Adicción a la pornografía.

Adicción a la pornografía.

Que es la adicción a la pornografía y como superarlo.

El termino pornografía se refiere a cualquier material literario, artístico, o cinematográfico que exhibe de manera explícita genitales y acciones sexuales, y que tiene como objetivo principal excitar al espectador de manera sexual.

Actualmente, la pornografía ha adquirido gran popularidad debido a la introducción de las nuevas tecnologías, y con ello el consumo de pornografía a nivel mundial. Por ejemplo, en 2016 un solo portal dedicado a este sector obtuvo 44.000 mil visitas por minuto, es decir, 64 millones de visitas al día o lo que es lo mismo 4.392.486.580 horas de pornografía ese año.

“Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos”. Confucio

¿Cómo funciona el placer?

Cuando realizamos una actividad como saborear un alimento que nos gusta, escuchar un elogio de un amigo o percibir algo que nos excita sexualmente, el cerebro produce una sustancia química llamada dopamina, que es lo que hace que sintamos placer. Con la liberación de este neurotransmisor, el cerebro recibe mensajes para que deseemos repetir el comportamiento y liberar así más dopamina. Situaciones como comer, relacionarse con otras personas o reproducirse, son conductas que aumentan nuestras posibilidades de supervivencia como especie. Esta es una forma de recompensa, que produce que nuestro cerebro nos incite a realizar estas actividades.

¿Cómo puede convertirse la pornografía en adicción?

Aunque en la mayoría de los casos la pornografía es un entretenimiento, otras veces puede convertirse en un hábito que genera dependencia.

El visionado de pornografía produce una descarga excesiva de dopamina y, por tanto, una sobreestimulación en el sistema de recompensa del cerebro. Este exceso de liberación de dopamina genera un mensaje para que repitamos la conducta y por tanto sigamos produciéndola. Se genera así la constante necesidad de sentir esta estimulación o lo que es lo mismo, una adicción. Este proceso es el mismo proceso que origina la adicción a las drogas o al alcohol. Está dentro de las denominadas “adicciones sin sustancia”.

Un consumo continuado de pornografía termina por alterar el funcionamiento del cerebro y su estructura generando más activación en algunas zonas, como en la amígdala, e incluso modificando el tamaño de algunas regiones cerebrales. Como en todas las adicciones, la sobreestimulación promueve un consumo más frecuente, y el acto sexual “natural” deja de ser tan placentero. Cuanta más pornografía se consume, más se reduce la actividad del centro de recompensa y más dopamina necesita generar el cerebro para sentir placer.

Hay muchos desencadenantes que nos pueden generar la adicción a la pornografía. Un ejemplo puede ser la ansiedad. Cuando pasamos por un momento malo, como una ruptura, la pérdida de trabajo o el duelo por la pérdida de algún familiar, los individuos están más motivados a llenar el vacío emocional que sienten y no tienen recursos para manejar la situación, por lo que recurren a calmarse de alguna forma mediante este sistema de recompensa que explicábamos anteriormente y por tanto a “consumir” pornografía.

En otras ocasiones las causas de consumo de pornografía son más complejas y se relacionan con el maltrato físico o psicológico, con el abandono de los cuidadores e incluso, con haber sufrido alguna forma de abuso o violencia sexual.

 

Algunas consecuencias de la adicción a la pornografía.

El consumo de pornografía afecta a todos los miembros de la sociedad, ya sean  niños, adolescentes o adultos y tiene algunos efectos psicológicos y sociales negativos.

El consumo de pornografía en adultos se relaciona con los problemas familiares: el descenso de las relaciones sexuales en la pareja, la insatisfacción sexual y la infidelidad. También la autoestima puede verse afectada por el consumo prolongado de pornografía, pues el no tener las mismas actitudes o cualidades sexuales que los actores puede ser una decepción para el espectador.

No podemos olvidar que los cuerpos de los actores y la duración del acto a veces tienen cualidades especiales o no son reales. Es importante recalcar que muchas conductas sexuales que se exhiben en la pornografía a menudo contienen violencia sexual, distorsionan el acto sexual (falto de erotismo) o incluso deshumanizan a los individuos. Además, la pornografía se focaliza en la zona genital y desatiende otras zonas erógenas lo que puede crearnos ideas distorsionadas sobre el placer en el acto sexual, recortando la vida sexual de sus componentes emocionales y afectivos.

Tratamiento de la adicción a la pornografía.

Cuando ver pornografía se convierte en algo que no podemos dejar de hacer, y posponemos otras actividades u obligaciones, convirtiéndola en la actividad principal de tiempo libre, es necesario pedir ayuda a un profesional. Este podrá ayudarle a entender la adicción y a ver cómo tratarla.

En la Clinica Pérez-Vieco de Sexología y Psicología recibimos a menudo personas que sufren porque son adictos a la pornografía.
Para tratar la pornografía es importante la ayuda profesional psicólogo o psicóloga especialista en sexología. En nuestra clínica tenemos Sexólogos y Sexólogas con amplia experiencia. En paralelo y con posterioridad, podrás comenzar a realizar una actividad física con regularidad, a cultivar un círculo de relaciones sociales y tener algunas estrategias de control para disminuir tus impulsos.

¿Cómo saber si eres adicto a la pornografía?

