Afectación del trastorno antisocial

Cómo afecta el trastorno antisocial de la personalidad en diferentes contextos.

Ya especificado con anterioridad el trastorno antisocial, debemos colocar en tela de juicio como el mismo es capaz de alterar vínculos emocionales, vivenciales y comunicacionales en el hogar, trabajo y sociedad en general, pues dicho trastorno trae consigo consecuencias que no solo afectan a las personas que la padecen sino también a sus allegados.

En varios estudios estadísticos se ha comprobado que el índice de personas que sufren de trastorno antisocial suelen ser en su mayoría del sexo masculino, para especificar aún más la fuente, los estudios fueron realizados en países como Estados Unidos, Noruega y el Reino Unido llevando a cabo entrevistas estructuradas del DSM-II, DSM-III y DSM-IV de acuerdo a la época de aplicación.

Veamos entonces como el trastorno antisocial de la personalidad puede afectar considerablemente el contexto en el que se desenvuelve la persona afectada.

En el entorno familiar: los factores genéticos y el modelamiento social de la familia tiene mucho que ver en el desarrollo del trastorno antisocial, pues se puede inferir que el entorno familiar juega un papel principal en la evolución de cada niño, si este posee una crianza bajo los ideales de agresividad, frustración e ira, lo más probable es que el niño comience a desarrollar los mismos rasgos que observa en su casa.

personalidad antisocial psicologos valencia

En cuanto a las consecuencias que se muestran presentes en el hogar, se puede manifestar:

  • Actitudes violentas hacia los padres
  • El incumplimiento de tareas en el hogar
  • Utilización de malas palabras y agresión verbal
  • Hurto o robo de objetos materiales de los integrantes de la familia
  • Peleas físicas entre los integrantes de la familia
  • Presencia de episodios depresivos y de frustración en padres y hermanos.

Todas estas características son consecuencias del trastorno antisocial dentro del núcleo familiar, lo que conlleva en estados más desarrollados al abandono del hogar, utilización de fármacos, peleas constantes, entre otras.

En el entorno laboral: anteriormente habíamos hablado sobre el incumplimiento de las normas de las personas que sufren de este trastorno, pues solo debemos concretar dicha característica en el trabajo. Por lo general las personas antisociales prefieren obtener dinero y bienes materiales de manera fácil y rápida, lo que puede llevar a cometer delitos como hurto o robo a otras personas, es importante acotar que en otros casos de menor intensidad, las personas antisociales tienden solo a robar a personas que conocen o son allegadas para lograr satisfacer sus propias necesidades, como comprar alcohol, drogas, cigarrillos u otras dependencias que haya desarrollado con el tiempo.

Es por ello que mantenerse en un trabajo honesto con una paga considerable por su esfuerzo, los adentra en el mundo social donde prefieren estar lejos del sistema, para no tener que humillarse para lograr lo que merecen o necesitan, es tal el caso de la persona que no dura más de 3 meses en un puesto de trabajo y termina yéndose del mismo bajo las peores condiciones, como peleas con compañeros de trabajo, insultando a los jefes, rompiendo objetos como pueden ser material de oficina, ordenadores, maquinaria, entre otras cosas.

En el entorno social: aunque las personas antisociales como su nombre lo describe van en contra de las normas aplicadas en la sociedad, se pueden sentir identificados con otros individuos que compartan sus mismos ideales o pensamientos, veamos el caso de las pandillas, grupos urbanos, entre otros, que solo buscan pasar un buen momento para ellos sin importarle lo que puedan hacer sentir a los demás.

conducta antisocial adolescentes

En este apartado es importante acotar que las personas con trastorno antisocial son muy selectivos en cuanto a sus amistades y no suelen ser muy duraderas por el mismo motivo que los aleja de poder interrelacionarse con otros, por lo general se convierten en rivales o simplemente existe uno del grupo que es más sumiso que los demás, permitiendo la humillación del resto.

En el entorno escolar: como es de esperarse en estos casos, el interés por asistir a la escuela y obtener conocimientos académicos no se muestra presente en los antisociales, realmente disfrutan el hecho de mostrar su presencia como personajes fuera de la complacencia escolar, sin embargo su asistencia en las instituciones puede resultarles agradable para someter a otros compañeros de clases a realizar actividades de mal gusto, robarles dinero, golpearlos, entre otras agresiones físicas, psicológicas y verbales.

