Herramienta · Paciente y profesional

¿Cómo sabremos que esto ha funcionado?

La pregunta se hace en la primera sesión, se responde en vago y no se vuelve a mirar. Hay un método publicado en 1968 para responderla con precisión, se usa en rehabilitación y en ensayos clínicos, y casi nunca llega a una consulta de psicología. Aquí está, con su puntuación y sus gráficas.

−2He ido claramente a peor
−1Algo mejor, menos de lo esperado
0Lo que esperábamos conseguir
+1Más de lo esperado
+2Lo mejor que cabía imaginar
  • 1968Kiresuk y Sherman
  • 50la puntuación de «lo previsto»
  • 5niveles por objetivo
  • CV07113dirección clínica colegiada

El problema

«Estar mejor» no se puede reconocer cuando llega

La mayoría de los objetivos terapéuticos se formulan como estados: estar mejor, tener más seguridad, controlar la ansiedad. Suenan razonables y tienen un defecto que lo estropea todo: no se puede saber cuándo se han cumplido. Siempre se puede estar un poco mejor.

La consecuencia práctica es doble. El paciente no percibe avance aunque lo haya, porque no tiene contra qué compararlo. Y la terapia se alarga sin que nadie sepa decir si va bien, porque no hay criterio.

La solución existe desde 1968 y consiste en escribir el final antes de empezar

Kiresuk y Sherman propusieron algo sencillo y exigente: para cada objetivo, describir por adelantado cinco escenarios posibles, desde lo peor que podría pasar hasta lo mejor imaginable, con el escenario esperado en el centro.

Después, en cada revisión, solo hay que mirar cuál de los cinco describe la situación actual. Lo difícil se hace al principio: decidir qué contaría como éxito y qué como decepción. Puntuar luego lleva un minuto.

Las puntuaciones de todos los objetivos se combinan en una puntuación T con media 50 y desviación típica 10. Un 50 significa que, en conjunto, se ha conseguido exactamente lo previsto.

Kiresuk TJ y Sherman RE (1968) · Community Mental Health Journal

Por qué esto cambia la conversación

Cuando los cinco niveles están escritos, la pregunta de si la terapia funciona deja de ser una impresión. Y deja de ser una discusión: si el nivel esperado decía «ir a la comida de empresa sin planear una excusa la semana anterior», solo hay que mirar si eso ocurrió.

Tiene además una ventaja que se nota enseguida: los objetivos se negocian entre las dos partes al escribirlos. Lo que para un profesional es un avance notable a veces para el paciente no lo es, y viceversa. Escribir los niveles obliga a que eso salga a la luz en la primera sesión y no en la duodécima.

Paso 1

Define tus objetivos y sus cinco niveles

Entre dos y cuatro objetivos es lo habitual. Escribe siempre conductas observables, no estados. El nivel 0 es el resultado que se espera conseguir de forma realista, no el ideal. Todo se guarda en tu dispositivo.

El error más común al escribir los niveles. Poner en el 0 lo que en realidad sería un resultado excelente. Si el nivel esperado es demasiado ambicioso, todas las revisiones darán negativo y el método, en vez de motivar, desanima.

Regla práctica: en el 0 va lo que ocurriría si el tratamiento va razonablemente bien. Lo brillante va en el +2.

Paso 2

Puntúa la revisión de hoy

Mira los cinco niveles que escribiste y elige el que describe la situación actual. Sin darle vueltas: si dudas entre dos, elige el más bajo.

Primero define algún objetivo Escribe al menos uno arriba, con sus niveles, y aquí podrás puntuarlo.

Paso 3

Tu evolución

Aquí es donde el método se vuelve útil de verdad: la puntuación T a lo largo de las revisiones, y el detalle objetivo por objetivo, que es lo que dice dónde se está moviendo el tratamiento y dónde no.

Todavía no hay revisiones Puntúa la primera y aparecerán la puntuación T y las gráficas. Con tres o cuatro se lee la tendencia.

