Terapia individual para adultos que quieren entender y cambiar lo que les pasa
Un espacio para trabajar la ansiedad, el estado de ánimo, la autoestima, las relaciones o los momentos de cambio, con acompañamiento profesional y a tu ritmo.
Razones frecuentes por las que un adulto empieza terapia
No necesitas un diagnóstico ni una crisis para pedir ayuda. Muchas personas llegan simplemente porque algo lleva tiempo sin funcionar como querrían.
Ansiedad y preocupación
Nerviosismo constante, pensamientos que no paran, tensión física, ataques de pánico o evitación de situaciones.
Estado de ánimo bajo
Tristeza persistente, desmotivación, apatía, pérdida de interés o sensación de estar funcionando en piloto automático.
Autoestima y autoexigencia
Autocrítica dura, inseguridad, perfeccionismo, dificultad para poner límites o para sentir que lo que haces es suficiente.
Duelo y pérdidas
La muerte de un ser querido, una ruptura, un despido u otros cambios que cuesta elaborar y seguir adelante.
Relaciones y vínculos
Conflictos repetidos, dependencia, dificultad para confiar, soledad o patrones que se repiten en tus relaciones.
Etapas de cambio
Decisiones vitales, cambios de trabajo, maternidad o paternidad, mudanzas, jubilación o crisis vitales.
Una terapia adaptada a ti, no un método cerrado
Partimos de tu situación concreta y de lo que quieres conseguir. El enfoque se ajusta a cada persona, integrando distintas herramientas según lo que de verdad ayuda en tu caso.
No se trata de ponerte una etiqueta, sino de comprender cómo se ha formado y se mantiene lo que te ocurre.
Definimos juntos hacia dónde quieres ir y revisamos el avance, para que la terapia no sea indefinida sin rumbo.
Trabajamos cosas aplicables a tu vida real, no solo conversaciones: estrategias que puedes usar entre sesiones.
Tu proceso, paso a paso
Solicitas cita indicando de forma general qué te preocupa y si prefieres presencial u online.
En la primera sesión comprendemos el motivo, tu historia y qué quieres conseguir.
Acordamos objetivos, frecuencia y enfoque, adaptados a tu ritmo y disponibilidad.
Avanzamos y revisamos juntos, ajustando el proceso según cómo evolucionas.
¿Podría venirte bien empezar terapia?
Marca lo que hayas notado en las últimas semanas. Es una reflexión orientativa, no un diagnóstico ni una prueba clínica.
En el último mes, ¿con qué te sientes identificado/a?
Esta herramienta no recoge tus datos ni sustituye una valoración profesional. Si estás en una situación de sufrimiento intenso o riesgo, llama al 112 o al 024 (línea de atención a la conducta suicida).
Otras formas de acompañamiento
Si tu situación encaja mejor en un área concreta, puedes verla directamente.