Diagnóstico del trastorno antisocial de la personalidad

Diagnóstico del TAP o trastorno antisocial de la personalidad.

Anteriormente nos hemos encargado de definir y clasificar las características del trastorno antisocial de la personalidad (TAP), sin embargo muchas personas pueden presentar dichas características por motivos que no se asocian a una enfermedad mental, sino que las mismas estén más relacionadas a la presión social, veamos un ejemplo donde María ha hecho nuevos amigos, estos la convencen de robar algo de una casa para poder estar en el grupo, por el hecho de no perder la oportunidad de pertenecer al nuevo grupo de amigos María entra a la casa y se lleva un collar de perlas que ha conseguido en una habitación.

Quizás el ejemplo anterior parezca sacado de una película, pero la realidad se parece mucho a esta historia de María, pues ella no es diagnosticada con trastorno antisocial, es solo el modelamiento y la aceptación de su nuevo grupo de amigos lo que la motivo a cometer un acto delictivo. Es por ello que los manuales de criterios diagnósticos especifican claramente que dicho trastorno debe ser elaborado por un profesional de la salud mental psicólogo o psiquiatra, con el fin de establecer científicamente instrumentos de medición que atribuyan la conducta antisocial en las personas sometidas a las pruebas.

conducta antisocial adolescentes

La asociación Americana de Psicología (APA) ha colaborado con la elaboración del manual estadístico de los trastornos mentales DSM-IV en donde se especifica los criterios que se deben cumplir para diagnosticar a una persona con trastorno antisocial, a continuamos presentamos dichos criterios.

A.- Es necesario puntualizar un patrón de desprecio y violación de los derechos por los demás que se presentan a partir de los 15 años de edad, como lo indican tres o más de los siguientes criterios.

En este primer aspecto es necesario que el psicólogo diagnostique que los comportamientos antisociales se hagan presentes antes de los 18 años de edad y que cumplan con los criterios que mencionamos a continuación.

1.- fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención

En este primer criterio nos encontramos con conductas que puedan ser sancionados por la ley, entre las más frecuentes se encuentra la violación, destrucción de bienes ajenos, agresión física o verbal, robo, hurto y acoso. En cualquiera de estas conductas es necesario puntualizar que cumple con el criterio número 1 de la sección A.

2.- deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer.

Los antisociales mienten frecuentemente para escapar de los conflictos que puedan tener con la autoridad, los falsos testimonios pueden llevar a actos delictivos.

3.-impulsividad o incapacidad por planificar el futuro.

En este criterio la persona no es capaz de pensar en las consecuencias de sus actos ni planificar una mejora para su futuro próximo, tiende a actuar de manera impulsiva y apresurada según sus propias necesidades.

4.- irritabilidad y agresividad, indicados por peleas repetidas o agresiones.

Sus respuestas tienden a ser causas de frustraciones por no lograr sus cometidos, es por ello que se crean conflictos que terminan en peleas, discusiones y agresiones físicas o verbales.

5.- despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás.

El termino empatía no figura en sus cogniciones, las personas con trastorno antisocial piensan muy poco en las consecuencias que sus actos pueden ocasionar en los demás, muchas veces en sus propios familiares y amigos así como en él mismo.

trastorno de conducta

6.-irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas.

La inconstancia es clara en el trastorno antisocial, hacerse cargo de una responsabilidad que beneficie a otros y a él mismo no es una opción viable, por ende termina desertando y abandonando cualquier responsabilidad que se le atribuya.

7.- falta de remordimientos, tales como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros.

No reconoce el daño que les ha provocado a otros, porque no es capaz de sentir ninguna emoción que lo haga sentir culpable y en defensa es capaz de culpar a otros.

B.- El sujeto tiene al menos 18 años de edad.

Para ser diagnosticado con trastorno antisocial la persona debe ser mayor de edad (18 años) en caso contrario que tenga una edad por debajo de la mencionada será diagnosticado con trastorno disocial de la conducta.

C.- Existen pruebas de un trastorno disocial que comienza ante la edad de 15 años.

Es muy frecuente que los comportamientos mencionados anteriormente se hagan presente apartir de los 15 años de edad, es decir que ha presentado conductas disociales.

D.- El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maniaco.

