Pánico y agorafobia · TCC

El vértigo

Un ataque de pánico es aterrador, pero no es peligroso. Tu cuerpo dispara una alarma de emergencia —el corazón se acelera, falta el aire, todo da vueltas— y tu mente lo interpreta como una catástrofe. Ahí nace el círculo. Este recurso te enseña a entender esas sensaciones, a perderles el miedo y a recuperar los lugares que el pánico te fue quitando. Con base en la terapia con más evidencia para el pánico.

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!Antes de empezar: las sensaciones del pánico se parecen a las de algunos problemas médicos. Si es la primera vez que las notas o no tienes un diagnóstico, consulta primero a tu médico para descartar causas físicas. Y no hagas los ejercicios de exposición del módulo 3 si tienes problemas de corazón, respiratorios, epilepsia, estás embarazada o cualquier condición que los desaconseje: háblalo antes con un profesional.

El círculo del pánico

El pánico se alimenta a sí mismo: una sensación corporal normal se interpreta como peligro, eso dispara más alarma, que produce más sensaciones… Verlo girar es el primer paso para pararlo. Pulsa «girar» para seguir el círculo.

¿Dónde lo notas en el cuerpo?

Toca una zona y descubre qué está pasando de verdad ahí (y por qué no es peligroso).

Toca un punto del cuerpo para ver qué ocurre en esa zona durante el pánico… y por qué tu cuerpo está haciendo justo lo que debe.

Desmonta la catástrofe

El pánico convierte «me late fuerte el corazón» en «me va a dar un infarto». Vamos a poner esa catástrofe sobre la mesa, mirar las pruebas y escribir una explicación más realista. Con la práctica, tu mente elige la explicación calmada por su cuenta.

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Pierde el miedo a las sensaciones

Esta es la parte más poderosa —y la que más miedo da—. Provocar a propósito las sensaciones del pánico, en pequeño y a salvo, le enseña a tu cerebro que no son peligrosas. Elige un ejercicio, hazlo mientras corre el tiempo, y comprueba: la catástrofe no llega. Repítelo hasta que la sensación te dé igual.

Recupera tu vida (agorafobia)

El pánico va cerrando el mundo: dejas de coger el metro, de ir a sitios llenos, de alejarte de casa. Aquí anotas esos lugares que evitas con su nivel de dificultad, para ir recuperándolos poco a poco, de menor a mayor.

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Tu progreso

Con cada ejercicio, el miedo a las sensaciones va bajando y la catástrofe pierde credibilidad. Aquí lo ves con tus propios datos.

Tu malestar ante las sensaciones baja con la práctica

El pánico miente, y se le puede desmontar la mentira

Un ataque de pánico es una falsa alarma: el sistema de defensa de tu cuerpo —el mismo que te salvaría si hubiera un peligro real— se dispara sin que haya ningún peligro. Por eso notas el corazón desbocado (tu cuerpo se prepara para correr), la respiración agitada (coge más oxígeno), el mareo (por respirar de más), el hormigueo, la irrealidad. Todo eso es incómodo, intenso… y completamente inofensivo. El problema no son las sensaciones: es la interpretación catastrófica que hacemos de ellas —«me muero», «me vuelvo loco», «pierdo el control»—, porque ese pensamiento echa más gasolina al fuego y cierra el círculo. La buena noticia es que la terapia cognitivo-conductual para el pánico es de las más eficaces que existen en toda la psicología, con tasas de mejora muy altas. Y funciona precisamente por lo que hace este recurso: entender qué son las sensaciones, desmontar la catástrofe con pruebas, y —lo más importante— exponerte a propósito a esas sensaciones hasta que dejan de darte miedo. Porque cuando ya no temes al pánico, el pánico se queda sin combustible.

El círculo

Ves cómo una sensación normal se convierte en alarma… y cómo romperlo.

La catástrofe

Desmontas «me va a dar algo» con pruebas y una explicación realista.

Perder el miedo

Provocas las sensaciones a salvo para que tu cerebro aprenda que no son peligrosas.

Recuperar tu vida

Vuelves poco a poco a los lugares que el pánico te fue quitando.

Cómo usar el recurso

1

Entiende el círculo

Mira cómo se alimenta el pánico y descubre qué hace de verdad tu cuerpo.

2

Desmonta la catástrofe

Pon tu miedo sobre la mesa y escribe una explicación realista de las sensaciones.

3

Pierde el miedo

Provoca las sensaciones con ejercicios seguros. Comprueba que no pasa nada malo.

4

Recupera y repite

Vuelve a los lugares que evitas y repite hasta que el pánico deje de mandar.

Para profesionales Apoyo a la TCC del trastorno de pánico y la agorafobia integrando el modelo cognitivo de Clark (interpretación catastrófica de sensaciones corporales) y el Panic Control Treatment de Barlow: psicoeducación del ciclo, reestructuración cognitiva (registro de catástrofe con estimación de credibilidad pre/post y explicación alternativa), exposición interoceptiva graduada con inducción de sensaciones (hiperventilación, giro, hiperventilación por pajita, tensión, esfuerzo) desde el marco del aprendizaje inhibitorio (violación de expectativas), y jerarquía de exposición en vivo para la evitación agorafóbica. Nota basada en la evidencia: el reentrenamiento respiratorio aporta escaso beneficio incremental y puede operar como conducta de seguridad, por lo que aquí NO se plantea como técnica para abortar el ataque. No sustituye tratamiento: precisa cribado médico previo de las sensaciones y evaluación de contraindicaciones para la exposición interoceptiva. Creación original de la Clínica Pérez Vieco.
i Este recurso es psicoeducativo y de autoayuda; no es un diagnóstico ni sustituye a un tratamiento profesional. Consulta a tu médico para descartar causas físicas de las sensaciones, y no realices los ejercicios de exposición interoceptiva si tienes una condición que los desaconseje (problemas cardíacos o respiratorios, embarazo, epilepsia, glaucoma, lesiones, etc.): pregúntale antes a un profesional. El trastorno de pánico tiene un tratamiento muy eficaz; pedir ayuda es el mejor paso. Si tienes pensamientos de hacerte daño o estás en crisis: 024 y 112.

El pánico se supera, y más rápido de lo que crees

La terapia para el pánico y la agorafobia es breve y muy eficaz. Un psicólogo te guía para hacer la exposición con seguridad y recuperar tu vida. En la Clínica Pérez Vieco te acompañamos. En Valencia y también online.