Es posible que si tienes adición a la pornografía presentes uno o varios de los síntomas que se describen a continuación:

  1. Prefiero ver pornografía a tener sexo con mi pareja.
  2. A veces, prefiero ver pornografía a quedar con mi pareja o amigos.
  3. Tengo dificultades para pasar un día entero sin ver pornografía.
  4. He ido cambiando mi ocio o actividades recreativas por el consumo de pornografía.
  5. El contenido pornográfico que busco cada vez tiene que ser más intenso.
  6. Veo pornografía incluso en los lugares que puede ser un problema como el trabajo, en un ordenador público y otros similares.

 

Ninfomanía

Ninfomanía

Ninfomanía, cuando los pensamientos sobre el sexo dominan la mente.

La ninfomanía, también conocida como hipersexualidad femenina, es  una dependencia que no cesa, una adicción al sexo que afecta todas las áreas de la vida y que genera una insatisfacción constante.

Las mujeres ninfómanas experimentan un deseo sexual demasiado intenso e insaciable que genera una obsesión por el sexo, incluso aunque mantengan relaciones sexuales de forma habitual.

Cuando se habla de deseo sexual, es difícil establecer límites entre lo normal y lo patológico. Aún así, se hace referencia a la ninfomanía cuando los pensamientos sobre el sexo dominan la mente de la mujer. A la ninfómana le resulta difícil pensar en otra cosa que no sea el sexo y a menudo le confiere implicaciones sexuales a situaciones cotidianas que no las tienen.

Por otra parte, al igual que ocurre con el resto de las adicciones, para que la persona pueda hallar cierta satisfacción debe pasar cada vez más tiempo involucrada en las experiencias sexuales o buscándolas, lo cual hace que el resto de las esferas de su vida se vean relegadas a un segundo plano o incluso desaparezcan por completo.

La libido y la actividad sexual no siguen una línea constante a lo largo de la vida, hay etapas en las que estas aumentan, pero eso no significa que ocurra algo anormal, sin embargo la ninfomanía  no es un simple aumento del deseo sexual, es un problema mucho más complejo que puede catalogarse como una enfermedad.

Se estima que aproximadamente el 3% de las mujeres sufren ninfomanía, aunque solo el 0,8% admiten haber buscado ayuda para controlar ese deseo sexual.

Cómo puedo saber si soy ninfómana 

El síntoma principal de la ninfomanía es un comportamiento sexual compulsivo, que suele inducir a la promiscuidad. No obstante, también pueden aparecer síntomas propios de un trastorno obsesivo-compulsivo o solaparse con otras psicopatologías, como un trastorno de personalidad.

adiccion al sexo por sexologos sexologas psicologos y psicologas en valencia

Síntomas de la ninfomanía

En sentido general, los síntomas más comunes de la ninfomanía son:

  • Aumento desmedido del deseo sexual. La persona experimenta una necesidad incontrolable de mantener sexo, ya sea a través de las relaciones sexuales, la masturbación o el consumo de pornografía.
  • Obsesiones sexuales. Se trata de pensamientos no deseados que provocan un malestar significativo o fantasías sexuales que aparecen reiteradamente y le impiden a la persona concentrarse en otras actividades.
  • La ninfómana no solo piensa en el sexo sino que experimenta una pulsión difícil de dominar que la impulsa a la búsqueda constante de relaciones sexuales, que suelen terminar en conductas de riesgo.
  • Insatisfacción sexual permanente. Aunque la mujer mantiene relaciones sexuales que podrían calificarse como satisfactorias, no encuentra en ellas la satisfacción sexual o emocional que buscaba, lo cual perpetúa el círculo vicioso de la ninfomanía.
  • Excitación sexual persistente. Las propias obsesiones sexuales hacen que estímulos que no tienen ninguna connotación sexual, sean excitantes para la mujer.
  • Vergüenza y sensación de inadecuación. Estos sentimientos suelen estar provocados por la incapacidad para controlar los deseos. Como resultado, después del acto sexual, la mujer suele avergonzarse o arrepentirse.

Las causas de la hipersexualidad femenina

Al igual que la mayoría de los trastornos psicológicos, las causas de la ninfomanía están determinadas por una multiplicidad de factores.

Al tener varios puntos en común con el trastorno obsesivo-compulsivo, no se descarta que pueda existir en su base un componente biológico, dado por un desequilibrio en los neurotransmisores.

Las mujeres de menos de 30 años, con una historia familiar o personal matizada por la existencia de trastornos mentales y que hayan vivido experiencias de vida traumáticas, son más propensas a desarrollar la ninfomanía.

De hecho, a lo largo de la historia la ninfomanía se ha relacionado con estados maníacos y la presencia de daños a nivel cerebral. En algunas investigaciones también se ha podido apreciar que el 90% de los casos de orgasmos espontáneos están provocados por una actividad epiléptica en el lóbulo temporal, un área que, junto al lóbulo frontal, desempeña un papel fundamental en la regulación de la libido. Desde esta perspectiva, se hipotetiza que la ninfomanía sería una ruptura del equilibrio cerebral entre la excitación y la inhibición sexual.

Sin embargo, los aspectos biológicos no son sino un factor predisponente. A menudo la ninfomanía está vinculada a situaciones estresantes, que son las que realmente desencadenan esa obsesión por el sexo. Una situación vital que haya sido vivida de forma traumática puede dejar profundas huellas emocionales y la mujer puede pretender curarlas recurriendo al sexo. A veces estos traumas tienen su origen en un abuso sexual sufrido en el pasado.