Todos los comportamientos de agresión y falta de responsabilidad no son consecuencias de otros trastornos mentales como es el caso de la esquizofrenia o episodios de manía o hipomanía.

Al cumplir con la mayoría de estos criterios se puede diagnosticar al paciente con trastorno antisocial de la personalidad, estos criterios son exactos y tienden a ser modificados en actualizaciones posteriores del DSM-IV actualmente elaborado el DSM-V.

A parte del DSM-IV como guía o manual para determinar el trastorno mental en una persona, existe el CIE-10 que es avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y recomendado internacionalmente por la misma, aquí podemos observar otros criterios que se asemejan mucho pero tienden a variar de acuerdo con el evaluador. El CIE-10 contempla las siguientes características para el diagnóstico del trastorno disocial (antisocial).

Se trata de un trastorno de personalidad que, normalmente, llama la atención debido a la gran disparidad entre las normas sociales prevalecientes y su comportamiento; está caracterizado por:

A.- Cruel despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de capacidad de empatía.

B.- Actitud marcada y persistente de irresponsabilidad y despreocupación por las normas, reglas y obligaciones sociales.

C.- Incapacidad para mantener relaciones interpersonales duraderas.

D.- Muy baja tolerancia a la frustración o bajo umbral para descargas de agresividad, dando incluso lugar a un comportamiento violento.

E.- Incapacidad para sentir culpa y aprender de la experiencia, en particular del castigo.

F.- Marcada predisposición a culpar a los demás o a ofrecer racionalizaciones verosímiles del comportamiento conflictivo.

Trastorno de personalidad antisocial

TRASTORNO DE PERSONALIDAD ANTISOCIAL: QUÉ ES, SÍNTOMAS Y CARACTERÍSTICAS.

Es frecuente confundir el termino antisocial y atribuirlo a cualquier persona que no se sienta perteneciente a un contexto social, que sea retraído o que simplemente se aísle de los grupos, en realidad cuando mencionamos estas características no nos estamos refiriendo al trastorno antisocial de la personalidad sino a un rasgo de la personalidad asocial o introversión.

Durante muchos años el término antisocial ha sido utilizado de una manera errónea por el mismo contexto social, actualmente los psicólogos y los manuales de criterios diagnósticos de la personalidad, le han dado una mayor importancia a definir de una mejor manera los diferentes trastornos con sus respectivos síntomas y criterios.

Todo lo que debes saber sobre el trastorno de personalidad antisocial (TAP)

El trastorno antisocial de la personalidad era conocido anteriormente como sociopatía, un término que podría resultar un tanto familiar y es que el mismo era implementado para todas aquellas personas que no compartían una empatía social como la mayoría deberían hacerlo, un claro ejemplo eran los adolescentes anarquistas que se sentían participantes de una pandilla o grupo social, al momento de realizar acto de vandalismo contra las propiedades y normas sociales.

conducta antisocial adolescentes

Ahora que sabemos de donde proviene el termino antisocial, la siguiente pregunta que nos formulamos es ¿Qué son los trastornos de personalidad? Y para ello es necesario que continúes leyendo y así profundizar más en el tema de los trastornos de personalidad y cuáles son las características de las personas con trastorno antisocial.

Qué es el trastorno de la personalidad antisocial.

Antes de comenzar a desglosar las características y la definición completa del trastorno de personalidad antisocial, debemos comprender que es un trastorno de la personalidad y cuáles son sus criterios diagnósticos para determinar si una persona la sufre o no. Para comenzar debemos definir que es la personalidad, y como bien sabemos son todos aquellos rasgos que nos diferencias de otras personas, podríamos mencionar nuestro carácter, emociones, composición fisiológica, inteligencia, temperamento y motivación, ciertamente no existe nadie igual a otro, pero existen normas sociales que somos capaces de respetar para llegar a una convivencia plena y armoniosa entre los seres humanos.

Entonces al determinar que una persona sufre de un trastorno de personalidad, el mismo debe presentar ciertos síntomas que no son comunes y atentan contra la personalidad del individuo o de los demás.

