Trastornos de Personalidad

Descripción de las categorías diagnósticas de los Trastornos de Personalidad.

Trastorno antisocial / psicopático.

Esta categoría incluye tanto el componente de desinhibición e irresponsabilidad, como el de mezquindad, es decir, los rasgos relacionados con la insensibilidad o la falta de remordimiento, la manipulación y la agresión depredadora. Todo ello es muy similar a los actuales factores II y I de la psicopatía. Hay abundantes pruebas de que estos dos factores se diferencian en términos de sus correlatos neurobiológicos, lo que ofrece una base sólida en relación con estos subtipos

El tipo antisocial coincide bastante con los actuales criterios. A su vez, las personas que coinciden con el tipo psicopático son arrogantes y egocéntricas, buscan el poder sobre los demás y los  manipulan o se aprovechan de ellos con el fin de infligir daño o para lograr sus objetivos.

trastorno antisocial

  • Son insensibles y muestran poca empatía con los demás, a menos que éstos sean coincidentes con sus intereses.
  • Muestran desprecio por los derechos, propiedades o seguridad de los demás, y no sienten culpa o remordimientos por el daño que causan.
  • Pueden actuar de manera agresiva o sádica hacia los demás en pos de sus intereses personales y parecen obtener placer o satisfacción al dominar, humillar o degradar a los demás.
  • También tienen encanto superficial y capacidad de agradar cuando conviene a sus propósitos.
  • Demuestran pocos  principios morales convencionales y tienden a negar la responsabilidad de sus actos y a culpar a otros de sus propios fracasos y defectos.

Los dominios y rasgos descriptivos de este trastorno de la personalidad son los siguientes: 1. Antagonismo: Insensibilidad; 2. Antagonismo: Agresión; 3. Antagonismo: Manipulación; 4. Antagonismo: Hostilidad; 5. Antagonismo: Engaño; 6. Antagonismo: Narcisismo; 7. Desinhibición: Irresponsabilidad; 8. Desinhibición: Imprudencia; 9. Desinhibición: Impulsividad.

Trastorno evitativo.

Los pacientes aquejados de este trastorno tienen un sentido negativo de sí mismos, asociado con un profundo sentimiento de insuficiencia e inhibición en el establecimiento de relaciones interpersonales íntimas.  Más concretamente, se sienten ansiosos, inferiores, socialmente ineptos y poco atractivos, por lo que se avergüenzan con facilidad.

  • Son tímidos y reservados tanto en situaciones profesionales como sociales y evitan  éstas, aun deseándolas, por miedo al ridículo o a la humillación, por lo que buscan contextos que no incluyan a otras personas.
  • Están preocupados y son muy sensibles a las críticas o rechazo de los demás, siendo renuentes a revelar información personal por temor a la desaprobación o rechazo.
  • Parecen carecer de habilidades interpersonales, dando como resultado pocas amistades íntimas. Las relaciones profundas se evitan debido a un temor general a la intimidad, incluida la sexual.
  • Los individuos que se asemejan a este tipo tienden a culparse a sí mismos,  se sienten responsables por las cosas malas que suceden y no encuentran disfrute en las actividades de la vida cotidiana.
  • También tienden a ser emocionalmente inhibidos y tienen dificultades para expresar sus deseos o  emociones, tanto positivas como negativas.

transtornos de personalidad

Los rasgos relacionados con este tipo son los siguientes: 1. Emocionalidad negativa: Ansiedad; 2. Emocionalidad negativa: Miedo al abandono; 3. Emocionalidad negativa: Pesimismo; 4. Emocionalidad negativa: Baja autoestima; 5. Emocionalidad negativa: Culpa /Vergüenza; 6. Introversión: Evitación de relaciones íntimas; 7. Introversión: Retirada social; 8. Introversión: Afectividad restringida; 9. Introversión: Anhedonia; 10. Introversión: Aislamiento social; 11. Compulsión: Aversión al riesgo.

Trastorno límite.

Los pacientes con este trastorno tienen un concepto de sí mismo muy frágil, que es fácilmente alterado y fragmentado bajo situaciones de estrés, lo que se traduce en un nivel de identidad pobre y en sentimientos crónicos de vacío. Como resultado de ello, presentan inestabilidad emocional y tienen dificultades para mantener relaciones íntimas duraderas.

