El entramado
Durante décadas, la psicología buscó una causa única detrás de cada malestar. La investigación más reciente propone algo distinto y más fiel a la experiencia real: tus dificultades no cuelgan de una sola causa, sino que se retroalimentan unas a otras, como una red. Aquí puedes construir la tuya, verla tomar forma con física real, y descubrir en qué punto merece más la pena empezar a tirar del hilo.
100% privado: tu red se construye y se queda solo en tu dispositivoDos formas de entender el malestar
Una de las ideas más discutidas de la psicología clínica actual propone mirar las cosas de otra manera. No sustituye a la anterior: la completa.
La mirada clásica
Buscar una causa de fondo: «tienes ansiedad» o «tienes depresión», como si fuera una entidad única que produce todos los síntomas, de arriba hacia abajo.
El modelo de red
Tus experiencias —dormir mal, la preocupación, la fatiga, el aislamiento— se causan unas a otras directamente, sin necesitar una entidad de fondo. La «ansiedad» no es la causa: es el nombre que le damos a toda la red en marcha.
Esta idea, formulada por el psicólogo Ilan (Denny) Borsboom en 2017 en una de las revistas de psiquiatría más prestigiosas del mundo, ha cambiado buena parte de cómo se investiga la psicopatología en la última década. Un pensamiento alimenta un síntoma físico, que empeora el sueño, que baja el ánimo, que dificulta concentrarse, que alimenta el pensamiento otra vez. No hace falta una causa única: el propio bucle se sostiene solo.
Construye tu entramado
Marca lo que notas en ti últimamente, de la lista de la derecha. A medida que marques, tu red irá tomando forma y buscando su propio equilibrio.
Cuando el síntoma deja de ser un mensajero
Durante buena parte de la historia de la psicología clínica, un síntoma se entendía sobre todo como el mensajero de otra cosa: si alguien no dormía, tenía dificultades para concentrarse y se sentía irritable, la pregunta habitual era qué trastorno de fondo —depresión, ansiedad generalizada— estaba produciendo esas tres señales, como si existiera una entidad oculta responsable de todas ellas. Este enfoque, llamado a veces modelo de variable latente, ha sido extraordinariamente útil, pero también arrastra un problema conocido desde hace tiempo: no explica bien por qué tantas personas presentan síntomas de varios cuadros a la vez, ni por qué dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener perfiles de síntomas casi opuestos. En 2017, el psicólogo y metodólogo Denny Borsboom publicó en la revista World Psychiatry un artículo que formalizó una alternativa que llevaba años gestándose en la investigación: el enfoque de red de la psicopatología. Su propuesta central es que no hace falta una causa oculta común: los propios síntomas se causan unos a otros de forma directa, tejiendo una red de interacciones que, si es lo bastante fuerte, se vuelve capaz de sostenerse a sí misma. Dormir mal deja más cansado; estar más cansado dificulta concentrarse; concentrarse peor genera más frustración e irritabilidad; la irritabilidad tensiona las relaciones y añade preocupación; la preocupación, a su vez, dificulta conciliar el sueño, y la rueda vuelve a girar. En este modelo, lo que llamamos «un trastorno» no es la causa de esa red: es, sencillamente, el nombre que le damos al conjunto de conexiones cuando se activa. Esta forma de mirar tiene una implicación práctica que ha generado gran interés en la investigación de los últimos años: si algunos síntomas ocupan posiciones más centrales dentro de la red —es decir, están conectados con más elementos que otros—, quizá trabajar sobre esos puntos concretos tenga un efecto de arrastre sobre el resto, de forma parecida a como soltar el nudo correcto puede aflojar todo un enredo de cuerdas. Los estudios que han puesto a prueba esta llamada hipótesis de la centralidad ofrecen resultados alentadores pero todavía no concluyentes: en algunos análisis, atacar los síntomas más centrales desestabiliza la red de forma más eficaz que atacar síntomas al azar, aunque el tamaño de ese efecto varía y la investigación sigue refinando cómo medir mejor qué hace que un punto sea realmente central. Precisamente por eso conviene ser prudentes y no presentar esta idea como una fórmula cerrada, sino como lo que es: una manera prometedora, todavía en desarrollo, de pensar por dónde puede merecer la pena empezar a tirar del hilo cuando varias dificultades parecen alimentarse entre sí.
Deshacer un entramado, mejor acompañado
Ver cómo se conectan tus dificultades es un primer paso; deshacer los nudos, casi siempre, se hace mejor con ayuda profesional. En la Clínica Pérez-Vieco te ayudamos a encontrar por dónde empezar. En Valencia y online.