Sexo y Nutrición

La nutrición y el sexo por Sexólogos y Sexólogas Valencia.

Para comenzar, seguro que todos habéis oído eso de la “dieta del cucurucho”, cuyo fundamento se basa en el gasto energético que se deriva del acto sexual, digámoslo así.

Y sumado al gasto energético del ejercicio físico que esta amorosa actividad implica, está el efecto de las endorfinas con una consecuencia directa en la reducción de la ansiedad, y por extensión a la reducción de comportamientos compulsivos ante la alimentación.

El caso es que, en lo que a mi respecta como profesional de la salud, salud sexual y sexólogo, mientras se realice ejercicio físico y se mantenga una relación saludable con la comida, que cada uno administre su gasto energético en esta modalidad como quiera, o como pueda….

Mito de los alimentos afrodisíacos.

Otro nexo común son los alimentos afrodisíacos,  mucho se ha escrito sobre estos y su poder como estimulante de la actividad sexual o mejora de esta. Los hay para todos los gustos: cacao, canela, ginseng, alcohol, azafrán, ostras… Su utilización se remonta a siglos atrás, a los egipcios les siguieron los romanos, los árabes y los griegos, de quienes heredaron su nombre, a propósito de la diosa Afrodita. Bien, pues, siento deciros que la americana FDA (Food and Drugs Administration) desestima cualquier relación entre alimentos y estimulación sexual, atribuyendo la posible causalidad a un efecto placebo, cuyas propiedades se han ido haciendo populares por el contexto social del momento o supercherías que se van haciendo grandes como bolas de nieve. El caso es que, al igual que el famoso cucurucho, si la excusa nos vale para estar más contentos, hacer más actividad física y aumentar el consumo de determinados micronutrientes (vitaminas y minerales muy concretos)… disfrutar de una buena comida…

Alimentación y Salud Sexual.

Caso diferente al de los alimentos afrodisíacos es el de los micronutrientes más implicados en una vida sexual saludable, cuya presencia o ausencia puede inducir a una mala respuesta sexual. Entre los destacados se encuentran:

  • Zinc: implicado en el crecimiento y la maduración sexual, entro otros procesos. Presente principalmente en semillas, cacao y ostras, quizá este sea el origen del archiconocido binomio ostra y sexualidad.
  • Ácido fólico: tradicionalmente recomendado a las mujeres embarazadas o antes incluso del que se produzca el embarazo para quienes lo buscan, pero se desconoce la importancia de unos niveles adecuados en el hombre para el mantenimiento de una buena calidad espermática.
  • Antioxidantes: implicados por la mejora de la circulación sanguínea, el aumento de la líbido, o incluso en la prevención de la disfunción eréctil.

Todos estos y otros micronutrientes son imprescindibles, y es por ello que los fabricantes de suplementos dietéticos elaboran preparados con la promesa de una mejora en la vida sexual, poniendo en algunas ocasiones en riesgo, la vida de quienes los toman. En el caso de sufrir alguna anomalía debe de acudirse al sexólogo o sexóloga para recibir el tratamiento adecuado.

Para alcanzar unos valores saludables de todos ellos basta con mantener una dieta completa y equilibrada, con una alta presencia de frutas y verduras frescas, en detrimento de alimentos muy grasos con alto grado de procesamiento industrial, ya que es en los primeros donde abundan las vitaminas y minerales citados, mientras que un consumo elevado de los segundos supone un aumento significativo del daño oxidativo, que además de afectar al estado de salud general, lo hace con la salud sexual.

Un caso particular es el de la ingesta energética, ya que una dieta demasiado extracta, o una ingesta calórica insuficiente, puede repercutir en la respuesta sexual, por una lado, por no suministrar la cantidad suficiente de los nombrados nutrientes, y por otro por un fenómeno de ahorro, en el que el organismo reduce la energía que pone en juego para la actividad sexual reservándola para el propio mantenimiento de las funciones vitales.

  • Es frecuente encontrar quienes tras dietas desequilibradas con una restricción energética fuerte y la supresión de determinados grupos de alimentos observan un descenso en sus capacidades sexuales.
  • En los hombres se manifiesta con un descenso de la vigorosidad y en mujeres, afectando a la fertilidad, con alteraciones del ciclo menstrual. Una vez más, insisto en la importancia de ponerse en manos de profesionales cualificados.

Estado nutricional y fertilidad.

Diversos estudios (esta vez infinitamente más serios que los del inicio del artículo) han evaluado la calidad seminal según diferentes parámetros, tales como: la concentración de espermatozoides, la motilidad de los mismos y la normalidad de su morfología; y su relación con el IMC, el porcentaje de grasa o el nivel de adiposidad (según estudio).

