Arritmia funcional

¿Qué es una arritmia funcional?

Las arritmias funcionales son desórdenes fisiológicos caracterizados por reacciones bruscas de la tasa cardiaca, sin un motivo aparente, y sin que haya una lesión orgánica.

Información básica sobre arritmias funcionales:

  • Las arritmias funcionales son desórdenes fisiológicos que cursan con niveles altos de ansiedad
  • en estos casos la tasa cardiaca puede alcanzar unos niveles muy altos (entre 100 y 160 pulsaciones por minuto), sin ninguna causa aparente
  • llega un momento de su trastorno en el que simplemente por salir de casa o hacer algún tipo de ejercicio físico cotidiano, como andar o subir una escalera, se produce la taquicardia
  • por lo general, el paciente cree que tiene una enfermedad cardiaca grave, a pesar de que los diferentes cardiólogos que ha visitado no hayan podido diagnosticar esta enfermedad cardiaca
  • sin embargo, el paciente está convencido de que en una de sus crisis (taquicardias intensas sin un motivo aparente) puede llegar a morir, por un infarto de corazón
  • las crisis le hacen creer firmemente en esta posibilidad de estar teniendo un infarto y que va a morir
  • una vez que se ha descartado la existencia de un problema orgánico, sólo queda la hipótesis de un trastorno funcional (un órgano que no funciona adecuadamente, aunque no exista lesión)
  • en los problemas funcionales muchas veces influye el estrés; cuando una persona tiene un ataque de pánico suele coincidir con una época de mucho estrés; lo mismo sucede con las arritmias funcionales
  • la tasa cardiaca es una respuesta fisiológica que se altera con el ejercicio físico, las emociones, los pensamientos, la respiración, otras respuestas fisiológicas, etc.
  • como tal respuesta fisiológica, puede también someterse a diversos aprendizajes
  • así, por ejemplo, después de haber vivido una situación emocional intensa, el corazón vuelve a latir más deprisa cuando tenemos que volver a enfrentarnos con esa misma o situación, e incluso con una situación similar
  • otro ejemplo de aprendizaje: una persona puede haber aprendido a dar una alta tasa de respuesta cardiaca cuando piensa en un determinado tema que le preocupa
  • lo mismo que se puede aprender a dar una tasa cardiaca más alta en presencia de una situación, también se puede producir habituación (es decir, disminución de la tasa cardiaca) ante esa misma situación
  • la tasa cardiaca se ve alterada en cuanto evaluamos una situación novedosa: la novedad puede producir en un principio interés (suele disminuir un poquito la tasa cardiaca), después puede provocar miedo o ansiedad (aumenta la tasa cardiaca)
  • el aumento de tasa cardiaca tiene un valor funcional (si se da en todos los mamíferos, servirá para algo): el aumento de bombeo de sangre hace llegar más oxígeno y nutrientes a las células; luego el aumento de tasa cardiaca es bueno ante una emergencia en la que tenemos que utilizar los músculos (atacar, huir, estar en alerta, etc.), o concentrar nuestra atención, etc.
  • una persona que piensa que puede tener un problema muy grave porque su corazón se está acelerando sin una causa aparente, se asustará lógicamente ante este aumento no controlado; pero este temor, hará que su cuerpo reaccione como si de una emergencia real se tratara, es decir, aumentará más su tasa cardiaca; a su vez, este nuevo aumento de tasa cardiaca le asustará más… (y se produce un círculo vicioso, cada vez le late más el corazón y cada vez está más asustado)
  • una persona que ha vivido algunas situaciones como la que acabamos de describir (círculo vicioso) aprende a dar una tasa cardiaca muy alta en cuanto se asusta por algún motivo, o en cuanto se incrementa ligeramente su tasa cardiaca, por el motivo que sea, físico o psicológico; esta persona habrá desarrollado así una arritmia funcional que le incapacita para hacer el ejercicio físico cotidiano que supone, por ejemplo, el salir de casa, subir una cuesta, subir unas escaleras, montar en bicicleta, etc.; esta persona puede llegar a sufrir una especie de agorafobia, al evitar casi todos los pequeños esfuerzos físicos, incluso salir de casa.

Ahora un caso con arritmias funcionales:

  • varón, 28 años, con taquicardias desde hace 5 años
  • ha visitado muchos especialistas en cardiología, no le encuentran la lesión que él cree tener
  • en las pruebas de esfuerzo físico rápidamente alcanza 160 pulsaciones por minuto
  • si sale de casa, sube una cuesta, etc. le da la taquicardia
  • ha dejado de montar en bicicleta
  • poco a poco su vida social, laboral, de pareja, etc. se ha ido limitando, reduciendo
  • después de cinco años con el problema ha perdido el trabajo, la novia, no sale de casa, etc.; su problema: una arritmia funcional
  • comienza a estar deprimido, principalmente por las pérdidas que ha sufrido (novia, trabajo, vida social, etc.)