  • Estos pacientes  experimentan rápidos cambios de humor, de forma intensa e impredecible, pudiendo mostrarse extremadamente ansiosos o deprimidos. También pueden enojarse o ser hostiles si se sienten incomprendidos o maltratados. Pueden implicarse en agresiones verbales o físicas cuando están enojados.
  • Las reacciones emocionales suelen darse en respuesta a acontecimientos interpersonales negativos que implican pérdida o decepción. Las relaciones se basan en la fantasía, en la necesidad de los demás para la supervivencia y en la dependencia excesiva, así como en un miedo al rechazo o abandono.
  • La dependencia implica tanto el apego inseguro, expresado como dificultad para tolerar la soledad, como la necesidad urgente de contacto con otras personas significativas cuando está estresado, acompañada a veces por un comportamiento sumiso. Al mismo tiempo, la intensa e íntima dependencia de otra persona a menudo conduce a un miedo a la pérdida de la identidad propia. Por lo tanto, las relaciones interpersonales son muy inestables y se alternan entre la dependencia excesiva y la huida.

trastorno limite de la personalidad

  • Los principales rasgos y conductas interpersonales pueden estar asociados con una alteración de la regulación cognitiva. Es decir, las funciones cognitivas pueden deteriorarse en momentos de tensión interpersonal, lo que conduce a un procesamiento de la información escindido o dicotómico, del tipo de blanco o negro. Asimismo pueden experimentar reacciones cuasi-psicóticas, incluyendo la paranoia y la disociación, que pueden progresar a cuadros de psicosis transitoria.
  • Los individuos con este tipo se caracterizan por ser impulsivos, actuando con la emoción del momento, y por implicarse en actividades potencialmente negativas. Los actos deliberados de autolesión (por ejemplo, cortarse o quemarse), la ideación suicida y los  intentos de suicidio ocurren típicamente acompañados de una angustia intensa y de disforia, en particular en el contexto de los sentimientos de abandono, cuando una relación importante se rompe.  Una angustia intensa también puede llevar a otras conductas de riesgo, incluyendo el abuso de drogas, la conducción temeraria, los atracones de comida o la promiscuidad sexual.

Los dominios y rasgos asociados son los siguientes: 1. Emocionalidad negativa: Labilidad emocional; 2. Emocionalidad negativa: Autolesiones; 3. Emocionalidad negativa: Inseguridad de separación; 4. Emocionalidad negativa: Ansiedad; 5. Emocionalidad Negativa: Baja autoestima; 6. Emocionalidad negativa: Depresividad; 7. Antagonismo: Hostilidad; 8. Antagonismo: Agresión; 9. Desinhibición: Impulsividad; 10. Esquizotipia: Propensión a la disociación.

Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad.

Las personas que cuentan con este tipo de trastorno de la personalidad son gobernadas por su necesidad de orden, precisión y perfección.  Las actividades se llevan a cabo de una forma excesivamente metódica. Por ello, tienen preocupaciones intensas por el tiempo transcurrido, la puntualidad, los horarios y las normas. En este sentido son enormemente rígidos y poco espontáneos.

  • Las personas afectadas presentan un desarrollo excesivo del sentido del deber, así como la necesidad de tratar de completar todas las tareas meticulosamente. Esta tendencia puede dar lugar a una parálisis de la conducta por la indecisión y la necesidad de sopesar las alternativas, los pros y los contras, de manera que las tareas importantes frecuentemente no pueden completarse.
  • En su mayor parte las emociones fuertes -tanto positivas (por ejemplo, el amor) como negativas (por ejemplo, la ira)- no se experimentan en forma consciente ni son expresadas.
  • A veces el individuo puede mostrar gran inseguridad, falta de confianza en sí mismo y un malestar emocional en forma de culpa o de vergüenza por las deficiencias y fallos reales o percibidos en su conducta.
  • Tienen un sentido muy estricto de lo que está bien y de lo que está mal.

generica

Los dominios y rasgos asociados a este tipo son los siguientes: 1. Compulsión: Perfeccionismo; 2. Compulsión: Rigidez; 3. Compulsión: Orden; 4. Compulsión: Perseverancia; 5. Emocionalidad negativa: Ansiedad; 6. Emocionalidad negativa: Pesimismo; 7. Emocionalidad negativa: Culpa/Vergüenza; 8. Introversión: Restricción de los afectos; 9. Antagonismo: Negativismo.

Trastorno esquizotípico.

Las personas con este tipo de trastorno de la personalidad se caracterizan por tener déficits sociales y por sentirse incómodas y con una capacidad reducida para las relaciones interpersonales.

