Nº 10Depresión
No estoy triste, estoy vacío
Por qué la depresión no siempre se parece a la tristeza y cómo empezar a moverte cuando todo pesa

- 162páginas
- 13capítulos, cada uno con su ejercicio de consulta
- 51referencias científicas
- 10/10de la colección, se lee de forma independiente
Este libro es para ti si alguna vez has dicho
«No siento nada, ni siquiera tristeza»
Y la frase que da título al libro: «No estoy triste. Estoy vacío».
De qué trata
Una historia que se parece a la tuya
Mateo tiene veintisiete años y estudia los neutrinos, unas partículas que atraviesan la Tierra casi sin tocar nada. Le acaban de aceptar su primer artículo y no ha sentido nada. Ni alegría, ni orgullo, ni alivio. Un domingo va a ver amanecer a la Malva-rosa, como hacía de niño con su padre, y espera a sentir algo. No llega.
«No estoy triste. Estoy vacío».
De un amanecer de octubre a otro, un año después, el psicólogo Sergio Pérez Serer acompaña a Mateo a volver a sentir y, con él, a cualquiera a quien la vida se le haya quedado sin color. Y desvela, por fin, quién escribe las cartas del buzón.
Descubrirás
- 01
Qué es la anhedonia y por qué la depresión no siempre se parece a la tristeza.
- 02
Cómo se forma una depresión, y qué papel tienen la terapia y la medicación.
- 03
Por qué en la depresión hay que actuar primero y sentir después, y cómo empezar aunque no tengas ganas.
- 04
Cuándo pensar en lo que te pasa se convierte en parte de lo que te pasa, y por qué volver a los demás también es tratamiento.
- 05
Cómo saborear lo bueno, moverte cuando el cuerpo pesa y contestar a la voz de dentro que te habla como un enemigo.
- 06
Cómo guiarte por lo que te importa cuando las ganas todavía no llegan, y qué hacer para prevenir las recaídas.
La València del libro
- Los amaneceres de la Malva-rosa
- La Patacona
- El Mercado Central
Y al final, una carta sin firma encontrada en el buzón verde de la sala de espera.
No esperas a sentirte mejor para moverte. Te mueves para empezar a sentirte mejor.
No estoy triste, estoy vacío
Lee el comienzo
La primera escena
La primera escena
Playa de la Malva-rosa, domingo 5 de octubre de 2025, 8:00
El sol sale exactamente a la hora que dice la aplicación del móvil: a las ocho en punto. Mateo lo sabe porque lo ha comprobado antes de salir de casa, a las seis y media, en la cocina del piso compartido de la calle de la Reina, mientras sus dos compañeros dormían. Lo ha comprobado como comprueba los datos del detector en el laboratorio: con precisión, sin esperar nada.
Ha venido andando por el Cabanyal, con las calles todavía vacías, las persianas bajadas, un gato en un portal, el olor a pan de un horno que empieza a encender las luces. Ha cruzado el paseo marítimo. Se ha quitado las zapatillas, que fueron blancas. Se ha sentado en la arena fría, a diez metros del agua, con la capucha de la sudadera gris puesta y las manos metidas en el bolsillo de delante.
Y ahora el sol sale.
Primero es una línea roja en el horizonte, sobre el mar, tan fina que parece un error de la vista. Luego un punto. Luego media naranja enorme, que se va despegando del agua despacio, como si le costara. El mar se pone de color cobre. Las gaviotas gritan. Un hombre mayor que pasea por la orilla se para a mirarlo con las manos en la espalda. Una pareja joven, que debe de venir de una fiesta, se abraza y hace una foto.
Mateo lo mira. Y espera.
De pequeño, su padre le traía aquí algunos sábados de verano, antes de abrir el puesto del Mercado Central. Se levantaban a las seis, cogían la furgoneta de la fruta, aparcaban en el paseo y bajaban a la arena con un termo de colacao. Su padre le decía: fíjate, Mateo, que ahora sale. Y Mateo, con siete u ocho años, se quedaba con la boca abierta, sin respirar, mirando aquel círculo de fuego que salía del agua. Le parecía lo más bonito que había en el mundo. Le parecía magia. Luego volvían a la furgoneta con los pies llenos de arena, y su padre le dejaba ayudar a colocar las naranjas en el puesto, en pirámide, y le daba una mandarina de propina.
