Qué es el crecimiento personal
El Crecimiento Personal es el área de la Psicología que se enfoca en ayudarnos a encontrar y desarrollar nuestras fortalezas, para ser la mejor versión de nosotros mismos. Nos ayuda a deshacernos de las limitaciones psicológicas que nos atan y nos permite alcanzar nuestro máximo potencial, la mejor versión de nosotros mismos
Todos podemos desarrollar nuestras habilidades, capacidades y competencias para superar nuestras limitaciones, ampliar nuestro horizonte y mejorar nuestro bienestar. Sin embargo, en algunas ocasiones nuestros hábitos, patrones de comportamiento y/o creencias irracionales se convierten en una barrera para nuestro desarrollo e incluso llegan a causar malestar.
Cambios a través del crecimiento personal.
Cuando llegamos a este punto, toca cambiar y conectar de nuevo con nuestra propia identidad, examinar cómo está nuestro mundo interior y exterior y cómo nos relacionamos con las personas que nos rodean. Toca pasar a la acción y transformarse. De esta manera, podemos recuperar nuestro bienestar y nuestro nivel de autosatisfacción.
Esta transformación comienza en nosotros mismos, porque el cambio es un proceso individual y personal, y nadie puede cambiarnos si nosotros no queremos cambiar. Transformar nuestra vida requiere autorreflexión, ser conscientes de nuestra propia capacidad para lograr nuestras metas y conseguir cambios positivos y duraderos; y exige compromiso, tiempo, energía y estrategias claras y realistas.
Mejora de la conciencia de uno mismo
El crecimiento personal hace referencia a una serie de actividades que ayudan a mejorar la conciencia de uno mismo y descubrir la propia identidad, con el fin de impulsar el desarrollo de los propios potenciales y las habilidades personales y relacionales.
El objetivo es mejorar la calidad de vida y contribuir a la realización de sueños y aspiraciones individuales.
Crecer como persona es un proceso que dura toda la vida. Por desgracia, no siempre tomamos el camino apropiado y podemos encontrarnos en una situación en la que nos sentimos lejos de nuestra propia esencia y vivimos en piloto automático, distanciados de nuestros sueños, nuestras aspiraciones y nuestras necesidades. En esta sociedad que va tan rápida, es fácil dejar de ser protagonistas de nuestra vida y perder de vista nuestros deseos más personales.
Capacidad de aprender de nosotros mismos
El crecimiento personal es la capacidad que tenemos las personas para aprender de nosotras mismas, dejando nuestra puerta abierta a nuevas experiencias aunque resulten un desafío; hace referencia al desarrollo humano.
Con ello, si poseemos un buen crecimiento personal, nos sentiremos en continuo aprendizaje, siendo capaces de aprender de aquello que vamos recibiendo y sabiendo que tenemos los recursos para ir mejorando y salir fortalecidos de las distintas situaciones.
Principios del Crecimiento Personal
Durante mucho tiempo la Psicología, al igual que la Medicina y la Psiquiatría, se centró en los defectos, problemas y trastornos, asumiendo una perspectiva limitada del desarrollo humano. A inicios del siglo XX todo comenzó a cambiar de la mano de Alfred Adler y Carl Jung.
Adler, un reconocido psicoterapeuta vienés, se negó a limitar la Psicología al análisis de los problemas y traumas del pasado, por lo que comenzó a mirar hacia el futuro, centrándose en las aspiraciones y potencialidades de las personas que acudían a su consulta en busca de ayuda.
Prefería hablar en términos de estilo vital, un concepto equivalente a lo que hoy conocemos como estilo de vida, para referirse a la forma en que gestionamos los problemas, nuestra manera de afrontar la vida y la imagen que nos hemos formado de nosotros mismos.
Carl Gustav Jung también enriqueció el Crecimiento Personal con su concepto de individuación. El creador de la Psicología Analítica entendía que el yo individual se desarrollaba a partir de un inconsciente indiferenciado a través de un proceso psíquico en el cual se integran los elementos innatos de la personalidad y los componentes de la psique inmadura con las experiencias de la vida.
Desde entonces, el campo del Crecimiento Personal ha seguido enriqueciéndose, sobre todo gracias a la Psicología Humanista, que puso en el centro a la persona y su deseo de autorrealización.