  • Al mismo tiempo, se muestran excéntricas en su apariencia (por ejemplo, en la forma de vestir o en la higiene) y en su comportamiento (por ejemplo, en la postura o en la mirada), con distorsiones cognitivas y perceptivas relativas a creencias extrañas (superstición, clarividencia, telepatía, etc.) o a inferencias arbitrarias, como ver mensajes ocultos u otorgar un significado especial a los sucesos comunes.
  • A veces, pueden aparecer síntomas cuasi-psicóticos, como pseudo-alucinaciones, ilusiones sensoriales, ideas sobrevaloradas, ideación paranoide leve o incluso episodios psicóticos transitorios.
  • En las situaciones sociales  se sienten marginados, les resulta difícil sentirse conectados con los otros y desconfían de las motivaciones de los demás, incluidos sus cónyuges, colegas y amigos.
  • Su discurso puede ser vago, circunstancial, metafórico, recargado, pobre o estereotipado.

trastorno de personalidad multiple trastorno de personalidad disociativo

  • Las emociones mostradas son muy limitadas y frecuentemente están inhibidas. Todo ello les hace aparecer alejados e indiferentes a las reacciones de los demás.

Los dominios y rasgos asociados a este tipo son los siguientes: 1. Esquizotipia: Excentricidad; 2. Esquizotipia: Disregulación cognitiva; 3. Esquizotipia: Percepciones inusuales; 4. Esquizotipia: Creencias inusuales; 5. Introversión: Denuncia social; 6. Introversión: Afectividad restringida; 7. Introversión: Evitación de  la intimidad; 8. Emocionalidad negativa: Suspicacia; 9. Emocionalidad negativa: Ansiedad.

Superar una infidelidad

Superar la infidelidad es un proceso complicado.

Superar la infidelidad es un proceso complicado que debe ser tratado para así no producir severos daños en la relación de pareja porque afecta la credibilidad y la confianza, valores que constituyen la base de todo compromiso. A su vez, este problema origina en los individuos sentimientos negativos como la decepción y la ansiedad, que pueden dar lugar a la separación o a problemas más graves como el suicidio a causa de la depresión; por esta razón, la infidelidad se ha convertido en una de las principales causas de divorcio en el mundo y uno de los motivos más frecuentes de visita en consultas psicológicas.

Una vez que ocurre la infidelidad, involuntariamente aparecen sentimientos de ira, venganza, culpa y reclamo entre las partes que conforman la relación, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos, esta situación es la consecuencia de problemas que se arrastran en el transcurso de la relación o vida en pareja. Por ello, mencionaremos las causas principales de la infidelidad:

Causas principales de la infidelidad.

Descuidar a la pareja: como bien sabemos, una relación la conforman dos personas que deberían crecer tanto en conjunto como de forma independiente. En este caso, algunos individuos se centran exclusivamente en evolucionar de forma autónoma, centrando su atención en el progreso laboral o en el crecimiento social. Es aquí donde la pareja pierde el control del tiempo que invierte en sus quehaceres personales y en su relación, dando lugar a un desequilibrio que afecta a ambas personas, a tal punto de producir la sensación de soledad.

pillada infidelidad

Disfunciones fisiológicas: existen problemas físicos que impiden tener una vida sexual adecuada, y por ello en ocasiones, los cónyuges se ven obligados a pasar mucho tiempo sin tener actividad sexual exponiendo evasivas que generan inconformidad, insatisfacción y sensación de rechazo en la pareja. Para mejorar la vida sexual y que estos problemas no repercutan en la relación de pareja la solución es acudir a profesionales cualificados como psicólogos expertos en problemas de pareja, sexólogos y también endocrinos. El sexólogo es el profesional adecuado para tratar y detectar el problema, pero no debemos olvidar la importante labor del endocrinólogo que también puede jugar un papel fundamental en el diagnóstico si el problema sexual tiene origen biológico y está relacionado con disfunciones en las glándulas sexuales.

Mala comunicación: las partes de una relación necesitan comunicarse constantemente para conducir una vida sana llena de comprensión y acuerdos que se establecen mediante el diálogo. Es común que uno de los cónyuges da por sentado que la pareja conoce y sabe qué debe hacer frente a determinada situación. Otro escenario frecuente es cuando los individuos acumulan molestias e inconformidades que no exteriorizan para evitar discusiones. Estas situaciones son muy comunes en la relación, y si no se tratan adecuadamente deterioran la vida sana en pareja, produciendo dejadez y malestar.

