La ansiedad en los adolescentes va en aumento: qué está pasando
De acuerdo con el Instituto Nacional de la Salud, cerca de 1 de cada 3 adolescentes entre las edades de 13 y 18 puede tener un trastorno de ansiedad.
El número va en aumento; entre el 2007 y el 2012, los trastornos de ansiedad en los niños y adolescentes aumentó un 20 %.
Estas estadísticas, combinadas con el hecho de que el índice de admisiones a los hospitales de adolescentes que intentan suicidarse también se ha duplicado en la pasada década, nos dejan preguntas alarmantes.
Cualquiera que sea la causa, este aumento de ansiedad es un verdadero problema para nuestra juventud.
La ansiedad crónica puede ocasionar problemas graves de salud mental, depresión, uso de sustancias e incluso suicidio. Puede interferir con la capacidad de enfocarse y de aprender lo que puede conllevar a tener problemas en la escuela, lo cual puede tener un impacto a largo plazo. También puede ocasionar problemas físicos, tales como dolores de cabeza, dolor crónico, problemas digestivos y enfermedades del corazón más adelante.
Los trastornos de ansiedad transcienden a todos los grupos demográficos, periferia, urbano y rural. Afectan a los que asisten a la universidad y a los que no.
¿Qué está causando el aumento de adolescentes con ansiedad severa? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
¿Qué está pasando? Aunque no lo sabemos con seguridad, existe un grupo de factores que puede estar contribuyendo. Además de la genética, la química del cerebro, la personalidad y sucesos de la vida, considere lo siguiente:
- Altas expectativas y presión por alcanzar el éxito. Entre pruebas estandarizadas y logros culturales, los jóvenes de hoy sienten la presión de tener éxito de otras formas que las generaciones previas no tenían.
Una encuesta anual que conduce la «Investigación de la Educación Superior» les pregunta a los matriculados al primer año de universidad si se sienten abrumados con todo lo que tienen que hacer. En el 2016, 41 % de los estudiantes respondieron «sí», comparados con 28 % en el 2000 y 18 % en 1985.
- Un mundo que parece atemorizante y amenazador. Hemos presenciado un aumento de tiroteos en las escuelas, lo que ocasiona simulacros y cierres o confinamientos en las escuelas. Hemos presenciado tiroteos en lugares públicos. Se han presentado ataques terroristas en los Estados Unidos y en todo el mundo que han ocasionado muchas pérdidas de vida. Solo hay que ver o leer las noticias para saber que muchos pueden sentir miedo de estar en lugares públicos en los que antes se sentían seguros.
- Las redes sociales. Los niños y los adolescentes de hoy están conectados constantemente a las redes sociales. No es de sorprenderse que su autoestima y la forma como ven el mundo estén conectadas a lo que se publica (comentarios) en las redes sociales. Es difícil para ellos no comparar su vida y sus conexiones sociales con lo que ven a otros publicar en las redes sociales.
También hay algunos niños que tienen reacciones inesperadas y desproporcionadas al desarrollo normal de experiencias, tales como ir a la escuela, ir a una fiesta, tener una fiesta de pijamas (pernoctar) o irse a un campamento; niños que se preocupan en exceso por actividades del diario vivir. Con frecuencia esto sucede en los años previos a la pubertad.
Siendo así, ¿qué pueden hacer los padres, los profesores y todas las demás personas que se relacionan con los niños y los adolescentes?
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- Tenga en cuenta los síntomas de la ansiedad. Algunas veces los niños pueden decir que están ansiosos, pero otras veces no es tan claro, especialmente cuando ellos mismos no se dan cuenta.Los siguientes son algunos signos:
Miedos y preocupaciones recurrentes sobre partes de las rutinas de todos los días.
Cambios de comportamiento, tal y como la irritabilidad.
Evitar ciertas actividades, la escuela o interacciones sociales.
Baja en las calificaciones o evasión de la escuela.
Problemas para dormir o concentrarse.
Uso de sustancias u otros comportamientos de riesgo.