Cómo se lee

Qué significa cada puntuación T

La escala está construida de modo que 50 equivale a haber conseguido exactamente lo previsto en el conjunto de los objetivos, con una desviación típica de 10 puntos.

Por encima de 50, se ha conseguido más de lo esperado. Por debajo, menos. Y por debajo de 40 conviene detenerse: no significa que el tratamiento sea malo, sino que algo no encaja, y lo primero que hay que revisar no es al paciente sino los propios objetivos.

La trampa que hay que conocer. Este método mide el logro de los objetivos que tú escribiste. Si están mal formulados, la puntuación será impecable y no querrá decir nada.

Objetivos demasiado fáciles darán siempre puntuaciones altas. Demasiado ambiciosos, siempre bajas. Por eso los niveles se escriben entre las dos partes y se revisan si hace falta, dejando constancia de que se han cambiado.

Y una consecuencia poco intuitiva: una puntuación de 50 sostenida es un resultado excelente, no mediocre. Significa que se está consiguiendo justo lo que se planificó, revisión tras revisión.

Base científica y límites

Qué sabemos y qué no

Origen y uso. El método se publicó en 1968 para evaluar programas de salud mental comunitaria, con la idea de que la evaluación se hiciera sobre los objetivos individuales acordados entre paciente y terapeuta en lugar de sobre medidas generales iguales para todos. Después se adoptó ampliamente en rehabilitación, en neurorrehabilitación y en ensayos clínicos, incluidos ensayos farmacológicos, donde se usa como medida de resultado individualizada.

La puntuación. Las puntuaciones de cada objetivo, de −2 a +2, se combinan mediante una fórmula que tiene en cuenta el número de objetivos, sus pesos y la correlación estimada entre ellos, habitualmente fijada en 0,3. El resultado se expresa como puntuación T con media 50 y desviación típica 10.

Qué aporta frente a un cuestionario estándar. Un cuestionario hace las mismas preguntas a todo el mundo, lo que permite comparar pero resulta poco sensible a lo que le importa a esta persona concreta. Este método va en la dirección contraria: es muy sensible a lo individual y, por lo mismo, no permite comparar entre personas. Son herramientas complementarias, no alternativas.

Los límites, que son reales y conviene declararlos.

1. Depende por completo de cómo se escriban los niveles. Es el punto débil del método y está bien documentado. Dos profesionales pueden puntuar distinto el mismo resultado si los descriptores no son suficientemente concretos.

2. No es comparable entre pacientes. Una T de 60 en una persona y otra de 60 en otra no significan lo mismo, porque los objetivos eran distintos.

3. Puede inflarse sin querer. Si quien fija los objetivos es quien luego los puntúa, existe un sesgo evidente. En investigación se recomienda que el evaluador sea independiente; en consulta, al menos, que los niveles se escriban antes de empezar y no después.

4. Los pesos son discutidos. Hay quien recomienda usarlos y quien prefiere dejarlos todos iguales para simplificar. Aquí puedes hacer las dos cosas.

Sobre esta herramienta. Implementa la fórmula clásica con correlación 0,3 y muestra el cálculo. No es un instrumento validado por sí misma, no diagnostica y no sustituye al juicio clínico ni a las medidas estandarizadas que uses. Lo que introduzcas no sale de tu navegador.

  1. Kiresuk TJ, Sherman RE. Goal attainment scaling: a general method for evaluating comprehensive community mental health programs. Community Mental Health Journal, 1968;4(6):443–453.
  2. Kiresuk TJ, Smith A, Cardillo JE. Goal attainment scaling: applications, theory, and measurement. Lawrence Erlbaum, 1994.
  3. Turner-Stokes L. Goal attainment scaling in rehabilitation: a practical guide. Clinical Rehabilitation, con la propuesta simplificada de puntuación y los criterios de peso por importancia y dificultad.
  4. Revisión sistemática sobre las propiedades de medida del escalamiento de logro de objetivos y su uso como medida de resultado en ensayos clínicos.
  5. Literatura sobre limitaciones del método, con énfasis en la variabilidad al redactar los niveles y en el sesgo del evaluador.