Dentro de los trastornos de personalidad que se incluyen en el manual tenemos:

  • Trastorno Narcisista de la personalidad
  • Trastorno Paranoide de la personalidad
  • Trastorno Esquizoide de la personalidad
  • Trastorno Esquizotipico de la personalidad
  • Trastorno Límite de la personalidad
  • Trastorno Histriónico de la personalidad
  • Trastorno Antisocial de la personalidad

En lo referente al trastorno antisocial de la personalidad, podemos definir el mismo como una alteración de la personalidad que se hace presente en el individuo a partir de los 18 años de edaden donde el mismo es incapaz de sentir remordimiento por las normas, leyes, propiedad o vida ajena. Solo con el fin de complacer sus propias necesidades es capaz de cometer actos delictivos aun sabiendo que representa un mal acto por parte de él.

Es necesario puntualizar que para ser diagnosticado con trastorno antisocial, la persona debe ser mayor de 18 años de edad, pues se han visualizado los mismos síntomas en personas menores a 15 años de edad y en este caso es categorizado dentro de los trastorno de conducta bajo el termino de trastorno disocial y solo puede ser diagnosticado en jóvenes menores de 18 años.

Características de las personas con trastorno antisocial de la personalidad.

Los criterios estadísticos de las características de las personas que sufren de trastorno antisocial de la personalidad se basan en el DSM-IV y el CIE-10, sin embargo, los dos manuales coinciden en diversas características que presentan las personas que sufren de este trastorno de la personalidad, a continuación presentamos las características más importantes:

Irresponsabilidad: tanto en el trastorno de conducta disocial en los niños como en los adultos luego de los 18 años de edad, se presenta la irresponsabilidad ante las normas, tareas en el hogar, a nivel académico y laboral, estas personas tienden a pasar por alto cualquier nivel de responsabilidad que tengan en su vida, inclusive cumplir con una relación amorosa o de amistad, esto conlleva a la siguiente característica.

Personalidad antisocial

Pocas habilidades sociales e interpersonales: aunque parezca obvio en este trastorno las personas con trastorno antisocial no tienen una excelente relación con sus allegados, familiares o parejas, creen que su forma de actuar (antisocial) es la mejor aun sabiendo que pueden actuar y cumplir sus propósitos de una manera diferente (más sociable). Por ejemplo: prefieren robar dinero de la cartera de su madre que simplemente pedirlo, la sensación de culpa o inferioridad ante las normas sociales representan una inconformidad para las personas con este trastorno de la personalidad.

Se niegan rotundamente a cooperar: como ya mencionamos anteriormente, el hecho de comunicarse, dialogar, llegar a acuerdos o simplemente cooperar, es en sí una falta grave para su propia personalidad, prefieren que las cosas se hagan de la manera en que ellos esperan que se realice y de la misma forma esperan que los demás se humillen ante las decisiones tomadas por ellos.

Siempre tienen la razón: uno de los pensamientos distorsionados de mayor frecuencia es el tener razón, esto imposibilita el hecho de poder empatizar con los demás para sentir o comprender los sentimientos ajenos.

Se perciben así mismos como superiores: su percepción personal va mucho más allá de solo verse como una persona llevada por la sociedad y las normas, se muestran reflejados como personas demasiado inteligentes y acorralados por las circunstancias sociales, en términos generales piensan que existen en un mundo de mediocres y personas inferiores a ellos mismos.

Lo que sucede es culpa de otros: juntando todas las características anteriores, las personas antisociales son capaces de culpabilizar al entorno de las cosas que no salen como ellos desean, pues su misma percepción de sí mismos no les permite aceptar que todo gira alrededor de su propia conducta antisocial.

No presentan proyectos a largo plazo: esto se asocia con el hecho de esperar algo a cambio de un buen comportamiento o del cumplimiento de una tarea específica, prefieren lo fácil y rápido, de aquí vienen los actos delictivos como el hurto, robo, violaciones, entre otros.

Sus emociones predominantes son la ira y la frustración: prefieren mostrarse así mismos como malos, enfadados, obstinados y rabiosos, de esta manera tendrán una disposición casi inmediata del entorno para satisfacer sus necesidades, se asocia con el síndrome Bullying por mostrar rasgos abusivos en ciertas ocasiones para lograr su objetivo, el ejemplo claro es cuando observamos en las películas el joven que le quita el almuerzo o el dinero al chico que parece ser más débil.

Son capaces de asimilar su pasado para justificarse: hablar de lo mal que les ha ido en la vida, y las culpas que tienen los demás de su conducta parece ser el mecanismo de defensa más utilizado por individuos antisociales. Culpar a los padres, enemigos, hermanos, policías, autoridades, tiende a ser común en las personas con trastorno antisocial, debido a que el individuo es incapaz de ver que todo es parte de las consecuencias de su propia conducta.

