Nº 9Agotamiento laboral
Ya no puedo más, y sigo
Por qué el agotamiento laboral no se cura con vacaciones y cómo recuperar la energía, el sentido y los límites

- 152páginas
- 13capítulos, cada uno con su ejercicio de consulta
- 47referencias científicas
- 9/10de la colección, se lee de forma independiente
Este libro es para ti si alguna vez has dicho
«El trabajo me ha vaciado por dentro»
Y la frase que da título al libro: «Ya no puedo más. Y sigo».
De qué trata
Una historia que se parece a la tuya
Carles tiene cuarenta y cinco años y es médico de familia en un centro de salud de València. Ve a cincuenta y tres pacientes al día, contesta mensajes en la cena y hace informes a la una de la madrugada. Volvió de vacaciones como nuevo, y a los tres días estaba igual. Un viernes, en un semáforo, se echa a llorar sin saber por qué.
«Ya no puedo más. Y sigo».
De un semáforo de septiembre a una mañana en el Jardín del Turia, un año después, el psicólogo Sergio Pérez Serer acompaña a Carles a recuperar la energía, el sentido y los límites y, con él, a cualquiera a quien el trabajo se le esté comiendo la vida.
Descubrirás
- 01
Qué es el agotamiento laboral, cómo se reconoce y en qué se parece y en qué se diferencia de la depresión.
- 02
Por qué las vacaciones alivian, pero no reparan un agotamiento que no ha cambiado de causa.
- 03
Qué tiene que ver estar siempre disponible, y por qué a quienes cuidan les cuesta tanto dejarse cuidar.
- 04
Qué es la herida moral: saber lo que habría que hacer y que no te dejen hacerlo.
- 05
Por qué cuesta tanto desconectar, qué pasa cuando por fin paras y cómo se vuelve al trabajo sin volver a lo de antes.
- 06
Cómo poner límites, recuperar el sentido a través de los valores y por qué la solución también está en el lugar donde trabajas.
La València del libro
- El Jardín del Turia
- El Gulliver
- Xeraco
Y al final, una carta sin firma encontrada en el buzón verde de la sala de espera.
—El jardín es lo que la gente decidió hacer con lo que quedó.
Ya no puedo más, y sigo
Lee el comienzo
La primera escena
La primera escena
Avenida de Aragón, viernes 5 de septiembre de 2025, 15:20
El semáforo se pone en verde y Carles no arranca.
Está parado en la bici, con un pie en el suelo y el otro en el pedal, en el carril bici de la avenida de Aragón, a la altura del estadio. Lleva el casco puesto, la mochila a la espalda y la chaqueta del centro de salud todavía encima, porque al salir no ha tenido fuerzas ni para quitársela. Hace treinta y un grados. Detrás de él, un repartidor en patinete le toca el timbre. Luego otro. Luego un coche, desde el carril de al lado, le pita sin motivo, porque los coches pitan.
Carles no se mueve. Tiene la cara mojada. No sabe desde cuándo. No ha notado que empezaba a llorar. Se ha dado cuenta al ver que el semáforo se volvía borroso.
Hoy ha visto a cuarenta y nueve pacientes. Los ha contado al cerrar la sesión del ordenador, por costumbre, como cuenta los pasos el que vuelve a casa cansado. Cuarenta y nueve en seis horas y media. A menos de ocho minutos cada uno, si no se cuentan las llamadas, los avisos a domicilio, las recetas que caducan, los informes, los mensajes del sistema, la residente que le ha preguntado una duda en el pasillo y la señora que se ha colado sin cita porque solo era una cosita, doctor.
Ha visto un catarro, cuatro lumbalgias, dos ansiedades, una diabetes descompensada, tres bajas laborales, un bebé con fiebre, un señor de ochenta y siete años que se ha echado a llorar porque su mujer ya no le reconoce, una chica de diecinueve años con un bulto en el pecho a la que ha tenido que pedir una ecografía que tardará cinco semanas, y treinta y tantas cosas más que ya no recuerda. A las once y media ha recibido la noticia de que la señora Antonia, la de la calle de Mistral, que lleva quince años en su cupo, ha ingresado otra vez en el Clínico. Ha comido a las tres menos cuarto un bocadillo de pie, en el pasillo, entre la cuarenta y cuatro y la cuarenta y cinco.