  • Existe una correspondencia entre un IMC elevado y baja concentración de espera.
  • También entre unos índices bajos de morfología normal y concentración espermática y adiposidad. Quedando descartada la relación entre motilidad y adiposidad.
  • En resumidas cuentas, se estima entre un 10-20% de reducción de calidad del esperma en hombres con sobrepeso.
  • Otros estudios citan que hay una diferencia significativa entre pacientes con un IMC normal y aquellos que cursan Síndrome Metabólico en cuanto a la capacidad reproductiva de su semen.

Más discutida es la razón que lo causa: algunos estudios hacen referencia al daño oxidativo en las células que la obesidad implica, la ausencia de antioxidantes en dietas obesogénicas, o la alteración hormonal que esta situación genera en los adipocitos y la regulación hormonal general.

Como conclusión, con una dieta equilibrada con gran presencia de alimentos frescos aseguraremos los niveles de micronutrientes claves en la salud sexual, una dieta de estas características es la única que ayuda directamente al mantenimiento correcto del peso, a una adecuada salud cardiovascular y de forma indirecta al patrocinio de una buena salud sexual. Y para todo lo demás, si en este caso los mitos nos aseguran la generación de más cantidad de sonrisas, solo por esta vez, os permito no DESNUTRIR MITOS.

Estrés y problemas intestinales

Estrés, dieta y alimentación saludable.

Definimos en estrés psicológico como un estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal; suele provocar diversos trastornos físicos y mentales. Biológicamente lo definiremos como un conjunto de alteraciones que se producen en el organismo como respuesta física ante determinados estímulos repetidos, como por ejemplo el frío, el miedo, la alegría, etc.

Se considera estrés al mecanismo que se pone en marcha cuando una persona se ve envuelta por un exceso de situaciones que superan sus recursos. Por lo tanto, se ven superados para tratar de cumplir con las demandas que se le exigen para superarlas. En estos casos, el individuo experimenta  una sobrecarga que puede influir en el bienestar tanto físico como psicológico y personal.

Las causas que pueden ocasionar el estrés son muchas, pero el estrés no tiene por qué ser malo, también hay estrés positivo. En estas circunstancias el estrés actúa como un proceso general de adaptación de los individuos al medio. Por ejemplo, el estrés puede aparecer cuando alguien tiene frío tensando los músculos para producir calor cuando se produce un esfuerzo para hacer la digestión o cuando alguien se duerme menos para estudiar.

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Síntomas del estrés

El estrés puede causar muchos síntomas, tanto físicos, como psicológicos y emocionales. Muchas veces los afectados no relacionan los signos con el propio estrés, los más frecuentes son:

  • Dolor de cabeza: es el tipo más frecuente, todo el mundo ha tenido dolor de cabeza alguna vez. El más común es el dolor de cabeza tensional (provocado por la tensión muscular que ejercemos sobre la cabeza, la mandíbula y el cuello entre otros), generado por el estrés o la ansiedad de forma habitual.
  • Mala memoria.
  • Diarrea (exceso de heces acuosas y blandas) estreñimiento o dificultad para eliminar heces.
  • Falta de energía o de concentración: la gente se centra tanto en un tema, que le cuesta prestar atención al resto de cosas, perdiendo de ese modo parte de la concentración.
  • Cambios de la conducta.
  • Problemas de salud mental: como ansiedad o depresión.
  • Problemas cardiovasculares y musculoesqueléticas: cuando el estrés se prolonga mucho tiempo.
  • Cambios en el peso: generado por los malos hábitos alimentarios vinculados con el estrés. Los cambios de apetito suelen ir acompañados habitualmente de un estilo de vida sedentario.
  • Problemas estomacales.
  • Cansancio constante y prolongado.
  • Problemas a nivel sexual: el cansancio generado por el estrés puede prolongarse provocando problemas en muchos ámbitos de la vida, incluido el sexo.
  • Rigidez en la mandíbula y el cuello: que puede ocasionar dolores de cabeza.
  • Insomnio o exceso de sueño: la dificultad para conciliar el sueño es una causa frecuente de estrés, afectando tanto a la cantidad como a la calidad del sueño.
  • Desgaste a nivel celular y envejecimiento: con el descanso se puede recuperar y hacer reversible el proceso de desgaste por estrés. Si alguien no duerme de forma continuada evitará en un estado de hiperactividad continuado y se le acumularán los sucesos estresantes. En estos casos, la persona afectada puede llegar a tener problemas de salud, tanto físicos y como mentales.

Estrés y salud intestinal.

Más allá de una dieta deficiente, muchos otros factores del estilo de vida pueden aumentar enormemente tu nivel de estrés, como el sobreentrenamiento, no dormir lo suficiente, o no incluir suficiente placer en tu vida diaria.

