Superar una infidelidad

Superar la infidelidad es un proceso complicado.

Superar la infidelidad es un proceso complicado que debe ser tratado para así no producir severos daños en la relación de pareja porque afecta la credibilidad y la confianza, valores que constituyen la base de todo compromiso. A su vez, este problema origina en los individuos sentimientos negativos como la decepción y la ansiedad, que pueden dar lugar a la separación o a problemas más graves como el suicidio a causa de la depresión; por esta razón, la infidelidad se ha convertido en una de las principales causas de divorcio en el mundo y uno de los motivos más frecuentes de visita en consultas psicológicas.

Una vez que ocurre la infidelidad, involuntariamente aparecen sentimientos de ira, venganza, culpa y reclamo entre las partes que conforman la relación, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos, esta situación es la consecuencia de problemas que se arrastran en el transcurso de la relación o vida en pareja. Por ello, mencionaremos las causas principales de la infidelidad:

Causas principales de la infidelidad.

Descuidar a la pareja: como bien sabemos, una relación la conforman dos personas que deberían crecer tanto en conjunto como de forma independiente. En este caso, algunos individuos se centran exclusivamente en evolucionar de forma autónoma, centrando su atención en el progreso laboral o en el crecimiento social. Es aquí donde la pareja pierde el control del tiempo que invierte en sus quehaceres personales y en su relación, dando lugar a un desequilibrio que afecta a ambas personas, a tal punto de producir la sensación de soledad.

Disfunciones fisiológicas: existen problemas físicos que impiden tener una vida sexual adecuada, y por ello en ocasiones, los cónyuges se ven obligados a pasar mucho tiempo sin tener actividad sexual exponiendo evasivas que generan inconformidad, insatisfacción y sensación de rechazo en la pareja. Para mejorar la vida sexual y que estos problemas no repercutan en la relación de pareja la solución es acudir a profesionales cualificados como psicólogos expertos en problemas de pareja, sexólogos y también endocrinos. El sexólogo es el profesional adecuado para tratar y detectar el problema, pero no debemos olvidar la importante labor del endocrinólogo que también puede jugar un papel fundamental en el diagnóstico si el problema sexual tiene origen biológico y está relacionado con disfunciones en las glándulas sexuales.

Mala comunicación: las partes de una relación necesitan comunicarse constantemente para conducir una vida sana llena de comprensión y acuerdos que se establecen mediante el diálogo. Es común que uno de los cónyuges da por sentado que la pareja conoce y sabe qué debe hacer frente a determinada situación. Otro escenario frecuente es cuando los individuos acumulan molestias e inconformidades que no exteriorizan para evitar discusiones. Estas situaciones son muy comunes en la relación, y si no se tratan adecuadamente deterioran la vida sana en pareja, produciendo dejadez y malestar.

Problemas personales: si uno de los individuos de la relación padece problemas psicológicos y no ha llevado a cabo algún tratamiento, o si una de las partes está atravesando por problemas económicos y laborales, es altamente probable que la relación esté afectándose progresivamente, en especial si la pareja no colabora en la solución de los problemas que su cónyuge tiene.

Las causas de la infidelidad son muy parecidas tanto en hombres como en mujeres, sin embargo, eventualmente, los síntomas o las carencias se presentan de forma distinta en ambos, por ejemplo, algunos hombres al principio sienten la necesidad de vivir nuevas experiencias sexuales, mientras que las mujeres comienzan a sentirse afectadas por la mala comunicación que existe entre ambos, también es posible que el hombre viva fuertes períodos de depresión mientras que la mujer se esfuerce en construir una nueva vida, esto también dependerá de los motivos que dieron lugar a la ruptura.

Terapia de pareja para la infidelidad.

Una vez que la infidelidad se descubre, las reacciones varían dependiendo de la personalidad, los valores y la cultura de cada individuo. Este es un tema que debe trabajarse psicológicamente tanto en la terapia individual como en la terapia de pareja.

Por otra parte, es importante aclarar que para perdonar una infidelidad ambas partes deben estar de acuerdo, la persona infiel debe sentirse arrepentido y estar consciente del daño que ocasionó con su conducta. Asimismo, la persona que fue víctima de la infidelidad debe hacer un esfuerzo por fortalecer su autoestima y estar dispuesta a superar el problema con los profesionales correspondientes: psicólogos y sexólogos. En Psicólogos y Sexólogos Valencia somos expertos en los problemas de pareja e infidelidades.