Quejas de problemas físicos, tales como fatiga, dolores de cabeza o de estómago.
Hable con los niños sobre posibles factores estresantes. Intente ver el mundo de la forma que ellos lo hacen, y ayúdelos a mantener la perspectiva y a encontrar formas de sobrellevar las cosas.
- Esté consciente de las expectativas que usted fija para los niños y adolescentes. Tener altas expectativas puede ayudar a los niños a alcanzar su potencial, pero deben ser realistas. No solo eso, sino recuerde que los niños necesitan tiempo para relajarse, jugar y pasar tiempo con los amigos, todas estas actividades son cruciales para su salud física y mental. Y es importante que todos recordemos que en la vida hay más que logros.
- Hable con los niños sobre su uso de las redes sociales. Ayúdales a que tomen descansos, y ayúdales a que piensen de forma crítica y racional sobre el efecto que tienen las redes sociales en sus vidas. Trate de ver cómo puede conectar con su adolescente sobre el uso apropiado y seguro de los medios de comunicación.
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La ansiedad se puede tratar
De acuerdo con la Asociación Americana de la Ansiedad y Depresión, 80 % de los niños que se les puede diagnosticar un trastorno de ansiedad, no reciben tratamiento, y la ¡ansiedad responde muy bien al tratamiento! Como en el caso de la mayoría de los problemas, entre más pronto se diagnostique, es más fácil de tratar.
Los tratamientos más eficaces para los trastornos de ansiedad son terapia cognitiva conductual (TCC) y medicamentos antidepresivos (inhibidores selectivos de la re captación de serotonina (ISRS)
- La TCC se centra en cambiar lo que el niño piensa de su miedo, aumentando la exposición a estas situaciones que teme, y estrategias de relajación, tales como respiración profunda, relajamiento de músculos y diálogo interno positivo (repetir frases positivas o de reafirmación sobre sí mismo). Terapia de exposición, un tipo de TCC que se enfoca en presentar más oportunidades de enfrentar los objetos o las actividades que provocan temor.
- ISRS (inhibidores selectivos de la re captación de serotonina) – antidepresivos recetados con frecuencia, son el medicamento más común para tratar los trastornos de ansiedad en los niños.
Los estudios han descubierto que una combinación de TCC y de medicamentos por 12 semanas produce una respuesta positiva en 80 % de los niños con trastornos de ansiedad. De hecho, 65 % de esos niños no presentaban o tenían muy pocos síntomas después de 12 semanas de tratamiento. Con la TCC solamente, 60 % tenían respuestas positivas, cerca de 35 % de esos niños sin síntomas de ansiedad o muy pocos. Sin embargo, es importante señalar que los medicamentos ISRS pueden ser administrados de forma segura y pueden ser una parte importante del tratamiento del trastorno de ansiedad de un niño.
Como en el caso de cualquier trastorno mental, todo lo que ayude al bienestar general es una parte importante del tratamiento del trastorno de ansiedad, patrones regulares del sueño, ejercicio, meditación, aplicaciones para relajarse y el yoga pueden servir. Sin embargo, estas medidas no pueden substituir a la TCC o a los medicamentos.
Lo más importante es estar consciente y atento a la salud mental de su hijo, ¡haga preguntas y pida ayuda!
En los últimos años, estamos asistiendo al auge en el uso y divulgación de la psiconutrición, un término que combina la unión o interrelación entre dos disciplinas: la nutrición, por un lado, y la psicología, por otro.
Las emociones que influyen en nuestro comportamiento alimentario como la ansiedad o el estrés, las dificultades psicológicas o comorbilidades que pueden existir a la hora de aplicar y elegir nuestra propia alimentación y las posibilidades que envuelven al tratamiento del sobrepeso y la obesidad son claros ejemplos de esta vinculación entre estos dos ámbitos que define la psiconutrición.
¿En que se basa la psiconutrición?
El término psiconutrición acuña a dos bases fundamentales:
- Factores relacionados con la nutrición y la alimentación: hábitos dietéticos, patrones de alimentación, tipos de regímenes, tratamientos y terapias nutricionales, etc.