Falta de confianza y venganza recurrente: las personas con trastorno antisocial de la personalidad prefieren mantenerse bajo perfil, esta situación dificulta un poco el abordaje con pedagogos, psicólogos o médicos, ya que el pensamiento recurrente de las personas con este trastorno de la personalidad, es que las personas que están ahí, están para dañarles u obligarlos a hacer algo que no desean hacer.

Consumo de sustancias psicotrópicas: esto puede estar relacionado con lo que hemos mencionado anteriormente de ir en contra de las normas sociales, las personas con trastorno antisocial de la personalidad son capaces de consumir cualquier droga con el fin de sentir que van en contra de un sistema social y que nadie puede decirles que hacer, esto va aunado al hecho de sentirse más dominantes y estar bajo efectos de sustancias estupefacientes.

Entre otras características, el individuo con trastorno antisocial siente miedo por las conductas que puedan tener contra él aquellas personas no tan allegadas como sus familiares y amigos, nos referimos a los adversarios, policías, pandillas, entre otros. Por las conductas que normalmente presentan estas personas tienden a tener muchos enemigos y con el paso del tiempo se verán involucrados en peleas, disturbios y en los peores casos la prisión o la muerte.

Síntomas, diagnóstico y tratamiento del TDAH por psicólogos valencia.

Síntomas del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Los pacientes por TDHA manifiestan muchos síntomas, entre ellos los siguientes:

  • Dificultades motrices, por ejemplo los niños pequeños suelen tener problemas para comer con cubiertos o para aprender a escribir en la escuela
  • Falta de concentración
  • Fácil capacidad de distracción
  • Falta de memoria
  • Reacciones lentas
  • Fuerte impulsividad, ataques de rabia, por ejemplo

Normalmente, los síntomas del TDAH se manifiestan ya tempranamente, por lo general antes de los seis años. En el caso de los lactantes, los síntomas del TDAH se manifiestan en problemas para dormir, intranquilidad y dificultad para ingerir y digerir el alimento. Además, suelen gritar a menudo y estar inquietos y excitados. Algunos lactantes ya muestran retrasos en el crecimiento, que puede manifestarse en un aprendizaje tardío a la hora de caminar o hablar.

Los niños pequeños con TDHA suelen ser hiperactivos e imprevisibles en el trato, es decir, en su comportamiento; le resulta difícil hacer amistades. Algunos tienen fuertes ataques de rabia. En cuanto a la motricidad, suelen estar más atrasados que sus compañeros de edad y a veces tienen más dificultades con cosas como aprender a comer con cubiertos, por ejemplo. En la guardería los síntomas del TDAH suelen empeorar, ya que están sometidos a más estímulos.

En la edad escolar primaria, el trastorno atencional es muy evidente: los niños con TDAH suelen tener menos capacidad de retentiva, muestran legastenia, también con la aritmética, interrumpen la clase, están desequilibrados, son patosos y además agresivos. Como son imprevisibles, los demás niños suelen evitarlos. Los niños con TDAH suelen sufrir mucho con ello y a veces tienen una baja autoestima.

Trastornos TDAH adolescentes psicologos valencia

Cuando comienza la pubertad, se pueden volver obstinados, miedosos, depresivos o agresivos. A esta edad su ya baja autoestima termina frustrándoles. Algunos buscan refugio en el alcohol y otras drogas. También llaman la atención con un comportamiento arriesgado, por ejemplo, conducen tan temerariamente que suelen estar implicados en accidentes de coches.

En edad adulta los problemas ya presentes durante la infancia y juventud continúan. Los adultos con TDAH suelen carecer de certificado escolar y de formación profesional. También tienen problemas a la hora de mantener una relación sentimental durable. Siguen sin saber atenerse a las reglas y son propensos a saltarse las normas de circulación, por ejemplo. Otro síntoma en los adultos es que continúan mostrando problemas de atención y concentración.

Pero las personas con TDAH también tienen muchas características positivas: son muy creativos, inteligentes y están llenos de ideas. Además están siempre dispuestos a entusiasmarse y disponen de un acusado sentido de la justicia.