Tratamiento:

  • cuando llega a consulta necesita y está tomando un betabloqueante, para disminuir su tasa cardiaca
  • también toma un antidepresivo
  • se le entrena durante unos ocho meses con técnicas cognitivo-conductuales
    • reestructuración cognitiva, solución de problemas, inoculación de estrés
    • relajación muscular progresiva, relajación respiratoria, relajación por imaginación
    • exposición gradual reforzada a las situaciones y conductas que ha estado evitando

Resultado:

  • ha desaparecido la arritmia
  • no tiene problemas de ansiedad, ni de depresión
  • puede dejar de tomar el betabloqueante y el antidepresivo
  • puede volver a salir de casa, hacer ejercicio, trabajar y tiene una nueva pareja

Técnicas de tratamiento más eficaces para reducir la ansiedad

¿Cuáles son las técnicas de tratamiento más eficaces para reducir la ansiedad?

Pregunta:

¿Cuáles son las técnicas de tratamiento más eficaces para reducir la ansiedad?

Respuesta:

Las técnicas de tratamiento más eficaces que se usan habitualmente en la terapia de los trastornos de ansiedad son de varios tipos: técnicas farmacológicas, técnicas cognitivas, técnicas de relajación de la actividad fisiológica, y técnicas centradas en la conducta.

1. Técnicas farmacológicas:

Los ansiolíticos son un tipo de fármacos que reducen los síntomas de ansiedad rápidamente, lo cuál resulta muy útil en el tratamiento del ataque de pánico, o las obsesiones. Ahora bien, con ellos no se aprende a controlar la ansiedad, por lo que, si se utilizan solos, no suelen curar el trastorno. Son útiles en caso de reacciones intensas, no controlables, pero hay que sustituirlos, poco a poco, por el autocontrol; de lo contrario, suelen degenerar en una adicción a este tipo de fármacos. entrevista motivacional psicologia psicologos valencia

Con muchísima frecuencia, encontramos personas que llevan muchos años tomando ansiolíticos (siete años, diez años, por ejemplo), sin que hayan resuelto su problema de ansiedad y sin que puedan dejar de consumir estos fármacos.

Sin embargo, en ocasiones el tratamiento farmacológico es necesario, pero se debe acompañar de un entrenamiento en técnicas cognitivo-conductuales (técnicas cognitivas, técnicas de relajación de la activación fisiológica y técnicas centradas en la conducta).

El tratamiento farmacológico debe estar prescrito y revisado (cada mes, o dos meses) por un especialista en farmacología, por ejemplo, un psiquiatra. Debe evitarse la automedicación, o la auto-experimentación, o el abandono del fármaco por decisión propia, tampoco debe tomarse el fármaco en función de nuestro estado de ánimo, o decidir las cantidades a tomar según nos encontremos, etc.

Este tratamiento farmacológico debe estar siempre acompañado por un tratamiento de tipo psicológico, que debe incluir las técnicas ya mencionadas de entrenamiento en control de ansiedad.

2. Técnicas cognitivas:

Son una serie de técnicas psicológicas en las que hay que comenzar por dar información sobre el trastorno, su curación, etc. Se basan en el entrenamiento del individuo en técnicas que mejoran su capacidad de auto-observación y auto-corrección de sus pensamientos, su conducta y sus emociones.

Algunas entrenan al individuo a interpretar situaciones de una manera menos amenazante (menos ansiógena). panico

Otras entrenan a las personas en habilidades especiales, como la solución de problemas, la toma de decisiones, etc.

Otras técnicas cognitivas enseñan a identificar pensamientos negativos, errores en la interpretación de la realidad, tendencias individuales que generan ansiedad, etc, para después enseñar a cambiar estas tendencias o procesos.

3. Técnicas de relajación de la actividad fisiológica:

Enseñan a las personas a relajarse, disminuir la activación fisiológica, soltar los músculos, respirar correctamente, imaginar, etc. Hay que practicarlas todos los días. Existen diversos tipo de técnicas de relajación: muscular progresiva, respiración, imaginación, etc.cropped IMG 0192

4. Las técnicas centradas en la conducta:

Resaltan la necesidad de exponerse a las situaciones temidas, acercándose a los estímulos que provocan la ansiedad (bajo situación de control), todo ello bajo el principio de aproximaciones sucesivas (poco a poco) y el principio del refuerzo (es importante premiarse por los éxitos, y corregir ante los fracasos, en lugar de castigarse). Además, algunas técnicas enseñan al sujeto habilidades personales o sociales para enfrentarse mejor a las situaciones ansiógenas.

Ansiedad a hablar en público

¿La ansiedad a hablar en público puede llegar a ser una patología?

Pregunta:

¿La ansiedad a hablar en público puede llegar a ser una patología?