Un error muy común es decidir permanecer en la relación por los hijos o por la dependencia económica. En estos casos, los integrantes de la relación deben meditar y pensar si realmente desean pasar el resto de sus vidas juntos, de lo contrario, este tipo de relaciones nunca terminan bien.

La primera pregunta que hacen los individuos en consulta es si en efecto una infidelidad puede perdonarse, y la respuesta depende del daño que la infidelidad haya ocasionado en la relación, así como las condiciones que acompañan el evento, pero muy a pesar de ello, en la mayoría de los casos es posible recuperar la relación y volver a tener una vida gratificante en pareja, siempre y cuando ambos estén dispuestos a superarlo.

La persona afectada debe buscar a otra que le apoye, algún amigo de confianza o un confidente que le haya mostrado incondicionalidad a lo largo de su vida. Después deberá darse un poco de tiempo para pensar objetivamente en la situación y poder entablar una conversación más equilibrada con la pareja, en otras palabras, cuando la infidelidad es expuesta o descubierta, no es el momento propicio para tomar decisiones que determinen el futuro de la relación.

Si la persona que cometió la infidelidad está decidido/a a salvar su relación, se le recomienda que:

  • Corte bruscamente el contacto con el/la amante, este es el primer paso y el más importante para recuperar la confianza de la pareja.
  • Busque ayuda psicológica, ponga todo su esfuerzo en la terapia de pareja y también vaya a consultar a un sexólogo en el caso de que el origen del problema sea sexual y así iniciar un tratamiento que pueda servir de ayuda.
  • Pase más tiempo con su pareja, permítale el acceso a sus cosas personales momentáneamente y de forma voluntaria (cuentas en las redes sociales, dispositivo móvil), de lo contrario, la persona afectada conservará dudas y el objetivo es erradicar esa desconfianza que se generó a partir de la traición. Esto no quiere decir que la persona afectada deba actuar como un policía, por el contrario, se supone que una vez que se toma la decisión de recuperar la relación, ambos deben esforzarse en mejorar.
  • Después de una infidelidad, la reacción natural es querer guardar silencio y evitar hablar del tema. Y aunque conversar de esta experiencia sea un acto muy duro para los integrantes de la relación, también es una actividad necesaria para recuperar la confianza, así que la persona infiel debe prepararse para entablar una conversación en la que deberá responder preguntas y tendrá que ser lo más honesto posible. Es decir, ambas personas deben aprender a afrontar este problema para poder solucionarlo.psicologos valencia clinica de psicologia pareja valencia
  • Tómese unos días libres con su pareja. Es necesario salir del entorno cotidiano y abandonar el lugar que se asocia con la infidelidad. Organice un viaje y momentáneamente haga a un lado su trabajo y sus preocupaciones, hay que establecer prioridades y es hora de salvar esa relación que se estaba deteriorando. El viaje debe ayudar a pensar con mayor objetividad y será un momento ideal para tomar decisiones. Al mismo tiempo, se recomienda recuperar la pasión porque la monotonía o la apatía son factores que dan lugar a las infidelidades, por tanto, deberá reavivarse la vida sexual y la convivencia en pareja.

Por otra parte, tenemos el tratamiento psicológico, en el que la mayoría de los psicólogos y psicoterapeutas en la terapia de pareja aplican fases para llegar a la reconciliación. La primera fase tiene como objetivo reducir el impacto que la infidelidad tuvo en una de las partes, y es precisamente aquí donde el profesional estructurará el plan del tratamiento. Luego, el psicólogo dará inicio al proceso de perdón, un acto que puede corresponder a una o ambas partes, y es que para llegar a la reconciliación se debe pedir perdón y ser perdonado. Por último, se llega a la reconciliación, donde se establecerán los lineamientos y normas de pareja a cumplir durante la relación, con ellos se fijarán los límites permisivos que no producirán daño, desconfianza o dolor.

Superar la procrastinación

Cómo superar la procrastinación y dejar de evadir los asuntos pendientes.

Seguramente has estado en la situación de encontrarte con varios asuntos que atender, pero pasan las horas, o quizás días, y no los resuelves. Si eres estudiante, es posible que llegues a casa en la tarde y hagas un repaso mental de las tareas que debes culminar, pero primero prefieres descansar un rato o ver tu programa de televisión favorito, jugar algún videojuego y salir con tus amigos. Si eres trabajador, al llegar a la oficina te encuentras con varios informes muy tediosos que completar, pero también tienes otros deberes más fáciles de concretar, por lo que te dedicas mejor a eso. En ambos casos, llega la noche y terminas exclamando: “mañana será otro día” o “mañana sí lo hago”.

