Claves para mejorar la autoestima

Mejora tu autoestima con Psicologos Valencia

Aunque es normal sentirse mal con uno mismo de vez en cuando, cuando estos sentimientos comienzan a instaurarse de forma permanente, por lo general es una indicación de baja autoestima.

Hay varios signos de baja autoestima, entre los más comunes estarían:

  • Ser muy crítico con uno mismo
  • Centrarse en los aspectos negativos y minimizar los logros
  • Compararse frecuentemente con los demás
  • Dificultad para recibir elogios
  • Mantener un diálogo interno negativo

¿Qué puede causar la baja autoestima?

Para construir o mantener una autoestima saludable es fundamental identificar qué factores pueden llevar a la valoración negativa de uno mismo.

En este sentido, existen gran variedad de elementos que podrían ser la causa de la baja autoestima, los más comunes (incluyendo en la infancia y vida adulta) son:

  • Soledad o aislamiento
  • Bajo rendimiento académico
  • Acoso y/o dificultades relacionales
  • Sentimientos de abandono o de no ser tenido en cuenta
  • Ser víctima de abusos y/o maltrato
  • Sentimientos de falta de pertenencia
  • Estar desempleado

Aunque a veces puede ser difícil identificar qué está causando la baja autoestima, existen algunos pasos que pueden ayudar a mantener o construir un autoconcepto y autoestima saludables.

10 pasos para mejorar la baja autoestima

  1. Mantener un autodiálogo positivo

La forma en la que se piensa sobre uno mismo tiene una gran influencia en la autoestima. Repetirse de forma continua que no se es lo suficientemente bueno o lo mal que se ha hecho algo, podría hacer que finalmente ese mensaje se integre como una realidad, en lugar de una mera valoración o pensamiento. Por tanto favorecer un diálogo interno más positivo ayudará a generar una visión más realista de nosotros mismos, ya que no se trata tanto de ignorar los defectos como de no catastrofizarlos y sobre todo, de valorar las cualidades positivas que se poseen.

“Aunque estoy teniendo dificultades con este proyecto, voy a poner todo de mi parte para hacerlo lo mejor posible”

logo grande clinica copia2

  1. Disminuir la comparación con los demás

Es muy tentador medir nuestro propio valor frente a otras personas y bien orientada, la comparación puede ser incluso positiva favoreciendo la superación personal. El problema viene cuando nos comparamos de forma recurrente, para demostrarnos lo lejos que estamos de ese ideal. Es entonces cuando ponemos el foco en todos los aspectos negativos que creemos tener, disminuyendo la percepción de autoeficacia. Por tanto, para favorecer la autoestima es importante mantener las comparaciones negativas a raya.

“Ha conseguido su éxito por sus propios méritos, yo conseguiré mi promoción por los míos propios, puedo hacerlo”

  1. Ejercicio

Está ampliamente demostrado que el ejercicio ayuda a mejorar el estado de ánimo (que suele estar muy ligado a los problemas de autoestima) por las endorfinas que se generan; también favorece la percepción de autoeficacia y mejora la competencia social y la autoimagen. La clave es elegir un deporte o actividad física adecuada, es decir aquella que realmente se disfrute y sea satisfactoria para cada uno, también es importante que se practique de forma regular y con una intensidad moderada.

“Me siento mejor conmigo mismo cuando salgo a caminar por el parque”

  1. Alejarse de la perfección

Es muy positivo querer hacer las cosas bien, pero hay que tener en cuenta que la perfección no es posible ni necesaria para ser feliz o sentirse bien con uno mismo.

“No tengo que ser perfecta para ser querida y valorada por los demás”logo grande clinica copia4 copia copia 1

  1. Convivir con los errores

Muy relacionado con el consejo anterior, implica aceptar que las personas somos seres falibles y que por tanto en algún momento podemos cometer errores, no porque se sea poco válido o incapaz, sino porque forma parte de la naturaleza humana. Cometer errores nos brinda la oportunidad de mejorar y sobreponernos a las dificultades, aunque por supuesto no siempre es agradable pasar por ello.

