Programa completo · Sin cifras ni pautas
El círculo
Entender para qué sirve, antes de intentar que deje de servir
Aquí no vas a encontrar calorías, ni pesos, ni menús, ni rutinas de ejercicio. No es un descuido: es el diseño. Dar cifras en un recurso sobre alimentación puede hacer daño real, y además no es lo que se trabaja. Lo que se trabaja es qué función cumple cada conducta y qué mantiene el círculo girando.
Guía de uso en PDF
El círculo, las funciones de cada conducta, la comprobación corporal y el orden en que se trabaja. Siete páginas, para leer una vez.
Documento elaborado por Sergio Pérez Serer, Psicólogo General Sanitario colegiado CV07113. Edición de septiembre de 2026.
Los trastornos de la conducta alimentaria tienen consecuencias médicas reales y a veces graves, y algunas no dan síntomas hasta que están avanzadas. Corazón, riñón, huesos y equilibrio de electrolitos pueden verse afectados sin que la persona note nada raro.
Por eso la valoración médica no es opcional ni posterior: va primero, en paralelo al trabajo psicológico. Un recurso web no puede detectar nada de eso, y este tampoco lo intenta.
Si hay vómitos, uso de laxantes o diuréticos, desmayos, palpitaciones o pérdida de peso rápida, consulta con tu médico esta semana, no cuando termines el programa. Y si aparecen ideas de hacerte daño, el 024 atiende gratis y de forma confidencial las veinticuatro horas; el 112 si hay riesgo inmediato.
El círculo que se mantiene solo
Distintos cuadros, un mismo motor. Lo que sostiene el problema no es la comida: es que cada pieza alimenta a la siguiente, y ninguna necesita que la empujen desde fuera.
Normas rígidas sobre qué se puede y qué no, a qué hora y en qué cantidad. Cuanto más estrictas, más fácil es romperlas, y cuanto más se rompen, más estrictas se ponen.
La rigidez no es un rasgo de carácter: es lo que hace que el sistema falle. Una regla flexible no se rompe.Tarde o temprano se incumple. Y ahí entra el pensamiento que más daño hace: si ya la he roto, da igual lo que pase el resto del día.
Es lo que en la investigación sobre recaídas se llama efecto de violación de la abstinencia. No es falta de fuerza de voluntad: es una trampa lógica del todo o nada.Lo que se hace después para deshacerlo: restringir más, moverse más, o conductas de purga. Alivia la culpa durante un rato.
Y ese alivio es exactamente el problema: es lo que enseña al sistema que compensar funciona, y garantiza que se repita.Después de compensar, la norma se endurece para que no vuelva a pasar. Y con eso el círculo se cierra y vuelve a empezar, un poco más apretado que la vuelta anterior.
Por eso no se sale apretando más. Se sale por donde parece contraintuitivo: aflojando la regla.Para qué sirve
Ninguna de estas conductas es gratuita: todas hacen algo por quien las hace. Identificar qué hacen es el paso que permite buscar otra forma de conseguir lo mismo, que es lo único que funciona a medio plazo.
Marca lo que reconozcas. Puedes marcar varias: normalmente cada conducta cumple más de una función, y cambian con el tiempo.
- Darte cifras de ningún tipo: ni calorías, ni pesos, ni raciones, ni índices.
- Proponerte una pauta de alimentación. Eso lo hace un profesional de la nutrición, con tu historia delante.
- Sugerirte ejercicio como forma de compensar nada.
- Pedirte que registres lo que comes. En un recurso abierto, ese registro puede convertirse en una herramienta de control más.
- Decirte cómo dejar de darte atracones sin más. Sin entender qué los sostiene, esa indicación se convierte en otra regla que romper.
«Me siento gordo» no es una emoción
Es una de las observaciones más útiles del modelo, y también la que más alivio produce cuando se entiende. Sentirse de una determinada forma con el cuerpo suele ser otra cosa disfrazada.
Fíjate en una cosa: esa sensación cambia varias veces al día, y tu cuerpo no cambia varias veces al día. Si por la mañana era soportable, a las siete es insoportable y al día siguiente vuelve a ser soportable, lo que fluctúa no es el cuerpo.
Lo que suele estar pasando es que una emoción difícil se está traduciendo al único idioma disponible. Prueba: cuando aparezca, pregúntate qué ha pasado en la última hora.
¿Qué había justo antes?
Comprobar y evitar
Dos conductas opuestas que mantienen lo mismo. Las dos son tan centrales como la alimentación y casi nunca se nombran.
Mirar una y otra vez
Cada comprobación busca tranquilidad y produce lo contrario: cuanto más se mira una parte del cuerpo, más defectos se encuentran, porque la atención selectiva funciona así.