Si te sientes identificado con alguno de estos dos casos u otro similar, en los que dejas a un lado las obligaciones con más prioridad por hacer otras tareas de menor relevancia o más sencillas, entonces es muy probable que sufras de procrastinación, la costumbre de postergar las tareas pendientes.

Qué es la procrastinación.

La procrastinación es el mal hábito de postergar los deberes u obligaciones rutinarias, sin ningún tipo de justificación razonable, que a su vez son sustituidas por otras acciones no tan importantes, pero sí quizás más fáciles o entretenidas. Aunque es una situación que podría considerarse normal, porque todos somos propensos a procrastinar de vez en cuando, en el momento en que esto se convierte en algo habitual, pasa a ser un trastorno del comportamiento que afecta en gran medida el desempeño tanto en el ámbito personal, como académico y laboral.

Este trastorno no debe ser confundido como una simple falta de responsabilidad, debido a que en ningún momento se pretende evadir las tareas que se tienen pendientes, sino más bien estas son aplazadas y reemplazadas por otras de mayor interés. Pero, aunque usualmente la procrastinación podría ser comparada con la pereza o flojera, apoyada en la mala costumbre de dejar para mañana lo que debes hacer hoy, también involucra otros aspectos relacionados a conflictos internos más profundos.

En este sentido, la procrastinación no involucra solamente el pasar demasiado tiempo en Internet y las redes sociales en lugar de hacer ese trabajo importante que debes terminar pronto, sino que además está asociada a la inacción respecto a actividades de mayor relevancia para el desarrollo personal, como el cuidado de la salud o la resolución de algún conflicto con otros individuos.

En términos de la psicología, la procrastinación obedece a síntomas de ansiedad respecto al asunto pendiente, ya sea porque no es de nuestro agrado o resulta demasiado difícil de realizar, que nos impulsa a evadirlo de alguna manera y postergar su ejecución, y aunque siempre estés consciente de que tienes algo por hacer, dedicarte a otra cosa de mayor agrado te hará sentir más tranquilo y reducir el estrés.

Causas de la procrastinación.

No hay una causa única de la procrastinación. Cada persona es diferente y tiene sus propios motivos para decidir el atraso de sus deberes. Sin embargo, existen ciertos patrones mediante los cuales es posible determinar la causa exacta por la cual tú podrías estar tendiendo a dejar las cosas para hacerlas más tarde, quizás mañana, o posiblemente para la otra semana.

El patrón más común es el de la autoduda, provocada por la falta de confianza en uno mismo en relación al alcance exitoso de ciertas metas. Este sentimiento es producido por la poca seguridad al momento de realizar una determinada actividad que consideras difícil de completar, pero no porque realmente lo sea, sino porque no te sientes capaz de hacerlo con facilidad. Este pensamiento te lleva a pensar que quizás en otro momento sí podrías lograrlo, así que mejor lo postergas y te sientes más tranquilo.

Un ejemplo práctico de la autoduda podría darse en la cocina. Es posible que debas preparar algún plato que nunca has realizado, motivo por el cual lo consideras difícil de hacer. Este pensamiento te lleva a pensar que no te quedará bien, pero aunque tengas la receta y cierta experiencia con otras preparaciones, prefieres cambiar el menú por otra cosa más sencilla, manteniendo en el pensamiento la idea de que en otro momento lo intentarás.

En el plano contrario, se encuentra la procrastinación por autoconfianza, que se presenta cuando cometes el error de sobreestimar tus capacidades y pensar que puedes atrasar las actividades para otro momento, con la firme convicción de que “después podrás hacerlo sin ningún tipo de inconvenientes”.

La procrastinación por autoconfianza se asocia a muchos casos de postergación del cuidado de la salud, y no precisamente por el atraso de una visita regular al médico, sino por la confianza de creer que todavía no es necesario tomar acciones para mantener una vida saludable. Por ejemplo, es posible que no hayas dejado de fumar porque aún no sientes que te hagas algún daño, o que continúes sin una rutina de ejercicios porque te sientes bien físicamente, o atrases el inicio de la dieta porque todavía mantienes un índice de masa corporal aceptable.

En otro contexto, si eres una persona perfeccionista, posiblemente seas un procrastinador habitual debido al constaste temor que usualmente te invade por la angustia de pensar que las tareas o trabajos que debes realizar no alcanzarán el nivel de perfección que esperas, además de que tampoco contarás con la aprobación de los demás, por lo tanto, piensas que en otro momento esto sí será posible, y decides postergarlo.

