Por dónde empezar · Tu orientador

El territorio

A veces sabes que algo no va bien, pero no sabrías ponerle nombre, ni por dónde empezar. Esto es un mapa. No para etiquetarte ni diagnosticarte, sino para ayudarte a reconocer por dónde te pesa el malestar, entender qué lo mantiene y encontrar, entre nuestras herramientas, las que mejor te vienen ahora. Un punto de partida cuando estás perdido.

100% privado: lo que marques se queda solo en tu dispositivo
iUna idea de la psicología actual: el sufrimiento rara vez cabe en una sola etiqueta. Bajo nombres distintos suelen latir los mismos procesos —dar vueltas a todo, evitar lo que asusta, hablarse con dureza, aislarse—. Por eso aquí no te clasificamos: miramos por dónde te duele y qué lo mantiene, que es lo que de verdad ayuda a cambiarlo.
1 Reconoce
2 Entiende
3 Tu ruta

¿Por dónde te pesa ahora?

Estas son las grandes regiones del malestar. No tienes que elegir una sola: marca todas las que reconozcas en ti estos días. El mapa se irá iluminando contigo.

Marca al menos una región para continuar

Qué mantiene lo que sientes

Cada malestar se sostiene sobre un círculo que, sin querer, lo alimenta. Verlo es el primer paso para salir de él. Esto es lo que suele mantener las regiones que marcaste.

Tu ruta por el territorio

No hace falta hacerlo todo, ni de golpe. Empieza por lo que más te llame. Cada recurso te dice para qué es. Este es tu punto de partida.

Cuándo dar el paso de pedir ayuda

Estas herramientas ayudan, y mucho, pero no sustituyen a la terapia. Si el malestar es intenso, dura semanas, te impide funcionar en tu día a día, o sientes que solo no puedes con ello, pedir ayuda no es rendirse: es lo más valiente e inteligente que puedes hacer. En la Clínica Pérez-Vieco estamos para acompañarte. Y si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño o de que no vale la pena seguir, en España tienes el 024 y el 112, a cualquier hora.

Un mapa, no una etiqueta

Durante mucho tiempo, entender el sufrimiento psicológico consistió sobre todo en ponerle una etiqueta: ansiedad, depresión, trastorno tal o cual. Las etiquetas tienen su utilidad, ayudan a los profesionales a entenderse y a orientar los tratamientos, pero también tienen un límite que la persona que sufre percibe enseguida, y es que casi nunca encajamos del todo en una sola casilla. Alguien puede llegar arrastrando a la vez desánimo, preocupación constante, problemas para dormir y la sensación de no valer nada, y no sabría decir cuál de todas es su etiqueta. La psicología clínica más reciente ha dado un giro que resulta profundamente liberador: en lugar de fijarse solo en las categorías, mira los procesos que están por debajo, esos mecanismos comunes que aparecen una y otra vez bajo nombres distintos y que son los que de verdad mantienen el malestar. Marcos como el RDoC del Instituto Nacional de Salud Mental estadounidense o el modelo HiTOP han impulsado esta mirada llamada transdiagnóstica, que entiende el sufrimiento de forma dimensional, por grados y por procesos, y no como un conjunto de cajones estancos. ¿Y cuáles son esos procesos compartidos? Los mismos que uno reconoce en su propia experiencia: la tendencia a darle vueltas a todo sin llegar a ninguna parte, la evitación de aquello que asusta —que alivia a corto plazo pero encierra a largo—, la dificultad para manejar las emociones cuando aprietan, la costumbre de hablarse con una dureza que jamás usaríamos con quien queremos, el aislamiento que se retroalimenta, los pensamientos que se disparan en forma de anticipaciones catastróficas. Da igual que la etiqueta sea una u otra: si aprendes a reconocer y a trabajar estos procesos, el malestar afloja. Por eso este mapa no te pregunta qué trastorno tienes, sino por dónde te pesa y qué está manteniendo ese peso, y a partir de ahí te orienta hacia las herramientas que trabajan justamente esos mecanismos. No es un diagnóstico ni pretende serlo; es una brújula para empezar a moverte cuando el propio malestar te tiene paralizado y no sabes ni por dónde. Y hay algo esperanzador en el fondo de todo esto: si lo que sostiene el sufrimiento son procesos, y los procesos se pueden entender y cambiar, entonces el punto en el que estás hoy no es el punto en el que tienes que quedarte. El territorio se puede recorrer.

Para profesionales Orientador transdiagnóstico de entrada a la biblioteca de recursos, construido sobre la lógica dimensional y por procesos (RDoC, HiTOP) más que sobre categorías DSM. Organiza el malestar en siete dominios (miedo/amenaza, ánimo bajo/pérdida de refuerzo, activación cognitiva repetitiva, procesos interpersonales, procesos del yo/autocrítica, regulación de la conducta y del impulso, y activación somática/sueño) y, para cada uno, explicita el proceso de mantenimiento nuclear (evitación, rumiación/preocupación, desregulación emocional, sesgos atencionales e interpretativos, retirada social) enlazándolo con los recursos de la casa que lo trabajan. No emite juicios diagnósticos ni cuantifica gravedad; es psicoeducación y derivación estructurada. Creación original de la Clínica Pérez-Vieco; no sustituye la evaluación clínica individualizada.
i Este orientador es educativo y de autoconocimiento; no es un diagnóstico ni un test clínico. Ninguna herramienta online puede decirte lo que te pasa: eso requiere una valoración profesional. Sirve para orientarte y dar un primer paso. Si el malestar es intenso o prolongado, lo mejor es consultar con un profesional de la salud mental.

Y si prefieres no recorrerlo a solas

Un mapa ayuda a orientarse, pero a veces lo que necesitamos es alguien que camine a nuestro lado. En la Clínica Pérez-Vieco te acompañamos a atravesar tu territorio, sea el que sea. En Valencia y online.