Diagnóstico del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

El médico o bien el psicólogo puede establecer el diagnóstico del TDAH sobre todo con la historia vital del niño, joven o adulto afectado. Aquí, el facultativo presta atención a determinadas señales, por ejemplo observando lo fácilmente que el niño puede distraerse, lo que indica un problema de concentración y de atención. Otros criterios importantes para el diagnóstico son la hiperactividad y la impulsividad. Sin embargo, el médico solo determinará un diagnóstico de TDAH si los síntomas son muy marcados y si se llevan produciendo durante largo tiempo (al menos seis meses). El testimonio de personas de confianza relevantes, como los padres, es de ayuda para aclararlo.

  • La situación familiar
  • El comportamiento social y de rendimiento
  • Las enfermedades familiares
  • Las complicaciones durante el embarazo, etc.

Las pruebas psicológicas han demostrado ser muy positivas para establecer un diagnóstico de TDAH seguro (por ejemplo, las pruebas de atención y los cuestionarios de cociente intelectual).

Además de la exploración física, el médico realizará otra neurológica para establecer las anomalías del afectado, ya que existen determinadas enfermedades neurológicas y psicológicas con un cuadro clínico similar: así es posible descartar que se trate de un problema de legastenia, epilepsia, manía persecutoria, de medicamentos o drogas, de tics nerviosos, psicosis o autismo.

Tratamiento del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Ningún TDAH (trastorno atencional) debe tratarse igual ni todos requieren un tratamiento. Lo importante es tratar el tema en profundidad con médicos, pediatras y psicólogos y asesorarse sobre la gravedad y el alcance del trastorno. Se comenzará un tratamiento a más tardar cuando el TDAH haya dado paso a trastornos psíquicos y sociales acusados. Tampoco existe un momento exacto para comenzar el tratamiento, ya que depende siempre de los síntomas individuales.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

El objetivo de un tratamiento del TDAH es controlar síntomas tales como el déficit de atención, la hiperactividad e impulsividad del afectado. El tratamiento debe servir para que el paciente pueda integrarse socialmente, terminar su educación conforma a sus inclinaciones y aptitudes, así como construir una autoestima estable, y al contrario, debe servir para evitar que los niños y jóvenes con TDAH fracasen en la escuela o se conviertan en marginados sociales. Sin embargo, para un trastorno del metabolismo del cerebro no hay cura posible.

Existen diversas posibilidades para tratar en TDAH. El tratamiento multimodal del TDAH es el más recomendable. Consiste en una combinación equilibrada e individualizada de la explicación de la enfermedad y de las estrategias para superarla, más un a terapia conductual y un tratamiento con medicamentos. Algunos ejemplos son:

  • Explicar qué es el TDAH y asesorar al paciente, su familia y educadores (profesores).
  • Un entrenamiento para los padres.
  • Una terapia conductual, que le enseñará nuevas estrategias de comportamiento y estructuras, así como la fijación de límites claros.
  • Una psicoterapia, sobre todo en el caso de sintomatías acompañantes como trastornos del miedo, dependencias o depresión.
  • Medicamentos.
  • Adicionalmente, actividades deportivas regulares en grupo (equitación, escalada, judo o similares).

El denominado entrenamiento de combinación ha demostrado ser un tratamiento del TDAH muy prometedor. Consiste en implicar en igual medida al niño afectado, los padres y profesores en las actividades. Así aprenden, sobre todo, a mantener una jornada diaria regular y fiable.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): Tratamiento con medicamentos.

Una parte importante del tratamiento multimodal del TDAH son los medicamentos que recetará el médico en casos graves. Sirven para inhibir la hiperactividad del niño afectado, volviéndole más atento, con lo que también aumenta su motivación para que rinda. Además ayuda a que los niños y jóvenes sepan controlarse a sí mismos más fácilmente. El objetivo del tratamiento con medicamentos del TDAH es evitar la marginación social y posibilitar los demás tratamientos (logopedia o ergoterapia, por ejemplo).

Los psicoestimulantes suelen aplicarse en muchos casos: el metilfenidato y la DL-anfetamina tienen efecto a nivel de las sinapsis, es decir, los extremos nerviosos sobre los que se transmiten las señales al cerebro. Las sustancias amplían ahí la duración del efecto de neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina con lo que restablecen el equilibrio perdido por culpa del TDAH. El 85% de los pacientes por TDAH responden al tratamiento con estos psicoestimulantes.