La baja tolerancia a la tensión es otro causante de la procrastinación. Esta se manifiesta cuando te encuentras bajo los efectos de alguna situación estresante o en alteración emocional por algún motivo, como estudiar para un examen importante u organizar la próxima presentación en el trabajo, razón por la cual terminas evitando la acción y postergándolo para otra ocasión en la que estés más calmado.

En este mismo sentido, la depresión también es un factor determinante en casos de procrastinación. Una persona deprimida tiende a entrar en un estado emocional que no le permite desarrollar la mayoría de las actividades con normalidad. Este estado le hace pensar que debe dejar a un lado toda acción o actividad que no le proporcione cierto grado de satisfacción, aunque sea de manera momentánea, por lo que elude todas aquellas responsabilidades que no le hacen sentirse bien.

Existen muchas otras causas más. Básicamente, todo aquello que te lleve a postergar alguna acción o actividad es un causante de procrastinación, aun cuando no sea por falta de habilidades necesarias para cumplir con un objetivo. De hecho, son muchos los casos de personas que procrastinan por excesiva generación de ideas, es decir, la mente del individuo afectado trabaja tan rápido y de tantas maneras, que tiene cientos de ideas en su cabeza, pero no es capaz de realizar ningún trabajo esperando que una nueva idea surja y sea mejor que la anterior.

Efectos psicológicos de la procrastinación.

En todos los casos de procrastinación los efectos psicológicos suelen ser siempre los mismos. La ansiedad angustia son, en principio, los primeros síntomas manifiestos de tomar esta actitud, que se pueden evidenciar con la decisión misma de dejar postergar ciertas responsabilidades. El problema radica que el atraso de la actividad significa también el atraso de los síntomas, es decir, decides evitar ahora lo que te hace sentir angustiado y preocupado, para tener ese mismo efecto en otro momento.

Esta situación, en la que la ansiedad y angustia reaparecen en el futuro, conduce a la desesperación del individuo al encontrarse nuevamente ante la situación que previamente había retrasado, pero esta vez con menos tiempo para hacerlo. A largo plazo, la desesperación es tan grande que termina siendo el motivo para un nuevo atraso, que resulta en más ansiedad, angustia, estrés y, finalmente, frustración, además de otros síntomas fisiológicos como desórdenes gástricos e insomnio.

La procrastinación además se asocia a otros trastornos mentales como el estrés, la depresión e incluso la fatiga, producto de un constante pensamiento recurrente en todas las cosas que se han dejado a un lado por otras de mayor agrado, pero que al final terminan volviendo para cobrar un nuevo protagonismo.

Cómo superar la procrastinación.

Antes de pretender superar la procrastinación, es necesario reconocer y aceptar que aplazas de manera regular las situaciones que te generan algún malestar psicológico sin razones de suficiente peso para hacerlo. Cuando ya has aceptado este problema, estarás consciente de que solamente tú puedes solucionarlo y que nadie más hará las cosas por ti.

Existen muchas técnicas para superar la procrastinación de manera efectiva. En primera instancia, la más recomendada es la regla de los dos minutos, que es básicamente atender la acción pendiente en dos minutos. Es evidente que no todas las cosas se hacen en ese tiempo, pero piensa que este es quizás el necesario para que comiencen a hacerlas, de hecho, sucede que el motivo por el cual muchas cosas no se concretan es porque nunca fueron iniciadas; una vez que hayas dado los primeros pasos, verás lo sencillo que es continuarlo hasta el final.

Ahora bien, muchos asuntos pendientes quizás no necesiten demasiado tiempo y realmente los dos minutos sean suficientes, como lavar los platos o llevar algunos objetos de un lugar a otro. ¿Por qué postergarlo entonces? Piensa que si realizas aquellas acciones fáciles de concretar de manera rápida, entonces ya después no tendrás que volver a preocuparte de ellas.

Por otra parte, procura evitar todo tipo de distracciones. La dinámica actual de la vida hace que esto no sea tan sencillo de conseguir, debido a que si te encuentras trabajando en tu computadora, siempre te sentirás tentado a hacer otras cosas antes de lo que realmente debes hacer, como por ejemplo revisar las redes sociales. Intenta alejarte de todo lo que pueda distraerte; al principio será complicado, pero una vez que inicies con lo que tienes pendiente y logres concentrarte, podrás olvidarte de todo lo demás.

También, es posible que te encuentres en la situación de tener demasiados asuntos pendientes al mismo tiempo. Esto es algo normal, nos pasa a todos y lo peor que puedes hacer es precisamente eso: resolverlo todo junto. Es mejor que hagas las cosas una a una, ponles algún orden de prioridades e intenta salir de las más complejas primero. Sólo así podrás completarlo todo de forma más ordenada y dejarás lo más fácil para el final, por lo que no tendrás ninguna excusa para culminarlas.