Muchas investigaciones han demostrado cómo el estrés causa desregulación del cortisol y el subsiguiente aumento de peso, alteraciones del sueño, e incluso una reducción de la vida de las personas.

  • El estrés también juega un papel importante en la salud de uno de nuestros sistemas de órganos más importantes: el intestino.
  • La palabra estrés es un término amplio, y puede referirse a cualquier amenaza real o percibida para la homeostasis de un organismo, provocando respuestas adaptativas para ayudar a mantener el equilibrio interno.
  • El intestino es especialmente vulnerable a la presencia de estrés crónico (e incluso agudo), demostrando cambios inducidos por el estrés en la secreción gástrica, motilidad intestinal, permeabilidad de la mucosa y función de barrera, sensibilidad visceral y flujo sanguíneo de la mucosa. http://www.jpp.krakow.pl/journal/archive/12_11/pdf/591_12_11_article.pdf
  • También ha habido pruebas que sugieren que la microbiota intestinal puede responder directamente a las señales del huésped relacionadas con el estrés. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20941511
  • Hay que tener en cuenta la importancia del eje cerebro-intestino y su papel en la salud. Así pues, la mucosa intestinal está atravesada por el plexo mientérico, que es una red de fibras nerviosas y cuerpos celulares neuronales que son influenciados por la señalización del cerebro.
  • En este sentido, el intestino es una parte integral del sistema nervioso, por lo que el cerebro puede afectar fácilmente la función intestinal. Reconocemos nuestra conexión cerebro-intestino como una “sensación intestinal”, que puede variar desde “mariposas” en el estómago hasta náuseas inducidas por la ansiedad. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10737059
  • Los cambios bioquímicos que ocurren en tiempos de estrés tienen un impacto significativo e inmediato en la función intestinal.
  • Una familia de péptidos llamados factores liberadores de corticotropina (FRC) son responsables de coordinar la respuesta del cuerpo al estrés, y los FRC tienen efectos potentes sobre el intestino a través de la modulación de la inflamación, el aumento de la permeabilidad intestinal, la contribución a la hipersensibilidad visceral, el aumento de la percepción del dolor y la modulación de la motilidad intestinal.
  • Esta hormona afecta el eje hipotalámico-pituitario (HPA) para estimular eventualmente la secreción de cortisol de las glándulas suprarrenales.
  • El estrés no sólo afecta la función fisiológica del intestino, sino que también se ha demostrado que en realidad causa cambios en la composición de la microbiota, posiblemente debido a los cambios en los niveles de neurotransmisores y citoquinas inflamatorias.
  • La exposición crónica al estrés puede llevar al desarrollo de una variedad de enfermedades gastrointestinales como reflujo gastroesofágico, úlcera péptica, la enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, el síndrome del intestino irritable e incluso alergias alimentarias.
  • Estudios experimentales han demostrado que el estrés psicológico retarda el tiempo normal de tránsito del intestino delgado, estimula el crecimiento excesivo de bacterias e incluso compromete la barrera intestinal. (56) Por lo tanto, el estrés crónico puede desempeñar un papel importante en el desarrollo del sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) y del síndrome del intestino permeable. https://gutpathogens.biomedcentral.com/articles/10.1186/1757-4749-3-1

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Las 7 conclusiones a tener en cuenta desde ahora…

  1. Sanar el intestino, reducir la inflamación y proporcionar una variedad diversa de bacterias amigables puede hacer una gran diferencia en la susceptibilidad de su intestino a los efectos negativos del estrés.
  2. Tomar aceite de hígado de bacalao y probióticos regularmente puede tener una diferencia significativa en tu resistencia general al estrés.
  3. Dicho esto, cabe decir que un componente importante de un estilo de vida saludable debe incluir técnicas de reducción del estrés.
  4. Centrarse en reducir el estrés es un componente clave para la pérdida de peso, la longevidad y la salud mental.
  5. El estrés puede incluso causar síntomas de hipotiroidismo como aumento de peso, oscilaciones de azúcar en la sangre, fatiga, disminución de la inmunidad y trastornos del sueño.
  6. Recomendamos encarecidamente que si hay problemas con este tipo de síntomas evalúes el nivel de estrés en tu vida, e incorpora diferentes estrategias para minimizar el estrés de forma regular.
  7. Hay muchas maneras de mitigar los impactos del estrés, incluyendo la meditación, el yoga, el “Tai Chi”, respiración profunda, jugar y pasar tiempo en la naturaleza, por nombrar algunos.

Ansiedad por comer o comer con ansiedad.

El origen de la ansiedad por la comida.

En la consulta de un dietista-nutricionista es muy común escuchar la expresión: “No he podido seguir la dieta porque he tenido ansiedad y he estado picando”.

Pero, ¿Por qué ocurre esto?  ¿Por qué al sentir ansiedad la calmamos con comida?