Como alternativa a este grupo de sustancias, el médico también puede recetar los denominados inhibidores selectivos de recaptación de noradrenalina (IRSN), como la atomoxetina, para tratar un TDAH. Estos excipientes influyen directamente sobre el neurotransmisor noradrenalina: inhiben la recaptación de noradrenalina por parte de las células, de manera que la concentración del neurotransmisor entre los extremos nerviosos (la grieta sináptica) aumenta.

Los posibles efectos secundarios de los estimulantes son, por ejemplo: falta de apetito, trastornos del sueño, ataques de llanto, dolores de cabeza o dolores de estómago. El efecto con metilfenidato es más rápido que con la anfetamina y según sea su forma de administración (las denominadas cápsulas de retardo que van suministrando la sustancia poco a poco) son más efectivas.

Terapia conductual por psicólogos

Un papel importante en el tratamiento del TDAH es la terapia conductual, una parte componente de la psicoterapia. En ella, los afectados por un TDAH aprenden a controlarse mejor a sí mismos y a comportarse “correctamente”.

Además, la terapia conductual le enseña cómo llevar los síntomas en el día a día. La meta es sobrellevar el trastorno atencional en la rutina diaria lo mejor posible y permitir al afectado tener una vida normalizada.

Otra parte fundamental de la terapia conductual pueden ser los procedimientos psicoterapéuticos que sirven para mejorar las habilidades motrices. Por lo general, la terapia conductual se realiza de forma ambulatoria y dura varios meses.

La terapia conductual hace que los pacientes con TDAH lleven mejor esta enfermedad. En la mayoría de los casos sigue siendo necesario aplicar otros tratamientos adicionales.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): Evolución y prevención.

El TDAH puede desarrollarse de forma muy diferente. Las personas con TDAH (trastorno atencional) necesitan un tratamiento y asesoramiento adecuados, consecuentes, regulares y duraderos. De lo contrario, seguirán sufriendo problemas también en edad adulta: en más de la mitad de los niños con TDAH, esta enfermedad se mantiene cuando son adultos.

A veces el tratamiento del TDAH dura unos pocos años, otras, es para toda la vida. El objetivo es que el paciente pueda llevar una vida normal, que sea capaz de tener relaciones sociales adecuadas y una buena formación educacional para alcanzar un buen nivel de calidad en su vida.

El TDAH es una enfermedad frecuente y muy seria que puede provocar trastornos de la personalidad duraderos si no se trata.

Un TDAH condicionado genéticamente (trastorno atencional) no puede prevenirse. Sin embargo, las madres sí pueden evitar determinados factores de riesgo durante el embarazo, que podrían influir en la aparición de la enfermedad. Aquí entrarían sobre todo el tabaco y el alcohol.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) o síndrome por déficit de atención (SDA) es una enfermedad de trastorno atencional especialmente grave. Los médicos también la denominan trastorno hipercinético (THC).

Se acepta generalmente que en la práctica, la prevalencia de este trastorno se sitúa aproximadamente en el 6% (3-10%). Esta prevalencia supondría la existencia en nuestro país de 400.000 niños y adolescentes afectados. Los varones están más afectados que las chicas en una relación de entre 1:2 y 1:6. El trastorno aparece desde la edad lactante hasta la adulta. En España un 4 % de los adultos padecen TDAH. En más de la mitad de los pacientes a los que en edad infantil o pubertad les fue diagnosticado un TDAH, los síntomas permanecen también durante la edad adulta. Sin embargo, con un tratamiento adecuado, los pacientes pueden controlar el síndrome y llevar una vida normal.

Los resultados de investigaciones científicas sugieren que la causa de un TDAH puede estar en un trastorno de la transmisión de la señales al cerebro. Posiblemente, muchos de los casos de TDAH tienen un condicionante genético. El entorno vital en el que los niños afectados por TDAH crecen puede debilitar o fomentar este problema; también el tabaco y el alcohol en el embarazo pueden influir en la aparición de la enfermedad.

Los síntomas característicos del TDAH son una baja concentración y una impulsividad, con o sin hiperactividad evidente, y síntomas acompañantes (excitabilidad aguda, cambios de humor y depresiones, falta de memoria, miedos, etc.). En la mayoría de los casos puede establecerse un diagnóstico con la observación y a través de preguntas al afectado; además, el médico puede obtener información relevante de personas de confianza como los padres, educadores y profesores, así como con pruebas neuropsicológicas y una exploración física.