En ese mismo sentido, parte de la organización que hagas puede incluir establecer plazos fijos para terminar las tareas pendientes. En vista de que la mayoría de los procrastinadores aseguran que pueden hacer las cosas después, porque aún les sobra tiempo, entonces vale la pena ponerle un límite horario a las tareas y mentalizarse de que después de cumplido, no debe haber más prórroga.

Finalmente, encuentra los momentos del día en que eres más productivo. Cada persona tiene un ritmo de vida particular y es posible que tú seas más activo en horas específicas del día. Evalúa tus propias capacidades y determina en qué momento sientes que puedes hacer mejor las cosas; organiza tu tiempo en función de eso y manos a la obra.

Consejos para no volver a procrastinar.

La procrastinación es un hábito, y como todo hábito, puede regularse. La situación ideal es que nunca caigas en este estado, pero esto es casi imposible: más de una vez procrastinarás sin poder evitarlo.

Pero lo que sí debes evitar es que este comportamiento se convierta en algo compulsivo y la clave está en que procures evitarlo siempre, o que al menos logres salir de ese estado rápidamente. Es esencial que establezcas metas en función de las tareas que tengas pendientes, su dificultad y el tiempo que podría llevarte. Organízate, arma una agenda y ponte a trabajar. Comienza los trabajos que más tiendes a posponer, así tu mente sabe que lo más difícil ya pasó, que es precisamente dar el primer paso.

Un error muy común en muchas personas con tendencia a la procrastinación es aceptar compromisos que no desean asumir. Al verse en esta situación, prefieren postergarlo hasta que no tengan otra alternativa que hacerlo, por lo que entonces es mejor aprender a decir “no” cuando más convenga.

Al final, lo más importante es que seas consciente de que es mejor ir terminando todas tus responsabilidades o asignaciones de forma planificada que acumular muchas tareas que nunca deseas realizar, y que finalmente provocarán el caos y agudizarán el problema. Piensa en el beneficio que traerá a tu vida cada acción que tomes y las satisfacciones por verlas concretadas; nada puede impedirte hacer cualquier cosa, siempre que te lo propongas.

 

 

Disfunción Eréctil en varones mayores de 40 años.

Varones mayores de 40 años, víctimas de disfunción eréctil.

Los síntomas son de fácil reconocimiento, la ausencia o dificultad para lograr una erección y completar una relación sexual por tres meses o más.

En el mundo se estima que la disfunción eréctil afecta a los varones mayores de 40 años, en un 55 por ciento en forma leve, al 35 por ciento de manera moderada y al 10 por ciento en forma severa.

La principal afectación suele ser la autoestima, un gran porcentaje de los pacientes se resiste a reconocerlo y a recibir tratamiento psicológico y/o médico, lo que genera problemas en la relación de pareja o tensiones en el núcleo familiar.

De manera estricta, la disfunción eréctil no es una enfermedad sino una patología ya que no representa un riesgo o peligro en la salud del varón, lo que realmente se trata en esta consulta es la sensación de ansiedad que afecta física y emocionalmente a los hombres que la padecen.logo cabecera clinica psicologia

Los síntomas son de fácil reconocimiento, la ausencia o dificultad para lograr una erección y completar una relación sexual por tres meses o más.

El diagnóstico consiste en un examen físico en testículos, pene, recto, sistema nervioso y flujo sanguíneo, a partir de los datos que el historial clínico arroje, se podrán recetar tratamientos que van desde los fármacos hasta psicoterapia y terapia sexual cognitivo – conductual cuando se presenten casos de estrés, ansiedad, culpa o depresión.

Es necesario contemplar factores de aparición como la medicación por enfermedades como antihipertensivos, depresión y otras enfermedades del corazón. Es importante descartar problemas como es la prostatitis.

Entre los factores de riesgo modificables se encuentran el consumo de sustancias ilegales, el consumo de alcohol, tabaco y falta de actividad física. Los especialistas en sexología recomiendan visitar al especialista una vez al año para descartar otras complicaciones infecciones o cáncer.

Es frecuente la disfunción eréctil o los problemas de erección.

La disfunción eréctil es un problema frecuente; de hecho, más del 50% de los hombres de edades entre 40 y 70 años experimentan disfunción eréctil en algún momento. Si tienes problemas de erección, no tienes que sentirte como si fueras el único.

