Nº 1Ansiedad y pánico
Estoy bien, pero no puedo respirar
Por qué la ansiedad aparece cuando todo parece ir bien y cómo recuperar la calma sin pelearte con tu cuerpo

- 184páginas
- 13capítulos, cada uno con su ejercicio de consulta
- 39referencias científicas
- 1/10de la colección, se lee de forma independiente
Este libro es para ti si alguna vez has dicho
«Me dan crisis de ansiedad y no sé por qué»
Y la frase que da título al libro: «Estoy bien. Pero no puedo respirar».
De qué trata
Una historia que se parece a la tuya
Lidia tiene treinta y cuatro años, un trabajo que le gusta, una pareja que la quiere y una vida en orden. Hasta que una tarde de Reyes, en mitad de la Cabalgata de València, con su sobrina sobre los hombros, el corazón se le dispara y tiene la certeza de que se está muriendo.
Es un ataque de pánico. Y es solo el principio.
De la calle de la Paz al Mercado Central, de las mascletàs de marzo a los doscientos siete escalones del Micalet, el psicólogo Sergio Pérez Serer acompaña a Lidia en su terapia y, con ella, a cualquiera que haya sentido alguna vez que el aire no llega.
Descubrirás
- 01
Qué es un ataque de pánico y por qué se siente como el final, aunque el corazón esté sano.
- 02
Por qué el cuerpo dispara la alarma cuando no hay fuego, y el círculo vicioso que convierte una sensación en una crisis.
- 03
Cómo evitar sitios y recurrir a pequeños gestos de seguridad te alivia hoy y te encierra mañana.
- 04
Por qué tener la sensación de que falta el aire no significa que te falte.
- 05
Cómo recuperar, peldaño a peldaño, los lugares que el miedo te quitó, y cómo llevar a juicio las frases que te susurra.
- 06
Qué hacer si vuelve, y por qué la ansiedad no se elimina: se deja de temer.
La València del libro
- Cabalgata de Reyes en la calle de la Paz
- Mercado Central
- Los 207 escalones del Micalet
Y al final, una carta sin firma encontrada en el buzón verde de la sala de espera.
No te voy a decir que no tengas miedo. Vas a tenerlo. Lo que te voy a decir es que el miedo no manda.
Estoy bien, pero no puedo respirar
Lee el comienzo
La primera escena
La primera escena
València, 5 de enero de 2025. Calle de la Paz, 18:47
Vega pesa veintidós kilos y lleva un gorro de lana con orejas de gato. Desde los hombros de su tía ve la carroza de Melchor girar despacio frente a la torre de Santa Catalina, y grita tan fuerte que Lidia nota la vibración en la nuca.
—¡Tita, que me mira! ¡Que me ha mirado a mí!
Lidia se ríe. Lleva desde las cinco de pie en la acera, con su hermana Elena a un lado y una familia de Alboraia al otro, que han traído hasta un taburete plegable para la abuela. Huele a algodón de azúcar y a la colonia de alguien. En el bolsillo del abrigo, el móvil vibra: un mensaje de su padre. Mamá ha preguntado por la nena. Hoy ha tenido un buen día. Lidia no contesta. Ya lo hará luego, cuando lleguen a casa y Vega esté dormida junto a sus zapatos y el plato de turrón para los camellos.
Una lluvia de caramelos cae a su izquierda. La gente se agacha, se empuja sin querer, se ríe. Un niño le pisa el pie. Alguien le roza la espalda con un paraguas cerrado. La banda que acompaña a la carroza ataca un pasodoble y los platillos le entran por el pecho como si sonaran dentro.
Y entonces pasa.
Primero es el corazón. No late más rápido: late raro, con un golpe torpe que se salta el turno y luego se acelera como si quisiera recuperar el tiempo perdido. Lidia piensa que es el pasodoble. Luego nota las manos, un hormigueo que empieza en las yemas de los dedos y sube por las muñecas, y las piernas de Vega, que antes pesaban veintidós kilos, ahora pesan cien.
Intenta respirar hondo y el aire no llega. Abre la boca, lo coge, pero se queda a medio camino, en algún sitio entre la garganta y el pecho, como si los pulmones se hubieran vuelto más pequeños.
—Elena —dice, y su voz suena lejos—. Coge a la niña.
—¿Qué?
—Coge a la niña. Ya.
Elena la mira y algo en la cara de su hermana le borra la sonrisa. Levanta los brazos. Vega protesta, quiere ver a Gaspar, patalea. Lidia se la pasa con unas manos que ya no siente como suyas.
