El síndrome burnout o síndrome de “estar quemado”
El síndrome burnout o síndrome de “estar quemado”, recoge una serie de respuestas a situaciones de estrés que suelen provocar la “tensión” al interactuar y tratar reiteradamente con otras personas.
El síndrome se manifiesta en los siguientes aspectos:
- Psicosomáticos: fatiga crónica, frecuentes dolores de cabeza, problemas de sueño, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, pérdida de peso, dolores musculares, etc.
- Conductuales: absentismo laboral, abuso de drogas (café, tabaco, alcohol, se fármacos, etc.), incapacidad para vivir de forma relajada, superficialidad en el contacto con los demás, comportamientos de alto riesgo, aumento de conductas violentas.
- Emocionales: distanciamiento afectivo como forma de protección del yo, aburrimiento y actitud cínica, impaciencia e irritabilidad, sentimiento de omnipotencia, desorientación, incapacidad de concentración, sentimientos depresivos.
- En ambiente laboral: detrimento de la capacidad de trabajo, detrimento de la calidad de los servicios que se presta a los clientes, aumento de interacciones hostiles, comunicaciones deficientes.
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Una parte importante de nuestra autoestima viene determinada por el balance entre nuestros éxitos y fracasos. En concreto, lograr lo que deseamos y ver satisfechas nuestras necesidades proporciona emociones positivas e incrementa la autoestima.
Se ha apuntado como una forma de mejorar la autoestima el esforzarse para cambiar las cosas que no nos gustan de nosotros mismos. Vamos a trabajar sobre un método que puede hacer más fácil estos cambios. Este método está compuesto por cuatro pasos fundamentales:
Pasos para conseguir lo que se desea.
Plantearse una meta clara y concreta.
Establecer las tareas que se deben realizar para lograrla.
Organizar las tareas en el orden en que se deberían realizar.
Ponerlas en marcha y evaluar los logros que se vayan consiguiendo.
Veamos brevemente cada uno de estos pasos: (más…)
Entre 10% al 20% de los casos de disfunción eréctil están causados por factores psicológicos como el estrés, la ansiedad y la depresión.
Los problemas laborales, las dificultades económicas o las tensiones en las relaciones personales son por tanto causa frecuente de trastornos relacionados con la erección.
Aunque no está claro cómo los problemas psicológicos causan problemas de disfunción eréctil, se cree que el estrés y la ansiedad incitan a una tensión en el cuerpo, lo que a su vez provoca que los vasos sanguíneos en el pene se contraigan. Esto restringe el flujo de sangre que se necesita para una erección. Sentirse tenso y ansioso también afecta a los nervios del pene que ayudan a mantener una erección.
Si este es tu caso, el psicólogo – sexólogo podrá indicarte la necesidad de seguir una terapia sexual que te permita afrontar de manera positiva tus problemas y retomar con normalidad tu vida sexual. En algunos casos también puede prescribir un tratamiento de medicación oral para la disfunción eréctil que te ayuda a aliviar el trastorno y mejorará las relaciones sexuales y, por tanto, tu autoestima. (más…)
Juicios Racionales según Albert Ellis
Según Albert Ellis, hay once juicios racionales específicos:
1.- No es una necesidad esencial para un adulto contar con el amor y la aprobación de todas las personas que para él son importantes.
2.- Sería conveniente no valorarse a sí mismo sobre la base de la suficiencia, las actitudes y logros externos.
3.- No hay que acusar o castigar a otros ni a nosotros mismos por actos que cometamos tanto sea por ignorancia, trastornos emocionales, o por lo que sea. Si, aplicar medidas de protección (si es necesario). Para corregir esos errores y que no se repitan en el futuro y que ese ser humano se convierta en alguien que pueda vivir en sociedad.
4.- Aprender a tolerar la frustración, tratar de no interpretar como una catástrofe toda situación que no se presente como uno quiera.
5.- Casi ningún caso de desdicha se debe a hechos externos, sino a los pensamientos internos (lo que nos decimos) y las respuestas emocionales.
6.- Con sólo preocuparse por peligros y (más…)
Los debería.
Estamos utilizando los “debería” cuando actuamos como sentimos que “debemos hacerlo” aunque prefiramos otra forma de comportamiento. Ej.: “Debes ser amable, debes cooperar con las tareas, debes estudiar aunque prefieras otra cosa, debes ser siempre bueno/a, debes comportarte como todos, etc.”.
No pasa nada si no guardamos la compostura o no entendemos. Es importante no imponernos “debería” que no queremos o que nos tensionan, que nos obligan a cumplir siempre y si no lo hacemos también nos tensionan ya que nos lo impusimos por el “debería”.
Hacer lo que queremos es libertad, siempre y cuando no atentemos contra la libertad del otro.
La idea es decidir por nosotros mismos, no influenciados por los demás.
Podemos equivocarnos, en nuestra elección, pero es asunto nuestro, por lo tanto no “debemos” rendir cuentas de nuestros errores que muchas veces nos ayudan a crecer.
¿Tus pensamientos están repletos de “debería”? Si estás buscando un psicólogo en Valencia para (más…)