La travesía
El recorrido completo para trabajar tu relación con cualquier sustancia o conducta que se te haya vuelto difícil de manejar —alcohol, otras drogas, juego, pornografía, compras, trading, sexo, redes, comida, o cualquier otra—: valora tu nivel de riesgo, entiende qué te pasa por dentro, descubre en qué momento del cambio estás, analiza tus episodios, registra tu consumo y tu racha, aprende a surfear el deseo, y prepara tu plan si el riesgo vuelve. Todo conectado, con tus propios datos acompañándote de un módulo a otro.
100% privado: todo lo que registres se queda solo en tu dispositivo¿Cuánto riesgo tiene tu situación?
Este cribado sirve para cualquier sustancia o conducta —no solo alcohol u otras drogas, también juego, pornografía, compras, trading, sexo, redes o cualquier otra—, basado en el modelo de componentes de la adicción más usado en investigación. 8 preguntas, dos minutos.
Por qué el deseo no se apaga aunque ya no disfrutes
Tu cerebro tiene dos sistemas distintos: uno que genera el querer (el deseo) y otro que genera el gustar (el placer real). Con el tiempo de consumo, se separan.
Lo que esto significa para ti
Si sientes unas ganas enormes de algo que ya no te da tanto placer como antes, no es falta de fuerza de voluntad: es lo que la ciencia predice. El deseo y el disfrute se han desacoplado.
Además, la adicción funciona en un ciclo de tres fases que se retroalimentan: atracón o consumo, malestar cuando falta, y preocupación anticipatoria antes de volver a consumir. Con el tiempo, este ciclo tiende a girar más rápido. Por eso las recaídas no son un fallo de voluntad: son la consecuencia esperable de un sistema que se ha ido reconfigurando.
¿En qué momento del cambio estás?
No hay una única forma de estar cambiando. Responde con sinceridad, pensando en cómo te sientes ahora mismo.
Reconstruye un episodio
Piensa en una vez reciente. Vamos a reconstruir la cadena completa, paso a paso, para ver dónde se podría romper.
Tu punto de ruptura
Registra tu día de hoy
Puedes registrar un día limpio o un consumo. Los dos suman información real: registrar un consumo no es fracasar, es la forma de ver tus patrones de verdad.
Tu evolución
Barras verdes: días limpios. Barras rojas: consumo, con la altura según la cantidad registrada.
Surfear el deseo
El craving sube, llega a un pico, y baja solo si no actúas sobre él — como una ola. No se trata de luchar contra la ola: se trata de observarla pasar.
Tu plan anti-recaída
Prepáralo con calma, no en medio de una crisis. Puedes imprimirlo al final y llevarlo contigo.
Moderar o dejarlo del todo: una decisión informada
Hay un dilema real detrás de muchos procesos de cambio: ¿reducir y controlar, o dejarlo por completo? No hay una respuesta única válida para todo el mundo, pero sí hay criterios que ayudan a decidir.
Moderar
Reducir y poner límites claros, sin llegar a dejarlo del todo.
Cuándo tiene más respaldo: con un riesgo bajo o moderado en el cribado, sin dependencia física de una sustancia establecida, y cuando la persona mantiene control real sobre cuándo y cuánto lo hace.
Dejarlo por completo
Dejarlo del todo, sin intentar regularlo con condiciones.
Cuándo tiene más respaldo: con un riesgo alto o muy alto en el cribado, tras intentos previos de moderación que no se sostuvieron, o con consecuencias graves de salud, laborales o familiares.
La trampa más frecuente
Creer que «esta vez sí» se podrá controlar, cuando ya se ha intentado moderar varias veces sin éxito, es uno de los errores de cálculo más comunes y mejor documentados en el tratamiento de las adicciones, con o sin sustancia. Si la moderación no se ha sostenido antes, repetirla con más fuerza de voluntad rara vez cambia el resultado: suele hacer falta cambiar de estrategia, no solo de intención.
Una forma honesta de decidir: mira tu puntuación del cribado en la primera pestaña, y pregúntate cuántas veces has intentado ya moderar, y qué pasó cada vez. Si el patrón se repite, dejarlo del todo —al menos durante un tiempo, para romper el ciclo— suele tener mejores probabilidades reales que seguir intentando moderar. Esta no es una decisión que tengas que tomar solo/a: hablarlo con un profesional ayuda a verlo con más claridad y con más seguridad.
Mi plan anti-recaída — Clínica Pérez-Vieco
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Un recorrido, no una sola herramienta
Salir de una adicción, sea a una sustancia o a una conducta, rara vez sigue una línea recta, y por eso pocas herramientas sueltas bastan por sí solas. La ciencia distingue con claridad varios procesos que ocurren a la vez, y que aplican por igual tanto si lo que cuesta manejar es una sustancia como si es una conducta sin sustancia de por medio. Hay un componente de cribado, donde el modelo de componentes de la adicción —el marco más usado en investigación para conceptualizar cualquier adicción— permite situar objetivamente el propio nivel de riesgo, algo que la sola intuición suele calcular mal. Hay un componente neurobiológico, descrito por la teoría de la sensibilización a incentivos de Robinson y Berridge, que explica por qué el deseo puede mantenerse intenso incluso cuando el placer real de la conducta ha disminuido, y que la investigación confirma que se aplica igual a sustancias que a conductas como el juego o la pantalla. Hay un componente motivacional, descrito por el modelo transteórico de fases del cambio de Prochaska y DiClemente, que recuerda que la disposición a cambiar no es todo o nada, sino un proceso que avanza, a veces retrocede, y rara vez es lineal. Hay un componente conductual, que el análisis funcional permite mapear con precisión, identificando la cadena concreta de situación, pensamiento, deseo, conducta y consecuencia que sostiene cada episodio. Hay un componente de datos, que solo aparece cuando se registra con constancia a lo largo del tiempo, sea cual sea la unidad que tenga sentido medir —horas, dinero, veces, dosis—. Y hay, por último, un componente de habilidad en el momento mismo del deseo, que técnicas como surfear el deseo, basada en el trabajo de Marlatt sobre mindfulness aplicado a las adicciones, entrenan de forma directa. Un matiz importante que conviene tener presente: cuando lo que está en juego es una sustancia como el alcohol, las benzodiacepinas o los opioides, la retirada brusca en una dependencia física establecida puede ser médicamente peligrosa, y en esos casos la valoración profesional antes de dejarlo de golpe es especialmente importante.
Referencias principales
- Griffiths, M. D. (2005). A 'components' model of addiction within a biopsychosocial framework. Journal of Substance Use, 10(4), 191–197.
- Billieux, J., Stein, D. J., Castro-Calvo, J., Higuchi, S., & King, D. L. (2021). Rationale for and usefulness of the inclusion of gaming disorder in the ICD-11. World Psychiatry, 20(2), 198–199.
- Fournier, L., et al. (2023/2024). Deconstructing the components model of addiction. Journal of Behavioral Addictions.
- Robinson, T. E., & Berridge, K. C. (2025). The incentive-sensitization theory of addiction 30 years on. Annual Review of Psychology, 76, 29–58.
- Prochaska, J. O., & DiClemente, C. C. (1983). Stages and processes of self-change of smoking. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 51(3), 390–395.
- Bowen, S., & Marlatt, A. (2009). Surfing the urge: Brief mindfulness-based intervention for college student smokers. Psychology of Addictive Behaviors, 23(4), 666–671.
Cuando el camino se hace cuesta arriba
Recorrer esto acompañado marca la diferencia. En la Clínica Pérez-Vieco te ayudamos a sostener el proceso, sin juicio, sea cual sea la adicción. En Valencia y online.