“La próxima vez tendré esto en cuenta para hacerlo mejor, lo he hecho lo mejor que he podido”

  1. Centrarse en aquellas cosas que sí se pueden cambiar

Focalizar la atención en aquellos aspectos que no dependen de uno mismo para poder ser modificados genera frustración, angustia y estrés. También implica sensación de impotencia y falta de autoeficacia. Por tanto es muy importante ante una situación crítica o problemática, centrarse en aquello que depende uno mismo y por tanto es factible de modificación o de cambio, de esta manera se podrán poner en marcha las soluciones o alternativas necesarias.

“No puedo cambiar haberle dicho eso a mi amigo, pero si puedo cambiar como lo manejaré a partir de ahora, eso sí depende de mí”

  1. Hacer las cosas que me gustan

Cuando se realizan actividades gratificantes, motivadoras y reforzantes, aumentan las emociones y pensamientos positivos. Para favorecer la autoestima es importante programar algo de tiempo para la diversión y la relajación en el día a día. No tienen por qué ser grandes actividades, pueden ser pequeñas cosas, pero que en el día a día tienen un gran efecto.

“Todos los días disfruto de mi taza de té”

“Por las mañanas dedico 10 minutos a practicar la respiración diafragmática, me ayuda a relajarme y empezar el día de mejor humor”

  1. Celebrar las pequeñas cosas

A menudo las personas se frustran porque no consiguen de inmediato los objetivos que se habían propuesto. Centrarse en los pequeños logros que se van consiguiendo aumentará la autoconfianza y favorecerá la consecución de otras metas a largo plazo.

“Hoy he conseguido correr 5 minutos más, ¡genial!”

  1. Ser amable y considerado con los demás

Cuando se es amable con las personas que nos rodean, esto no sólo ayuda a mejorar el estado de ánimo de los demás, sino también el de uno mismo. Se ha comprobado que las personas que mantienen una actitud amable y compasiva con los demás, se sienten mejor consigo mismas y mantienen un mejor estado de ánimo. Un aspecto importante en este sentido es proyectar esa actitud hacia uno mismo también.

“Me siento bien cuando ayudo a mi vecina con pequeñas cosas, cuando me es posible”

  1. Rodearse de personas que nos apoyen

Se trata de no mantenerse vinculado a personas que continuamente nos generan malestar (muy exigentes, críticas o incluso perniciosas y manipuladoras), sino de favorecer la relación y vinculación con aquellas personas que nos hacen sentirnos bien con nosotros mismos, percibimos su afecto, apoyo y comprensión, y que por tanto favorecen las emociones positivas.

“Me gusta quedar con mis compañeros de clase, siempre nos reímos juntos y nos escuchamos los unos a los otros cuando necesitamos ayuda”

Estos son algunos consejos, que puestos en práctica pueden favorecer una autoestima saludable, es importante que para que sean efectivos se pongan en marcha durante algún tiempo y adaptarlos a las circunstancias individuales de cada persona.

Tratamiento para el TOC

Tratamiento para el TOC: Tecnicas Cognitivas.

Como ya se ha explicado, de la necesidad de mejorar el tratamiento psicológico ofrecido y tras comprobar la eficacia limitada de la EPR (Exposición con Prevención de Respuesta) comienzan a utilizarse las técnicas cognitivas dentro del tratamiento del TOC.

Pero antes de explicar en qué cosiste el abordaje cognitivo del TOC, quizá sea conveniente ofrecer unas pinceladas sobre las técnicas cognitivas en sí mismas, independientemente del trastorno en que se pretendan utilizar.

¿Qué es la terapia cognitiva?

El fundamento central de esta modalidad terapéutica es que lo que hace que una persona no pueda superar o gestionar adecuadamente su malestar, no es tanto un suceso determinado (lo que no niega la importancia de determinados sucesos traumáticos o relevantes), sino la interpretación que se hace del mismo. De esta manera, el tratamiento cognitivo irá destinado a promover un cambio en aquellos procesos psicológicos y estados mentales que se han identificado como causa del malestar de la persona, flexibilizando la adscripción de significados y favoreciendo la elaboración de interpretaciones más funcionales y adaptativas.

¿Cuál es su objetivo en el tratamiento del TOC?