En muchos casos, detrás de la ninfomanía se esconde la pérdida de la pareja o una ruptura amorosa particularmente dolorosa. Entonces la mujer intenta suplir la falta de afecto a través de las relaciones sexuales, busca en la masturbación o en el sexo lo que no encuentra en el terreno afectivo. Sin embargo, estas experiencias normalmente no suelen satisfacerla, por lo que termina sumida en un círculo vicioso que la conduce a la adicción al sexo.

ninfomania e hipersexualidad por sexologos psicologos valencia

En otras ocasiones, la mujer busca el sexo como forma de reconocimiento, para ella el hecho de sentirse deseada es una manera de sentirse valorada, una manera de tapar un vacío emocional y la falta de autoestima.

Un estudio realizado recientemente por investigadores de la Johannes Gutenberg-University Mainz también ha sugerido que el aumento de los casos de ninfomanía que se ha producido en los últimos años puede estar relacionado con lo que se conoce como la “new porn culture”, un fenómeno que se ha generalizado entre las nuevas generaciones. Estos psicólogos encuestaron a casi 1.000 mujeres y hallaron que a más consumo de pornografía, mayores probabilidades de desarrollar comportamientos típicos de la hipersexualidad.

Las consecuencias de la adicción al sexo en mujeres

  • Dificultades para concentrarse. Los problemas para concentrarse suelen aparecer como resultado de la monopolización de la mente por parte de la sexualidad. A la persona que sufre una obsesión le resulta difícil dirigir su atención hacia temas ajenos a esta, en este caso, la sexualidad.
  • Problemas en las relaciones interpersonales. A menudo, el estilo de vida que siguen las ninfómanas no es aprobado por sus amigos o familiares, lo cual suele provocar discusiones y un distanciamiento que termina recluyendo a la mujer de su entorno social.
  • Comportamientos sexuales de riesgo. La ninfomanía, en tanto adicción sexual, puede hacer que la mujer tenga sexo desprotegido, lo cual, unido a la promiscuidad, aumenta considerablemente el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual como el sida (VIH) o el HPV.
  • Síntomas depresivos. En muchos casos, la ninfomanía está asociada a trastornos del estado de ánimo, fundamentalmente la depresión ya que la soledad, el aislamiento social y la falta de sentido de la vida se convierten en problemas que el sexo no logra ocultar.
  • Incapacidad para realizar normalmente otras actividades. El hecho de que la mujer necesite dedicarle cada vez más tiempo al sexo, hace que descuide otras actividades, como el trabajo. Por eso, no es extraño que termine perdiéndolo.

Ninfomanía masculina: la ninfomanía en hombres

El equivalente al problema de ninfomanía en hombres es la satiriasis. En el caso de la ninfomanía masculina, el hombre sufre una obsesión por mantener relaciones sexuales. La adicción al sexo en hombres es más frecuente que en mujeres.

El tratamiento de la ninfomanía en mujeres

En algunos casos el tratamiento para la ninfomanía demanda el uso de medicación, generalmente se suele recurrir a los antidepresivos o ansiolíticos. De hecho, el uso de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina ha mostrado una gran eficacia en los casos más graves.

En La clínica Pérez Vieco de Sexología y Psicología, abordamos el tratamiento desde una perspectiva integradora y multidisciplinar por lo que, si necesitas una ayuda adicional durante las primeras fases del tratamiento, contamos con la colaboración de psicólogos y psicólogas, sexólogos y sexólogas, médicos psiquiatras, ginecólogos, urólogos, fisioterapeutas...

No obstante, el tratamiento psicológico es fundamental para superar la ninfomanía. De hecho, la terapia cognitiva conductual es muy útil para cambiar las creencias irracionales que se encuentran en su base.

Hipersexualidad

Hipersexualidad

La hipersexualidad femenina.

La Ninfomanía, también conocida como hipersexualidad femenina, es  una dependencia que no cesa, una adicción al sexo que afecta todas las áreas de la vida y que genera una insatisfacción constante.

Las mujeres ninfómanas experimentan un deseo sexual demasiado intenso e insaciable que genera una obsesión por el sexo, incluso aunque mantengan relaciones sexuales de forma habitual.

La libido y la actividad sexual no siguen una línea constante a lo largo de la vida, hay etapas en las que estas aumentan, pero eso no significa que ocurra algo anormal, sin embargo la ninfomanía  no es un simple aumento del deseo sexual, es un problema mucho más complejo que puede catalogarse como una enfermedad.

Se estima que aproximadamente el 3% de las mujeres sufren ninfomanía, aunque solo el 0,8% admiten haber buscado ayuda para controlar ese deseo sexual.

Significado de ninfomanía

Etimológicamente, la palabra ninfomanía deriva de “ninfa” (divinidad femenina de la mitología y también labios menores de la vulva) y de “manía” (que en latín significa locura).

En el diccionario de la RAE (Real Academia Española), la definición  que aparece de ninfomanía es un “deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula”, pero en psicología cuando hablamos de ninfomanía  esta definición va más allá, ya que hablamos de un trastorno sexual en la mujer.

Cuando se habla de deseo sexual, es difícil establecer límites entre lo normal y lo patológico. Aún así, se hace referencia a la ninfomanía cuando los pensamientos sobre el sexo dominan la mente de la mujer. A la ninfómana le resulta difícil pensar en otra cosa que no sea el sexo y a menudo le confiere implicaciones sexuales a situaciones cotidianas que no las tienen.

Por otra parte, al igual que ocurre con el resto de las adicciones, para que la persona pueda hallar cierta satisfacción debe pasar cada vez más tiempo involucrada en las experiencias sexuales o buscándolas, lo cual hace que el resto de las esferas de su vida se vean relegadas a un segundo plano o incluso desaparezcan por completo.