Desarrollar estrategias propias para calmar la ansiedad y sentir que recuperas el control de tu vida (y no de lo que comes o dejas de comer) será una de las claves para disminuir tu hambre emocional.

Y es aquí donde un psicólogo especializado puede ayudarte.

  • Aprenderás a conectar con tu cuerpo para decidir qué comer y cuánto. En base a tus sensaciones internas, y no a toda la información externa que has ido recopilando por tu larga historia de dietas.
  • Tomarás consciencia de tus señales de hambre, saciedad… y podrás responder en base a ellas gracias a la alimentación consciente o mindfulness.
  • Aprenderás que tus emociones son tu guía. Podrás identificarlas, entender por qué aparecen en tu vida y responder en base a ellas.
  • Comprenderás la función de la ansiedad, cuáles son tus necesidades y hambres más profundas. Al mismo tiempo, aprenderás a saciarte, no tan solo con comida.

Ansiedad por la comida.

Sentir ansiedad es una señal de que llevamos demasiado tiempo sin escuchar las necesidades de nuestro cuerpo-mente. Y el síntoma, entonces, aparece como una llamada de auxilio para que así, podamos devolver la mirada hacia nosotros mismos y cubrir nuestras carencias.

Si no tenemos las herramientas necesarias para gestionar esta emoción, puede desembocar en que estemos constantemente picoteando.

Del sofá a la cocina, de la cocina al sofá, abriendo los armarios para ver qué podemos comer. Un poquito de chocolate, un poquito de pan, un poquito de queso, un poquito de…

Y ese poquito a poco se va convirtiendo en un lastre que pesa y no nos deja avanzar en conseguir aquellos propósitos que queremos alcanzar.

El problema en sí, no son los alimentos que ingerimos, sino que el problema aparece cuando no sabemos escuchar el mensaje que la ansiedad tiene para nosotros, porque lo tapamos con comida.

Es importante que tomemos consciencia de si la ansiedad por comer es algo pasajero, como por ejemplo, puede ocurrir en momentos de cambio, como durante el embarazo y la lactancia, épocas de exámenes, etc. O es algo que lleva conviviendo con nosotros desde hace ya mucho tiempo.

Aunque no nos consideremos comedores compulsivos, porque no nos demos grandes atracones, no debemos darle menos importancia de la que se merece. El hambre emocional es una respuesta a carencias internas, de las cuales debemos responsabilizarnos.

Qué hay detrás y qué podemos encontrar tras de la ansiedad.

Los factores que provocan esta sensación pueden ser varios:

  • Mala relación con uno mismo
    • ¿Te has preguntado alguna vez cómo te hablas? ¿Cuánto eres de exigente contigo mismo? ¿Qué tiempo te dedicas exclusivamente para ti? ¿Cómo te demuestras afecto? Estas son preguntas claves para comprender cómo es la relación con uno mismo.
    • Si la mayoría de las veces que me escucho, oigo una voz crítica con creencias negativas sobre mí mismo. Si siento que nunca soy suficiente. Si no me dedico tiempo de calidad. Si estoy desconectado de las señales de mi cuerpo… No es de extrañar que la ansiedad venga a visitarnos.
    • Cuando aparece, la comida tiene la función de distraernos, despejarnos de nuestra alborotada mente que siempre espera más y nunca está satisfecha de cómo somos.
  • Altos niveles de estrés
    • El estrés es una respuesta natural de nuestro cuerpo para prepararnos ante una situación compleja. Nos ayuda a aumentar nuestra concentración, motivación y energía. Por lo tanto, el estrés en sí es bueno.
    • Pero, ¿qué ocurre cuándo el estrés nos acompaña día tras día? La hormona del cortisol pasará a estar en grandes cantidades en nuestro organismo, generando así, efectos negativos.
    • Nuestro cuerpo-mente, lo interpretará como un peligro y la ansiedad se activará. En la comida encontraremos un refugio, un desasosiego, un momento en el que dejaremos de luchar para sentirnos en paz.