El tratamiento del TDAH se realiza con métodos de asesoramiento, comportamiento y psicoterapia, y también con medicamentos. A veces el tratamiento dura unos pocos años, otras, es para toda la vida. El objetivo es que el paciente pueda llevar una vida normal, que sea capaz de tener relaciones sociales adecuadas y adquiera una buena formación educacional para alcanzar un buen nivel de calidad en su vida.

TDAH tratamiento por psicologos psicologas valencia

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): Definición.

Las abreviaturas TDAH y SDA se refieren al trastorno por déficit de atención e hiperactividad y al síndrome por déficit de atención que son como los médicos definen un trastorno especialmente grave de la atención. Otras definiciones, en parte ya anticuadas para la enfermedad, con igual cuadro clínico son, entre otras, leve trastorno cerebral en la primera infancia, trastorno hipercinético o síndrome hipercinético (SHC).

TDAH no se refiere únicamente a la edad infantil, también incluye a afectados adultos. Según se exprese la enfermedad, podemos clasificar el TDAH en diferentes tipos: el tipo predominante de impulsos hiperactivos, el tipo predominante de déficit de atención y el tipo combinado.

El TDAH fue documentado por primera vez en 1845 por el neurólogo de Fráncfort el Dr. Heinrich Hoffman en su libro infantil Der Struwwelpeter (Pedro Melenas, uno de los libros de cuentos alemanes más traducidos, cuenta historias en verso cada una protagonizada por un niño con algún vicio o mal comportamiento). Pero no fue hasta el año 1987 cuando esta enfermedad recibió su definición médica definitiva de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Según se recoge actualmente, el TDAH es el resultado de una transmisión errónea de información entre las células nerviosas. Aquí, la dopamina, un neurotransmisor, tiene un importante papel.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): Causas

Las causas exactas del TDAH siguen sin estar aclaradas. Seguramente existen múltiples factores responsables de un trastorno por déficit de la atención e hiperactividad. Actualmente, se considera responsables principales a los siguientes tres desencadenantes de TDAH:

  • Predisposición genética
  • Desencadenante hereditario por complicaciones en el parto y el embarazo
  • Circunstancias psicosociales

Una predisposición genética tiene como efecto un trastorno en la transmisión de las señales nerviosas. Apenas se constata la aparición del neurotransmisor denominado dopamina el cerebro cuando se sufre un TDAH. Esto provoca que el intercambio de información entre las células nerviosas se trastorne e impide que los estímulos puedan tramitarse correctamente. Por eso es por lo que los afectados tienen dificultades a la hora de controlarse.

No es infrecuente encontrar en la misma familia a hermanos, padres o familiares con síndrome de TDAH, aunque sea a nivel diferente. Es posible que existan varios genes responsables de la aparición de la enfermedad.

Los desencadenantes hereditarios, como por ejemplo el tabaco o el consumo de alcohol de la madre durante el embarazo no son las únicas causas originarias del TDAH, más probable es que lo favorezcan, en el caso de que exista una predisposición genética previa. Tampoco los factores psicosociales son los únicos causantes del TDAH. Sí es cierto que el entono vital en el que crecen los niños afectados de TDAH puede potenciar o debilitar la predisposición genética existente. Por ejemplo, se discute si las circunstancias de vida exterior y las experiencias drásticas, como la separación de los padres o una vivencia traumática, pueden favorecer la aparición del TDAH.

Otras posibles causas serían determinados cambios en el metabolismo cerebral del afectado: está comprobado que en este caso las sustancias transmisoras (los neurotransmisores), en especial la dopamina, no tienen un efecto óptimo en el área de los puntos de conexión de las células cerebrales (sinapsis). Con un análisis TEP (tomografía por emisión de positrones), los investigadores han demostrado que estas áreas cerebrales consumen menos glucosa que las de los niños sanos. Asimismo, los investigadores han comprobado que las personas con TDAH tienen menos volumen cerebral, sobre todo el lóbulo frontal es menor.

Todavía no se ha podido determinar científicamente el supuesto de que las alergias alimentarias o intolerancias puedan influir en los síntomas del TDAH o incluso ser su causa originaria.