A finales de la década de 1990, Martin Seligman, profesor de Psicología de la Universidad de Pensilvania, propuso cambiar radicalmente el foco de la patología a la salud emocional, por lo que sus investigaciones contribuyeron al desarrolló un nuevo campo: la Psicología Positiva, cuyo objetivo es identificar y promover patrones de pensamiento y afrontamiento positivos y saludables que empoderen a la persona y le permitan desarrollar al máximo sus potencialidades.
Programa de Crecimiento Personal
Un programa de Crecimiento Personal es un conjunto de propuestas basadas en estudios científicos realizados en el ámbito de la Psicología positiva y el coaching, que tiene como objetivo estimular nuestras potencialidades para que podamos alcanzar nuestras metas y mejoremos nuestro bienestar.
A diferencia de la psicoterapia, que normalmente se centra en solucionar problemas específicos cuando se produce un trastorno o se rompe el equilibrio psicológico, en el Crecimiento Personal se trabaja para lograr que pensemos, actuemos y sintamos de manera más plena y saludable.
Principios del crecimiento Personal.
Las personas que se involucran activamente en un proceso de Crecimiento Personal no solo reportan una mayor satisfacción en sus vidas sino que además mantienen relaciones interpersonales más asertivas, logran una mayor autonomía y tienen propósitos vitales bien estructurados.
Sin embargo, el Crecimiento Personal no se produce de un día a otro, es el resultado de un proceso de aprendizaje que nos permite avanzar paso a paso para lograr la mejor versión de nosotros mismos. Los cambios en el comportamiento deben estar respaldados por una transformación interior más profunda a nivel de personalidad, lo cual significa que hay un esfuerzo consciente por mejorar cada día.
De hecho, las investigaciones realizadas en el área del Crecimiento Personal han determinado que existen algunas características básicas en las cuales debemos trabajar para lograr un cambio positivo y permanente:
- El compromiso con el desarrollo
- La apertura a las nuevas experiencias
- La perseverancia para alcanzar nuestro potencial.
Por eso, es importante comprender que el Crecimiento Personal se basa en tres principios fundamentales. A saber:
- Integral. Somos una unidad, lo cual significa que aunque nos enfoquemos en desarrollar solo ciertas competencias o activar patrones de pensamiento más funcionales, estos cambios repercutirán favorablemente en otras esferas de nuestra personalidad y vida cotidiana.
- Progresivo. El Crecimiento personal implica un nivel de desarrollo gradual, a través del cual iremos atravesando por diferentes fases que nos permiten ganar en autoconocimiento y autocontrol. Sin embargo, no se debe entender como un proceso lineal, es necesario estar preparados para los retrocesos, que forman parte del propio desarrollo.
- Continuo. El Crecimiento Personal no termina nunca porque cambiamos continuamente, por lo que siempre podemos seguir desarrollando las habilidades y competencias que nos permitan ampliar nuestra zona de confort, afrontar los nuevos retos y mejorar nuestro bienestar psicológico.
Programa de crecimiento personal
- A través de nuestro programa de crecimiento personal te guiaremos en el proceso de autoconocimiento y te ayudaremos a determinar qué objetivos quieres conseguir en tu vida. Además, te acompañaremos a lo largo del camino, brindándote las herramientas psicológicas que necesitas para sacarle el máximo partido a tus habilidades y desarrollar nuevas competencias en diferentes ámbitos de tu vida. Por supuesto, dado que cada persona es diferente y tiene objetivos distintos, el camino a recorrer es completamente personal.

La ira es una reacción emocional lógica ante situaciones que se perciben como una injusticia o ante algo que se interpone en la consecución de objetivos personales. Desde esta perspectiva, como cualquier emoción, no sólo es útil, sino también necesaria, pues supone una voz de alarma que resulta en una reacción impulsiva de contraposición a algo que se considera como una agresión, reduce el miedo a la misma y genera la energía necesaria para actuar. Sin embargo, la irascibilidad puede ser también un síntoma propio de estados de ansiedad, agotamiento, depresión, trastornos de la conducta o incluso de fases avanzadas de demencia.
La ira es una emoción y como todas las emociones debería servirnos para adaptarnos a las diferentes situaciones, sobre todo aquellas que requieren de una respuesta de afrontamiento para su resolución. Experimentar una reacción de ira adaptativa nos defiende y nos pone a salvo de un peligro o agresión de nuestro entorno o medio ambiente. Pero cuando no se controla, deja de ser adaptativa y puede generar un daño absolutamente innecesario a los demás e incluso a nosotros mismos.