- Factores psicológicos y emocionales relacionados con procesos de la nutrición: procesos psicológicos y variables implicados en la alimentación y en otros hábitos, existencia de trastornos como la ansiedad o la depresión o trastornos de la conducta alimentaria, aparición de la alimentación emocional, etc…
A su vez, la nutrición y la psicología ejercen una clara influencia en el estilo de vida, y aquí podemos añadir otros elementos que están implicados como: el buen descanso, la prevención del estrés crónico, el mantenimiento de la actividad física y la existencia de patologías médicas.
El abordaje de todos estos factores bajo la visión de unión de la psiconutrición supone mayor garantía de éxito que el tratamiento individualizado e independiente de cada uno de ellos. Este enfoque responde a la visión holística de salud, la cual refleja la importancia de tratar al ser humano como un conjunto de dimensiones tanto físicas, como mentales, emocionales y sociales.
Profesionales capacitados
En la actualidad, la psiconutrición no cuenta con una formación académica especifica de tipo universitario, debidamente reglada y oficializada.
Con esta definición detallada es fácil deducir que, si las bases principales de la psiconutrición se construyen en torno a la psicología y a la nutrición, los únicos profesionales debidamente cualificados para llevar a cabo su correcta aplicación son tanto dietistas-nutricionistas como psicólogos. Es por ello que destacaremos dos posibilidades de la aplicación de la psiconutrición:
- Un profesional con doble perfil académico y formativo: en posesión de la doble titulación de Nutrición humana y dietética y a su vez de Psicología.
- Dos profesionales unidos: un profesional de la Nutrición y un profesional de la Psicología que trabajan de forma conjunta.
De un modo u otro, cabe remarcar que el propio concepto de la psiconutrición ya implica de forma intrínseca un trabajo de forma interdisciplinar, ya sea uniendo a profesionales especializados en los dos ámbitos (nutrición y psicología) o bien a otros profesionales relacionados como preparadores físicos, médicos especialistas, etc…
Las funciones del psiconutricionista
Algunas de las funciones que ejerce el psicólogo especialista en este ámbito son:
- Aplicar técnicas motivacionales y reforzadoras de la autoestima, la autoconfianza y la falta de seguridad en cuanto al mantenimiento de unos hábitos saludables.
- Llevar a cabo estrategias en resolución de conflictos internos y en exposición y afrontamiento del marco que nos rodea: patrones de belleza y de alimentación, estereotipos sociales, estigmatizaciones…
- Gestionar las emociones ligadas a la alimentación.
- Reestructurar los pensamientos distorsionados relacionados con creencias erróneas entorno a la alimentación.
Las funciones más destacadas del dietista-nutricionista son:
- Instaurar el mantenimiento de unos hábitos nutricionales saludables.
- Abordar las adaptaciones necesarias de la dieta habitual, teniendo en cuenta desde costumbres hasta alergias o intolerancias u otras situaciones clínicas relevantes.
- Ofrecer opciones de elecciones alimentarias adecuadas a cada persona de forma personalizada, garantizando un buen estado nutricional.
- Cuidar la función placentera que nos ofrecen los alimentos integrando la nutrición y la gastronomía.
Trastornos de ansiedad.
Sentir ansiedad de modo ocasional es una parte normal de la vida. Sin embargo, las personas con trastornos de ansiedad con frecuencia tienen preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones diarias. Con frecuencia, en los trastornos de ansiedad se dan episodios repetidos de sentimientos repentinos de ansiedad intensa y miedo o terror que alcanzan un máximo en una cuestión de minutos (ataques de pánico).
Estos sentimientos de ansiedad y pánico interfieren con las actividades diarias, son difíciles de controlar, son desproporcionados en comparación con el peligro real y pueden durar un largo tiempo. Con el propósito de prevenir estos sentimientos, puede suceder que evites ciertos lugares o situaciones. Los síntomas pueden empezar en la infancia o la adolescencia y continuar hasta la edad adulta.