Y el alivio, cuando llega, dura minutos. Lo que se consolida es la necesidad de volver a comprobar.
No mirar nunca
Parece lo contrario y mantiene lo mismo. Al evitar, la idea que tienes de tu cuerpo nunca se actualiza y se queda congelada en la peor versión imaginada.
Además impide descubrir que se puede estar delante de un espejo sin que pase nada.
Marca lo que reconozcas en tu caso. No para puntuarte: para ver de qué lado está el peso.
Registro de episodios
Aquí no se registra comida. Se registra la cadena: qué pasó antes, qué hiciste, qué consiguió eso en el momento y qué costó después. Es lo que permite ver la función.
El orden en que se trabaja
No es un programa de semanas cerradas, porque aquí el ritmo lo marca la valoración médica y lo que se acuerde en consulta. Pero el orden sí importa, y equivocarlo es de los errores más frecuentes.
Valoración médica
Antes que nada y en paralelo a todo lo demás. No es un trámite: es lo que determina si algo de esto se puede hacer de forma ambulatoria.
Observar sin cambiar
Registrar cadenas durante unas semanas, sin proponerse modificar ninguna conducta todavía. Cambiar antes de entender suele durar poco.
Identificar la función
Qué hace cada conducta por ti. Casi siempre aparece un patrón claro: una función domina y el resto son secundarias.
Regularizar antes que reducir
Esto es contraintuitivo y es la clave del modelo: lo primero no es comer menos ni más, sino comer con regularidad. La irregularidad es el combustible del círculo.
Aflojar las reglas, una a una
Las más rígidas primero, con apoyo. Cada regla que se flexibiliza quita una ocasión de romperla.
Trabajar lo del centro
La sobrevaloración del peso y la figura. Ensanchar aquello sobre lo que se apoya tu valor es lo que sostiene el cambio a largo plazo.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no hay cifras ni pautas de alimentación?
Por dos razones. La primera es de seguridad: en un recurso abierto, cualquier número puede convertirse en un objetivo, y en este ámbito eso hace daño real. La segunda es clínica: la pauta la establece un profesional con tu historia, tu estado médico y tu situación delante, y no se puede generalizar desde una web.
Además, lo que mantiene el problema no es no saber qué comer. Es el círculo que describe esta página.
¿Esto sirve si no tengo un diagnóstico?
Sí, y de hecho buena parte de quienes llegan aquí no lo tienen. El círculo funciona igual con o sin diagnóstico: reglas rígidas, ruptura, compensación y vuelta a empezar es un patrón muy extendido, también en personas que nunca consultarán.
Ahora bien, si reconoces varias piezas del círculo en ti, merece la pena una valoración. No para ponerte una etiqueta, sino porque cuanto antes se interviene, más corto es el proceso.
Me dan atracones y no entiendo por qué.
Casi siempre hay dos motores, y suelen ir juntos. Uno es fisiológico: si ha habido restricción antes, aunque sea una restricción que no te parezca severa, el cuerpo responde. El otro es emocional: el episodio corta una emoción que resultaba insoportable en ese momento.
Por eso la indicación de «controlarse más» empeora las cosas: aprieta la restricción, que es una de las dos causas.
¿Y si lo que me pasa es que como por ansiedad?
Es una forma frecuente de nombrarlo y suele quedarse corta. Comer para regular una emoción es una función, y las funciones se pueden sustituir, pero antes hay que saber cuál es: no es lo mismo comer para calmar, para anestesiar, para castigarse o para llenar un vacío.
El bloque de funciones de esta página está pensado justo para eso.
Llevo años así y he probado de todo.
Lo que suele haberse probado de todo son dietas y planes, que actúan sobre la conducta visible y no sobre lo que la sostiene. Eso explica bastante bien por qué funcionan unas semanas y luego el círculo vuelve más apretado.
El abordaje psicológico va por otro sitio, y los cuadros de años responden. Más despacio, pero responden.
Soy familiar. ¿Qué puedo hacer?
Tres cosas concretas. No comentar el cuerpo, ni para bien ni para mal, porque cualquier comentario refuerza que el cuerpo es lo que se mira. No convertir las comidas en un campo de batalla, porque eso empeora todo y rompe el vínculo, que es justo lo que hace falta conservar.
Y la tercera, la más importante: insistir en la valoración médica. Es lo que sí depende de ti y lo que más puede cambiar el pronóstico.
¿Puedo llevarlo a consulta?
Sí, y es exactamente para lo que está pensado. Desde Mi espacio, al final del registro, puedes enviar el resumen por WhatsApp, por correo o impreso. Llegar con dos o tres semanas de cadenas registradas ahorra buena parte de la evaluación inicial.
En qué se apoya
Este recurso adapta el modelo transdiagnóstico de los trastornos de la conducta alimentaria.