Lo que provoca la pérdida del control sobre la agresividad no es tanto lo que sucede en sí, sino la forma en que interpretamos acerca de lo que sucede. Esta interpretación errónea de la situación básicamente genera una sensación de «amenaza» que produce una activación (física y cognitiva) cuya «salida» o defensa errónea frente a dicha amenaza puede ser una reacción de ira o agresividad. Las consecuencias suelen ser:
- Producir daño a terceras personas, incluso a las que queremos.
- Incurrir en un riesgo para nuestra integridad física: también otras personas nos pueden responder de forma agresiva o violenta.
- Utilización de la ira con mayor frecuencia, aumentando el descontrol y la violencia (refuerzo de estas conductas inadecuadas).
- Desarrollo de otros problemas psicológicos y físicos como pueden ser depresiones, sentimientos de culpabilidad, baja autoestima, problemas cardíacos, de tensión arterial, digestivos, etc.
Tratamiento personalizado por psicólogo en Valencia.
PROGRAMAS PERSONALIZADOS
Se pretende construir y generar un programa que favorezca la reestructuración cognitiva en la persona que tiene identificado este problema, logrando como consecuencia el uso de estrategias adecuadas para controlar la ira y controlar para sustituirlas por otras más adecuadas, las conductas agresivas dentro de lo que es la vida diaria. Con este programa se consigue:
- Mejorar el conocimiento sobre las emociones y en concreto sobre la ira para facilitar la comprensión del problema.
- Conocer la naturaleza de la agresividad así como el ciclo que caracteriza su presencia en las relaciones humanas.
- Dotar a la persona de técnicas de relajación para controlar la activación fisiológica y emocional asociada a la experiencia de ira.

- Proporcionar estrategias externas y de control de pensamiento para reducir los estímulos y situaciones que actúan como desencadenantes.
- Modificar los pensamientos y actitudes disfuncionales asociados a la ira para desarrollar un patrón de pensamiento alternativo y funcional que permita poner en marcha conductas más adaptativas y la vivencia de emociones más ajustadas.
- Aprender formas de comunicación asertiva de cara a sustituir la agresividad como forma de lograr objetivos.
- Desarrollar un plan de prevención de situaciones futuras difíciles o conflictivas.
Estrategias para controlar la ira que aprenderás en el tratamiento
- Ira acumulada: callarse y tragarse las emociones ante situaciones de injusticia o de agresiones emocionales externas lleva, antes o después, a un estallido de gran violencia verbal o física.
- Nada es cuestión de perder o ganar: en numerosas ocasiones la ira es una reacción a la frustración por no haber conseguido los objetivos que uno se plantea o que los acontecimientos no se desarrollen como uno quiere. La empatía es un arma idónea para evitar plantear las relaciones humanas como una cuestión de ganar o perder. De hecho, la baja tolerancia a la frustración es generalmente la antesala de un episodio de ira.
- Pensar en las causas y consecuencias de un episodio de ira: es importante analizar si esta reacción emocional se ha producido realmente por causas justificadas. En muchas ocasiones no es así, como sucede, por ejemplo, cuando se está al volante de un automóvil y se profieren gritos e insultos ante la manera de conducir de otros que interfieren la marcha. Meditar sobre el hecho de porqué se ha reaccionado de esta manera ayudará en el futuro a controlar estos estallidos.

- El descanso es importante: el agotamiento, físico o mental, favorece las reacciones airadas y los impulsos de irascibilidad (saltar a la mínima, como reza la expresión popular). Es necesario asegurarse el descanso necesario, tanto en lo que respecta a las horas que se duerme como a la calidad del sueño.
También hay que saber parar en momentos determinados del día. Es estrés es un facilitador de la ira. Las pausas en el trabajo para el café o la comida cumplen con esta finalidad.
- Aprender a relajarse: la relajación es una de las mejores formas de prevenir los estallidos de ira y hay diferentes modos de hacerlo. Uno de ellos es la práctica habitual de ejercicio físico, especialmente cuando éste es intenso y se realiza en compañía: ayuda a desterrar de la mente los temas que causan la irritabilidad y después a verlos con otra perspectiva. El yoga, el Tai-Chi o un simple baño de agua caliente son otros modos de lograr un estado de relajación. En momentos puntuales, en los que se detecta que se puede tener una reacción irascible, respirar profundamente y de forma pausada durante unos instantes ayuda mucho para evitar un posible estallido.
