimizar los efectos de la eyaculación precoz, lo importante es tener un intercambio emocional. Para eso, se necesitan varios elementos:
Cariño.
Paciencia.
Amabilidad.
Comprensión.
Actitud honesta.
Factores que pueden afectar la inhibición del deseo sexual en el varón y en la mujer
Conocimiento, confianza y autoestima aparecen como los grandes remedios para evitar el bloqueo del apetito sexual
La ausencia de deseo es uno de los problemas sexuales más frecuentes en nuestra sociedad. El estrés, los conflictos en la relación, la falta recurrente de momentos de intimidad o el padecimiento de un periodo de astenia está en muchas ocasiones en la raíz del problema. Cuando la inhibición del deseo se siente como un mal perenne, difícil o imposible de superar, cuando un periodo de apatía se prolonga y comienza a causar otros problemas o cuando se ha intentado realizar cambios en la relación y no han surtido efecto, el malestar debe tomarse en serio.
La falta de deseo no es una tontería, un capricho o una situación a la que hay que resignarse. De hecho, el deseo sexual es una emoción que nos prepara para poder vivir una experiencia placentera. Pero sucede que, en ocasiones, no se puede sentir aunque se busque; el deseo se resiste a aparecer, ya que el impulso de desear no sólo depende de la voluntad. Se hacen presentes factores inhibidores y estimulantes, y según el predominio de unos u otros en diferentes situaciones, el deseo se materializará o no. Por ejemplo, el amor es un gran estimulante para que se haga presente, mientras que el miedo es un fuerte inhibidor que lo anula o desecha.
Deseo no es excitación
No hay que confundir deseo sexual con excitación sexual. La excitación es una respuesta fisiológica que implica manifestaciones físicas como la erección o la lubricación. El deseo es el impulso que lleva a buscar el placer. Es cierto que, en condiciones normales, deseo y excitación actúan de forma conjunta. Sin embargo, en ocasiones puede darse una alta intensidad del deseo y, pese a ello, producirse bloqueos en la excitación sexual. O a la inversa.
La ausencia de deseo, sencillamente, se resume en la falta de querer o en no poder disfrutar de un placer. ¿Cómo es posible que esto suceda? Pues sucede, y muy a menudo, a tenor de los datos clínicos de las consultas de especialistas, que confirman que es uno de los problemas que más pacientes genera. Es algo muy corriente, pero al mismo tiempo muy particular, pues cada persona desea o inhibe su deseo por causas diferentes.
¿Qué factores influyen en la inhibición del deseo sexual?
La baja autoestima y el sentimiento de culpa son los dos grandes inhibidores y bloqueadores del deseo sexual, pero en ellos subyacen otras causas que conviene revisar:
Los miedos: a no dar la talla, a fallar, al ridículo y a exponerse al rechazo; a mostrar y ofertar el cuerpo; a la posibilidad de embarazo o de exponernos a enfermedades de transmisión sexual.
Las ansiedades: la principal es la de llegar al orgasmo, como si el goce se tratara sólo de ello.
La falta de tiempo y el estrés: las tensiones y las prisas son el polo opuesto de la tranquilidad y el relajo, condiciones necesarias para disfrutar de un placer.
Los enfados y conflictos: inmersos en ellos nos bloqueamos y cerramos, lo contrario a lo que precisamos, puesto que el deseo requiere de una actitud abierta a relacionarnos.
Los tabúes y prejuicios: la prohibición y la suciedad con la que se ha revestido a los órganos sexuales. La particular interpretación respecto a conceptos como la honra, la integridad y la decencia alejan el placer del juego erótico.
La falta de comunicación: no hablar abiertamente de lo que nos gusta, no compartir intimidad, no hacer partícipe a la otra persona de nuestra vulnerabilidad es una manera de se inhiba o se bloquee el deseo.
La falta de ilusión y pasión por la vida: una actitud negativa, pesimista, derrotista, apática y rutinaria, que no afronta los riesgos de un cambio, no sirve para gozar.
La ignorancia: tanto teórica como práctica del cuerpo sexuado impide la experimentación, base de todo conocimiento del placer y de mantener debidamente erotizado el cuerpo.
Algunos medicamentos: determinados ansiolíticos, antidepresivos o fármacos para tratamientos de hipertensión arterial y otros, pueden incidir, aunque no se conocen del todo sus efectos secundarios, por la falta de contrastadas experimentaciones.
¿La falta de deseo tiene cura?
El deseo sexual como experiencia subjetiva puede ser educado y potenciado, de ahí que su inhibición pueda ser tratada, trabajada y superada. Tanto el hombre como la mujer están preparados por la naturaleza para desear y buscar el placer. Hacerlo de manera satisfactoria, desde el respeto a uno mismo y a los demás, con honestidad a las propias creencias y a las ajenas es una facultad del ser humano que vive en libertad.