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  • Dificultades en las relaciones interpersonales
    • Si nos cuesta expresar lo que sentimos, ser asertivos, decir aquello que necesitamos del otro… Puede desencadenar en un estado ansioso, donde siento que nunca recibo aquello que espero y quiero. Interpretando así, mi entorno como hostil.
    • Es entonces cuando la comida juega un papel importante, enmascarando conflictos a los cuales no quiero/puedo hacerles frente y sintiendo un alivio que con las personas de mi entorno y conmigo mismo no encuentro.
  • Insatisfacción con mi vida
    • Como comentábamos anteriormente, el ansia por comer es una señal de nuestro cuerpo-mente, indicando que algo no va bien. A veces, puede responder a una insatisfacción con mi vida, no sentirme lleno, realizado…
    • Estar estancado en una rutina donde no nutro todas mis hambres, puede acabar en que recurra a la comida para sentirme lleno y satisfecho.
    • Si eres de los que comes dulce… ¿cuántos momentos dulces tienes en tu día a día? Si eres de los que comes salado… ¿a cuántos retos, nuevas actividades… te enfrentas en este momento de tu vida?
  • Comer por ansiedad y dieta.
    • Si ponemos en el buscador de google, hambre y dieta, encontraremos muchas páginas que indican “lucha contra el hambre” “controla tu hambre”. Haciéndonos creer que el control es una buena herramienta para acabar con mi ansiedad.
    • Y no, no se trata de controlar nuestra hambre, o de luchar en contra de ella. Sino más bien, todo lo contrario. Necesitamos escuchar nuestras señales internas y nutrirlas de otras formas que no sean tan sólo con comida.
    • Un porcentaje elevado de personas que comen emocionalmente, están cansados de hacer dietas una y otra vez, pensando que no logran alcanzar sus objetivos porque les falta fuerza de voluntad. Incluso muchos profesionales de la salud llegan a pensar que un obeso lo es porque es perezoso y no tiene la suficiente valía como para cambiar sus hábitos.

Psicologo en Valencia

Gracias Sergio por tu profesionalidad en todo el tratamiento desde el principio hasta el fin. La clinica Pérez Vieco de psicología y Sexología fue un gran acierto. Un abrazo

Esther y Javi.

Psicólogos Valencia Clínica Pérez Vieco
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2019-10-20T09:20:33+00:00

Esther y Javi.

Gracias Sergio por tu profesionalidad en todo el tratamiento desde el principio hasta el fin. La clinica Pérez Vieco de psicología y Sexología fue un gran acierto. Un abrazo
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Psicólogos Valencia Clínica Pérez Vieco

Y nada más lejos de la realidad, investigaciones rigurosas fallan a la hora de demostrar que la obesidad es consecuencia directa de la pereza o falta de fuerza de voluntad.

Es aquí cuando se nos plantea una cuestión: entonces, ¿la dieta no es la solución?

  • Podemos decir que la dieta no es lo único que debemos tener en cuenta. Y es más, a veces, me atrevería a decir, que una dieta restrictiva, puede resultar ser el problema. Causando que muchas personas, con la esperanza de volver a recuperar el control de sus vidas y su salud física, tengan etapas de restricción, causando, más tarde etapas de descontrol. Entrando en un bucle peligroso, en el que la culpa se haya como protagonista.
  • Por lo tanto, podemos indicar que las dietas restrictivas, aumentan considerablemente las probabilidades de comer de manera emocional. Es por eso tan importante que elijas a un buen equipo multidisciplinar formado por psicólogos y/o psicólogas y especialistas en dietética y nutrición.

Una dieta restrictiva, un plan détox, o cualquier otra dieta donde haya alimentos prohibidos puede desencadenar en:

  • Culpa
  • Frustración
  • Ansiedad por comer
  • Ciclos de restricción-atracón

Desarrollar estrategias propias para calmar la ansiedad y sentir que recuperas el control de tu vida (y no de lo que comes o dejas de comer) será una de las claves para disminuir tu hambre emocional.

Y es aquí donde un psicólogo especializado en dietética y nutrición puede ayudarte, junto con su equipo multidisciplinar. En la clínica Pérez Vieco contamos con el equipo adecuado.

  • Aprenderás a conectar con tu cuerpo para decidir qué comer y cuánto. En base a tus sensaciones internas, y no a toda la información externa que has ido recopilando por tu larga historia de dietas.
  • Tomarás consciencia de tus señales de hambre, saciedad… y podrás responder en base a ellas gracias a la alimentación consciente o mindfulness.
  • Aprenderás que tus emociones son tu guía. Podrás identificarlas, entender por qué aparecen en tu vida y responder en base a ellas.
  • Comprenderás la función de la ansiedad, cuáles son tus necesidades y hambres más profundas. Al mismo tiempo, aprenderás a saciarte, no tan solo con comida.

“A través del comer atentos, puedes transformar el aburrimiento por curiosidad, la inquietud angustiosa en alivio, y la negatividad en gratitud. Al utilizar mindfulness descubrirás que todo, todo, aquello en lo que concentramos toda nuestra atención empezará a abrirse y a revelar mundos cuya existencia nunca hubiéramos imaginado”

Así pues, la Psiconutrición podrá revelarte el mundo del autoconocimiento y el crecimiento personal, y todo, gracias a explorar tu relación con la comida.

Psiconutrición por Psicólogos Valencia

Qué es la psiconutrición

En los últimos años, estamos asistiendo al auge en el uso y divulgación de la psiconutrición, un término que combina la unión o interrelación entre dos disciplinas: la nutrición, por un lado, y la psicología, por otro.