 

Qué es la ninfomanía. 

La libido y la actividad sexual no siguen una línea constante a lo largo de la vida, hay etapas en las que estas aumentan, pero eso no significa que ocurra algo anormal, sin embargo la ninfomanía  no es un simple aumento del deseo sexual, es un problema mucho más complejo que puede catalogarse como una enfermedad.

Se estima que aproximadamente el 3% de las mujeres sufren ninfomanía, aunque solo el 0,8% admiten haber buscado ayuda para controlar ese deseo sexual.

ninfomania sexologos valencia

Significado de hipersexualidad

La hipersexualidad es el aumento repentino o la frecuencia extrema en la libido o en la actividad sexual. Aunque la hipersexualidad puede presentarse debido a algunos problemas médicos, al consumo de algunos medicamentos y a la ingesta de drogas, en la mayoría de los casos la causa es desconocida. Trastornos de la salud tales como el trastorno bipolar pueden dar lugar a la hipersexualidad,​ y el consumo de alcohol y de algunas sustancias adictivas puede afectar el comportamiento sexual en algunas personas.

Se han usado varios modelos teóricos para explicar o para tratar la hipersexualidad. El más común, en particular en los medios de comunicación, es el enfoque que presenta a la hipersexualidad como una adicción, pero los sexólogos y sexólogas no han llegado a un consenso. Hay explicaciones alternativas como, por ejemplo, la de un comportamiento obsesivo y la de un comportamiento compulsivo.

La hipersexualidad se caracteriza por una frecuente estimulación visual que hace que el individuo exacerbe su natural sexualidad hasta la adicción. Esto provoca que se autoestimule genitalmente y alcance el orgasmo o bien escale en mayores grados de placer.

En ocasiones, la hipersexualidad va acompañada de sentimientos de malestar y de culpa. Se piensa que esta insatisfacción es la que alienta la elevada frecuencia de estimulación sexual, así como síntomas psicológicos y psiquiátricos adicionales. Otra manera en que se manifiesta la hipersexualidad es cuando ocurre la ruptura con la pareja en que la relación ha sido predominantemente sexual, la persona abandonada busca a la pareja inconscientemente en otras parejas sexuales y de este modo se produce la adicción al sexo.

Ninfomanía y satiriasis

El concepto de hipersexualidad sustituye los antiguos conceptos de «ninfomanía», (furor uterino) y de «satiriasis». La ninfomanía se consideraba un trastorno psicológico exclusivamente femenino caracterizado por una libido muy activa y una obsesión con el sexo. En los hombres el trastorno era llamado satiriasis y a quien la padecía se le denominaba sátiro o satiriaco (no confundir con satírico).

Actualmente, los términos ninfomanía y satiriasis no aparecen como trastornos específicos en el Manual estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV), aunque sí siguen apareciendo en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).

El umbral para lo que constituye la hipersexualidad está sujeto al debate, y los críticos preguntan si puede existir un umbral diagnóstico. El deseo sexual varía considerablemente en los humanos; lo que una persona consideraría deseo sexual normal podría entenderlo otra persona como excesivo e incluso otra como bajo.

El consenso entre quienes consideran la hipersexualidad un trastorno es que el umbral se alcanza cuando el comportamiento causa incomodidad o impide el funcionamiento social.

La hipersexualidad también se manifiesta en individuos sanos, y se presenta por cortos periodos en que la testosterona o estradiol presentan máximos niveles.

La hipersexualidad puede expresarse también en quienes tienen trastornos bipolares durante periodos de manía. Personas que padecen un trastorno bipolar pueden presentar continuamente enormes oscilaciones en la libido, según su estado de ánimo. Algunas veces esta necesidad psicológica de actividad sexual es mucho más alta de lo que ellos reconocen como normal, y a veces está muy por debajo de ello.

La adicción al sexo es un tema tabú, mínimamente estudiado desde el ámbito de la sexología, pero con el que cada vez tienen que lidiar más los psicólogos en sus consultas. Un problema especialmente silenciado entre las mujeres, a pesar de que según un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine afecta a tres de cada cien mujeres. Hasta ahora, los estudios establecían la prevalencia de esta conducta en dos de cada cien. A pesar de ello, sólo el 0,8% de las mujeres admiten haber tratado su pulsión sexual, frente al 1,6% de los hombres, como remarca este otro estudio.

Cada vez más personas acuden a consulta por no poder controlar su conducta sexual

A la hora de analizar la hipersexualidad, como suelen denominar los psicólogos sexólogos a este problema, el primer problema con el que se encuentran los investigadores es la propia definición del término. ¿En cuestión de actividad sexual qué es lo normal y qué lo patológico? ¿Cómo se establece la frontera a partir de la cual se sobrepasan dichos límites? En realidad, se trata de una cuestión personal, sobre la que no se puede generalizar, ni siquiera en lo referente a los efectos psicológicos que puede ocasionar. Sin embargo, lo que sí está claro para los psicólogos sexólogos clínicos es que cuando el sexo nos maneja a nosotros, y no al revés, nos encontramos ante un problema.

Para el sexólogo, la hipersexualidad se define por la falta de control sobre uno mismo. Un impulso que nos lleva a mantener un elevado número de relaciones sexuales que, posteriormente, nos hacen sentir mal. “Las personas adictas tratan de corregir sus comportamientos sexuales pero no son capaces, por lo que se sienten frustrados y fuera de control”.