- Evitar situaciones y personas que se sabe pueden resultar irritantes: la mayoría de las personas son conscientes de que hay situaciones, otras personas o una combinación de ambas cosas que les resultan irritantes. Si es así, lo mejor es evitarlas o retirarse a tiempo antes de llegar al enfrentamiento y un arranque de ira.
- La ayuda del psicólogo: si a pesar de todo las reacciones emocionales de ira siguen dándose de manera frecuente sin ser capaces de controlarlas, es aconsejable buscar la ayuda de un psicólogo, antes de que las personas del entorno habitual empiecen a alejarse de uno. La terapia puede ayudar a cambiar actitudes que contribuyen a exagerar o magnificar hasta el dramatismo episodios que carecen de importancia real y a llevar a cabo una reestructuración cognitiva que permita gestionar adecuadamente la ira.
Contacta con Sergio Pérez, tu psicólogo en Valencia.
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ACOSO: Acoso Laboral (mobbing), Acoso Escolar (bullying), Acoso Moral (psicológico) y Acoso Sexual.
EVALUACIÓN PERICIAL DE LA VÍCTIMA DE MOBBING.
La valoración del daño psíquico sufrido por la víctima de acoso laboral constituye, sin lugar a dudas, la tarea más relevante a la que se enfrentará el perito psicólogo en este tipo de problemática. El trabajo pericial en estos casos se deberá centrar en tres puntos fundamentales (González-Trijueque, Tejero y Delgado, 2011); en primer lugar, se debe intentar (en la medida de lo posible) objetivar el estresor descrito y valorar si estamos ante un supuesto de mobbing o bien ante otro tipo de riesgo psicosocial (p. Ej., estrés laboral, burnout); en segundo lugar habrá que determinar el estado psicológico de la víctima y comprobar si existen síntomas clínicos y si éstos configuran algún cuadro psicopatológico (estrés postraumático, ansiedad, depresión…) del cual será especialmente importante pronunciarse sobre su cronicidad y pronóstico para saber si estamos hablando de una lesión o una secuela en el plano psíquico; y en tercer lugar, se tendrá que valorar si existe causalidad (o al menos compatibilidad) entre el estresor descrito y la sintomatología desarrollada por el trabajador acosado, para lo cual resultará esencial evaluar la estructura de personalidad, el estado anterior y la vulnerabilidad / resiliencia del sujeto acosado.
Las consecuencias del acoso psicológico en el trabajo pueden ser de distinta naturaleza y proyectarse sobre ámbitos también muy variados en la vida del sujeto que lo sufre. Una característica propia del acoso laboral es que la víctima percibe la situación de hostigamiento como especialmente estresante y que pone en riesgo su salud tanto mental como física. A menudo, el trabajador acosado no sabe cómo afrontar estas situaciones para modificar su entorno socio-laboral, ni sabe cómo controlar las reacciones emocionales que le produce dicho proceso; el fracaso en el afrontamiento de estas situaciones y en el control de la ansiedad desencadena una patología propia del estrés, que se va volviendo crónica y se agrava progresivamente (González-Trijueque et al., 2011).
ÁMBITOS DE ACTUACIÓN EN CASOS DE MOBBING:
– Evaluación y comprobación de que efectivamente se ha sido objeto de mobbing o acoso laboral (objetivación del estresor).
– Diagnóstico de psicopatologías derivadas o asociadas al mobbing, su cronicidad y pronóstico.
– Detectar y clarificar la relación existente entre el estresor y la sintomatología diagnosticada.
– Elaboración del informe pericial psicológico.
– Si procediera: ratificación en sala o sede judicial de la pericial psicológica.
– Tratamiento psicológico mobbing o de las secuelas del acoso laboral.
Atención, valoración y tratamiento a personas víctimas de mobbing:
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BULLYING: ACOSO ESCOLAR.
La violencia escolar, según Olweus (1997) es la que se produce en el sistema escolar. Dentro de ella hay un tipo de violencia muy preocupante en nuestros días: el acoso (bullying). El acoso escolar tiene un gran parecido en su modus operandi y consecuencias con el acoso laboral (mobbing)
Conductas de las Víctimas en la Escuela:
- Repentinos cambios en asistencia y logros académicos.
