Cuando consumir o repetir una conducta empieza a decidir por ti
Evaluación psicológica, trabajo motivacional y tratamiento personalizado para comprender la función de la adicción, reducir daños, recuperar control y coordinar la atención médica cuando sea necesaria.
El problema no se define solo por cuánto, sino por la pérdida de control y sus consecuencias
La evaluación considera la frecuencia, el contexto, los intentos de reducir o parar, la interferencia, el riesgo físico, la dependencia, el malestar y el deterioro en áreas importantes de la vida.
Cuesta reducir o parar
Se establecen límites que no se mantienen, se consume más tiempo o cantidad de la prevista o se vuelve rápidamente al patrón.
El impulso ocupa cada vez más espacio
Aparecen pensamientos repetitivos, urgencia, planificación o dificultad para concentrarse en otra cosa.
Aumentan la cantidad, el tiempo o el riesgo
Se necesita más para obtener el mismo efecto o la conducta se vuelve más frecuente, intensa o peligrosa.
Se deterioran áreas importantes
Aparecen problemas de salud, dinero, trabajo, estudios, pareja, familia, responsabilidades o seguridad.
Mentiras, secretos o aislamiento
Se minimiza, se ocultan cantidades, gastos o tiempo, y se evitan personas que podrían preguntar.
Malestar al interrumpir y vuelta al patrón
Puede haber ansiedad, irritabilidad, temblor, insomnio, ánimo bajo u otros síntomas; algunas abstinencias requieren atención médica.
Cada problema necesita una valoración específica
No todas las sustancias, conductas o niveles de gravedad requieren el mismo recurso. La primera valoración determina si la psicoterapia ambulatoria es adecuada o si hace falta atención médica, una unidad especializada o un nivel asistencial más intensivo.
Solicitar valoración →Alcohol, cannabis, cocaína, estimulantes y otras sustancias
También se valoran problemas relacionados con sedantes, opioides o medicación utilizada fuera de la indicación médica.
Juego, apuestas y videojuegos
Se valora la pérdida de control, la interferencia, el daño económico, social o laboral y la dificultad para detener la conducta.
Uso digital o conducta sexual que genera pérdida de control
No toda conducta frecuente es una adicción. Se analiza el malestar, la función, la interferencia y el diagnóstico que mejor explica el problema.
El alivio inmediato puede mantener un problema que empeora a largo plazo
El consumo o la conducta puede cumplir una función: calmar, desconectar, sentir recompensa, evitar malestar o facilitar una situación. Comprender esa función permite construir alternativas reales.
Estrés, emoción, entorno, recuerdo, conflicto, aburrimiento o disponibilidad.
La atención se estrecha y aparecen expectativas de alivio o recompensa.
Se obtiene un efecto inmediato que refuerza la repetición.
Culpa, conflicto, daño o abstinencia vuelven a alimentar el ciclo.
Un abordaje psicológico, médico y social cuando el caso lo requiere
El tratamiento se adapta a la sustancia o conducta, la gravedad, la dependencia física, la motivación, las recaídas previas, la salud mental, el entorno y la red de apoyo.
Comprender el problema y acordar objetivos
Se analiza el patrón, la función, las consecuencias, los riesgos y la disposición para reducir, abandonar o aceptar otro recurso.
Derivación o coordinación médica cuando es necesaria
La dependencia física, la abstinencia, la intoxicación o determinadas sustancias pueden requerir tratamiento médico ambulatorio u hospitalario.
Impulsos, desencadenantes y nuevas respuestas
Se trabajan regulación emocional, solución de problemas, habilidades, estímulos de riesgo y alternativas gratificantes.
Planificar riesgos y reconstruir una vida sostenible
Una recaída no borra lo aprendido. Se analiza, se ajusta el plan y se refuerzan apoyo, rutinas, salud, relaciones y objetivos.
Ayudar no significa vigilar, humillar ni encubrir
La familia puede ser un recurso importante, pero también necesita orientación para comunicar la preocupación, establecer límites, protegerse, no financiar el problema y saber cuándo pedir ayuda urgente.
Intoxicación, sobredosis o abstinencia grave requieren atención urgente
Llama al 112 ante pérdida de conciencia, respiración lenta o difícil, convulsiones, confusión intensa, agitación extrema, dolor torácico, conducta peligrosa o sospecha de sobredosis. No interrumpas bruscamente alcohol, benzodiacepinas u otras sustancias cuando pueda existir dependencia física sin una valoración médica.