Hipersexualidad por sexologos y sexologas de la clinica perez vieco de valencia

Una patología en auge apenas estudiada

El problema de la adicción al sexo es complejo, y además de la falta de control existen otros elementos que le dan forma. El primero de ellos tiene que ver con el recurso al sexo como una forma de respuesta al estrés, la frustración o el vacío existencial. Una suerte de huida hacia adelante que no hace más que incrementar sus consecuencias negativas sobre la salud mental así como su persistencia. Un círculo vicioso del que cada vez es más difícil escapar. Sobre todo cuando interfiere en diferentes aspectos de la vida privada, hasta el punto de acabar sacrificando cuestiones vitales importantes.

Se trata de una reacción provocada por la ruptura del equilibrio entre la excitación y la inhibición sexual

Una problemática menos episódica de lo que comúnmente se podría pensar, a pesar de la falta de estudios en torno a esta cuestión. De hecho, llama la atención que a pesar de afectar al 3% de la población femenina no está incluida en el manual de referencia de los trastornos mentales DSM-5. Una ausencia que los autores de su quinta y más reciente edición, justificaron debido a la escasez de producción científica.

Las causas de esta adicción, que se ha incrementado durante los últimos años, especialmente entre las generaciones más jóvenes, siguen siendo meras hipótesis. Entre ellas, la que más defensores atrae es la planteada por un equipo de investigadores del Kinsey Institute. Según estos, se trata de una reacción provocada por la ruptura del equilibrio entre la excitación y la inhibición sexual.

Una necesidad creciente de excitación sexual

Una hipótesis que corroboraría el último estudio sobre esta cuestión, publicado en el Journal of Sexual Medicine, llevado a cabo entre el estudiantado de medio centenar de universidades alemanas. Según los resultados de este último, la frecuencia con la que se masturban las mujeres hipersexuales es mucho mayor que la media, por lo que se visualiza una mayor necesidad de excitación, posiblemente provocada por la generalización de la new porn culture entre las nuevas generaciones.

La postura de los expertos en relación a la dependencia o adicción al sexo depende mucho de su especialidad. Mientras que la mayor parte de los psiquiatras consideran que está fuera de su ámbito, los sexólogos clínicos se declaran especialistas en su diagnóstico y tratamiento.

La definición de la OMS describe que tanto los varones como las mujeres pueden quejarse ocasionalmente de un impulso sexual excesivo como un problema en sí mismo, generalmente durante el final de la adolescencia o en el comienzo de la edad adulta. Cuando el impulso sexual excesivo es secundario a un trastorno del humor o cuando aparece en los estadios iniciales de la demencia, debe codificarse aquí.

Aunque la especialidad psiquiátrica no quiere oír hablar de adicción al sexo, la realidad es que cada vez más personas acuden a consulta por no poder controlar su conducta sexual y comienzan a surgir publicaciones científicas relacionadas con el tema, incluyendo una revista monotemática: Sexual Addiction & Compulsivity: The Journal of Treatment & Prevention.

Anorgasmia y suelo pélvico

Anorgasmia y suelo pélvico

Tratamiento multidisciplinar de la anorgasmia en la mujer.

Definición y conceptualización de la anorgasmia.

La anorgasmia es un término sexológico y/o médico para definir la dificultad regular para alcanzar el orgasmo luego de una amplia estimulación sexual. La falta de orgasmos te angustia o interfiere en la relación con tu pareja.

Los orgasmos varían en intensidad, y las mujeres varían en la frecuencia de sus orgasmos y la cantidad de estimulación necesaria para provocar un orgasmo. La mayoría de las mujeres necesitan un cierto grado de estimulación del clítoris directa o indirecta y no alcanzan el clímax solo con la penetración. Además, los orgasmos suelen cambiar con la edad, por problemas médicos o por los medicamentos que tomes.

Un orgasmo es una sensación de placer físico intenso y liberación de tensión, acompañada de contracciones rítmicas e involuntarias de los músculos del piso pélvico. Pero no siempre se ve, ni suena, como en las películas. La forma en que se siente un orgasmo varía entre una mujer y otra y, en una misma persona, puede diferir de un orgasmo a otro.

Por definición, los principales síntomas de la anorgasmia son la incapacidad de tener un orgasmo o largas demoras para alcanzarlo, lo que genera angustia. Pero hay diferentes tipos de anorgasmia:

  • Anorgasmia de toda la vida. Esto significa que nunca sentiste un orgasmo.
  • Anorgasmia adquirida. Esto significa que solías tener orgasmos, pero ahora tienes dificultad para llegar al clímax.
  • Anorgasmia circunstancial. Esto significa que puedes tener orgasmos solo en ciertas circunstancias, como durante el sexo oral o la masturbación, o solo con una pareja determinada.
  • Anorgasmia generalizada. Esto significa que no puedes tener orgasmos en ninguna situación y con ninguna pareja.

Etiología de la anorgasmia en la mujer.

El orgasmo es una reacción compleja a varios factores físicos, emocionales y psicológicos. Las dificultades en cualquiera de estas áreas pueden afectar tu capacidad para alcanzar el orgasmo.