La disfunción eréctil es un problema de salud sexual común entre los hombres. La disfunción eréctil afecta aproximadamente a uno de cada diez hombres. Por lo tanto no hay nada de lo que avergonzarse si tú o tu pareja experimentáis disfunción eréctil.Pero una buena parte de los casos de disfunción eréctil se pueden tratar.

Los cambios en el estilo de vida como el ejercicio físico regular y dejar de fumar también pueden ayudar a mejorar la disfunción eréctil.

La probabilidad de la disfunción eréctil aumenta con la edad. Más del 50% de los hombres entre 40 y 70 años experimentan disfunción eréctil.

Se estima que, en Europa, más de 30 millones de hombres tienen algún grado de disfunción eréctil y esto aumentará a aproximadamente a 43 millones en 2025.

Hasta el 80% de los casos con disfunción eréctil se deben a causas físicas. Sin embargo, para muchos hombres la causa de su disfunción eréctil puede ser tanto física como psicológica (por ej., estrés y ansiedad).

La disfunción eréctil también puede ser un efecto secundario de medicamentos que los hombres toman para tratar otras enfermedades.

Problemas de erección al llegar a los 50.

Cuando el varón entra en la quinta década de su vida, existen diversas situaciones que pueden provocar una Disfunción Eréctil o Problemas de Erección a los 50 años. Cuando se superan las cinco décadas de edad, se pueden dar o aparecen las siguientes situaciones: 

  1. Baja la producción endógena de testosterona. Aparece la Andropausia o Síndrome de baja producción de testosterona.
  2. La convivencia con la misma pareja puede hacer que las relaciones sexuales puedan volverse monótonas y/o aburridas.
  3. Aparición de las enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial, aumento del colesterol… 
  4. Un gran número de varones mayores de 50 años pasan por períodos difíciles en su vida laboral o profesional, necesitando medicación como anti-depresivos, ansiolíticos…
  5. Superados los 50, la grasa se deposita en la barriga, que produce cambios físicos.
  6. Una vez alcanzada la media centena no se realiza la misma actividad física con la regularidad necesaria para mantener una buena salud física y circulatoria.
  7. Las parejas del hombre a los 50 normalmente comparten la misma edad o cercana, con lo cual también pueden perder apetito sexual, haciendo que la frecuencia de relaciones sexuales sea menor.
  8. El sedentarismo impide llevar una dieta sana y variada.

Situaciones o hábitos que mejoran la disfunción

Al margen de recomendar los principales tratamientos para la disfunción eréctil existen una serie de hábitos o conductas que ayudan a recuperar la función eréctil. Algunas son las siguientes: 

  • Perder peso: corregir el sobrepeso es muy importante, ya que a menos peso mejor será la erección.
  • Llevar una dieta variada: ésta debe incluir pescado azul, verdura y fruta…
  • Se deben evitar malos hábitos como el consumo de alcohol o el tabaquismo.
  • Evitar siempre que se pueda el consumo de antidepresivos o inductores del sueño. 
  • La práctica de ejercicio físico mejora la circulación y la oxigenación celular
  • Hablar directamente con la pareja
  • En el caso de que el paciente padezca diabetes, se debe coordinar con el endocrinólogo para mejorar los niveles de glucosa en sangre

Teoría del Apego y estilos de apego.

Teoría del apego. Vinculación afectiva.