Respuesta:

Sabemos que una de las situaciones más ansiógenas, en general, es hablar en público. Ante esta situación la mayor parte de las personas reaccionan con niveles altos de activación, pero esta alta activación puede ser muy útil para hacer el esfuerzo que supone:

  • el manejo cognitivo de la información (recuperación de la información, relacionar unos elementos con otros, etc.),
  • la verbalización de los contenidos,
  • con un volumen de voz incrementado,
  • manteniendo un alto gasto de recursos energéticos, atencionales, etc.
  • durante un tiempo prolongado

Ahora bien, un porcentaje alto de personas (alrededor de un 20%) se activan en exceso, centran su atención de manera casi exclusiva en sus síntomas de ansiedad (más que en la tarea de hablar en público), tienen una experiencia muy desagradable de esta situación, la evitan si pueden, etc. Lógicamente, no es muy adaptativo evitar una situación que es importante para tu trabajo, por ejemplo. No todo el mundo va a pedir ayuda a un especialista por este problema, sino que sólo lo harán aquellos que no pueden permitirse el lujo de evitar hablar en público. Ahora bien, aunque no vayan a la consulta de un especialista, algunas personas que evitan esta situación pueden llegar a cumplir los criterios para recibir un diagnóstico de trastorno de ansiedad por fobia social específica, si hay un deterioro significativo de la actividad del individuo, o un malestar clínicamente significativo. Alrededor de un 2% de personas pueden estar afectadas por este problema.

Ansiedad normal y ansiedad patológica

¿Las diferencias individuales en la reacción de ansiedad ante una misma situación indican patología?

Pregunta:

¿Las diferencias individuales en la reacción de ansiedad ante una misma situación indican patología?

Respuesta:

Si un individuo reacciona en alguna ocasión con altos niveles de ansiedad ante una situación, ante la que otros individuos no experimentan tanta ansiedad, podemos hablar simplemente de una reacción de alta intensidad, o de una reacción aguda de ansiedad en un nivel no demasiado alto, que es puntual y no extrema. Esto no suele suponer ningún trastorno.

El problema vendría si esta forma de reacción aguda es excesivamente intensa, como en los ataques de pánico o crisis de ansiedad (en los que el individuo no puede controlar su ansiedad y alcanza niveles extremos), o bien cuando se establece dicha reacción aguda como un hábito, es decir, si una reacción de ansiedad de alta intensidad se vuelve crónica, o se vuelve muy frecuente.

La reacción aguda de ansiedad no siempre es patológica, sino que puede ser muy adaptativa. Por ejemplo:

si la situación que la provoca requiere una fuerte reacción de alarma que nos prepare para la acción (si se nos exige una gran concentración en una tarea para la que se necesitan muchos recursos de la atención),

o si requiere una gran activación fisiológica (porque necesitamos tensar más los músculos, bombear más sangre, más oxígeno, etc.),

dicha reacción de ansiedad nos ayudará a responder mejor ante esta situación.

Existen unos criterios prácticamente universales para determinar si el comportamiento de una persona cabe diagnosticarlo como un trastorno de ansiedad. Estos criterios están recogidos en las dos clasificaciones de trastornos mentales (o psicopatológicos) más importantes:

  • DSM-IV (Asociación de Psiquiatras Americanos, APA)

  • ICD-10 (Organización Mundial de la Salud, OMS)

En ambas, son similares los criterios para diagnosticar un trastorno de ansiedad.

Terapia Metacognitiva

Terapia Metacognitiva (MCT, por las siglas en inglés).

Se trata de un modelo perteneciente a la tradición de la terapia cognitiva, desarrollado por Adrian Wells, PhD, profesor en psicopatología clínica y experimental en la Universidad de Manchester , quien comenzó su carrera entrenándose como terapeuta cognitivo (se formó con el mismísimo Aaron Beck, nota para los cholulos), y cuyo campo primario de investigación ha sido la atención y el procesamiento de la información.

En un recorrido similar al de otros exponentes de terapias de tercera ola, Wells refiere que desarrolló MCT, la Terapia Metacognitiva para dar cuenta de ciertos fenómenos que no eran explicados adecuadamente por los modelos de tratamiento con los que se manejaba :

Desarrollé MCT, la Terapia Metacognitiva porque los abordajes de tratamiento anteriores no dan cuenta de algunos aspectos importantes de la cognición, aspectos que repetidamente emergen en pacientes y reportes empíricos de la experiencia mental en el trastorno psicológico.

Preocupación y Trastorno de ansiedad generalizada

Aunque los procesos que propone serían comunes a una amplia gama trastornos, MCT, la Terapia Metacognitiva surge ante todo como un modelo explicativo y de tratamiento para el Trastorno De Ansiedad Generalizada (TAG). Para una descripción detallada del TAG pueden visitar este artículo, pero si nos apuran, diremos que es un diagnóstico cuya característica central es la (más…)