Algunos ejemplos del trastorno de ansiedad son: trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad social (fobia social), fobias específicas y trastorno de ansiedad por separación. Puedes tener más de un trastorno de ansiedad. A veces, la ansiedad surge de una enfermedad que requiere tratamiento.
Cualquiera sea el tipo de ansiedad que padezcas, un tratamiento puede ayudar.
Síntomas de un trastorno de ansiedad
Los signos y síntomas de la ansiedad más comunes incluyen los siguientes:
- Sensación de nerviosismo, agitación o tensión
- Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe
- Aumento del ritmo cardíaco
- Respiración acelerada (hiperventilación)
- Sudoración
- Temblores
- Sensación de debilidad o cansancio
- Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual
- Tener problemas para conciliar el sueño
- Padecer problemas gastrointestinales
- Tener dificultades para controlar las preocupaciones
- Tener la necesidad de evitar las situaciones que generan ansiedad
Existen varios tipos de trastornos de ansiedad:
- La agorafobia es un tipo de trastorno de ansiedad en el que temes a lugares y situaciones que pueden causarte pánico o hacerte sentir atrapado, indefenso o avergonzado y a menudo intentas evitarlos.

- El trastorno de ansiedad debido a una enfermedad incluye síntomas de ansiedad o pánico intensos que son directamente causados por un problema de salud físico.
- El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por una ansiedad y una preocupación persistentes y excesivas por actividades o eventos, incluso asuntos comunes de rutina. La preocupación es desproporcionada con respecto a la situación actual, es difícil de controlar y afecta la forma en que te sientes físicamente. A menudo sucede junto con otros trastornos de ansiedad o con la depresión.
- El trastorno de pánico implica episodios repetidos de sensaciones repentinas de ansiedad y miedo o terror intensos que alcanzan un nivel máximo en minutos (ataques de pánico). Puedes tener sensaciones de una catástrofe inminente, dificultad para respirar, dolor en el pecho o latidos rápidos, fuertes o como aleteos (palpitaciones cardíacas). Estos ataques de pánico pueden provocar que a la persona le preocupe que sucedan de nuevo o que evite situaciones en las que han sucedido.
- El mutismo selectivo es una incapacidad constante que tienen los niños para hablar en ciertas situaciones, como en la escuela, incluso cuando pueden hablar en otras situaciones, como en el hogar con miembros cercanos de la familia. Esto puede afectar el desempeño en la escuela, el trabajo o en la sociedad.
- El trastorno de ansiedad por separación es un trastorno de la niñez que se caracteriza por una ansiedad que es excesiva para el nivel de desarrollo del niño y que se relaciona con la separación de los padres u otras personas que cumplen una función paternal.
- El trastorno de ansiedad social (fobia social) implica altos niveles de ansiedad, miedo o rechazo a situaciones sociales debido a sentimientos de vergüenza, inseguridad y preocupación por ser juzgado o percibido de manera negativa por otras personas.
- Las fobias específicas se caracterizan por una notable ansiedad cuando la persona se ve expuesta a un objeto o situación específicos, y un deseo por evitarlos. En algunas personas, las fobias provocan ataques de pánico.
- El trastorno de ansiedad inducido por sustancias se caracteriza por síntomas de ansiedad o pánico intensos que son el resultado directo del uso indebido de drogas, como tomar medicamentos, estar expuesto a una sustancia tóxica o tener abstinencia a causa de las drogas.
- Otro trastorno de ansiedad específico y no específico es un término para la ansiedad y las fobias que no cumplen con los criterios exactos para algún otro trastorno de ansiedad pero que son lo suficientemente relevantes para ser alarmantes y perturbadores.