Las emociones que influyen en nuestro comportamiento alimentario como la ansiedad o el estrés, las dificultades psicológicas o comorbilidades que pueden existir a la hora de aplicar y elegir nuestra propia alimentación y las posibilidades que envuelven al tratamiento del sobrepeso y la obesidad son claros ejemplos de esta vinculación entre estos dos ámbitos que define la psiconutrición.

¿En que se basa la psiconutrición?

El término psiconutrición acuña a dos bases fundamentales:

  • Factores relacionados con la nutrición y la alimentación: hábitos dietéticos, patrones de alimentación, tipos de regímenes, tratamientos y terapias nutricionales, etc.
  • Factores psicológicos y emocionales relacionados con procesos de la nutrición: procesos psicológicos y variables implicados en la alimentación y en otros hábitos, existencia de trastornos como la ansiedad o la depresión o trastornos de la conducta alimentaria, aparición de la alimentación emocional, etc…

A su vez, la nutrición y la psicología ejercen una clara influencia en el estilo de vida, y aquí podemos añadir otros elementos que están implicados como: el buen descanso, la prevención del estrés crónico, el mantenimiento de la actividad física y la existencia de patologías médicas.

El abordaje de todos estos factores bajo la visión de unión de la psiconutrición supone mayor garantía de éxito que el tratamiento individualizado e independiente de cada uno de ellos. Este enfoque responde a la visión holística de salud, la cual refleja la importancia de tratar al ser humano como un conjunto de dimensiones tanto físicas, como mentales, emocionales y sociales.

Profesionales capacitados

En la actualidad, la psiconutrición no cuenta con una formación académica especifica de tipo universitario, debidamente reglada y oficializada.

Con esta definición detallada es fácil deducir que, si las bases principales de la psiconutrición se construyen en torno a la psicología y a la nutrición, los únicos profesionales debidamente cualificados para llevar a cabo su correcta aplicación son tanto dietistas-nutricionistas como psicólogos. Es por ello que destacaremos dos posibilidades de la aplicación de la psiconutrición:

  • Un profesional con doble perfil académico y formativo: en posesión de la doble titulación de Nutrición humana y dietética y a su vez de Psicología.
  • Dos profesionales unidos: un profesional de la Nutrición y un profesional de la Psicología que trabajan de forma conjunta.

De un modo u otro, cabe remarcar que el propio concepto de la psiconutrición ya implica de forma intrínseca un trabajo de forma interdisciplinar, ya sea uniendo a profesionales especializados en los dos ámbitos (nutrición y psicología) o bien a otros profesionales relacionados como preparadores físicos, médicos especialistas, etc…psicologos valencia nutrición

Las funciones del psiconutricionista

Algunas de las funciones que ejerce el psicólogo especialista en este ámbito son:

  • Aplicar técnicas motivacionales y reforzadoras de la autoestima, la autoconfianza y la falta de seguridad en cuanto al mantenimiento de unos hábitos saludables.
  • Llevar a cabo estrategias en resolución de conflictos internos y en exposición y afrontamiento del marco que nos rodea: patrones de belleza y de alimentación, estereotipos sociales, estigmatizaciones…
  • Gestionar las emociones ligadas a la alimentación.
  • Reestructurar los pensamientos distorsionados relacionados con creencias erróneas entorno a la alimentación.

Las funciones más destacadas del dietista-nutricionista son:

  • Instaurar el mantenimiento de unos hábitos nutricionales saludables.
  • Abordar las adaptaciones necesarias de la dieta habitual, teniendo en cuenta desde costumbres hasta alergias o intolerancias u otras situaciones clínicas relevantes.
  • Ofrecer opciones de elecciones alimentarias adecuadas a cada persona de forma personalizada, garantizando un buen estado nutricional.
  • Cuidar la función placentera que nos ofrecen los alimentos integrando la nutrición y la gastronomía.

 

Azúcar y su afectación en el Sistema Nervioso

El consumo de azúcar y sus consecuencias en la salud humana

El consumo de azúcar blanca refinado, ya sea en forma directa o bien a través de platos elaborados con éste, en repostería, caramelos, helados, galletitas, tortas, facturas, mermeladas, chocolate, gaseosas y otros tipo de bebidas azucaradas, afectan la salud psico-física de los seres humanos.donuts
En el Libro Sugar Blues, escrito por William Dufty, de Editorial Gea, el autor explica cómo el consumo de azúcar está implicado en un síntoma al que denominó Sugar Blues (enfermedad del azúcar, o síntoma de melancolía y depresión generada por su consumo).

