Nº 2Dependencia emocional
Sin ti no sé quién soy
Por qué te pierdes en quien quieres y cómo volver a ti sin dejar de amar

- 190páginas
- 13capítulos, cada uno con su ejercicio de consulta
- 55referencias científicas
- 2/10de la colección, se lee de forma independiente
Este libro es para ti si alguna vez has dicho
«Vivo pendiente del móvil y de lo que siente él»
Y la frase que da título al libro: «Es que sin él no sé quién soy».
De qué trata
Una historia que se parece a la tuya
Lucía tiene veintisiete años, un cuaderno lleno de dibujos que ya no hace y un móvil que mira cuarenta y cinco veces en diez minutos. La tarde de San Valentín espera en una terraza de Russafa a alguien que no llega. Y cuando por fin él escribe, a las once de la noche, lo que siente es alivio.
Eso es lo que más le asusta.
De Russafa al Cabanyal, de la Cremà a la Albufera y a la Nit de Sant Joan, el psicólogo Sergio Pérez Serer acompaña a Lucía en su terapia y, con ella, a cualquiera que se haya perdido alguna vez en la persona a la que quería.
Descubrirás
- 01
Qué es la dependencia emocional y por qué no es lo mismo que querer mucho.
- 02
Por qué el cuerpo vive un mensaje sin contestar como una emergencia, y por qué engancha más quien a veces te da que quien te da siempre.
- 03
Dónde se aprende a querer como quieres y qué reglas invisibles obedeces sin saber que las has escrito.
- 04
Dónde termina la dependencia y dónde empieza el control.
- 05
Cómo atravesar las ganas de escribirle sin obedecerlas, y cómo poner un límite sin pedir perdón por existir.
- 06
Por qué asusta tanto la soledad, y cómo tratarte como tratarías a alguien a quien quieres.
La València del libro
- Russafa
- El Palmar y la Albufera
- La Nit de Sant Joan en la Malvarrosa
Y al final, una carta sin firma encontrada en el buzón verde de la sala de espera.
Puedes quererle y estar enganchada a la vez.
Sin ti no sé quién soy
Lee el comienzo
La primera escena
La primera escena
València, 14 de febrero de 2025. Russafa, 17:30
Lucía ha elegido la mesa de la esquina porque desde ahí se ve la calle entera. Si él viene andando desde el Carmen, aparecerá por la izquierda, por la calle de Cádiz. Si viene en la moto, la oirá antes de verla. Ha pedido un vermú que no se va a beber y ha dejado encima de la otra silla un paquete envuelto en papel kraft, atado con un cordel rojo, para que nadie se siente.
Dentro del paquete hay un dibujo. Es lo primero que dibuja en cuatro meses. Es él.
Lo ha hecho de memoria, en tres noches, con la plumilla y la tinta china que tenía olvidadas en un cajón, sobre un papel de algodón que costaba demasiado. Le ha salido bien. Le ha salido tan bien que, cuando lo terminó, a las cuatro de la madrugada del jueves, se puso a llorar sin saber por qué.
Son las cinco y media de la tarde del viernes 14 de febrero. Russafa está llena de parejas. Parejas que comparten un trozo de tarta de zanahoria, parejas que se hacen fotos delante de un mural, parejas que discuten en voz baja delante del Mercado sobre dónde cenar. Un chico con un ramo de tulipanes amarillos pasa por delante de su mesa, mirando el móvil, y Lucía piensa: ese también espera a alguien.
Mira su propio móvil. El último mensaje de Dani es de ayer a las 23:41.
Mañana te digo algo nena, a ver cómo salgo del curro.
Debajo, los dos mensajes de ella de esta mañana. ¿Al final quedamos? He reservado en el sitio de los arroces a las 21:00. Y otro, una hora después, con un emoticono de un gato que se tapa la cara, porque el primero le pareció demasiado serio.
Los dos tienen dos checks. Grises.
A las seis y cuarto pide otro vermú. El primero se ha calentado.
