Misofilia. Buscando el Placer sexual.
Hoy toca la Misofilia. Continuamos con el diccionario de parafilias o tendencias sexuales un tanto insólitas.
Ya hemos visto que existen parafilias para todos los gustos, unas, podemos considerarlas más habituales y frecuentes y otras un tanto extrañas y llamativas. Hoy nos topamos con una de estas últimas.
¿Qué es la misofilia?
La misofilia es un tipo de parafilia en la que el placer sexual y la consecución del orgasmo son obtenidos exclusivamente al tener contacto con (o incluso ingerir, lamer, masticar…) sustancias desechadas por el cuerpo humano o con objetos sucios en general (pantalones, medias, blusas…); esto es, aunque lo habitual es relacionarla con el fetichismo sexual asociado a la ropa sucia -sobre todo la ropa íntima-, lo cierto es que engloba otras parafilias vinculadas a la suciedad como la emetofilia (atracción por el actor de vomitar), la salirofilia (ensuciar el objeto de deseo, esto es, la persona), la menstruofilia (atracción por mujeres con el periodo o regla) o la coprofilia (incluir en el sexo heces).
La misofilia se caracteriza por un deseo exacerbado por lo sucio.
Así, un lugar repleto de suciedad puede resultar de lo más excitante para un misofílico.
La excitación al oler y tocar lencería está ampliamente extendida y, sobre todo los hombres, se sienten muy atraídos por los olores corporales de las féminas.
Ya hemos visto que existen parafilias para todos los gustos, unas, podemos considerarlas más habituales y frecuentes y otras un tanto extrañas y llamativas.
La etimología de esta preferencia sexual viene del griego y es muy simple: misos, que significa suciedad y el término filia, que significa amor.
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Problemas sexuales. Los nueve enemigos del placer sexual
Disfunción eréctil, anorgasmia, eyaculación precoz, falta de deseo, curvatura de pene, eyaculación retardada, vaginismo, erecciones nocturnas dolorosas y dispareunia. Los nueve problemas sexuales que más preocupan a los españoles.
“Quiero tener una relación sexual satisfactoria y no puedo”. Cuando la impotencia se cuela debajo del edredón, hay que tomar medidas.
Empezamos por las mujeres:
Anorgasmia coital
La incapacidad de llegar al orgasmo durante el coito es mucho más común de lo que tendemos a pensar. “Hay un alto porcentaje de mujeres afectadas, bien sea por la falta de buen acoplamiento con la pareja o porque no haya una buena estimulación del clítoris”, Existen dos tipos de anorgasmia, en lo que se refiere a problemas sexuales en la mujer:
Anorgasmia Primaria: afecta a la mujer desde siempre.
Anorgasmia Secundaria: se da en mujeres que ya no pueden tener orgasmos por pérdida de excitación, bloqueo, ansiedad, etc.
Cultivar poco la sensualidad tampoco ayuda a combatir el problema. “A estas alturas, hablar de preliminares suena antiguo. Antes todos estaban fijados en la penetración como si lo demás no fuera sexo”. La anorgasmia suele darse en mujeres jóvenes por falta de conocimiento o poca experiencia, así como en mujeres mayores de 45 años.

La clave está en dar con las técnicas para despertar la pasión.
“La sequedad vaginal de la menopausia está asociada a una relación sexual más dolorosa, menos sensitiva y con mayor dificultad para alcanzar el orgasmo”. Esta disfunción no se trata con fármacos, sino con técnicas conductuales.
Falta de deseo sexual
También conocido como deseo sexual hipoactivo. “La mujer pierde el interés por la relación sexual, muchas veces motivada por la edad, el paso del tiempo o la propia pareja”. Es habitual encontrarse con este problema en la clínica. “Suele darse en mujeres menopáusicas o bien en etapa de crianza, o con otro tipo de problemática como un estado depresivo”.
El tratamiento consiste en realizar una analítica para evaluar el estado general de la persona y una entrevista para detectar posibles problemas psicológicos, así como para viajar a las causas de esa falta de líbido. Las disfunciones sexuales a menudo se deben a un problema de adaptación y entendimiento dentro de la pareja. (más…)
Parafilias Extrañas. Te facilitamos el significado de las 100 parafilias más extrañas.
1. Abasiofilia: La excitación sexual sólo se produce cuando la pareja es coja.
2. Acrofilia: Personas que se excitan sólo cuando sus parejas son muy altas.
3. Actirastia: Excitación sexual proveniente de la exposición a los rayos del sol.
4. Agonophilia: Excitación proveniente de una lucha con la pareja.
5. Alorgasmia: Excitación proveniente de fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja.
6. Alveofilia: Atracción por tener relaciones sexuales en una bañera.
7. Amaurofilia: Preferencia por tener una pareja sexual ciega o a la que se le han vendado los ojos.
8. Anastimafilia: Personas a las que les excita el sobrepeso de los demás.
9. Androidismo: Excitación con muñecos o robots con aspecto humano.
10. Andromimetofilia: Atracción sólo por las mujeres vestidas de hombres.
11. Apotemnofilia: Excitación por la idea de ser amputado.
12. Aracnofilia: Juego sexual con arañas.
13. Asfixiofilia: Se la llama también estrangulación erótica. Consiste, básicamente, en jugar a estrangular a la pareja sexual.