- Asistencia errática.
- Pérdida total de interés por la escuela.
- Descenso en calidad del trabajo escolar.
- Éxitos académicos aparecen como mascotas de maestros.
- Dificultad de concentración en el salón de clases. Fácilmente distraídos.
- Van al recreo tarde y regresan rápido.
- Tienen problemas de aprendizaje o diferencias con el grupo.
- Carecen de interés de actividades escolares.
- Se dan de baja de cursos y no aceptan mentores o tutores.

Conducta Social de las Víctimas de “Bullies”:
- Solitarios, retirados, aislados.
- Pobre o ninguna interacción social.
- No tienen amigos o solo unos pocos.
- Son no populares en el grupo, pasan desapercibidos. Reciben las migajas de la clase.
Conductas Emocionales de las Víctimas:
- Repentinos cambios de conducta y de humor.
- Pasividad, timidez, callados, retirados, temerosos, asustados.
- Baja o ninguna autoestima y auto confianza.
- Sobre reactivos ante peligro, hipersensibles.
- Nerviosos, preocupados, miedosos, inseguros.
- Lloran fácilmente delante de otros. Demuestran su debilidad a los otros.
- Bajas o ningunas destrezas asertivas.
- Irritables, destructivos, agresivos, pierden rápido el temperamento, pelean, pero siempre pierden.
Atención, valoración y tratamiento a personas víctimas de bullying:
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ACOSO MORAL.
Las técnicas de acoso son soterradas y sutiles: palabras, miradas, insinuaciones, mentiras, difamaciones, etc. El acosador impone su voluntad (de forma continuada y progresiva), tergiversando la situación desde una posición de fuerza: posee la verdad y el poder.
El acoso moral sumerge a la víctima en una espiral depresiva que puede acabar en suicidio. Para la psiquiatra y psicoanalista Marie-France Hirigoyen, los casos extremos de acoso moral son asesinatos psíquicos. Permite desembarazarse de alguien sin mancharse las manos. Para el profesor Iñaki Piñuel, el origen del acoso suele encontrarse en el modo en que la víctima resulta, por diferentes razones, una amenaza para el gang que la acosa.
El acoso comienza desestabilizando a la víctima hasta conseguir que pierda progresivamente la confianza en sí misma y en los demás y quede en situación de total indefensión, incapaz de reaccionar.
La ansiedad, previa a la etapa depresiva, provoca en la víctima una actitud defensiva que, a su vez, genera nuevas agresiones. El agresor no pretende destruir a su víctima de inmediato. Su objetivo es someter y controlar: anular la capacidad de defensa y el sentido crítico, la capacidad de rebeldía.
El acosador es un depredador, incapaz de considerar a sus congéneres como seres humanos. Alienado respecto a sí mismo, se aprovecha de las debilidades propias de la condición humana.
ACOSO SEXUAL.
El acoso sexual es la intimidación o coerción de naturaleza sexual, o la promesa no deseada o inapropiada de recompensas a cambio de favores sexuales. En la mayoría de contextos jurídicos modernos el acoso sexual es ilegal.
La directiva 2002/73/CE del Parlamento Europeo define como acoso sexual:
la situación en que se produce cualquier comportamiento verbal, no verbal o físico no deseado de índole sexual con el propósito o el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante u ofensivo.
Cuando existen leyes referidas al acoso sexual, generalmente no prohíben bromas simples, comentarios indirectos o incidentes menores aislados, es decir, no imponen un «código de cívico general». En el lugar de trabajo, el acoso puede considerarse ilegal cuando es tan frecuente o grave que crea un ambiente de trabajo hostil u ofensivo o cuando repercute de manera adversa en el empleo (como por ejemplo la víctima es despedida o degradada o cuando la víctima decide renunciar al trabajo). Sin embargo, la comprensión jurídica y social del acoso sexual varía según la cultura.
El acoso sexual puede perjudicar a personas de ambos sexos pero estadísticamente la mayoría de denuncias son de mujeres. Los principales acosadores son hombres que ejercen este tipo de comportamiento en ambientes laborales (acoso laboral), académicos (acoso escolar), estudiantiles e incluso familiares (acoso familiar). Está considerado un acto delictivo, que es sancionado en función de su gravedad y que puede llevar incluso a la privación de libertad del acosador.