Recogiendo las ideas de Salkovskis, uno de los autores más relevantes en el estudio de este trastorno, podríamos destacar dos:

  • Ayudar a la persona que sufre TOC a comprender que sus obsesiones no tienen por qué hacerle actuar de determinada manera o requieren de comportamientos especiales y por tanto no es necesario intentar controlarlas o eliminarlas, ya que los intentos de neutralización o cualquier tipo de control serán en todo caso contraproducentes para el alivio de su malestar.terapia cognitiva
  • Favorecer la elaboración de interpretaciones no catastrofistas o menos amenazantes de sus obsesiones o pensamientos intrusivos, tanto de su aparición como de su contenido.

Es de vital importancia para el éxito de la terapia que estos objetivos se comprendan y se compartan por parte del paciente.

De forma complementaria, también es importante mencionar que las técnicas cognitivas pueden emplearse para facilitar la exposición analizando las preocupaciones que pueden surgir sobre el poder o la interferencia de sus pensamientos y como complemento a la exposición, integrando la nueva información obtenida gracias a la exposición, ayudando a la generalización y prevención de recaídas.

¿En qué consiste el tratamiento cognitivo entonces?

Para poder ofrecer una explicación sencilla y comprensible, vamos a hablar de los procedimientos o técnicas cognitivas más utilizados, que son:

  • Psicoeducación. Está ampliamente comprobado que una buena explicación, objetiva y realista sobre el problema a abordar, su origen y su mantenimiento, ayuda a reducir el malestar de forma casi inmediata, ya que se está interviniendo sobre las creencias erróneas y los mitos que puedan circular acerca del trastorno, en este caso sobre el TOC. En definitiva se trata de proporcionar una explicación alternativa no-catastrofista del problema y cada uno de los elementos que lo confiorman, favoreciendo una reformulación más realista y tranquilizadora. Una vez logrado este objetivo, se pasará a intervenir sobre cada uno de estos elementos.
  • Entrenamiento atencional. Con el objetivo de minimizar los sesgos atencionales presentes en el TOC y su efecto mantenedor de los síntomas. Se ha comprobado que modificar los procesos atencionales facilita a la elaboración de creencias más adaptativas. Esta técnica consiste en la realización de ejercicios que permitan al paciente dirigir su atención a otros estímulos, de forma consciente y voluntaria. Esto le ayudará a adquirir un mayor control atencional ejecutivo. El objetivo por tanto no es aprender a no prestar atención a sus obsesiones, si no entrenar la capacidad atención para poderla dirigir a otros elementos, a pesar de las obsesiones.distorsiones cognitivas
  • Diferenciación entre pensamientos obsesivos y valoraciones subjetivas: mediante la discusión cognitiva o dialogo socrático se busca llegar a la comprensión de que una cosa es el pensamiento intrusivo y otra la valoración que yo hago del mismo sobre la probabilidad de su ocurrencia.
  • Reestructuración cognitiva: con el objetivo de identificar aquellos pensamientos distorsionados y modificarlos por otros más adaptativos y realistas. Principalmente se intervendrán sobre las creencias disfuncionales relacionadas con : la responsabilidad excesiva, el perfeccionismo, la sobrevaloración del peligro y la importancia de los pensamientos obsesivos, la ansiedad como algo peligroso, la incertidumbre y la necesidad de control.
  • Pruebas de realidad: Consiste en realizar una serie de acciones o preguntas que pongan a prueba la validez de las creencias o interpretaciones asociadas a los pensamientos obsesivos. Su uso es de vital importancia para promover y afianzar los cambios cognitivos y la elaboración de nuevas creencias adaptativas.
  • Defusión cognitiva: Implica detectar los pensamientos disfuncionales y verlos como hipótesis y no como hechos. El objetivo es reducir la credibilidad y el impacto de los pensamientos negativos o desadaptativos, pero no desde el debate o a la lógica, sino aprendido a ver a los pensamientos por lo que son y no por su contenido. Por tanto no se trata tanto de cambiar el contenido del pensamiento (como se haría desde la reestructuración cognitiva) si no de la relación que se tiene con el pensamiento. Esta técnica es muy empleada en la Terapia de Aceptación y Compromiso.
  • Atención plena (Mindfulness): aunque aún se precisan de más estudios que avalen su eficacia, en la actualidad se está incrementando su aplicación clínica y en concreto al tratamiento del TOC como complemento al tratamiento cognitivo conductual, con muy buenos resultados, Permite que se preste atención directa a las intrusiones y a sus automatizaciones propias lo que favorecerá la aceptación y observación los pensamientos sin juzgarlos o con intentos neutralizadores. También ayuda a cambiar las creencias metacognitivas, al comprobar que los pensamientos no son hechos, y por último el entrenamiento de la atención permite tomar conciencia de las compulsiones e impulsos de forma no ansiogena y elegir otras alternativas de comportamiento más adaptativas y acorde a sus valores y metas.tercera ola