14. Autagonistofilia: Crear situaciones en las que otras personas puedan verle desnudo por accidente. Por ejemplo, puede que le dé por dejar las cortinas abiertas y pasearse desnudo por la casa.
15. Autoabasiofilia: El estímulo es estar o volverse cojo.
16. Autoasasinofilia: Fantasía masoquista de ser asesinado. (más…)
Alteraciones en el orgasmo
En los trastornos del orgasmo masculino se deben considerar los aspectos físicos (biológicos o médicos) y psicológicos.
Fisiología del orgasmo masculino
De la fisiología de la fase de orgasmo masculino interesa destacar que consta de tres subfases: emisión espermática, formación de la cámara de presión y expulsión seminal. En la emisión, la contracción de la musculatura genital interna (deferentes, vesículas seminales, próstata y glándulas auxiliares) transporta el conjunto del esperma, (espermatozoides y demás componentes del plasma seminal) hasta la uretra posterior. Seguidamente, por estímulo simpático se contraen los esfínteres uretrales interno y externo, en tanto que al relajarse la uretra inframontanal forma la llamada cámara de presión, que contiene el semen ahí secretado. Por último la contracción tónico-clónica de la musculatura periuretral y perineal aumenta la presión del semen acumulado en la uretra posterior, lo que fuerza la apertura y relajación del esfínter uretral externo estriado y proyecta el semen al exterior entre 3 y 5 emboladas.
Durante la emisión, la mayoría de hombres experimenta la sensación subjetiva de inminencia eyaculatoria o punto de no retorno. La conciencia o no de esta sensación es un aspecto interesante a considerar en el tratamiento de eyaculación precoz.

Aspectos psicológicos a tener en cuenta
El desconocimiento de la fisiología sexual masculina y las falsas creencias sobre el control eyaculatorio puede llevar a que algunos hombres se autocalifiquen de eyaculadores precoces. Por este motivo muchos de los hombres que llegan a consulta manifestando quejas sobre la rapidez de su respuesta no responden al diagnostico de una disfunción sexual, sino que pueden tener expectativas exageradas sobre su control eyaculatorio.
Los síntomas sexuales presentan un grado de intensidad muy distinto, así como son diferentes las circunstancias en las que pueden manifestarse en mayor o menor medida. Por esto se deberá valorar hasta qué punto el hombre o la pareja presentan una o varias disfunciones sexuales o simplemente necesitan información, aclaraciones tranquilizadoras. En particular, ante la eyaculación precoz podemos encontrarnos con parejas o chicos jóvenes, con poca experiencia y expectativas exageradas sobre el desempeño sexual.
Incumplimiento de la secuencia eyaculación-placer-orgasmo
En general se identifica eyaculación con orgasmo, aunque se pueden producir eyaculaciones no placenteras sin que medie ninguna explicación médica. Se cree que la principal razón es que el cerebro no percibe la sensación de la eyaculación, y si la recibe no las traduce como placer.
El control de la eyaculación es una de las preocupaciones del varón cuando se enfrenta al encuentro amoroso. Utilizamos la palabra «enfrenta» porque en muchas ocasiones es la que mejor refleja el inicio de las relaciones amorosas, que se viven más como un reto que como un encuentro compartido de placer. Así, el momento preciso de la eyaculación, ni muy pronto, eyaculación precoz, ni muy tarde, eyaculación retardada, se convierte en preocupación predominante, que puede derivar en angustia. Las interferencias en este proceso impactan de manera negativa en el varón, minando su autoestima y, con frecuencia, llegando a deteriorar el conjunto de la relación de pareja.
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Adolescencia, el período del revuelo.
La adolescencia puede suponer un periodo de enorme revuelo en las familias. En algunos casos, implica un punto de inflexión por su especial repercusión en el funcionamiento familiar. Las relaciones familiares necesitan ajustarse para dar cabida a las necesidades particulares del desarrollo adolescente. Como figuras cuidadoras, entender las particularidades de esta etapa, puede ayudarnos a tomar las decisiones adecuadas para que suponga una saludable transición hacia la vida adulta.

Algunas características de la Pubertad en la Adolescencia:
- Aparecen los cambios corporales y primeras experiencias y desengaños amorosos.
- Las tormentas emocionales derivadas del aumento de secreciones hormonales que orientan la afectividad hacia el grupo de semejantes y del sexo contrario.
