Comprender qué le ocurre antes de reducirlo a “cosas de la edad”
Un espacio profesional para que el adolescente pueda expresarse con seguridad y la familia reciba orientación clara sobre cómo acompañar sin invadir.
Señales que merecen atención, no etiquetas
No toda dificultad indica un trastorno. Conviene valorar la intensidad, la duración, el cambio respecto a su forma habitual de estar y el impacto en estudios, relaciones, familia, sueño o autocuidado.
Ansiedad y estrés
Preocupación intensa, bloqueo, irritabilidad, somatizaciones, crisis de ansiedad o evitación.
Tristeza, apatía o irritabilidad
Aislamiento, pérdida de interés, cansancio, cambios de sueño o sensación de no poder con todo.
Autoestima e imagen corporal
Comparación constante, inseguridad, rechazo del cuerpo, presión social o miedo a no encajar.
Motivación y rendimiento
Desorganización, bloqueo ante exámenes, descenso repentino, absentismo o dificultad para sostener hábitos.
Conflictos y conducta
Desafío, impulsividad, discusiones intensas, incumplimiento de límites o deterioro de la convivencia.
Amistades, acoso y vida digital
Soledad, rechazo, bullying, relaciones dañinas, uso problemático de redes o exposición a presión digital.
¿Esto te suena?
Ya seas tú quien lo está viviendo o seas su padre, madre o tutor/a: explora por área. Esto es orientativo, no un diagnóstico.
Señales relacionadas con el ánimo
- Tristeza que se mantiene semanas, no solo un mal día.
- Pérdida de interés por cosas que antes le gustaban.
- Cambios notables en el sueño o el apetito.
- Irritabilidad frecuente o cambios de humor bruscos.
La adolescencia trae cambios de humor normales. Preocúpate si se mantiene en el tiempo o interfiere con el día a día.
Señales relacionadas con la ansiedad
- Preocupación constante que cuesta controlar.
- Síntomas físicos frecuentes: dolor de tripa, tensión, dificultad para respirar.
- Evitación de situaciones sociales o académicas por miedo.
- Perfeccionismo excesivo o miedo intenso a equivocarse.
Sentir ansiedad en algunos momentos es normal. Preocúpate si aparece muy a menudo o limita cosas que antes hacía sin problema.
Señales relacionadas con relaciones y redes sociales
- Aislamiento de amigos o familia que antes no existía.
- Cambios de humor claros relacionados con el móvil o las redes.
- Señales de acoso, exclusión o conflictos repetidos con iguales.
- Dificultad para hablar de lo que le pasa, incluso contigo.
Las redes sociales forman parte normal de esta edad. Preocúpate por el impacto emocional, no por el tiempo de uso en sí mismo.
Señales relacionadas con los estudios
- Caída notable en las notas sin una causa clara.
- Rechazo repentino o persistente a ir a clase.
- Dificultad para concentrarse o organizarse que antes no tenía.
- Ansiedad intensa ante exámenes o evaluaciones.
Los altibajos académicos son habituales. Presta atención si el cambio es brusco, mantenido, o va acompañado de malestar emocional.
Escuchar al adolescente y orientar a la familia
El proceso combina una relación terapéutica segura con objetivos concretos y participación familiar adaptada a la edad, el motivo de consulta y las necesidades de seguridad.
Solicitar orientación →Recogemos la preocupación familiar, la edad, el contexto y los cambios observados.
Creamos un espacio propio para comprender su experiencia y sus necesidades.
Definimos objetivos, modalidad y participación familiar sin anular su privacidad.
Revisamos avances y coordinamos con familia u otros profesionales cuando es apropiado y autorizado.
Privacidad no significa dejar a la familia fuera
El adolescente necesita un espacio donde hablar con libertad. La familia necesita comprender el proceso, saber cómo ayudar y recibir información cuando existe un riesgo relevante.
Qué información es privada, qué se comparte y en qué situaciones.
Pautas, objetivos generales y formas de acompañar, sin convertir la terapia en un interrogatorio.
Si existe riesgo importante, se activa la protección necesaria y se informa a quienes deben intervenir.
Un proceso flexible según cada situación
No todos los procesos se organizan igual. La distribución de sesiones se decide tras la valoración y puede cambiar durante la intervención.
Sesiones con el adolescente
Para explorar emociones, pensamientos, relaciones, conducta y recursos personales.
Sesiones con madre, padre o cuidadores
Para ofrecer pautas, trabajar límites, comunicación, convivencia y apoyo emocional.
Videoconsulta con privacidad
Puede utilizarse cuando la edad, el motivo, la seguridad, la conexión y el espacio privado lo permiten.
Autolesiones, ideación suicida o riesgo inmediato requieren actuación
La clínica no es un servicio de urgencias. Ante peligro inmediato, llama al 112 o acude a urgencias. En España, la Línea 024 ofrece atención gratuita, inmediata, confidencial y disponible las 24 horas para conducta o ideación suicida, familiares y allegados.