Causas físicas

Existe una amplia gama de enfermedades, cambios físicos y medicamentos que pueden interferir con el orgasmo:

  • Enfermedades. Las enfermedades graves, como la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson, y sus efectos sobre el bienestar psicológico pueden obstaculizar el orgasmo.
  • Problemas ginecológicos. Las cirugías ginecológicas, como la histerectomía o las cirugías para tratar el cáncer, pueden afectar el orgasmo. Además, la ausencia del orgasmo suele estar acompañada de otros problemas sexuales, tales como la incomodidad o el dolor durante las relaciones sexuales.
  • Medicamentos. Hay muchos medicamentos recetados o de venta libre que pueden inhibir el orgasmo, entre los cuales se incluyen medicamentos para la presión arterial, antipsicóticos, antihistamínicos y antidepresivos (en especial los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, ISRS).
  • Alcoholismo y tabaquismo. El consumo excesivo de alcohol puede obstaculizar tu capacidad para alcanzar el clímax. El tabaquismo puede limitar el flujo sanguíneo hacia los órganos sexuales.
  • Envejecimiento. A medida que envejeces, los cambios normales de la anatomía, las hormonas, el sistema neurológico y el sistema circulatorio pueden afectar tu sexualidad. La disminución de los niveles de estrógeno a medida que entras a la menopausia y los síntomas de esta, como los sudores nocturnos y los cambios de humor, puede tener un efecto sobre la sexualidad.

Causas psicológicas

Hay muchos factores psicológicos que cumplen una función en tu capacidad para llegar al orgasmo, incluidos los siguientes:

  • Problemas de la salud mental, como la ansiedad o la depresión
  • Imagen corporal negativa
  • Estrés y presiones financieras
  • Creencias culturales y religiosas
  • Sensación de vergüenza
  • Culpa por disfrutar del sexo
  • Abuso sexual o emocional en el pasado

Problemas en la relación

Los problemas de pareja fuera de la habitación pueden impactar en las relaciones sexuales. Entre los problemas, se pueden incluir los siguientes:

  • Falta de conexión con tu pareja
  • Conflictos sin resolver
  • Comunicación defectuosa sobre las necesidades y preferencias sexuales
  • Infidelidad o falta de confianza
  • Violencia de pareja

Prevalencia de la anorgasmia femenina.

Desde 2010, el 4 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual. Este término se acuñó por primera vez en 1994, en una conferencia internacional sobre población y desarrollo de Naciones Unidas. Lo definieron como un estado general de bienestar físico, mental y social, y no de mera ausencia de enfermedad o dolencia, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo y sus funciones y procesos.

Añadieron además, la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos. La sexualidad es, por lo tanto, un aspecto más de la salud a considerar y no hay que tomarlo a la ligera.

La anorgasmia (o disfunción orgásmica) en mujeres es un tema del que no se habla mucho, pero que afecta entre al 20 y al 40% de las mujeres en algún momento de sus vidas. Concretamente en España se estima una incidencia entre un 5 y un 40%. La disfunción orgásmica o anorgasmia es la inhibición recurrente del orgasmo. Es decir, que después de la correcta estimulación no se llega al orgasmo de forma recurrente.

Tratamientos de la anorgsamia femenina.

Mientras que para los casos de impotencia masculina existen fármacos efectivos, para la anorgasmia femenina no los hay. Existen algunos fármacos que estimulan la excitación de la mujer, pero tienen tasas de efectividad muy baja, por lo que no son la mejor solución.

Los profesionales suelen emplear el tratamiento sexológico. Existen diferentes modelos terapéuticos, todos bastante parecidos entre sí, pero no se sabe a ciencia cierta cuál es el más efectivo. Los sexólogos clínicos generalmente aplicamos un método que recoge aspectos de varias opciones terapéuticas, ya que hemos visto que es lo más efectivo. Este tratamiento sexológico consta de cuatro pasos:

  1. Potenciación de la erotofilia: Consiste en intentar eliminar los pensamientos negativos sobre la sexualidad y que la paciente pierda el miedo a lo erótico. Es un paso más informativo, en el que se dan charlas y se recomiendan lecturas a las pacientes.
  2. Autoestimulación: Primero de todo, se enseña a la paciente a relajarse y concentrarse en todas las partes del cuerpo. Luego, si se trata de mujeres con anorgasmia primaria, se empieza por la visualización de sus propios genitales en el espejo, ya que la anorgasmia primaria se debe en muchos casos al desconocimiento del cuerpo y al pudor por el sexo. Después se pasa a la estimulación genital poniendo énfasis en el clítoris y por último, si se tiene pareja, se potencia la comunicación entre ellos. Añadiremos aquí el aumento del tono de la musculatura del suelo pélvico.
  3. Erotización sensual y orgásmica: Después de la autoestimulación se puede recomendar la estimulación manual por parte de la pareja.
  4. Capacitación orgásmica: En esta fase se pasa de la estimulación manual a la penetración.

psicologos valencia terapia de pareja

Tratamiento multidisciplinar de la anorgasmia femenina desde la sexología clínica - fisioterapia.

El abordaje fisioterapéutico de las disfunciones sexuales, y concretamente de la anorgasmia, es poco demandado por parte de las mujeres posiblemente por el desconocimiento de la existencia de esta disfunción y, por tanto, de la existencia de tratamiento efectivo para la misma.

La anorgasmia o dificultad para alcanzar el orgasmo, normalmente se corresponde con la presencia de hipotonía de la musculatura del suelo pélvico lo que dificulta la fase de mantenimiento o meseta en la respuesta sexual y la presencia de las contracciones tetánicas del suelo pélvico (8 contracciones por segundo presentes y muy necesarias en el orgasmo o fase orgásmica).

Soluciones desde la Fisioterapia del suelo pélvico o periné.