Preguntas frecuentes

Dudas que aparecen siempre

¿Cuántos objetivos debo poner?

Entre dos y cuatro. Con uno solo, la puntuación depende demasiado de un aspecto concreto y cualquier oscilación la mueve entera. Con más de cinco, escribir los niveles se hace tan pesado que se acaba abandonando.

Si tienes muchos frentes abiertos, elige los que de verdad decidirían si esto ha valido la pena.

No sé qué poner en el nivel −2.

Lo peor que podría pasar de forma realista, que casi nunca es una catástrofe: normalmente es «sigo igual que ahora pero además he dejado de intentarlo» o «he vuelto a evitarlo del todo».

Es un nivel incómodo de escribir y por eso mismo es útil: obliga a nombrar el escenario que se teme, que suele ser justo lo que sostiene el problema.

¿Puedo cambiar un objetivo a mitad de tratamiento?

Sí, y a veces hay que hacerlo, porque los objetivos iniciales pueden estar mal calibrados o quedarse obsoletos. Lo importante es hacerlo de forma explícita y dejar constancia de que se ha cambiado.

Lo que no vale es reescribir los niveles después de ver el resultado. Eso convierte el método en una forma elaborada de darse la razón.

Me sale una T por debajo de 40 y me desanima.

Es información, no un veredicto. Y lo primero que hay que revisar no eres tú: son los objetivos. Una T baja de forma sostenida suele significar que el nivel esperado se puso demasiado alto, que es el error más frecuente al empezar.

Llévalo a sesión. Es exactamente la conversación para la que sirve esto.

¿Qué son los pesos y tengo que usarlos?

Sirven para que un objetivo cuente más que otro en la puntuación final, normalmente combinando su importancia y su dificultad. Puedes dejarlos todos iguales sin ningún problema: es lo que hacen muchos equipos y simplifica bastante.

Si los usas, decide los pesos al escribir los objetivos y no después, por el mismo motivo que los niveles.

Soy profesional. ¿Cómo lo integro en sesión?

Funciona muy bien en las sesiones dos o tres, cuando ya hay formulación pero antes de que el trabajo esté en marcha. Redactar los niveles con el paciente lleva entre veinte y treinta minutos la primera vez, y esa conversación suele ser terapéutica por sí sola: obliga a concretar qué se espera de verdad.

Después, puntuar en las revisiones lleva un minuto. La hoja imprimible recoge los objetivos, los niveles y la evolución. Si detectas un error de implementación, escríbenos: se revisa, se corrige y se acredita a quien lo señala.

Escribir el final antes de empezar cambia la terapia entera

Si estás en tratamiento, trae tus objetivos y sus niveles a la próxima sesión. Si eres profesional y quieres incorporarlo a tu práctica, lo trabajamos en supervisión. En Valencia y también online.

Pedir cita Guardarlo en mi cuaderno

Aviso. Contenido de Clínica Pérez-Vieco, con dirección clínica de Sergio Pérez Serer, Psicólogo y Sexólogo Clínico, colegiado CV07113. Esta página no diagnostica, no es un tratamiento y no es un instrumento validado por sí misma. Implementa el procedimiento clásico de escalamiento de logro de objetivos con las limitaciones declaradas, y su utilidad depende por completo de cómo se redacten los niveles. Dirigido a personas adultas y a profesionales.

Privacidad. Todo el procesamiento ocurre en el navegador. No se transmite ni se almacena nada en ningún servidor. Si eres profesional, usa códigos y nunca datos identificativos: el almacenamiento local no está cifrado.

Última revisión: septiembre de 2026 · Próxima revisión prevista: septiembre de 2027.