El formulador
Todo malestar tiene una lógica: nace de algún sitio, se dispara con algo y se mantiene por un círculo que, sin querer, lo alimenta. Entenderlo es el primer gran paso para cambiarlo. Aquí construyes, pieza a pieza, el mapa de lo que te pasa —el mismo que un psicólogo dibuja contigo en consulta— y ves aparecer el círculo que lo sostiene… y por dónde se rompe.
100% privado: tu formulación se guarda solo en este dispositivoEmpecemos por nombrarlo
Poner nombre a lo que nos pasa ya ordena. No hace falta que sea perfecto; con tus palabras basta. Luego pensaremos en una situación concreta y reciente para tener algo de carne y hueso sobre lo que trabajar.
El círculo que mantiene el problema
En un momento de malestar, cinco cosas ocurren casi a la vez y se alimentan entre sí. Rellénalas para esa situación concreta y verás cómo, a la derecha, se dibuja tu círculo. La clave está en la última pieza: lo que haces para aliviarte a corto plazo suele ser lo que mantiene el problema a largo plazo.
Las raíces: de dónde viene
Los círculos no salen de la nada. Suelen hundir sus raíces en experiencias que nos enseñaron a vernos y a ver el mundo de cierta manera, y en creencias que desde entonces damos por ciertas. Esto es opcional y a veces delicado; ve solo hasta donde te resulte cómodo.
Las salidas: por dónde se rompe
Aquí está la buena noticia de toda formulación: un círculo se puede romper por cualquiera de sus puntos. No necesitas cambiarlo todo a la vez; basta con encontrar una palanca y empujar. Elige por dónde te resulta más posible empezar.
Entender es el principio de cambiar
En psicología clínica, la formulación de caso es el corazón de la terapia: antes de intervenir, terapeuta y persona construyen juntos una explicación de cómo el problema apareció y, sobre todo, qué lo mantiene hoy. Porque casi todo malestar psicológico se sostiene en un círculo que se autoalimenta: pensamos algo, sentimos, el cuerpo reacciona, y hacemos algo para aliviarnos —evitar, escapar, comprobar, controlar— que nos calma un instante pero refuerza el problema a la larga. Ver ese círculo dibujado cambia la experiencia: lo que parecía un defecto tuyo se revela como un mecanismo comprensible, con una lógica… y con puntos por donde romperlo. Este formulador te guía por ese mismo proceso, con el modelo de los cinco componentes que usamos en consulta. No sustituye a la terapia, pero te da un mapa; y con un buen mapa, el camino se ve distinto.
Ordena el caos
Lo que sentías como una maraña se convierte en piezas que puedes mirar.
Ves el círculo
Descubres cómo lo que haces para aliviarte mantiene, sin querer, el problema.
Encuentras la raíz
Entiendes de dónde viene, y eso lo vuelve comprensible, no un defecto.
Hallas la salida
Un círculo se rompe por cualquier punto: eliges por dónde empezar.
Cómo construir tu formulación
Nombra el problema
Define en una frase el malestar que quieres entender y recuerda una situación reciente concreta donde apareció. Ese ejemplo será tu material de trabajo.
Dibuja el círculo
Rellena los cinco componentes de esa situación. Verás formarse el círculo que mantiene el problema y cómo cada pieza empuja a la siguiente.
Busca las raíces
Si te apetece, explora de dónde viene: experiencias que lo sembraron, creencias de fondo y lo que hoy lo dispara. Da hondura al mapa.
Elige una salida
Decide por qué punto romper el círculo, diseña un pequeño experimento y una mirada más amable. Guarda o imprime tu formulación completa.
Tu mapa merece un buen acompañante
Una formulación se vuelve transformadora cuando la trabajas con alguien. Trae la tuya, o empecemos de cero: en la Clínica Pérez Vieco te ayudamos a entender y a cambiar lo que te pesa. En Valencia y también online.