No podemos olvidarnos que disfunciones sexuales femeninas que cursan con dolor (como dispareunia o dolor durante las relaciones sexuales, vaginismo, vulvodinia o síndrome doloroso vulvar, etc.) que presentan normalmente, como síntoma principal, hipertonía o aumento del tono de la musculatura del suelo pélvico, van acompañadas además de dificultad para alcanzar el orgasmo o anorgasmia (como consecuencia del dolor y la imposibilidad en ocasiones de la penetración), por tanto, no hay que olvidar en estos casos el abordaje fisioterapéutico de este problema.

Así, la anorgasmia es un problema asociado de manera frecuente con otras disfunciones del suelo pélvico que cursan con hipotonía muscular y/o dolor (como la incontinencia urinaria de esfuerzo, dolor tras episiotomía en el postparto, dolor pélvico crónico, etc.).

Sin embargo, la anorgasmia puede aparecer como causa única debido a alteraciones en la fase de excitación de la respuesta sexual femenina, impidiendo alcanzar la meseta y posteriormente el orgasmo. Puede producirse en pacientes con alteración de la libido asociada a menopausia, hipotonía de la musculatura superficial del suelo pélvico y falta de lubricación, entre otros. En este caso el tratamiento se debe plantear desde una perspectiva multidisciplinar siendo muy importante el trabajo del psicólogo especialista en sexualidad.

Cuál es el tratamiento con fisioterapia de la anorgasmia.

Es importante tener en cuenta, para plantear correctamente los objetivos y el plan de tratamiento fisioterapéutico, la causa principal de la anorgasmia en la paciente, ya sea por hipotonía muscular o asociado a dolor e hipertonía muscular. El abordaje más habitual es el siguiente:

  • Educación terapéutica y aprendizaje de técnicas de relajación.
  • Técnicas externas o intracavitarias para normalizar el tono de la musculatura del suelo pélvico como el masaje perineal.
  • Técnicas de fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico.
  • Técnicas para mejorar el control motor y la propiocepción del suelo pélvico, empleando para ello técnicas instrumentales como biofeedback electromiográfico o manométrico.
  • Diatermia para mejorar la vascularización y la lubricación vaginal.
Anorgasmia en el hombre

Anorgasmia en el hombre

¿Hay hombres incapaces de sentir un orgasmo?

La respuesta es sí, y algunos especialistas en sexología consideran que las cifras parecen ir en aumento, aunque esto puede deberse a que los varones sienten hoy mayor libertad para expresar su problema y pedir ayuda.

La anorgasmia (ausencia de orgasmo) se ha calificado de condición eminentemente femenina que muchas veces ocurre por incompetencia masculina. En dichas circunstancias, la mujer opta en repetidas ocasiones por fingir que ha llegado al clímax con tal de mantener en “buenos términos” la relación de pareja.

Sin embargo, ahora hablaremos de los hombres, quienes, según especialistas en sexualidad, también son susceptibles de padecer esta disfunción.

“En principio, hay que decir que orgasmo no es lo mismo que eyaculación (o polución), porque ésta se refiere sólo a la expulsión del semen. El orgasmo masculino, en cambio, se relaciona con las contracciones que se producen internamente desde la próstata (glándula que genera líquido seminal) y a través del canal por donde se expulsa el esperma, que es lo que en realidad proporciona la sensación de placer. Por lo general, ambos procesos ocurren al mismo tiempo, aunque también se pueden dar por separado.”

La  anorgasmia masculina se define como “la falta de sensaciones en el momento de la eyaculación, lo cual puede originarse en muchos casos por la ingesta de medicamentos que equilibran el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), tales como los empleados para tratar problemas neurológicos y psiquiátricos (anticonvulsivos, antidepresivos y antipsicóticos)”.

Dichos fármacos “pueden tener reacciones secundarias y promover la ausencia del orgasmo, aunque exista eyaculación. También es probable que se desencadene cierto trastorno que llega a confundirse con la anorgasmia, llamado anaeyaculación, en la que el individuo no expulsa semen y tampoco logra la sensación de placer”.

La anorgasmia masculina no es uno de los temas más asiduos en las consultas sexológicas, pero en caso de presentarse, el afectado debe buscar la ayuda de un especialista para que se descubra la causa de la disfunción, se establezca su historia clínica y, en consecuencia, se aplique el tratamiento más adecuado.

Cada caso es diferente, por lo que en ocasiones “se requerirá terapia psicológica individual y en otros un plan en el que intervenga la pareja. La capacidad del sexólogo debe ser tal que pueda interpretar si el sujeto padece algún problema orgánico, y entonces canalizar al paciente al especialista correspondiente”.

En este sentido, un sexólogo puede proporcionar opiniones interesantes en relación con técnicas sexuales y reglas básicas en el caso de que se quieran utilizar juguetes o juegos sexuales, todo ello a partir del respeto por los gustos del otro. Así, se evita que algo que quiera ser placentero termine siendo práctica dolorosa.

Anorgasmia en el hombre

Respuesta Sexual Humana

¿Qué sabemos sobre la respuesta sexual humana?

Son muchas las dudas en torno a la sexualidad que nos asaltan en nuestro día a día, lo seguimos considerando un tema tabú, pero buscamos cualquier excusa, momento o situación para hablar del tema. En muchas ocasiones nos aparecen dudas de la sexualidad entre hombres y mujeres, si somos iguales, si somos diferentes, en qué nos parecemos y en qué nos diferenciamos.