Cuándo consultar al psicólogo o médico
Consulta con el psicólogo o tu médico de cabecera en los siguientes casos:
- Sientes que te estás preocupando demasiado y que esto interfiere en tu trabajo, tus relaciones y otros aspectos de tu vida
- Tu miedo, tu preocupación o tu ansiedad te causan malestar y te resulta difícil controlarlos
- Te sientes deprimido, tienes problemas con el consumo de alcohol o drogas, o tienes otros problemas de salud mental junto con ansiedad
- Piensas que tu ansiedad podría estar vinculada a un problema de salud física
- Tienes pensamientos o conductas suicidas (de ser así, procura tratamiento de urgencia inmediatamente)
Es posible que tus preocupaciones no se vayan por sí solas y que empeoren con el paso del tiempo si no procuras ayuda. Visita a un profesional de salud mental o tu médico antes de que tu ansiedad empeore. Es más fácil tratarla si obtienes ayuda pronto. Puedes hacerlo ahora a través de nuestro Whatsapp, verás el icono en tu parte inferior derecha.
Causas de un trastorno de ansiedad
No está del todo claro cuáles son las causas de los trastornos de ansiedad. Ciertas experiencias de vida, como acontecimientos traumáticos, parecen provocar los trastornos de ansiedad en personas que ya son propensas a la ansiedad. Los rasgos heredados también pueden ser un factor.
Causas médicas
Para algunas personas, la ansiedad puede estar relacionada con un problema de salud oculto. En algunos casos, los signos y síntomas de ansiedad son los primeros indicadores de una enfermedad. Si el médico sospecha que la ansiedad que tienes puede tener una causa médica, quizás te indique análisis para buscar los signos del problema.
Algunos ejemplos de problemas médicos que pueden estar relacionados con la ansiedad incluyen los siguientes:
- Enfermedad cardíaca
- Diabetes
- Problemas de tiroides, como el hipertiroidismo
- Trastornos respiratorios, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o el asma
- Uso inadecuado de sustancias o abstinencia
- Abstinencia del alcohol, de medicamentos contra la ansiedad (benzodiazepinas) o de otros medicamentos
- Dolor crónico o síndrome de intestino irritable
- Tumores poco frecuentes que producen hormonas de reacción de “luchar o huir”
En ocasiones, la ansiedad puede ser un efecto secundario de algunos medicamentos.
Es posible que la ansiedad que te aqueja esté causada por una enfermedad oculta en los siguientes casos:
- Si no tienes parientes consanguíneos (como padres o hermanos) que tengan trastornos de ansiedad
- Si no tuviste un trastorno de ansiedad en la infancia
- Si no evitas ciertas cosas o situaciones a causa de la ansiedad
- Si la ansiedad se presenta de forma repentina sin estar relacionada con los eventos de la vida o si no tienes antecedentes de ansiedad
Factores de riesgo
Los siguientes factores pueden incrementar el riesgo de padecer un trastorno de ansiedad:
- Trauma. Los niños que soportaron maltratos o traumas o que presenciaron eventos traumáticos tienen mayor riesgo de manifestar un trastorno de ansiedad en algún momento de sus vidas. Los adultos que atraviesan un evento traumático también pueden manifestar trastornos de ansiedad.
- Estrés debido a una enfermedad. Tener un problema de salud o una enfermedad grave puede causar gran preocupación acerca de cuestiones como el tratamiento y el futuro.
- Acumulación de estrés. Un evento importante o una acumulación de situaciones estresantes más pequeñas de la vida pueden provocar ansiedad excesiva, por ejemplo, la muerte de algún familiar, estrés en el trabajo o preocupaciones continuas por la situación financiera.
- Personalidad. Las personas con determinados tipos de personalidad son más propensas a sufrir trastornos de ansiedad que otras personas.
- Otros trastornos mentales. Las personas que padecen otros trastornos mentales, como depresión, a menudo también padecen un trastorno de ansiedad.
- Tener familiares consanguíneos que padecen un trastorno de ansiedad. Los trastornos de ansiedad pueden ser hereditarios.
- Drogas o alcohol. El consumo o el uso indebido o la abstinencia de drogas o alcohol pueden provocar o empeorar la ansiedad.