Las luces de la carroza se vuelven demasiado blancas. Los edificios de la calle de la Paz, esos balcones de hierro que ha fotografiado cien veces por trabajo, parecen de cartón, como el decorado de una obra en la que ella no tiene papel. La gente sigue riendo y a Lidia le parece obsceno que rían, porque ella se está muriendo y nadie se da cuenta.
Es un infarto. La frase llega entera, clara, sin pedir permiso. Tengo treinta y cuatro años y me está dando un infarto en mitad de la Cabalgata.
Se da la vuelta. Detrás hay cuatro filas de gente, carritos de bebé, un padre con un niño sobre los hombros, una valla municipal. No hay salida. La certeza de no poder salir es peor que el dolor del pecho. Empuja. Pide perdón. Vuelve a empujar. Alguien le dice «oye, tranquila» y ella no puede estar tranquila, porque si se queda ahí un segundo más va a desmayarse, o a volverse loca, o a morirse delante de su sobrina.
No sabe cómo llega a la escalinata de la iglesia. Recuerda la piedra fría a través de los vaqueros. Recuerda la torre de Santa Catalina encima, iluminada, y el Micalet un poco más allá, al fondo de la plaza de la Reina, mirándola como la ha mirado toda la vida. Recuerda que se tocó el cuello buscando el pulso y que lo encontró disparado, a una velocidad que no había sentido nunca, ni subiendo andamios, ni corriendo la San Silvestre con Elena hace dos años.
Un chico con chaleco de Protección Civil se agacha a su lado.
—¿Estás bien? ¿Cómo te llamas?
—Lidia. —Le castañetean los dientes, y no hace frío—. No puedo respirar.
Continúa en el libro, muy pronto en Amazon.
Índice
Qué hay dentro
Trece capítulos que combinan la historia, lo que dice la investigación y un ejercicio de consulta. Con cuadernos para escribir, un programa de diez semanas, una guía para quien acompaña y una página para el peor día.
- EscenaLa primera escena
- 1Me estoy muriendo
- 2La alarma de humo
- 3Doctor Google
- 4Los sitios prohibidos
- 5Las muletas
- 6El reloj que mide el miedo
- 7La llamada de Natzaret
- 8Respirar no es tragar aire
- 9La escalera
- 10Los 207 escalones
- 11Lo que me digo
- 12La recaída
- 13El Mercado Central
- EpílogoUn año después
- CartaPara lo que no se dice
Antes de leerlo
Preguntas frecuentes
¿Es una novela o un libro de psicología?
Las dos cosas. Se lee como una novela, siguiendo un año de terapia contado por el psicólogo, y explica lo que dice la investigación, con trece ejercicios de consulta, un programa de diez semanas, cuadernos para escribir y una guía para quien acompaña.
¿Tengo que haber leído los libros anteriores?
No. Cada título se lee solo. Si los lees en orden, verás que los protagonistas se cruzan en la sala de espera y podrás seguir el misterio de las cartas del buzón, que se resuelve en el último libro.
¿Los personajes son pacientes reales?
No. Son personajes compuestos y ficticios, construidos a partir de muchas historias distintas, con nombres, edades, oficios y circunstancias cambiados. Los lugares de València, en cambio, existen.
¿Sustituye a una terapia?
No. Ayuda a entender lo que te pasa y a dar los primeros pasos, y explica cuándo y dónde pedir ayuda. Si estás en crisis, llama al 024 o al 112.
¿Dónde puedo conseguirlo?
Sale el 5 de enero de 2027 en Amazon, en tapa blanda y en edición Kindle. Si quieres, te avisamos el día que se publique.
Colección de Psicología Clínica
Sigue con otro título
Lectores anticipados
Léelo antes que nadie
Únete al equipo de lectores anticipados de la Colección de Psicología Clínica: recibirás cada libro en PDF unos días antes de que salga en Amazon, gratis.
- El libro completo, días antes de su publicación.
- Sin compromiso: si te aporta algo y te apetece, el día de la salida podrás contarlo.
- Te das de baja cuando quieras.
Sale el 5 de enero de 2027
Te avisamos el día que salga
Un solo correo, el día de la publicación, con el enlace para conseguirlo. Nada más.
O añádelo a tu calendario
Estoy bien, pero no puedo respirar
Sale el 5 de enero de 2027 en Amazon, en tapa blanda y en Kindle. Déjanos tus datos y te avisaremos el día que salga.
Estos libros no sustituyen la ayuda profesional. Si estás en crisis, llama al 024 (atención a la conducta suicida, gratuita y 24 horas) o al 112.