Y a las tres y diez, cuando ha salido del centro de salud, se ha subido a la bici y ha empezado a pedalear hacia casa como todos los días, pensando en la chica del bulto, en la señora Antonia, en la ecografía de cinco semanas, en la residente, en los informes que se le han quedado sin hacer y que tendrá que hacer esta noche desde casa, con el portátil, cuando los niños se duerman.
Y en este semáforo, de repente, se ha parado. Como se para un reloj.
Lleva así desde la primavera. Al principio, solo cansancio. Un cansancio de viernes que llegaba el miércoles. Luego, un cansancio que no se iba con el fin de semana. Luego, las vacaciones de agosto, quince días en un apartamento en la playa de Xeraco, con Lourdes y los niños, durmiendo nueve horas, comiendo arroz, bañándose en el mar. Y el miércoles de la primera semana de vuelta, a las diez de la mañana, después de su paciente número doce, el cansancio estaba otra vez allí, entero, como si no se hubiera ido nunca.
Hace dos semanas, un viernes, entre un paciente y otro, se encerró diez minutos en el baño del centro de salud. No lloró. Se sentó en la tapa del váter con la cabeza entre las manos y respiró, porque el pecho le apretaba y no podía más. Luego se lavó la cara, se miró en el espejo, se dijo venga, Carles, salió y siguió pasando consulta. Inma, su enfermera, le preguntó si estaba bien. Le dijo que sí. Ella no se lo creyó.
El semáforo vuelve a ponerse en rojo. El repartidor del patinete le adelanta por la izquierda, refunfuñando. Carles se seca la cara con la manga de la chaqueta. Se da cuenta de que lleva el fonendo en el bolsillo. Se le ha olvidado dejarlo en la consulta. Otra vez.
Continúa en el libro, muy pronto en Amazon.
Índice
Qué hay dentro
Trece capítulos que combinan la historia, lo que dice la investigación y un ejercicio de consulta. Con cuadernos para escribir, un programa de diez semanas, una guía para quien acompaña y una página para el peor día.
- EscenaLa primera escena
- 1Cincuenta y tres
- 2Las vacaciones no bastan
- 3Quemado
- 4Siempre disponible
- 5El médico no se pone enfermo
- 6La herida moral
- 7Desconectar
- 8La baja
- 9Lo que me importa
- 10El río desviado
- 11Volver
- 12Lo que cambia fuera
- 13Seguir
- EpílogoUn año después
- CartaPara lo que no se dice
Antes de leerlo
Preguntas frecuentes
¿Es una novela o un libro de psicología?
Las dos cosas. Se lee como una novela, siguiendo un año de terapia contado por el psicólogo, y explica lo que dice la investigación, con trece ejercicios de consulta, un programa de diez semanas, cuadernos para escribir y una guía para quien acompaña.
¿Tengo que haber leído los libros anteriores?
No. Cada título se lee solo. Si los lees en orden, verás que los protagonistas se cruzan en la sala de espera y podrás seguir el misterio de las cartas del buzón, que se resuelve en el último libro.
¿Los personajes son pacientes reales?
No. Son personajes compuestos y ficticios, construidos a partir de muchas historias distintas, con nombres, edades, oficios y circunstancias cambiados. Los lugares de València, en cambio, existen.
¿Sustituye a una terapia?
No. Ayuda a entender lo que te pasa y a dar los primeros pasos, y explica cuándo y dónde pedir ayuda. Si estás en crisis, llama al 024 o al 112.
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Estos libros no sustituyen la ayuda profesional. Si estás en crisis, llama al 024 (atención a la conducta suicida, gratuita y 24 horas) o al 112.