¿Afecta la inhibición del deseo sexual de igual manera al hombre y a la mujer?
Los estudios realizados hasta el momento indican que el bloqueo sexual es más habitual en la mujer que en el hombre. Valores y educación distintos, junto con expectativas diferentes de lo que se espera de la persona en función de su género, condicionan y llevan a la mujer a mezclar el amor romántico con el placer, a mantener un papel pasivo en las relaciones y a ser ella objeto de deseo pero no desear.
Una vez asumida la realidad de este desequilibrio, numerosos estudios acuerdan pautas necesarias para mejorar la vida sexual de la mujer, muchas veces recelosa de admitir el problema o incluso desmotivada para demandar un cambio.
En el hombre también se observan dificultades de deseo sexual, pero en general son más transitorios y relacionados con momento vitales que favorezcan la aparición de alguno de los factores a los que anteriormente hacíamos alusión. Los que encontramos con mayor frecuencia serían los que tienen que ver con el estrés, el cansancio, la enfermedad, el enfado, la ansiedad y en especial el miedo a fallar o a no dar la talla.
Para lograr terminar con la inhibición del deseo sexual hay que procurarse a uno mismo y a una misma:
- Un buen conocimiento personal, tanto a nivel corporal como cognitivo-emocional.
- Una actitud positiva, saludable y abierta sobre la sexualidad y el placer.
- Un buen entrenamiento corporal que mantenga el erotismo a través de la caricia.
- Cuidar la salud, la dieta, en definitiva el cuerpo es un buen síntoma de que la persona se quiere, y quiere gozar.
- Una apuesta por la ilusión, la pasión y la fantasía.

Sexólogos y sexología
El 67% de los españoles considera muy importante la actividad sexual; el 34% ha tenido algún problema de este tipo, pero sólo el 15% ha consultado con un profesional. Convertir la sexología en una profesión institucionalizada con titulación oficial es el primer paso para encontrar soluciones.
La sexualidad humana es un asunto tan amplio que hace necesaria la existencia de profesionales especializados en su estudio y en su práctica clínica.
¿Qué es un sexólogo?
El sexólogo es, por tanto, el encargado de velar por la calidad de la vida afectivo-sexual de los individuos.
El primer Instituto de Sexología se fundó en Berlín en 1919, por lo que podemos decir que la sexología se trata de una disciplina joven, pese a ser casi centenaria.
En nuestro país, los profesionales de la sexología suelen ser principalmente psicólogos o médicos especializados vía Máster en esta materia.
Cómo te puede ayudar un sexólogo
El sexólogo te puede ayudar de dos maneras fundamentales:
1.- Proveyéndote de información sexual científica.
El sexólogo conoce a fondo el funcionamiento sexual humano y sabe distinguir entre la información veraz y aquella que forma parte de los -aún a día de hoy- numerosos mitos sexuales.
La labor divulgativa de los sexólogos, tanto en colegios e instituciones como en consultas, es de gran utilidad pública a la hora de resolver las dudas de la población en esta disciplina.
2.- Tratando diferentes disfunciones.
Cuando se producen problemas en alguna de las cuatro fases del ciclo sexual (excitación, meseta, orgasmo y resolución), el sexólogo se encarga de detectar sus causas y proponer las posibles soluciones.
Conviene tener en cuenta que la gran mayoría de los problemas sexuales tiene un origen psicológico y/o de aprendizaje.
No obstante, ante una disfunción pueden mezclarse tanto las causas psicológicas como las biológicas. De ahí la importancia que tiene el trabajo en equipo entre médicos y psicólogos para una mejor atención de los pacientes.
Sin embargo, no podemos perder de vista que “ir al sexólogo” sigue siendo una frase tabú para muchas personas. Acudimos al médico de cabecera sin ningún problema, pero cuando se trata del sexólogo la cosa cambia.
Tengamos en cuenta que somos herederos de una cultura que ha potenciado la reclusión (cuando no la represión) de la sexualidad humana durante cientos de años.
Además, el hecho de que la sexualidad pertenezca a la parte más íntima del individuo favorece que aún queden ciertos miedos por superar.
Por suerte, poco a poco vamos dejando que entre la luz de la normalidad en nuestra sexualidad y cada vez la vivimos con mayor naturalidad.
Prueba de ello es que el número de consultas a los especialistas en sexualidad aumenta año tras año.
Así que, si necesitas información sobre sexualidad o requieres de ayuda para solucionar un problema sexual, no dudes en acudir a un sexólogo especialista.
Podrás encontrarlo en las diferentes asociaciones que existen en nuestro país y que concentran a los mejores profesionales del sector.