La Teoría del Apego (Atachment) se desarrolla a principios de los años cincuenta, desde una perspectiva etológica. Sus principales exponentes son: J. Bolwby y M. Aisworth (Aisnworth 1968, 1982, 1989; Ainsworth, Bell 1970; Ainsworth, Bell, Stayton, 1971, 1974; Ainsworth, Blehar, Waters, Wall 1978; Ainsworth, Bowlby, 1991; Bowlby, 1939, 1940, 1944, 1949, 1951, 1958, 1960a,1960b,1968, 1977, 1980,1984b,1985, 1988, 1989a; Bowlby, Durban 1939).
En el marco teórico sobre la teoría del apego (Attachment) partimos de los trabajos de investigación de Bowlby (1969, 1973, 1995), Stern (1985) y Tronick (1989).
Robertson (1953a, 1953b)  y Bowlby describieron los patrones de conducta que podemos observar en los niños que sufren un alejamiento súbito y mantenido de sus hogares y que se ven instalados en ambientes extraños: «siempre que un niño pequeño que ha tenido oportunidad de desarrollar un vínculo de afecto hacia una figura materna se ve separado de ella contra su voluntad, da muestras de zozobra; y, si por añadidura, se lo coloca en un ambiente extraño y se le pone al cuidado de una serie de figuras extrañas, esa sensación de zozobra suele tornarse intensa. El modo en que el chiquillo se comporta sigue una secuencia característica. Al principio protesta vigorosamente y trata de recuperar a la madre por todos los medios posibles. Luego parece perder la esperanza de poder hacerlo. Aun así, sigue preocupado y vigila su posible retorno. Posteriormente parece perder el interés por la madre y nace en él un desapego emocional. Sin embargo, siempre que el período de separación no sea demasiado prolongado, ese desapego no se prolonga indefinidamente. Más tarde o más temprano el reencuentro con la madre causa el resurgimiento del apego» (J. Bowlby 1968, pp. 45).vinculo afectivo padre hijo psicologos valencia
Con Robertson, Bowlby no solamente estudió los efectos de la separación precoz de los niños y de sus madres, sino que también pudo comprobar que una figura de apego sustituta podía darle consuelo.
Esta figura sustituta podía facilitar el establecimiento de un vínculo emocional que impedía el deterioro y que permitía al bebé mantenerse en una situación de seguridad hasta que se reunía con su madre. Estudios actuales indican que la separación de un mes o más del niño de su madre durante los primeros 5 años de vida es de alto riesgo para trastornos relacionados con la salud mental (Steele y Siever, 2010).
Bowlby formuló la teoría de que según la relación que estos niños establecían con sus figuras de apego (la madre o cuidador principal) a edades tempranas, organizarían el tipo de vinculaciones afectivas que establecerían a lo largo de su vida.
Por apego entendemos una disposición a mantener proximidad y contacto (lazo de afecto) con una figura de carácter protector, denominada «figura de apego»: «El comportamiento de apego es una forma de conducta instintiva que se desarrolla en el hombre, al igual que en otros mamíferos, durante la lactancia y tiene como finalidad o meta la proximidad de la figura materna. La función del comportamiento de apego consistiría en la protección contra depredadores. Tal conducta se muestra especialmente intensa durante la niñez, cuando está dirigida hacia figuras parentales, pero continúa activa durante la vida adulta, en la que generalmente es encauzada hacia alguna figura activa y dominante, que con frecuencia se trata de un pariente, pero también a veces de un jefe o alguna persona de más edad que pertenece a la comunidad» (Bowlby, 1986b, pp. 111).vinculo afectivo figura de la madre psicólogos valencia
El apego estaría relacionado con la protección que esa figura principal de vinculación tiene con el bebé. El temor a la pérdida o el abandono de esa figura será vivido con niveles muy importantes de angustia por el bebé o niño. Bolwbly comprobó la existencia de esa angustia de separación al observar los efectos negativos padecidos por los niños, que fueron separados de sus padres en la Inglaterra de la postguerra.
También pudo comprobarlo en su trabajo como médico con adolescentes procedentes de familias conflictivas. Estas experiencias fueron determinantes para que Bowlby entendiera los efectos e influencia de los primeros vínculos afectivos y de su transmisión transgeneracional en el desarrollo de la personalidad del niño.
Cuando Bowlby (1985) se refiere a la figura de vinculación o de apego, se refiere a si existe o no la posibilidad de que esta figura sea accesible al bebé de forma inmediata y si ésta es capaz de responder de manera apropiada a sus necesidades, dándole protección y consuelo.
Esto permitirá también que el niño sea capaz de interactuar con los otros sin ansiedad y poder organizarse y elaborar situaciones traumáticas o problemas emocionales que puedan aparecer a lo largo de su vida.  Si estas primeras relaciones se desarrollan de forma correcta hablaremos de una base segura.
Así pues, se definen 4 tipos de apego: 1) Seguro: los otros son considerados como fuente de bienestar y son niños que tienen capacidad para empatizar con el otro y reflexionar sobre sí mismo; 2) Preocupado: los puntos de la historia personal están centrados en el rechazo, la negligencia y la inversión de roles y son niños que tienen muchas dificultades para organizar su historia y sus relaciones interpersonales, tanto pasadas, presentes como futuras; 3) Evitativo: son niños que tienden a negar los aspectos difíciles de su infancia, con actitudes de desvalorización hacia el apego; 4) Desorganizado no resuelto: característico de las personas que han tenido pérdidas muy significativas de su figura de apego, maltrato, negligencia y/o abusos sexuales en su infancia, y son niños que presentan graves dificultades en las relaciones interpersonales y tienen un alto riesgo de desarrollar problemas de tipo psiquiátrico y/o de adicciones (Main 2000; Main, Goldwyn, 1991; Main, Goldwyn, Hesse, 2003; Main, Kaplan, Cassidy 1985).
En la revisión y actualización de la literatura referente a la teoría del apego encontramos líneas de investigación entre apego y neurociencias, relación entre apego seguro y capacidad de mentalización o función reflexiva y habilidades sociales y conductas agresivas, relación entre FR y conductas agresivas, malos tratos; negligencias y abusos sexuales; transmisión generacional del maltrato y centros residenciales de acción educativa para menores retirados de sus familias como sistema de protección.