Problemas personales: si uno de los individuos de la relación padece problemas psicológicos y no ha llevado a cabo algún tratamiento, o si una de las partes está atravesando por problemas económicos y laborales, es altamente probable que la relación esté afectándose progresivamente, en especial si la pareja no colabora en la solución de los problemas que su cónyuge tiene.

infidelidad

Las causas de la infidelidad son muy parecidas tanto en hombres como en mujeres, sin embargo, eventualmente, los síntomas o las carencias se presentan de forma distinta en ambos, por ejemplo, algunos hombres al principio sienten la necesidad de vivir nuevas experiencias sexuales, mientras que las mujeres comienzan a sentirse afectadas por la mala comunicación que existe entre ambos, también es posible que el hombre viva fuertes períodos de depresión mientras que la mujer se esfuerce en construir una nueva vida, esto también dependerá de los motivos que dieron lugar a la ruptura.

Terapia de pareja para la infidelidad.

Una vez que la infidelidad se descubre, las reacciones varían dependiendo de la personalidad, los valores y la cultura de cada individuo. Este es un tema que debe trabajarse psicológicamente tanto en la terapia individual como en la terapia de pareja.

Por otra parte, es importante aclarar que para perdonar una infidelidad ambas partes deben estar de acuerdo, la persona infiel debe sentirse arrepentido y estar consciente del daño que ocasionó con su conducta. Asimismo, la persona que fue víctima de la infidelidad debe hacer un esfuerzo por fortalecer su autoestima y estar dispuesta a superar el problema con los profesionales correspondientes: psicólogos y sexólogos. En Psicólogos y Sexólogos Valencia somos expertos en los problemas de pareja e infidelidades.

Un error muy común es decidir permanecer en la relación por los hijos o por la dependencia económica. En estos casos, los integrantes de la relación deben meditar y pensar si realmente desean pasar el resto de sus vidas juntos, de lo contrario, este tipo de relaciones nunca terminan bien.

La primera pregunta que hacen los individuos en consulta es si en efecto una infidelidad puede perdonarse, y la respuesta depende del daño que la infidelidad haya ocasionado en la relación, así como las condiciones que acompañan el evento, pero muy a pesar de ello, en la mayoría de los casos es posible recuperar la relación y volver a tener una vida gratificante en pareja, siempre y cuando ambos estén dispuestos a superarlo.

La persona afectada debe buscar a otra que le apoye, algún amigo de confianza o un confidente que le haya mostrado incondicionalidad a lo largo de su vida. Después deberá darse un poco de tiempo para pensar objetivamente en la situación y poder entablar una conversación más equilibrada con la pareja, en otras palabras, cuando la infidelidad es expuesta o descubierta, no es el momento propicio para tomar decisiones que determinen el futuro de la relación.

Si la persona que cometió la infidelidad está decidido/a a salvar su relación, se le recomienda que:

  • Corte bruscamente el contacto con el/la amante, este es el primer paso y el más importante para recuperar la confianza de la pareja.
  • Busque ayuda psicológica, ponga todo su esfuerzo en la terapia de pareja y también vaya a consultar a un sexólogo en el caso de que el origen del problema sea sexual y así iniciar un tratamiento que pueda servir de ayuda.
  • Pase más tiempo con su pareja, permítale el acceso a sus cosas personales momentáneamente y de forma voluntaria (cuentas en las redes sociales, dispositivo móvil), de lo contrario, la persona afectada conservará dudas y el objetivo es erradicar esa desconfianza que se generó a partir de la traición. Esto no quiere decir que la persona afectada deba actuar como un policía, por el contrario, se supone que una vez que se toma la decisión de recuperar la relación, ambos deben esforzarse en mejorar.
  • Después de una infidelidad, la reacción natural es querer guardar silencio y evitar hablar del tema. Y aunque conversar de esta experiencia sea un acto muy duro para los integrantes de la relación, también es una actividad necesaria para recuperar la confianza, así que la persona infiel debe prepararse para entablar una conversación en la que deberá responder preguntas y tendrá que ser lo más honesto posible. Es decir, ambas personas deben aprender a afrontar este problema para poder solucionarlo.psicologos valencia clinica de psicologia pareja valencia
  • Tómese unos días libres con su pareja. Es necesario salir del entorno cotidiano y abandonar el lugar que se asocia con la infidelidad. Organice un viaje y momentáneamente haga a un lado su trabajo y sus preocupaciones, hay que establecer prioridades y es hora de salvar esa relación que se estaba deteriorando. El viaje debe ayudar a pensar con mayor objetividad y será un momento ideal para tomar decisiones. Al mismo tiempo, se recomienda recuperar la pasión porque la monotonía o la apatía son factores que dan lugar a las infidelidades, por tanto, deberá reavivarse la vida sexual y la convivencia en pareja.