A las siete menos diez le escribe: Estoy en la terraza de la plaza, por si te pilla de camino. Lo borra. Lo vuelve a escribir sin la última parte. Lo envía.
A las siete y veinte entra en el perfil de él para ver la hora de su última conexión. En línea. Se le dispara el corazón. Se queda mirando la pantalla, con el pulgar quieto, esperando a que aparezca debajo de su nombre la palabra escribiendo. No aparece. A los dos minutos, en línea se convierte en últ. vez hoy a las 19:22.
Ha estado conectado. Ha estado conectado y no le ha contestado.
Algo se le encoge debajo del esternón. Es un pellizco que conoce muy bien, aunque no sabría decir desde cuándo. Un hueco que tira hacia dentro, como si alguien hubiera quitado de golpe el suelo de una habitación que está en su pecho.
A las ocho menos cuarto, el camarero le pregunta si va a querer algo más, porque necesita la mesa para las cenas. Lucía dice que está esperando a alguien. El camarero mira la silla con el paquete, la mira a ella, y dice que claro, que no hay prisa. Lo dice con una amabilidad que a Lucía le duele más que si la hubiera echado.
A las ocho y media llama. Un tono, dos tonos, cinco tonos, buzón de voz. No deja mensaje. Vuelve a llamar. Esta vez cuelga ella al tercer tono, asustada de sí misma, y se queda mirando el nombre de él en la pantalla como si acabara de hacer algo vergonzoso.
A las nueve menos cinco anula la reserva del restaurante. La chica que la atiende le dice: «Qué pena, en San Valentín, ¿no?», y Lucía contesta: «Ya ves», con una voz alegre que no es la suya.
No se va.
Eso es lo que más le cuesta explicar, después, en la consulta. Que podía haberse ido. Que nadie la obligaba a quedarse sentada en aquella terraza, con el abrigo abrochado hasta arriba y las manos heladas alrededor de una copa vacía, mientras la plaza se iba vaciando de parejas y llenando de grupos de amigos que salían a cenar. Que tenía en el bolso las llaves de su casa, a cuatro calles de allí, y una manta, y una estufa, y una serie a medias.
Continúa en el libro, muy pronto en Amazon.
Índice
Qué hay dentro
Trece capítulos que combinan la historia, lo que dice la investigación y un ejercicio de consulta. Con cuadernos para escribir, un programa de diez semanas, una guía para quien acompaña y una página para el peor día.
- EscenaLa primera escena
- 1Dos checks grises
- 2La alarma del apego
- 3La máquina tragaperras
- 4Los domingos en la ventana
- 5Las reglas invisibles
- 6Desaparecer en el otro
- 7Lo que no es amor
- 8La urgencia de escribir
- 9Estar a solas
- 10El guion del no
- 11La última vez
- 12Quererse no es un eslogan
- 13La noche de San Juan
- EpílogoUn año después
- CartaPara lo que no se dice
Antes de leerlo
Preguntas frecuentes
¿Es una novela o un libro de psicología?
Las dos cosas. Se lee como una novela, siguiendo un año de terapia contado por el psicólogo, y explica lo que dice la investigación, con trece ejercicios de consulta, un programa de diez semanas, cuadernos para escribir y una guía para quien acompaña.
¿Tengo que haber leído los libros anteriores?
No. Cada título se lee solo. Si los lees en orden, verás que los protagonistas se cruzan en la sala de espera y podrás seguir el misterio de las cartas del buzón, que se resuelve en el último libro.
¿Los personajes son pacientes reales?
No. Son personajes compuestos y ficticios, construidos a partir de muchas historias distintas, con nombres, edades, oficios y circunstancias cambiados. Los lugares de València, en cambio, existen.
¿Sustituye a una terapia?
No. Ayuda a entender lo que te pasa y a dar los primeros pasos, y explica cuándo y dónde pedir ayuda. Si estás en crisis, llama al 024 o al 112.
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Estos libros no sustituyen la ayuda profesional. Si estás en crisis, llama al 024 (atención a la conducta suicida, gratuita y 24 horas) o al 112.