Cómo el azúcar afecta al sistema nervioso

Las enfermedades del sistema nervioso afectan a muchas personas en la actualidad. El consumo de azúcar está íntimamente relacionado con ello. Cuando una persona padece depresión, ataque de pánico o algún tipo de psicosis, puede comprobarse, en general, que su dieta consta de una gran cantidad de azúcar refinado.

Un cambio de alimentación, prescindiendo de alimentos que pueden ser nocivos para la salud, genera cambios en el comportamiento psicológico y muchas veces ayuda en la resolución del conflicto tanto psíquico como físico.AZUCAR-COCA-COLA

La abstinencia de azúcar blanca refinada y el agregado de alimentos que contienen carbohidratos de otra calidad, modifica la química interna, ayudando a mejorar la condición emocional, anímica.

Suele ocurrir que los síntomas de ansiedad o perturbación emocional estén íntimamente relacionados con un desequilibrio de la glucosa en sangre, debido, justamente, al consumo de sacarosa o azúcar refinada.

Cuando se habla de necesidad de azúcar en el torrente sanguíneo se refiere esto a la necesidad de glucosa sanguínea.
La glucosa es un azúcar que se encuentra generalmente con otros azúcares en frutas y verduras. Es un material clave en el metabolismo de todas las plantas y animales. Muchos de nuestros alimentos principales se convierten en glucosa en nuestros cuerpos. La glucosa está siempre presente en nuestro flujo sanguíneo y a menudo se la llama azúcar sanguínea y de ella se alimentan las células del organismo.hqdefault
El azúcar de las frutas se llama fructuosa, el de la malta, se denomina maltosa, el azúcar de la leche se llama lactosa, y el azúcar refinada de caña o de remolacha, se llama sacarosa.
La glucosa ha sido siempre un elemento esencial en la sangre humana.
La dependencia de la sacarosa es algo nuevo en la historia del ser humano. Cuando se dice que es importante el azúcar como componente esencial del cuerpo humano y la importancia que tiene éste como fuente de energía y su metabolización para producir calor, se está hablando de la glucosa, que nuestro propio cuerpo fabrica.

Los médicos y nutricionistas no hablan comúnmente acerca de la alteración emocional que es generada por el descenso de la glucosa en sangre.
Pero hay investigaciones que demuestran cómo el dejar el azúcar blanco y todas sus preparaciones, ayuda en el sentido de equilibrar la condición psicológica de la persona.

Según William Dufty:
“En la antigüedad los médicos árabes y judíos consideraban al azúcar como un agitador cerebral.»
Hoy los especialistas en endocrinología explican como ocurre esto:
El cerebro es el órgano más sensible del cuerpo. La diferencia entre sentirse animado o decaído, consciente o insano, calmo o irritado, inspirado o deprimido depende en gran medida de lo que llevamos a la boca.
Para la máxima eficacia de todo el cuerpo, del cual el cerebro es meramente una parte, la cantidad de glucosa sanguínea debe estar en equilibrio con la cantidad de oxígeno sanguíneo.
Tal como el Dr. E.M. Abrahamson y A.W. Pezet indican en Body, Mind and Sugar: “Cuando el nivel de azúcar en la sangre es relativamente bajo, tiende a desvitalizar las células del cuerpo, especialmente las células cerebrales.»
Esto se trata con una dieta.

¿Qué nos sucede cuando las células de nuestro cuerpo, especialmente de nuestro cerebro están crónicamente desnutridas?
Las células más débiles y más vulnerables son las primeras afectadas. Cuando todo funciona bien, este equilibrio se mantiene con mucha precisión bajo la vigilancia de nuestras glándulas adrenales.
Cuando tomamos azúcar refinada (sacarosa), se convierte rápidamente en glucosa, por lo que escapa en gran medida al proceso químico en nuestro cuerpo.diabetes-azucar

«La sacarosa pasa directamente a los intestinos, donde se convierte en glucosa predigerida. Esa a su vez es absorbida por la sangre, donde el nivel de glucosa ha sido ya establecido en un equilibrio preciso con el oxígeno. De esta forma el nivel de glucosa de la sangre aumenta drásticamente. Se destruye el equilibrio y el cuerpo está en crisis.
El cerebro es el primero en registrarlo. Las hormonas fluyen de las cápsulas adrenales y acaparan todo recurso químico para enfrentarse al azúcar: la insulina de los islotes endocrinos del páncreas trabaja específicamente para retener el nivel de glucosa en la sangre en una función antagónico-complementaria a las hormonas de adrenalina que elevan el nivel de glucosa. Todo esto ocurre a un ritmo de emergencia con resultados predecibles. Demasiado rápidamente se va demasiado lejos. Desciende el nivel de glucosa de la sangre y aparece una segunda crisis como consecuencia de la primera. Los islotes pancreáticos tienen que cerrarse; lo mismo tienen que hacer algunas partes de las cápsulas de adrenalina. Deben producirse otras hormonas de adrenalina para regular el reverso de la dirección química y elevar nuevamente el nivel de glucosa de la sangre.”