Para entender muchas de las cuestiones de la sexualidad humana, debemos partir de una base clara que puede sacarnos de muchas dudas, por ello debemos entender cómo funcionamos, cómo responde nuestro cuerpo a ciertos estímulos, qué pasa dentro de nosotros como hombres y como mujeres, es decir, ¿cómo es la respuesta sexual humana?

terapia-de-pareja

Respuesta Sexual a través del ciclo vital

Teorías sobre la respuesta sexual

Son muchas las teorías y propuestas de modelos de Respuesta Sexual que han surgido a lo largo de los años. La más conocida y popular la propusieron los padres de la sexología científica, Masters y Johnson en 1966 (excitación-meseta-orgasmo-resolución) y fue en 1979 cuando H. Kaplan añadió el deseo como parte fundamental de la Respuesta SexualBasson en el año 2000, fue quién propuso dos modelos de respuesta sexual: una lineal para hombres y mujeres enamoradas o emparejadas desde hace poco tiempo, y un segundo caso circular para mujeres más complejo que ayuda a entender su deseo sexual.

¿Qué pasa en nuestro cuerpo?

Según la fase de la Respuesta Sexual en la que nos encontremos, se producen una serie de cambios a nivel fisiológico, de los cuales algunos somos conscientes y otros no: lubricación vaginal, erección del pene, aumento del tamaño de los labios mayores y menores, elevación de los testículos, sudoración, aumento de las palpitaciones, rubor… Y durante el orgasmo: contracciones uterinas y pélvicas, contracciones del pene, eyaculación del hombre y la mujer…

sexologos-psicologos

Clínica de Sexologia y Psicología Pérez-Vieco en Valencia

Ahora bien¿hombres y mujeres funcionamos al mismo ritmo? La respuesta más rápida sería decir que no, pero sería generalizar demasiado, ya que hay hombres que puedan tener una respuesta sexual más lenta y mujeres con una respuesta sexual más rápida. Comentaremos estos aspectos siempre desde lo qué es más común, más habitual, teniendo en cuenta que siempre existen excepciones y que no todos funcionamos de la misma manera ni al mismo ritmo, independientemente de si las relaciones son homosexuales o heterosexuales.

Es aquí cuando nos paramos a pensar y entender algunas de las cosas que suceden cuando un hombre y una mujer mantienen relaciones sexuales:

  • La mujer tarda más en excitarse que el hombre: La excitación de la mujer no es tan evidente como la del hombre (erección del pene), la lubricación vaginal no siempre es un indicador de excitación ni que la mujer esté preparada o desee ser penetrada, a veces incluso la excitación y el deseo de ésta aparecen una vez iniciada la relación sexual.
  • La meseta suele ser más corta en el hombre: Hay hombres que se preocupan porque eyaculan “demasiado pronto”, pero hay que tener en cuenta que la excitación puede ser tan intensa que llegue el momento del clímax sin poderlo controlar, este no es un indicador ni mucho menos de eyaculación precoz. Por ende, la mujer necesita más tiempo de juegos eróticos para llegar al nivel del hombre.
  • Las mujeres pueden ser multiorgásmicas: Existen hombres que también pueden serlo, pero es mucho menos frecuente. Aquí podemos retomar el tema del “orgasmo simultáneo” (¡OJO! Esto no significa que sea imposible conseguir un orgasmo simultáneo, pero no debemos obsesionarnos al respecto, puede que el orgasmo no se alcance y no por ello ser una relación insatisfactoria) ya que si entendemos que vamos a diferentes ritmos y la mujer tarda más que el hombre en alcanzar el orgasmo, y si además éste sólo intenta proporcionárselo a través de la penetración, es cuando llegan las frustraciones. No olvidemos que el 75% aproximadamente de las mujeres alcanza el orgasmo mediante la estimulación del clítoris, por esto mismo, sabiendo que la mujer no necesita un período de descanso (período refractario que los hombres sí tienen) entre relación y relación y que pueden llegar a tener varios orgasmos seguidos, el juego erótico puede seguir después de la penetración y/o eyaculación del hombre.

¿Qué pasa cuando no nos entendemos correctamente?

A veces nos cuesta comprender como funciona sexualmente nuestra pareja, qué le gusta o disgusta, qué le resulta más o menos placentero, si llega o no al orgasmo, entre otras muchas. La comunicación siempre es una de las soluciones pero a veces no basta. La ansiedad, el estrés, las preocupaciones, las discusiones, la falta de empatía, falta de comunicación, desconocimiento del otro, etc. pueden afectar a nuestra salud sexual y pueden desencadenarse problemas, dificultades o disfunciones sexuales.

Cada dificultad, problema o disfunción sexual está asociada a una fase de la respuesta sexual humana: Deseo (deseo hipoactivo o falta de deseo), Excitación(disfunción eréctil, dispareunia, vaginismo), Orgasmo (anorgasmia, eyaculación precoz, eyaculación retardada, aneyaculación). Si descartamos que puedan ser por motivos orgánicos, todos ellos tienen solución mediante una terapia, un asesoramiento o reeducación, o unas pautas debidamente cumplidas.

Nos empeñamos en afirmar que hombres y mujeres somos diferentes y difíciles de comprender los unos a los otros, pero debemos tener presente que la comunicación, el conocimiento del otro y el autoconocimiento, el respeto, la comprensión, la empatía, entre muchos otros factores, son fundamentales para una salud sexual plena en pareja, algo que con mucha frecuencia tendemos a dejar de lado.

Abrir chat