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La psicología social es la rama de la psicología que estudia cómo los pensamientos, sentimientos y comportamientos de las personas son influidos por la presencia real, imaginada o implícita de otras personas.Junto con la psicología clínica, la educativa, y la industrial-organizacional, la psicología social es una de las cuatro grandes ramas de la psicología, así como una de las ramas clásicas de la sociología. Sus orígenes se remontan a 1879 con la aparición de la Psicología de los pueblos, desarrollada por Wilhelm Wundt y que actualmente es una de las especialidades de estudio, focalizando el individuo en la sociedad y la incidencia de esta en el individuo ya que lo humano y lo social están estrechamente relacionados y se complementan mutuamente.
Según la definición anterior, científico se refiere al método empírico de investigación. Los términos pensamientos, sentimientos y comportamientos incluyen todas las variables psicológicas que se pueden medir en un ser humano. La afirmación de que otras personas pueden ser imaginadas o implícitas sugiere que, de manera indefectible, estamos influenciados socialmente, incluso cuando:
- a) no hay otros individuos presentes -como cuando vemos la televisión
- b) seguimos normas culturales internalizadas.
La Psicología Social es definida también como la ciencia que estudia los fenómenos sociales e intenta descubrir las leyes por las que se rige la convivencia. Investiga las organizaciones sociales y trata de establecer los patrones de comportamientos de los individuos en los grupos, los roles que desempeñan y todas las situaciones que influyen en su conducta.
Estudia la interrelación dinámica entre lo individual y lo social y en su atravesamiento con la historia, la cultura, la política, la lengua, y otros aspectos presentes en la realidad. Desde la perspectiva de la psicología social se estudian los comportamientos individuales y sociales, la formación de los grupos, los fenómenos de masa y otras problemáticas de la escena contemporánea. Desde su comienzo, la psicología social fue entendida como un campo de confluencia entre la psicología y la sociología. Sin embargo en las últimas décadas son muchas más las disciplinas que lo constituyen: antropología, lingüística, historia, comunicación, economía. La psicología social construye conocimientos de formas interdisciplinarias y lo aplica a distintos campos de la realidad. La cultura de fin del siglo XX y de los primeros años del nuevo milenio fue afectado por cambios acelerados y definitivos de una velocidad que no se había producido en épocas anteriores de la humanidad, ocasionadas en gran parte por los avances tecnológicos y productivos y posibilitados, muy especialmente por los medios de comunicación. Este determino cambios en la forma de ser de las personas y en los grupos que moldearon nuevas “subjetividades” en relación con este particular momento histórico social.
ÁMBITOS DE ACTUACIÓN:
Servicios sociales: ayuda a domicilio, evaluación de la necesidad y el tipo de prestación a desarrollar y también intervención prestando apoyo a cuidadores de enfermos con demencias, especialmente a familiares cuidadores de enfermos de Alzheimer.
Deficiencias, discapacidades y minusvalías: función de diagnóstico en las discapacidades físicas, psíquicas o sensoriales que tiene como objetivo la integración social y la igualdad de oportunidades de personas discapacitadas.
Juventud: lograr la integración familiar, escolar y laboral de los jóvenes, intervención en problemas como riesgo de drogodependencias, hábitos saludables, educación sexual, etc. Intervención para la prevención en temas de delincuencia, adicciones, fracaso académico, sexualidad, etc.
Inmigración: intervención para la integración de la persona inmigrante. Trabajo en el ámbito de la adaptación a las normas, formas y costumbres, asertividad para la adecuada comunicación social de los derechos propios y una adecuada integración social y laboral.
Mujer: asesoría dirigida a mujeres que sufren o han sufrido malos tratos, agresiones sexuales o han tenido un aborto traumático. Terapia de apoyo para mejorar la autoestima y orientación en el proceso de toma de decisiones necesarias para reorientar su vida de forma positiva.
Problemas de IDENTIDAD SEXUAL: la identidad HOMOSEXUAL en nuestro contexto social y cultural existe desde siempre: la falsa creencia de que los HOMOSEXUALES no comparten identidad alguna es tan sólo un mito (un error…). Es absurdo pretender que esta identidad no existe y que no influye en la vivencia que cada uno tenga de sí mismo a nivel individual y/o colectivo. Mi trabajo como psicólogo consiste en ayudar a aceptar y reconocer la propia identidad y a proyectarla adecuadamente a nivel social (al entorno) mediante una adecuada comunicación de la misma.
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