“Todo esto se refleja en la forma como nos sentimos. Mientras la glucosa es absorbida por la sangre, nos sentimos animados.»
Sin embargo, a este impulso energético sucede una depresión, cuando la glucosa comienza a bajar, nos sentimos inquietos, cansados, necesitamos hacer un esfuerzo para movernos o incluso pensar, hasta que se eleva de nuevo el nivel de glucosa. Podemos estar irritables, un manojo de nervios, alterados. Si continuamos consumiendo azúcar una nueva crisis empieza antes de terminarse la anterior.diabetes
Tras varios años con días así, el resultado final son glándulas adrenales enfermas. La producción de hormonas en general es baja, las cantidades no se amoldan. La alteración funcional, desequilibrada, se refleja en todo el circuito endocrino. Muy pronto el cerebro puede encontrarse en dificultades para distinguir lo real de lo irreal. Cuando el estrés se interpone en el proceso, nos desmoronamos porque no tenemos ya un sistema endocrino sano para enfrentar cualquier contingencia. Día a día nos encontramos con una falta de eficacia, siempre cansados, nada logramos hacer. Realmente sufrimos de la enfermedad SUGAR BLUES.
Miembros de la profesión médica que han estudiado esta situación notan que “puesto que las células cerebrales dependen totalmente de la tasa de azúcar en la sangre en cada momento para alimentarse, son quizá las más susceptibles de sufrir daños.”

“Hoy los pioneros de la psiquiatría ortomolecular, los doctores A.Holfer, Allan Cott, y A. Cherkin, así como el Dr. Pauling, han confirmado que la demencia mental es un mito y que las perturbaciones emocionales pueden ser meramente el primer síntoma de una evidente incapacidad del sistema humano para sobrellevar el impacto de la dependencia al azúcar
La investigación clínica de niños hiperactivos y psicóticos y de otros con lesiones cerebrales e inhabilidad para aprender, indica: Una familia cuyo historial de diabetes es anormalmente elevado (significando que tanto padres y abuelos no pueden soportar el azúcar), una desusada alta incidencia de baja glucosa sanguínea o hipoglucemia funcional en los mismos niños, indican que sus sistemas no pueden procesar el azúcar; y una dependencia por un alto nivel de azúcar en las dietas de los propios niños que no pueden asimilar.hiperinsulinemia (1)
Los estudios del historial diario de los pacientes diagnosticados como esquizofrénicos, revelan que la dieta por ellos elegida es rica en dulces, azúcar, pasteles, café, bebidas cafeínadas y comidas preparadas con azúcar. Estos alimentos que estimulan la adrenalina deben ser eliminados o severamente restringidos. (Enfoque ortomolecular al tratamiento de la incapacidad del educando) sinopsis del artículo reproducido por el Instituto Hexley, para la investigación Biosocial, Nueva York.
En la década de 1940 el doctor John Tintera volvió a descubrir la importancia vital del sistema endocrino, especialmente las glándulas adrenales en la mentalidad patológica o enfermedad mental.
Tintera publicó varios informes médicos, cruciales en su época. Una y otra vez enfatizaba que la mejora, alivio, o cura dependía del restablecimiento de la función normal del organismo total. Su primera prescripción era la dieta. Estableció una prohibición permanente y tenaz contra el azúcar, en todas sus formas y aspectos.”

El azúcar y otras enfermedades

El azúcar refinado solo proporciona al ser humano, lo que los especialistas en nutrición describen como calorías vacías o desnudas.
Por otro lado el azúcar drena y extrae las preciosas vitaminas y minerales del cuerpo, por las demandas que su digestión, desintoxicación y metabolismo producen sobre el organismo.
Muchas de las enfermedades de la época, tales como cáncer, diabetes, hipotiroidismo, sida, afecciones circulatorias, anemia, remoción de útero, osteoporosis, hipertensión, hipercolesterolemia, artritis reumatoidea, artrosis, reuma y las afecciones propias del sistema nervioso, como esclerosis múltiple, depresión, insomnio, ataque de pánico, tienen que ver con el consumo de azúcar blanco o sacarosa.

El azúcar y la pérdida de minerales, como calcio, fósforo, magnesio, zinc, yodo, hierro.

Si se consume azúcar diariamente, se produce continuamente una condición excesivamente ácida en el organismo y se necesitan cada vez más minerales de lo profundo del cuerpo para tratar de rectificar el desequilibrio. Finalmente, con objeto de proteger la sangre, el organismo extrae tanto calcio de los huesos y dientes qué estos empiezan a cariarse sobreviniendo una debilidad general.

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