Psiconutrición por Psicólogos Valencia

Qué es la psiconutrición

En los últimos años, estamos asistiendo al auge en el uso y divulgación de la psiconutrición, un término que combina la unión o interrelación entre dos disciplinas: la nutrición, por un lado, y la psicología, por otro.

Las emociones que influyen en nuestro comportamiento alimentario como la ansiedad o el estrés, las dificultades psicológicas o comorbilidades que pueden existir a la hora de aplicar y elegir nuestra propia alimentación y las posibilidades que envuelven al tratamiento del sobrepeso y la obesidad son claros ejemplos de esta vinculación entre estos dos ámbitos que define la psiconutrición.

¿En que se basa la psiconutrición?

El término psiconutrición acuña a dos bases fundamentales:

  • Factores relacionados con la nutrición y la alimentación: hábitos dietéticos, patrones de alimentación, tipos de regímenes, tratamientos y terapias nutricionales, etc.
  • Factores psicológicos y emocionales relacionados con procesos de la nutrición: procesos psicológicos y variables implicados en la alimentación y en otros hábitos, existencia de trastornos como la ansiedad o la depresión o trastornos de la conducta alimentaria, aparición de la alimentación emocional, etc…

A su vez, la nutrición y la psicología ejercen una clara influencia en el estilo de vida, y aquí podemos añadir otros elementos que están implicados como: el buen descanso, la prevención del estrés crónico, el mantenimiento de la actividad física y la existencia de patologías médicas.

El abordaje de todos estos factores bajo la visión de unión de la psiconutrición supone mayor garantía de éxito que el tratamiento individualizado e independiente de cada uno de ellos. Este enfoque responde a la visión holística de salud, la cual refleja la importancia de tratar al ser humano como un conjunto de dimensiones tanto físicas, como mentales, emocionales y sociales.

Profesionales capacitados

En la actualidad, la psiconutrición no cuenta con una formación académica especifica de tipo universitario, debidamente reglada y oficializada.

Con esta definición detallada es fácil deducir que, si las bases principales de la psiconutrición se construyen en torno a la psicología y a la nutrición, los únicos profesionales debidamente cualificados para llevar a cabo su correcta aplicación son tanto dietistas-nutricionistas como psicólogos. Es por ello que destacaremos dos posibilidades de la aplicación de la psiconutrición:

  • Un profesional con doble perfil académico y formativo: en posesión de la doble titulación de Nutrición humana y dietética y a su vez de Psicología.
  • Dos profesionales unidos: un profesional de la Nutrición y un profesional de la Psicología que trabajan de forma conjunta.

De un modo u otro, cabe remarcar que el propio concepto de la psiconutrición ya implica de forma intrínseca un trabajo de forma interdisciplinar, ya sea uniendo a profesionales especializados en los dos ámbitos (nutrición y psicología) o bien a otros profesionales relacionados como preparadores físicos, médicos especialistas, etc…psicologos valencia nutrición

Las funciones del psiconutricionista

Algunas de las funciones que ejerce el psicólogo especialista en este ámbito son:

  • Aplicar técnicas motivacionales y reforzadoras de la autoestima, la autoconfianza y la falta de seguridad en cuanto al mantenimiento de unos hábitos saludables.
  • Llevar a cabo estrategias en resolución de conflictos internos y en exposición y afrontamiento del marco que nos rodea: patrones de belleza y de alimentación, estereotipos sociales, estigmatizaciones…
  • Gestionar las emociones ligadas a la alimentación.
  • Reestructurar los pensamientos distorsionados relacionados con creencias erróneas entorno a la alimentación.

Las funciones más destacadas del dietista-nutricionista son:

  • Instaurar el mantenimiento de unos hábitos nutricionales saludables.
  • Abordar las adaptaciones necesarias de la dieta habitual, teniendo en cuenta desde costumbres hasta alergias o intolerancias u otras situaciones clínicas relevantes.
  • Ofrecer opciones de elecciones alimentarias adecuadas a cada persona de forma personalizada, garantizando un buen estado nutricional.
  • Cuidar la función placentera que nos ofrecen los alimentos integrando la nutrición y la gastronomía.

 

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