Complicaciones
El trastorno de ansiedad no implica solamente estar preocupado. También puede ocasionar, o empeorar, otros trastornos mentales y físicos, como los siguientes:
- Depresión (que a menudo se produce junto con un trastorno de ansiedad) u otros trastornos de salud mental
- Abuso de sustancias
- Problemas para dormir (insomnio)
- Problemas digestivos o intestinales
- Dolor de cabeza y dolor crónico
- Aislamiento social
- Problemas en la escuela o el trabajo
- Mala calidad de vida
- Suicidio
Prevención
No es posible prever con certeza qué causa que una persona presente un trastorno de ansiedad, pero puedes tomar medidas para reducir el impacto de los síntomas si te sientes ansioso:
- Pide ayuda enseguida. La ansiedad, como muchos otros trastornos mentales, puede ser más difícil de tratar si te demoras.
- Mantente activo. Participa en actividades que disfrutes y que te hagan sentir bien contigo mismo. Disfruta la interacción social y tus afectos, que pueden aliviar tus preocupaciones.
- Evita el consumo de alcohol o drogas. El consumo de alcohol y drogas puede provocar ansiedad o empeorarla. Si eres adicto a cualquiera de estas sustancias, la idea de dejar de consumir puede hacerte sentir ansioso. Si no puedes dejar de consumir por tu cuenta, consulta con tu médico o busca un grupo de apoyo para que te ayuden.
Qué hago si mi pareja es un eyaculador precoz.
Si tu pareja es o sufre de eyaculador precoz es muy importante que la apoyes y no le presiones. Asimismo, puedes buscar otras alternativas para reconstruir la sexualidad como pareja.
En ocasiones, se da la circunstancia de que la pareja con la que salimos es eyaculador precoz. Claramente esto supone un problema para la pareja que merece una solución eficaz.
La eyaculación precoz es la secreción, sin control y prematura, que se produce con la mínima estimulación sexual.
La eyaculación precoz no es una enfermedad, sino un problema sexual que afecta a los hombres. Por otro lado, también supone un problema para las parejas, hombres o mujeres, ya que tampoco pueden disfrutar de una relación sexual satisfactoria con su pareja.
A continuación, te brindamos algunos consejos para que puedas abordar el tema con tu pareja de una forma sana.
Apoyar a mi pareja si es eyaculador precoz.
En primer lugar, debes identificar si tu pareja es eyaculador precoz. Si ya ha recibido el diagnóstico, es recomendable que te impliques de manera activa para solucionar el problema sexual. De no ser así, ambos podríais adquirir otras disfunciones sexuales.
Nunca debes asumir una actitud descalificadora, agresiva o humillante hacia el compañero. Lo único que produciría es un aumento de ansiedad en el encuentro. En cambio, el apoyo, el cariño y la paciencia, les hará sentir que trabajan en pareja o equipo como dirían algunxs, y así les resultará más ameno sobrellevar la situación y, poco a poco, superar las dificultades.
Por otro lado, es de suma importancia consultar al psicólogo sexólogo y seguir sus pautas. En este punto, es especialmente importante el apoyo y el acompañamiento que brinde la pareja. Ten en cuenta que la mayoría de hombres que sufren este problema no lo van a expresar abiertamente y les va a costar (más o menos, según sea el caso) decidirse ir a consulta.
La eyaculación precoz es un problema de la pareja.
Por lo general, cuando un hombre acude a la consulta de sexología muy pocas veces es acompañado por su pareja porque piensan que este es un problema solo de él.
A pesar de que lo manifiesta el hombre en la práctica, es importante que la pareja lo acompañe a la consulta del especialista sexólogo clínico. Puede haber áreas de conflictos que generen ansiedad en el hombre y no permitan que tenga un tiempo adecuado para satisfacer el encuentro con su pareja.
Qué se debe evitar si la pareja es un eyaculador precoz.
Exigir
Evita exigir más de lo que te puede dar sexualmente. Esto va a incrementar la ansiedad de la persona. Por otro lado, es cruel reclamar a la pareja por presentar esta condición que ya genera bastante sufrimiento en él. Empatiza y sé paciente. Solo con tranquilidad y tiempo podrá mejorar este problema.