Tratamiento para el TOC

Tratamiento para el TOC: La exposición con prevención de respuesta

En el inicio, el tratamiento para el TOC se basaba en técnicas conductuales tales como la detección y parada del pensamiento, la intención paradójica o la saciación, pero eventualmente se comprobó que estas propuestas no solo no eran efectivas para la reducción o eliminación de los síntomas, sino que podían llegar a ser incluso contraproducentes. De esta manera, con el objetivo de mejorar el tratamiento y aportar técnicas eficaces, desde la corriente conductista se empezó a trabajar en la “Exposición con Prevención de Respuesta”, siendo considerada hasta la fecha un elemento central en el abordaje del TOC.delirios

Esta técnica consiste en que la persona se enfrente sus pensamientos obsesivos, “provocándolos” voluntariamente, de manera que pueda experimentar la ansiedad que le generan dichos pensamientos intrusivos. La clave de está en que al evocar sus obsesiones la persona no debe realizar ningún tipo de ritual o compulsión, y es aquí donde radica el reto.

Lo que se persigue con esta técnica es romper el círculo vicioso que se da entre los pensamientos intrusivos, la ansiedad y las conductas compulsivas, de manera que la persona pueda afrontar las situaciones o estímulos internos temidos sin retroalimentarlos. Esto es posible gracias a la habituación de la ansiedad y a la comprobación (adaptativa) de que las predicciones catastrofistas son erróneas.

Otro de los aspectos relevantes sobre esta técnica, es que para que sea efectiva es necesario que se realice de forma repetida y prolongada. Se recomienda que los ejercicios de exposición tengan una duración de unos 45 minutos como mínimo, esto es para que la persona pueda experimentar toda la curva de la ansiedad con éxito, es decir, que perciba como la ansiedad empieza a subir hasta alcanzar su punto máximo y después empieza a descender por sí sola, sin necesidad de realizar ningún ritual. En cuanto a la frecuencia, aunque puede variar en función del caso y la gravedad los síntomas, así como de las circunstancias vitales de la persona, puede realizarse diariamente durante varias semanas o si se busca un tratamiento menos intensivo, puede realizarse una o dos veces por semana.

Por último, pero no por ello menos importante, es preciso mencionar que la exposición a los estímulos temidos, siempre ha de hacerse de forma gradual, de menor a mayor ansiedad provocada, ya que esto permitirá a la persona ir ganando la confianza necesaria para seguir afrontando sus obsesiones sin realizar los rituales. La jerarquización de las tereas de exposición es un trabajo muy importante que debe hacerse entre el terapeuta y la persona, esto es indispensable para éxito del tratamiento.estresfinal

Cada tarea o “ítem” de la jerarquía se mide en USAs (unidades subjetivas de ansiedad) de esta manera se establece un parámetro de medición en el que tanto terapeuta como paciente puedan entenderse y valorar de forma similar los estímulos temidos. La respuesta de ansiedad es algo subjetivo y únicamente experimentada por la persona que la siente, de ahí la necesidad de emplear una medición objetiva de los ítems, para evitar posibles errores o situaciones que la persona aún no está preparada para afrontar.

Si bien la exposición con prevención de respuesta ha demostrado ampliamente su eficacia, por sí sola no garantiza el éxito del tratamiento, motivo por el cual en las últimas décadas se ha trabajado en la combinación de la EPR junto con otro tipo de técnicas consiguiendo con maximizar la eficacia del tratamiento psicológico en este tipo de trastornos.

Se puede afirmar que las personas son más o menos ansiosas

¿Se puede afirmar que las personas son más o menos ansiosas?