Ha venido hoy por eso. Para ver si todavía.
El sol termina de salir. Se separa del horizonte. Ya es un sol normal, de una mañana normal de octubre. El hombre mayor sigue andando por la orilla. La pareja se va.
Mateo no ha sentido nada.
No se ha emocionado. No se ha puesto triste. No ha sentido ni siquiera decepción. Ha visto el sol salir del mar como ve los datos en la pantalla del ordenador: sabe que está ahí, sabe lo que significa, sabe que a otras personas les produce algo. A él, no. Es como si le hubieran bajado el volumen al mundo. Como si todo estuviera detrás de un cristal.
Lleva así desde el invierno. No sabe exactamente cuándo empezó. No hubo nada. Ninguna desgracia, ninguna ruptura, ningún golpe. Simplemente, un día se dio cuenta de que la música ya no le gustaba. De que la comida le daba igual. De que salía con sus amigos y se aburría y quería volver a casa, y cuando volvía a casa quería que se acabara el día. De que se despertaba a las cuatro de la mañana y se quedaba mirando el techo sin pensar en nada. De que había dejado de escribir a su hermana. De que le costaba ducharse.
Hace tres semanas le aceptaron su primer artículo en una revista importante. Era lo que llevaba tres años esperando. Su directora le abrazó en el pasillo. Sus compañeros le invitaron a una cerveza. Su madre lloró por teléfono. Su padre le mandó una foto del puesto con un cartel escrito a mano: Mi hijo, el científico.
Y Mateo no sintió nada.
Se queda sentado en la arena hasta las nueve. Luego se pone las zapatillas y vuelve andando a casa por el mismo camino. En el portal se cruza con la vecina del primero, que le dice buenos días, y él contesta buenos días, y se da cuenta de que es lo primero que ha dicho en voz alta desde el viernes.
Continúa en el libro, muy pronto en Amazon.
Índice
Qué hay dentro
Trece capítulos que combinan la historia, lo que dice la investigación y un ejercicio de consulta. Con cuadernos para escribir, un programa de diez semanas, una guía para quien acompaña y una página para el peor día.
- EscenaLa primera escena
- 1Vacío
- 2Querer y no disfrutar
- 3La pantalla apagada
- 4Esperar a tener ganas
- 5Darle vueltas
- 6Solo
- 7El cuadro
- 8Moverse
- 9La voz de dentro
- 10Lo que importa
- 11La iaia
- 12Las recaídas
- 13Amanecer
- EpílogoUn año después
- CartaPara lo que no se dice
Antes de leerlo
Preguntas frecuentes
¿Es una novela o un libro de psicología?
Las dos cosas. Se lee como una novela, siguiendo un año de terapia contado por el psicólogo, y explica lo que dice la investigación, con trece ejercicios de consulta, un programa de diez semanas, cuadernos para escribir y una guía para quien acompaña.
¿Tengo que haber leído los libros anteriores?
No. Cada título se lee solo. Si los lees en orden, verás que los protagonistas se cruzan en la sala de espera y podrás seguir el misterio de las cartas del buzón, que se resuelve en el último libro.
¿Los personajes son pacientes reales?
No. Son personajes compuestos y ficticios, construidos a partir de muchas historias distintas, con nombres, edades, oficios y circunstancias cambiados. Los lugares de València, en cambio, existen.
¿Sustituye a una terapia?
No. Ayuda a entender lo que te pasa y a dar los primeros pasos, y explica cuándo y dónde pedir ayuda. Si estás en crisis, llama al 024 o al 112.
¿Dónde puedo conseguirlo?
Sale el 5 de octubre de 2027 en Amazon, en tapa blanda y en edición Kindle. Si quieres, te avisamos el día que se publique.
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Estos libros no sustituyen la ayuda profesional. Si estás en crisis, llama al 024 (atención a la conducta suicida, gratuita y 24 horas) o al 112.