Por otra parte, tenemos el tratamiento psicológico, en el que la mayoría de los psicólogos y psicoterapeutas en la terapia de pareja aplican fases para llegar a la reconciliación. La primera fase tiene como objetivo reducir el impacto que la infidelidad tuvo en una de las partes, y es precisamente aquí donde el profesional estructurará el plan del tratamiento. Luego, el psicólogo dará inicio al proceso de perdón, un acto que puede corresponder a una o ambas partes, y es que para llegar a la reconciliación se debe pedir perdón y ser perdonado. Por último, se llega a la reconciliación, donde se establecerán los lineamientos y normas de pareja a cumplir durante la relación, con ellos se fijarán los límites permisivos que no producirán daño, desconfianza o dolor.

Superar la procrastinación

Cómo superar la procrastinación y dejar de evadir los asuntos pendientes.

Seguramente has estado en la situación de encontrarte con varios asuntos que atender, pero pasan las horas, o quizás días, y no los resuelves. Si eres estudiante, es posible que llegues a casa en la tarde y hagas un repaso mental de las tareas que debes culminar, pero primero prefieres descansar un rato o ver tu programa de televisión favorito, jugar algún videojuego y salir con tus amigos. Si eres trabajador, al llegar a la oficina te encuentras con varios informes muy tediosos que completar, pero también tienes otros deberes más fáciles de concretar, por lo que te dedicas mejor a eso. En ambos casos, llega la noche y terminas exclamando: “mañana será otro día” o “mañana sí lo hago”.

Si te sientes identificado con alguno de estos dos casos u otro similar, en los que dejas a un lado las obligaciones con más prioridad por hacer otras tareas de menor relevancia o más sencillas, entonces es muy probable que sufras de procrastinación, la costumbre de postergar las tareas pendientes.

5 consejos para lidiar con la procrastinación

Qué es la procrastinación.

La procrastinación es el mal hábito de postergar los deberes u obligaciones rutinarias, sin ningún tipo de justificación razonable, que a su vez son sustituidas por otras acciones no tan importantes, pero sí quizás más fáciles o entretenidas. Aunque es una situación que podría considerarse normal, porque todos somos propensos a procrastinar de vez en cuando, en el momento en que esto se convierte en algo habitual, pasa a ser un trastorno del comportamiento que afecta en gran medida el desempeño tanto en el ámbito personal, como académico y laboral.

Este trastorno no debe ser confundido como una simple falta de responsabilidad, debido a que en ningún momento se pretende evadir las tareas que se tienen pendientes, sino más bien estas son aplazadas y reemplazadas por otras de mayor interés. Pero, aunque usualmente la procrastinación podría ser comparada con la pereza o flojera, apoyada en la mala costumbre de dejar para mañana lo que debes hacer hoy, también involucra otros aspectos relacionados a conflictos internos más profundos.

peligros de la procastinacion

En este sentido, la procrastinación no involucra solamente el pasar demasiado tiempo en Internet y las redes sociales en lugar de hacer ese trabajo importante que debes terminar pronto, sino que además está asociada a la inacción respecto a actividades de mayor relevancia para el desarrollo personal, como el cuidado de la salud o la resolución de algún conflicto con otros individuos.

En términos de la psicología, la procrastinación obedece a síntomas de ansiedad respecto al asunto pendiente, ya sea porque no es de nuestro agrado o resulta demasiado difícil de realizar, que nos impulsa a evadirlo de alguna manera y postergar su ejecución, y aunque siempre estés consciente de que tienes algo por hacer, dedicarte a otra cosa de mayor agrado te hará sentir más tranquilo y reducir el estrés.

Causas de la procrastinación.

No hay una causa única de la procrastinación. Cada persona es diferente y tiene sus propios motivos para decidir el atraso de sus deberes. Sin embargo, existen ciertos patrones mediante los cuales es posible determinar la causa exacta por la cual tú podrías estar tendiendo a dejar las cosas para hacerlas más tarde, quizás mañana, o posiblemente para la otra semana.

El patrón más común es el de la autoduda, provocada por la falta de confianza en uno mismo en relación al alcance exitoso de ciertas metas. Este sentimiento es producido por la poca seguridad al momento de realizar una determinada actividad que consideras difícil de completar, pero no porque realmente lo sea, sino porque no te sientes capaz de hacerlo con facilidad. Este pensamiento te lleva a pensar que quizás en otro momento sí podrías lograrlo, así que mejor lo postergas y te sientes más tranquilo.

Un ejemplo práctico de la autoduda podría darse en la cocina. Es posible que debas preparar algún plato que nunca has realizado, motivo por el cual lo consideras difícil de hacer. Este pensamiento te lleva a pensar que no te quedará bien, pero aunque tengas la receta y cierta experiencia con otras preparaciones, prefieres cambiar el menú por otra cosa más sencilla, manteniendo en el pensamiento la idea de que en otro momento lo intentarás.