Presionar para que busque soluciones
La mayoría de las mujeres manifiestan que no le reclaman por la condición, sino porque los hombres no hace nada al respecto. No obstante, si realmente lo que quieres es ayudarle, debes dejar que él tome la decisión de asistir a una consulta con un especialista y luego apoyarle en las terapias.
A tener presente si tu pareja sufre de eyaculación precoz.
En caso de tu pareja sufra de eyaculación precoz, su intimidad puede llegar a verse afectada por la angustia, temor y de miedo a fallar. Esto puede ir acompañado por demostraciones de insatisfacción y rechazo, lo cual puede generar conflicto y un espacio de intimidad inadecuado.
Para salir adelante, es recomendable que tengas presente lo siguiente:
- Interiorizar la situación: debes interiorizar que tienes una pareja con eyaculación precoz. Hazte consciente de que, al momento del acto sexual, no podrá satisfacerte con la penetración duradera que necesitas en ese momento.
- Flexibilidad mental: aborda esta condición con una mentalidad amplia y no dejes una idea fija de lo que es buen sexo.
Aparte de esos 3 aspectos primordiales, también puedes llevar a cabo otras medidas eficaces para alcanzar la satisfacción sexual. Para ello, podéis consultar a un sexólogo. en Sexólogos Valencia y la clínica de Sexología y Psicología Pérez Vieco somos especialistas en el tratamiento de la eyaculación precoz.
Reconstruir una sexualidad con la pareja
Una vez aceptada la condición por parte de los dos, lo siguiente es lograr una buena comunicación en la pareja. Asimismo, deberéis establecer vuestras propias pautas.
Ten en cuenta que para minimizar los efectos de la eyaculación precoz, lo importante es tener un intercambio emocional. Para eso, se necesitan varios elementos:
Cariño.
Paciencia.
Amabilidad.
Comprensión.
Actitud honesta.
La ansiedad.
¿Qué es la ansiedad?
La tensión psicológica o estado de alerta forma parte de la condición humana. Constituye un aspecto normal de nuestro estado emocional, y sirve para afrontar y reaccionar ante las situaciones de riesgo o de peligro. Es una reacción natural que emplea nuestro organismo ante lo que percibimos como una amenaza, que puede ser real o imaginaria, y nos permite afrontar las situaciones difíciles. Sin embargo, cuando esa tensión psicológica se manifiesta sin una causa aparente que la suscite, ni la persona está expuesta a ningún peligro, es demasiado intensa, se prolonga en el tiempo, y se extiende a todos los ámbitos de la vida del que la sufre, se vuelve patológica y se convierte en una fuente de sufrimiento que es necesario controlar. En este caso hablamos de ansiedad.

Diagnóstico de la ansiedad
La ansiedad al ser una respuesta o conjunto de respuestas emocionales de carácter displacentero, que engloba aspectos fisiológicos, cognitivos y comportamentales genera síntomas muy diversos. Los más comunes consisten en manifestaciones de: taquicardia, sensación de ahogo, temblores, sensación de pérdida de control o del conocimiento, transpiración, náusea, rigidez o debilidad muscular, insomnio, inquietud motora, dificultad para la comunicación y la relación, pensamientos negativos y obsesivos, sensación de inseguridad, temor anticipatorio…
Psicoterapia de la ansiedad
Con el tratamiento cognitivo-conductual-emocional nos centramos en la detección, evaluación y modificación de los pensamientos negativos que generan la ansiedad para modificarlos.
Y en la reducción de la ansiedad a través del entrenamiento en habilidades sociales, en el manejo del estrés, y en la relajación.
También es muy importante para nosotros determinar si estamos ante tal nivel de ansiedad que, al intervenir además de factores psicológicos también biológicos, y estén paralizando a la persona, considerar que además del tratamiento psicoterapéutico coadyuvaría una adecuada medicación.