- Los progresos cognitivos en la adolescencia, que permiten las primeras formas de razonamiento abstracto y, por lo tanto, la posibilidad de representarse una realidad distinta a la vivida, de emprender críticas y desacuerdos, discusiones a la experiencia cotidiana.
- Reciben presiones del mundo adulto, llenas de mensajes ambivalentes “mayores para unas cosas y para otras no”.
- En unos momentos parecen no necesitar a las figuras de apego e incluso desear que éstas estén lejos; en otros vuelven a necesitarlas de un modo infantil.
- Comienzan a plantearse y cuestionarse quiénes son y quienes quieren ser.
- Los amigos y amigas en la adolescencia, pasan a ser una fuente primordial de influencia y apoyo.
- Necesitan sentir que pertenecen y son aceptados por otro grupo, además del núcleo familiar.
- Las normas familiares, que hasta ese momento funcionaban, pueden ser discutidas por los y las adolescentes en la búsqueda de unas más flexibles en donde se vean reforzados en su identidad e independencia.
- Las etiquetas y las críticas “destructivas” que reciban en la adolescencia, les afectan como una profecía, pudiendo ajustarse perfectamente a las expectativas negativas que tengamos sobre su comportamiento y futuro.
- Puede parecer que no les influye lo que les digamos, sin embargo es una etapa de enorme susceptibilidad.
- Los problemas conyugales, los trastornos físicos o emocionales paternos, la madurez emocional de los padres, los estilos educativos excesivamente rígidos o, por el contrario, excesivamente permisivos (carentes de límites), los problemas económicos familiares, problemas con su grupo de iguales, etc…son algunos ejemplos de situaciones que pueden ocasionar reacciones de rebeldía y un comportamiento inadecuado.
Pautas Familiares:
- Mayor negociación de las normas: flexibilizar no implica perder autoridad positiva, ni conceder todo lo que proponen, si no ajustarse a la situación y necesidades, buscando alternativas que den cabida a las suyas y a las nuestras, sin perder los valores de cuidado y protección.
- Fomentar autonomía y evitar la sobreprotección: enseñar “cómo”, “acompañarles”durante el aprendizaje y “delegar” la responsabilidad. Ante las dificultades, es importante que sugieran sus propias soluciones. La sobreprotección obstaculiza su desarrollo porque no permitimos que experimenten y practiquen sus capacidades y habilidades.
- El poder de las expectativas positivas: evitar “etiquetas negativas”(mal@, vag@, inútil…). “Creer que pueden”.
- Cambiar nuestro foco de atención hacia lo positivo: lo que “si” hacen, se les da “mejor” o “va bien”.
- Emplear el “refuerzo social” antes que cualquier otro refuerzo: reconocer sus méritos y logros refuerza su autoestima. Mucho cuidado con los refuerzos inmediatos de carácter material, no emplearlos como primer recurso, dosificar.
- Normalizar y explicar los cambios corporales: evitar los “comentarios juiciosos” sobre su aspecto físico, sobre todo los negativos, dando prioridad a cualidades y capacidades personales positivas.
- Enseñarles a tolerar la frustración: los errores son “positivos y necesarios” en cualquier proceso de aprendizaje. Mostrarles que la “inmediatez” no es lo más habitual.
- Enseñarles a gestionar sus emociones: no hay emociones “buenas o malas”, todas son humanas. Escuchar sus sentimientos, normalizarlos, aceptarlos aunque no los compartamos y elaborar conjuntamente alternativas para manejarlos.
- Fomentar su identidad: interesarnos por sus gustos e inquietudes, sin intentar imponer los nuestros. “La diferencia suma”. Respetar sus opiniones, no infravalorarlas porque estemos en discordancia con ellas.
- Mostrar incondicionalidad y disponibilidad, como figuras de apego, para reforzar sentimientos de seguridad que faciliten abrirse a las relaciones sociales.
- Respetar su intimidad: mostrar confianza y disponibilidad facilitará su apertura en caso de que necesiten nuestra ayuda o apoyo.
- Fomentar las relaciones con su entorno es una preparación fundamental para lo que será su vida adulta. El hecho de que, cada vez más, quieran pasar tiempo con otras personas, no significa que dejen de querernos.
- Dar respuesta a sus preguntas: no tener miedo a hablar de cuestiones relacionadas con su “sexualidad”, “consumo de sustancias”… Informar, NO amenazar.
- Adaptar y flexibilizar las rutinas para incorporar el repentino e importante peso que también tendrán el “grupo de iguales”.
- Prestar atención tanto a su comportamiento como al nuestro, pese a lo llamativa o escandalosa que pueda ser su conducta, con la intención de evitar “chivos expiatorios” de situaciones familiares, en ocasiones, complejas.