En el plano contrario, se encuentra la procrastinación por autoconfianza, que se presenta cuando cometes el error de sobreestimar tus capacidades y pensar que puedes atrasar las actividades para otro momento, con la firme convicción de que “después podrás hacerlo sin ningún tipo de inconvenientes”.

La procrastinación por autoconfianza se asocia a muchos casos de postergación del cuidado de la salud, y no precisamente por el atraso de una visita regular al médico, sino por la confianza de creer que todavía no es necesario tomar acciones para mantener una vida saludable. Por ejemplo, es posible que no hayas dejado de fumar porque aún no sientes que te hagas algún daño, o que continúes sin una rutina de ejercicios porque te sientes bien físicamente, o atrases el inicio de la dieta porque todavía mantienes un índice de masa corporal aceptable.

procrastinaciones de tareas

En otro contexto, si eres una persona perfeccionista, posiblemente seas un procrastinador habitual debido al constaste temor que usualmente te invade por la angustia de pensar que las tareas o trabajos que debes realizar no alcanzarán el nivel de perfección que esperas, además de que tampoco contarás con la aprobación de los demás, por lo tanto, piensas que en otro momento esto sí será posible, y decides postergarlo.

La baja tolerancia a la tensión es otro causante de la procrastinación. Esta se manifiesta cuando te encuentras bajo los efectos de alguna situación estresante o en alteración emocional por algún motivo, como estudiar para un examen importante u organizar la próxima presentación en el trabajo, razón por la cual terminas evitando la acción y postergándolo para otra ocasión en la que estés más calmado.

En este mismo sentido, la depresión también es un factor determinante en casos de procrastinación. Una persona deprimida tiende a entrar en un estado emocional que no le permite desarrollar la mayoría de las actividades con normalidad. Este estado le hace pensar que debe dejar a un lado toda acción o actividad que no le proporcione cierto grado de satisfacción, aunque sea de manera momentánea, por lo que elude todas aquellas responsabilidades que no le hacen sentirse bien.

Existen muchas otras causas más. Básicamente, todo aquello que te lleve a postergar alguna acción o actividad es un causante de procrastinación, aun cuando no sea por falta de habilidades necesarias para cumplir con un objetivo. De hecho, son muchos los casos de personas que procrastinan por excesiva generación de ideas, es decir, la mente del individuo afectado trabaja tan rápido y de tantas maneras, que tiene cientos de ideas en su cabeza, pero no es capaz de realizar ningún trabajo esperando que una nueva idea surja y sea mejor que la anterior.

Efectos psicológicos de la procrastinación.

En todos los casos de procrastinación los efectos psicológicos suelen ser siempre los mismos. La ansiedad angustia son, en principio, los primeros síntomas manifiestos de tomar esta actitud, que se pueden evidenciar con la decisión misma de dejar postergar ciertas responsabilidades. El problema radica que el atraso de la actividad significa también el atraso de los síntomas, es decir, decides evitar ahora lo que te hace sentir angustiado y preocupado, para tener ese mismo efecto en otro momento.

Esta situación, en la que la ansiedad y angustia reaparecen en el futuro, conduce a la desesperación del individuo al encontrarse nuevamente ante la situación que previamente había retrasado, pero esta vez con menos tiempo para hacerlo. A largo plazo, la desesperación es tan grande que termina siendo el motivo para un nuevo atraso, que resulta en más ansiedad, angustia, estrés y, finalmente, frustración, además de otros síntomas fisiológicos como desórdenes gástricos e insomnio.

La procrastinación además se asocia a otros trastornos mentales como el estrés, la depresión e incluso la fatiga, producto de un constante pensamiento recurrente en todas las cosas que se han dejado a un lado por otras de mayor agrado, pero que al final terminan volviendo para cobrar un nuevo protagonismo.

Cómo superar la procrastinación.

Antes de pretender superar la procrastinación, es necesario reconocer y aceptar que aplazas de manera regular las situaciones que te generan algún malestar psicológico sin razones de suficiente peso para hacerlo. Cuando ya has aceptado este problema, estarás consciente de que solamente tú puedes solucionarlo y que nadie más hará las cosas por ti.

Existen muchas técnicas para superar la procrastinación de manera efectiva. En primera instancia, la más recomendada es la regla de los dos minutos, que es básicamente atender la acción pendiente en dos minutos. Es evidente que no todas las cosas se hacen en ese tiempo, pero piensa que este es quizás el necesario para que comiencen a hacerlas, de hecho, sucede que el motivo por el cual muchas cosas no se concretan es porque nunca fueron iniciadas; una vez que hayas dado los primeros pasos, verás lo sencillo que es continuarlo hasta el final.