Trastornos de la ansiedad: el papel de la psicoterapia en el tratamiento eficaz
Todos sentimos ansiedad y estrés de vez en cuando. Hay situaciones que suelen despertar sentimientos de ansiedad como, por ejemplo, cumplir plazos de entrega ajustados, obligaciones sociales importantes o conducir con mucho tránsito. Esta ansiedad leve puede ayudar a mantenerlo alerta y concentrado para enfrentarse a situaciones amenazadoras o difíciles.
Pero las personas que sienten temor extremo y preocupaciones que perduran pueden estar lidiando con trastornos de ansiedad. La frecuencia e intensidad de este tipo de ansiedad es a menudo debilitante e interfiere con actividades diarias. Sin embargo, con un tratamiento adecuado y eficaz, las personas que tienen trastornos de ansiedad pueden llevar vidas normales.
¿Cuáles son las principales clases de trastornos de ansiedad?
Hay varios tipos principales de trastornos de ansiedad. Cada uno tiene características particulares.
- Las personas con trastornos de ansiedad generalizados tienen miedos o preocupaciones recurrentes como, por ejemplo, la salud o la situación económica, y con frecuencia tienen una sensación constante de que algo malo está por suceder. La causa de estos sentimientos intensos de ansiedad puede ser difícil de identificar. Sin embargo, los temores y preocupaciones son muy reales e impiden muchas veces que las personas se concentren en sus tareas diarias.
- El trastorno de pánico implica sentimientos repentinos, intensos y no provocados de terror y pavor. Por lo general, las personas que tienen este trastorno desarrollan mucho miedo respecto a cuándo y cómo se producirá su próximo ataque de pánico, y en consecuencia a menudo limitan sus actividades.
- Un trastorno relacionado incluye fobias, o miedos intensos, respecto a determinados objetos o situaciones. Las fobias específicas pueden incluir situaciones como encontrarse con determinados animales o volar en avión, mientras que las fobias sociales incluyen miedo con relación a entornos sociales o lugares públicos.
- El trastorno obsesivo-compulsivo se caracteriza por sentimientos o pensamientos persistentes, incontrolables y no deseados (obsesiones) y rutinas o rituales que realizan las personas para tratar de evitar o para liberarse de estos pensamientos (compulsiones). Ejemplos de compulsiones comunes incluyen lavarse las manos o limpiar la casa en exceso por temor a los gérmenes, o verificar algo una y otra vez para detectar errores.
- Algunas personas que tienen graves traumas físicos o emocionales, como por ejemplo, los producidos por un desastre natural o un accidente o delito grave pueden experimentar un trastorno de estrés postraumático. Los pensamientos, sentimientos y patrones de conducta se ven seriamente afectados por recuerdos de estos sucesos, a veces durante meses o incluso años después de la experiencia traumática.
Los síntomas como el temor extremo, falta de aire, taquicardia, insomnio, nauseas, temblores y mareos son comunes en estos trastornos de ansiedad. Aunque pueden producirse en cualquier momento, los trastornos de ansiedad surgen con frecuencia en la adolescencia o en el inicio de la adultez. Hay algunas evidencias de que los trastornos de ansiedad son hereditarios. Aparentemente, los genes, así como las primeras experiencias de aprendizaje en las familias, hacen que algunas personas sean más propensas que otras a padecer estos trastornos.
¿Por qué es importante buscar tratamiento para estos trastornos?
Si no se tratan, los trastornos de ansiedad pueden tener consecuencias graves. Por ejemplo, algunas personas que tienen ataques de pánico recurrentes evitan a toda costa ponerse en situaciones que temen podrían desencadenar un ataque. Esta conducta evasiva puede crear problemas si está en conflicto con requisitos del trabajo, obligaciones familiares u otras actividades básicas de la vida diaria.
Muchas personas que tienen trastornos de ansiedad no tratados son propensas a otros trastornos psicológicos, como depresión, y tienen una mayor tendencia al abuso de alcohol y otras drogas. Sus relaciones con familiares, amigos y compañeros de trabajo pueden volverse muy tirantes y su desempeño laboral puede decaer.