Sí. La ansiedad no es sólo una reacción emocional, sino que también puede ser considerada como un rasgo de personalidad. En este caso entendemos la ansiedad como una característica de la personalidad, relativamente estable (a lo largo del tiempo y en diferentes situaciones), en la que se encuentran diferencias individuales importantes.

Distinguimos entre rasgo de ansiedad y estado de ansiedad. El rasgo de ansiedad se refiere a la tendencia individual a reaccionar de forma ansiosa, mientras que el estado es descrito como un estado emocional transitorio y fluctuante en el tiempo. El nivel de un estado de ansiedad debería ser alto en circunstancias que sean percibidas por el individuo como amenazantes, independientemente del peligro objetivo. La intensidad de un estado de ansiedad sería baja en situaciones no amenazantes, o en circunstancias en que aún existiendo peligro, éste no es percibido como amenazante. Mediante el rasgo de ansiedad evaluamos las diferencias en la disposición para percibir estímulos situacionales como peligrosos o amenazantes, y la tendencia a responder ante tales amenazas con reacciones de estados de ansiedad. El rasgo de ansiedad puede ser considerado como reflejo de las diferencias individuales en la frecuencia y en la intensidad con que los estados de ansiedad se han manifestado en el pasado, y en la probabilidad con que tales estados serán experimentados en el futuro. Las personas más ansiosas, tienen un marcado rasgo de ansiedad, por lo que tienden a percibir un gran número de situaciones como peligrosas o amenazantes, y a responder a estas situaciones amenazantes con estados de ansiedad de gran intensidad.

Diferencias individuales en las manifestaciones de ansiedad

¿Existen diferencias individuales en las manifestaciones de ansiedad?

No, todas las personas no muestran los mismos síntomas, o con la misma intensidad. Por lo general, no se tienen todos los síntomas, sino que cada individuo se ha especializado (por aprendizaje y por predisposición biológica) en sus propias respuestas típicas de ansiedad. Así, por ejemplo, mientras que unos individuos sufren mucha tensión muscular (hasta el punto de que alcanzan con frecuencia fuertes dolores de cabeza), para otros éste no es el problema (apenas presentan dolores de cabeza), pero sí pueden serlo las molestias gástricas, o las dificultades respiratorias, etc.

Por lo general, cualquier individuo sabe cuál es el tipo de síntoma físico que predomina en él cuando se encuentra en una situación que le provoca una fuerte reacción de ansiedad.

A esta especialización contribuyen factores biológicos. Por ejemplo, algunos individuos sudan abundantemente desde que nacen y otros no. Las diferencias en la respuesta de sudoración se harán mayores en situaciones que provoquen altos niveles de ansiedad. Pero también contribuyen factores de aprendizaje (culturales, psicológicos, etc.) Por ejemplo, en el caso de las respuestas fisiológicas, como es el caso de la sudoración, aquellos individuos que están preocupados por su respuesta diana («los demás notarán que sudo mucho»), incrementan involuntariamente la tasa de dicha respuesta, convirtiéndose así en unos «verdaderos especialistas» en provocar esta respuesta con una altísima intensidad.

En el estudio de las diferencias individuales en las manifestaciones de ansiedad cabe mencionar las encontradas, de manera notable, entre varones y mujeres. Las mujeres se muestran más nerviosas.

Las mujeres puntúan más en los test de ansiedad y presentan unas tasas de prevalencia en los trastornos de ansiedad mucho más elevadas. Las mujeres, por lo general, duplican a los varones en el porcentaje de personas afectadas por los trastornos de ansiedad. Tan sólo en la fobia social y el trastorno obsesivo-compulsivo se rompe esta tendencia.

Estas diferencias entre varones y mujeres pueden ser en parte culturales (las mujeres presentan mayor facilidad para expresar emociones negativas), pero sin duda obedecen también a razones biológicas, principalmente de tipo hormonal. Algunas mujeres padecen un fuerte síndrome premenstrual, con altas manifestaciones de ansiedad, ira, irritabilidad, tristeza, etc., los días previos a su menstruación. Los cambios en el estado de ansiedad de estas mujeres pueden obedecer a ciclos, como su ciclo menstrual, o las estaciones (con incrementos de ansiedad y otras emociones negativas en primavera y otoño).