Ahora bien, muchos asuntos pendientes quizás no necesiten demasiado tiempo y realmente los dos minutos sean suficientes, como lavar los platos o llevar algunos objetos de un lugar a otro. ¿Por qué postergarlo entonces? Piensa que si realizas aquellas acciones fáciles de concretar de manera rápida, entonces ya después no tendrás que volver a preocuparte de ellas.

Por otra parte, procura evitar todo tipo de distracciones. La dinámica actual de la vida hace que esto no sea tan sencillo de conseguir, debido a que si te encuentras trabajando en tu computadora, siempre te sentirás tentado a hacer otras cosas antes de lo que realmente debes hacer, como por ejemplo revisar las redes sociales. Intenta alejarte de todo lo que pueda distraerte; al principio será complicado, pero una vez que inicies con lo que tienes pendiente y logres concentrarte, podrás olvidarte de todo lo demás.

trucos para evitar la procastinacion

También, es posible que te encuentres en la situación de tener demasiados asuntos pendientes al mismo tiempo. Esto es algo normal, nos pasa a todos y lo peor que puedes hacer es precisamente eso: resolverlo todo junto. Es mejor que hagas las cosas una a una, ponles algún orden de prioridades e intenta salir de las más complejas primero. Sólo así podrás completarlo todo de forma más ordenada y dejarás lo más fácil para el final, por lo que no tendrás ninguna excusa para culminarlas.

En ese mismo sentido, parte de la organización que hagas puede incluir establecer plazos fijos para terminar las tareas pendientes. En vista de que la mayoría de los procrastinadores aseguran que pueden hacer las cosas después, porque aún les sobra tiempo, entonces vale la pena ponerle un límite horario a las tareas y mentalizarse de que después de cumplido, no debe haber más prórroga.

Finalmente, encuentra los momentos del día en que eres más productivo. Cada persona tiene un ritmo de vida particular y es posible que tú seas más activo en horas específicas del día. Evalúa tus propias capacidades y determina en qué momento sientes que puedes hacer mejor las cosas; organiza tu tiempo en función de eso y manos a la obra.

Consejos para no volver a procrastinar.

La procrastinación es un hábito, y como todo hábito, puede regularse. La situación ideal es que nunca caigas en este estado, pero esto es casi imposible: más de una vez procrastinarás sin poder evitarlo.

Pero lo que sí debes evitar es que este comportamiento se convierta en algo compulsivo y la clave está en que procures evitarlo siempre, o que al menos logres salir de ese estado rápidamente. Es esencial que establezcas metas en función de las tareas que tengas pendientes, su dificultad y el tiempo que podría llevarte. Organízate, arma una agenda y ponte a trabajar. Comienza los trabajos que más tiendes a posponer, así tu mente sabe que lo más difícil ya pasó, que es precisamente dar el primer paso.

Un error muy común en muchas personas con tendencia a la procrastinación es aceptar compromisos que no desean asumir. Al verse en esta situación, prefieren postergarlo hasta que no tengan otra alternativa que hacerlo, por lo que entonces es mejor aprender a decir “no” cuando más convenga.

Al final, lo más importante es que seas consciente de que es mejor ir terminando todas tus responsabilidades o asignaciones de forma planificada que acumular muchas tareas que nunca deseas realizar, y que finalmente provocarán el caos y agudizarán el problema. Piensa en el beneficio que traerá a tu vida cada acción que tomes y las satisfacciones por verlas concretadas; nada puede impedirte hacer cualquier cosa, siempre que te lo propongas.

 

 

Tratamiento del trastorno antisocial

Tratamientos del trastorno antisocial de la personalidad (TAP).

Dentro de los tratamientos para mejorar las condiciones del trastorno de personalidad antisocial se encuentran varios, como la psicoterapia individual, intervención familiar, terapias grupales y la medicación, en casos más graves el trabajo multidisciplinario entre los psicólogos y psiquiatras es necesario para disminuir los niveles de agresividad en los pacientes. Veamos en que consiste cada uno de los tratamientos mencionados anteriormente.

Psicoterapia individual: es muy complicado llegar a este punto con el consentimiento del paciente antisocial, pues por su misma condición es incapaz de aceptar que necesita ayuda y mucho menos asistir a la misma, es por ello que este tratamiento individual se da en muchos casos por exigencia de la justicia como condición de libertad en casa o por obligación de los padres, la psicoterapia individual ayuda a la persona a darse cuenta que sus pensamientos no son del todo válidos y que sus conductas son sucesoras de dichos pensamientos, el proceso suele ser extenso, pero todo dependiendo de la confianza y el progreso que tenga el terapeuta con el paciente.

