Comprender qué le ocurre antes de reducirlo a “cosas de la edad”
Un espacio profesional para que el adolescente pueda expresarse con seguridad y la familia reciba orientación clara sobre cómo acompañar sin invadir.
Señales que merecen atención, no etiquetas
No toda dificultad indica un trastorno. Conviene valorar la intensidad, la duración, el cambio respecto a su forma habitual de estar y el impacto en estudios, relaciones, familia, sueño o autocuidado.
Ansiedad y estrés
Preocupación intensa, bloqueo, irritabilidad, somatizaciones, crisis de ansiedad o evitación.
Tristeza, apatía o irritabilidad
Aislamiento, pérdida de interés, cansancio, cambios de sueño o sensación de no poder con todo.
Autoestima e imagen corporal
Comparación constante, inseguridad, rechazo del cuerpo, presión social o miedo a no encajar.
Motivación y rendimiento
Desorganización, bloqueo ante exámenes, descenso repentino, absentismo o dificultad para sostener hábitos.
Conflictos y conducta
Desafío, impulsividad, discusiones intensas, incumplimiento de límites o deterioro de la convivencia.
Amistades, acoso y vida digital
Soledad, rechazo, bullying, relaciones dañinas, uso problemático de redes o exposición a presión digital.
Escuchar al adolescente y orientar a la familia
El proceso combina una relación terapéutica segura con objetivos concretos y participación familiar adaptada a la edad, el motivo de consulta y las necesidades de seguridad.
Solicitar orientación →Recogemos la preocupación familiar, la edad, el contexto y los cambios observados.
Creamos un espacio propio para comprender su experiencia y sus necesidades.
Definimos objetivos, modalidad y participación familiar sin anular su privacidad.
Revisamos avances y coordinamos con familia u otros profesionales cuando es apropiado y autorizado.
Privacidad no significa dejar a la familia fuera
El adolescente necesita un espacio donde hablar con libertad. La familia necesita comprender el proceso, saber cómo ayudar y recibir información cuando existe un riesgo relevante.
Qué información es privada, qué se comparte y en qué situaciones.
Pautas, objetivos generales y formas de acompañar, sin convertir la terapia en un interrogatorio.
Si existe riesgo importante, se activa la protección necesaria y se informa a quienes deben intervenir.
Un proceso flexible según cada situación
No todos los procesos se organizan igual. La distribución de sesiones se decide tras la valoración y puede cambiar durante la intervención.
Sesiones con el adolescente
Para explorar emociones, pensamientos, relaciones, conducta y recursos personales.
Sesiones con madre, padre o cuidadores
Para ofrecer pautas, trabajar límites, comunicación, convivencia y apoyo emocional.
Videoconsulta con privacidad
Puede utilizarse cuando la edad, el motivo, la seguridad, la conexión y el espacio privado lo permiten.
Autolesiones, ideación suicida o riesgo inmediato requieren actuación
La clínica no es un servicio de urgencias. Ante peligro inmediato, llama al 112 o acude a urgencias. En España, la Línea 024 ofrece atención gratuita, inmediata, confidencial y disponible las 24 horas para conducta o ideación suicida, familiares y allegados.