Intervención familiar o terapia familiar: es conocida por tener gran impacto en el individuo, donde todos los integrantes de la familia en conjunto con el psicólogo o terapeuta le hacen demostrar al paciente lo mucho que afectan sus comportamientos a la dinámica familiar, deteriorando la misma y generando impotencia por todos sus familiares, pues expresan emociones y sentimientos que quizás la persona no había tomado en consideración con anterioridad. La efectividad de esta terapia en familia depende de igual forma de los integrantes del núcleo familiar, en muchas situaciones su participación debe ser corregida y asesorada por el psicólogo para no crear mayores daños en las cogniciones del paciente.

conducta antisocial adolescentes

Psicoterapia grupal o terapia de grupos: es una forma de abordaje un tanto parecida a la familiar, solo que en este caso los participantes cumplen con una o más características en común, desde cometer algún delito hasta solamente haber golpeado a alguien, es entonces donde un facilitador (terapeuta) se encargará de dirigir los grupos con el fin de ir mejorando la comunicación y demostrando que se puede dialogar sin necesidad de la agresión o ira.

Medicación o psicofármacos: este tipo de tratamiento se sale de las manos de los psicólogos grupales o individuales, dándole su importancia al gremio médico en trabajar conjuntamente para disminuir los niveles de irritabilidad y frustración en los pacientes con conductas antisociales. Los medicamentos conocidos como antipsicóticos suelen tener un efecto positivo en el control de las emociones mencionadas, sin embargo el abordaje psicológico ayudará al paciente a comprender su comportamiento e ir disminuyendo el consumo del fármaco para evitar la adicción al mismo.

Recomendaciones para convivir con una persona que sufre trastorno antisocial de la personalidad.

Las recomendaciones pueden llegar a ser repetitivas, pero nunca están de más para tener esa ayuda que muchos desean, para así mejorar la calidad de vida tanto de los pacientes como de los familiares y allegados de los mismos, en primer lugar es necesario saber que ante un delito de carácter mayor como asesinato o violación la responsabilidad recae sobre los familiares, amigos y conocedores del suceso, pues sin represión alguna ante estos actos la persona continuará cometiendo los mismos, causando mayor daño en otras personas, así que denunciar el caso y llevar el mismo a un ámbito psiquiátrico puede mejorar la condición del paciente si este considera que tiene una respuesta positiva al tratamiento.

Otras recomendaciones para los familiares, amigos y allegados son:

Información y psicoeducación: los procesos de psicoeducacion parten de la idea que los familiares y amigos tengan el conocimiento sobre el trastorno que está padeciendo la persona y la mejor forma de poder sobrellevar la misma.

Evita las etiquetas: conocer sobre el trastorno inspira más seguridad a la hora de tratar a las personas con estas condiciones, pero etiquetarles y recordar a cada segundo su trastorno puede provocar un efecto contrario, la aceptación siempre será un excelente comienzo.

No ceder ante las demandas: cuando las personas antisociales exigen una razón, actividad o bienes materiales necesitan que les complazca de inmediato, mostrar sumisión y cumplir ante las demandas te colocará a su mandato por mucho tiempo.

trastorno de conducta

Evita las discusiones si las mismas no son importantes: discutir por cualquier cosa puede ser su gancho para generar conflicto y demandar tener la razón, si consideras que la discusión no llegará a ningún lado es mejor dejarlo así.

No permitas que te afecte su situación: sabemos que suena complicado, más si estamos hablando de una persona importante en nuestras vidas, pero deprimirnos, bajar la frecuencia de nuestra autoestima, sentir ansiedad, entre otros síntomas pueden aumentar el riego de tener un retroceso en el paciente antisocial.

No caigas en sus mentiras: es muy probable que las mentiras sean más frecuentes de lo que crees, tampoco te convertirás en un ateo de sus palabras, pero podrás demostrar si lo que dice es cierto o no, así colaborarás en demostrarle que no todo el tiempo tiene razón.

Convivir con una persona que sufre de trastorno antisocial de la personalidad puede ser realmente un reto, hay quienes no aguantan la situación y prefieren desertar, otros que aguantan callados en sufrimiento, la idea es simplemente que busquen ayuda si necesitan de la misma, colaborar con la mejora de la persona que nos importa parte también de la participación que nosotros brindemos para que el progreso se dé de una manera eficaz y sin consecuencias mayores.