El término sexologia fue acuñado por Elizabeth Osgood Goodrich Willard (Sexology as the Philosophy of Life, 306-8. Chicago: Walsh, 1867.)
Uno de los primeros investigadores de la sexualidad fue Richard von Krafft-Ebing que registró varias desviaciones sexuales en el libro Psychopathia Sexualis y en el que acuñó el término sadismo.
Magnus Hirschfeld fundó el Instituto de Sexología de Berlín en 1919.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, Sigmund Freud desarrolló una teoría de la sexualidad basada en el análisis de sus pacientes. La misma incluía una sucesión de etapas en el desarrollo sexual de la persona, pasando por las fases oral, anal, fálico y genital.
En la década de los años 40, el investigador Alfred Charles Kinsey revolucionó el estudio de la sexualidad humana, recolectando datos de la población estadounidense con la que elabora «Los Informes Kinsey», dos famosos manuales acerca de la sexualidad. «El comportamiento sexual en el hombre» fue publicado en 1948 y «Comportamiento sexual en la mujer» en 1953.
Más adelante, en las décadas del 60 y 70, William Masters (médico ginecólogo) y Virginia Johnson (psicóloga) se dedican a observar y estudiar miles de respuestas sexuales humanas en un marco académico, con las que elaboran su libro «La respuesta sexual humana«. También realizan avances en las aproximaciones terapéuticas a las disfunciones sexuales, tales como la eyaculación precoz, la disfunción eréctil y otras. (más…)
Qué es la Erección
La erección (del latín erectio, acción de erguir o erigir) es el endurecimiento del pene, del clítoris, de los pezones, con agrandamiento y estado firme. Su consecución depende de complejas interacciones psicológicas, neurales, vasculares y endocrinas. El término también se aplica al proceso que lidera este estado. La erección del pene permite al varón el coito y la masturbación.
Cómo se produce la ERECCIÓN
El pene contiene dos cámaras llamadas cuerpos cavernosos, las cuales ocupan el largo del órgano (véase la figura). Un tejido esponjoso llena las cámaras. Los cuerpos cavernosos están rodeados por una membrana, llamada túnica albugínea. El tejido esponjoso contiene músculos lisos, tejidos fibrosos. La albugínea ayuda a atrapar la sangre en los cuerpos cavernosos y con ello sostiene la erección. Cuando los músculos del pene se contraen para parar el flujo de entrada de la sangre y abrir el flujo de salida de los canales, la erección se revierte.
Mientras que los púberes experimentan y exploran sus erecciones privadas, sin causar ningún quebrantamiento social, una erección pública está severamente cuestionada y estigmatizada, aun en sociedades contemporáneas. Posiblemente se lo vincula a un desorden psicológico no deseado por la sociedad. Generalmente, la mayoría de los niños que están entrando a la pubertad son los máximos exponentes a experimentar una erección descontrolada y que les produce intensa turbación. Pero puede ocurrir en cualquier momento de la vida, en el peor momento en público, debido a una reacción involuntaria, posiblemente exacerbada por la ropa interior excesivamente ceñida que cause estimulación por rozamiento. Con el tiempo los niveles hormonales bajan y los adultos y jóvenes dejan de ser tan sensibles a erecciones en momentos socialmente inoportunos, como primeras citas de pareja sin acercamiento sexual, en baños públicos o en cambiadores de clubes masculinos.
Existe una prevención e imposibilitación física directa de la erección masculina, posible por el uso de ropa interior elástica apretada, shorts de compresión de atletas, suspensorios, y vaqueros apretados colocando el pene flácido en una posición descendente en la bolsa. Si ocurriera una erección , el tejido textil ajustado y elástico impide el aumento de la presión sanguínea interna, constriñendo su agrandamiento y alargamiento; así se previene que la erección se haga visible, sin causar daño al pene restringido.
Las causas de la Disfunción Eréctil
Éstas pueden darse de forma individual o bien pueden aparecer combinadas:
Orgánicas: son las de origen anatómico, genitourinario, urológico (lesiones congénitas del pene), endocrino (diabetes), infeccioso, neurológico (lesiones cerebrales, lesiones medulares), vascular (arteriosclerosis) o farmacológicas (por el consumo de sustancias adictivas: alcoholismo, tabaquismo, algunos medicamentos, sustancias adictivas ilegales) (constituyen el 15 por ciento de los casos).
Traumáticas: una fractura de la pelvis, por ejemplo.
Psicológicas: debido a factores afectivos, de desarrollo, interpersonales, de conocimientos, ansiedad, miedo al fracaso, sentimientos de culpa, infidelidad, eyaculación precoz previa, inseguridad emocional, etc.
Mecanismos Responsables de la Erección.
La Disfunción Eréctil se puede presentar por alteración de uno o varios de los tres mecanismos responsables de la erección: bloqueo de las arterias; incapacidad de los vasos sanguíneos dentro del pene para almacenar la sangre, o daño en los nervios del pene o del área pelviana. También pueden ser responsables de una DE otras disfunciones fisiológicas, como bajos niveles de hormona masculina (testosterona).
Las situaciones que más frecuentemente producen Disfunción Eréctil son: enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos y restringen el flujo sanguíneo hacia el pene, como la diabetes, la hipertensión (tensión arterial alta), el exceso de colesterol o las enfermedades cardíacas. Situaciones que interrumpen la conexión entre el sistema nervioso y el pene, como la cirugía de próstata o lesiones traumáticas en la zona. Muchos medicamentos (algunos de ellos empleados para tratar la hipertensión y las depresiones) causan Disfunción Eréctil entre los efectos secundarios no deseados. Depresión nerviosa.
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Términos de Impotencia Sexual y Disfunción Eréctil
El término impotencia posee una raíz latina (impotens, no poder).
Es la incapacidad del varón para obtener o mantener una erección suficiente y realizar un coito satisfactorio.
La DE es una situación muy frecuente; se ha calculado que afecta en mayor o menor grado a la mitad de los hombres entre los 40 y los 70 años. Pero no es un tema que se trate abiertamente, pues forma parte de la vida íntima de los individuos y de las parejas. Mitos y expectativas culturales de la sexualidad masculina han impedido a muchos varones buscar ayuda para un trastorno que puede beneficiarse, en la mayoría de los casos, de un tratamiento relativamente sencillo.
Aunque puede decirse con seguridad que todo hombre experimenta de vez en cuando dificultades para mantener la erección, la disfunción eréctil se define como la incapacidad para mantener una erección suficiente para el coito al menos en el 25 por ciento de los intentos.
Impotencia sexual es el nombre con el que se sigue conociendo a la disfunción eréctil. Ya no se considera el nombre técnicamente correcto, sin embargo. Es la incapacidad constante de mantener la erección suficiente para el coito. Los hombres tensos, con ansiedad y sobreocupados en ocasiones no pueden lograr esa concentración necesaria, lo que genera dificultad para obtener y sostener la erección del pene. Existen otras causas, como los problemas vasculares. También sigue usándose el término latino impotencia erigendi, es decir, la incapacidad para la erección del pene. (más…)
La impotencia sexual masculina o disfunción eréctil es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria. Debe diferenciarse de otros problemas de la esfera sexual como son la falta de deseo, las alteraciones de la eyaculación (eyaculación prematura, eyaculación retrasada, ausencia de eyaculación) o los trastornos del orgasmo. La impotencia o disfunción eréctil es una enfermedad muy frecuente que puede afectar las relaciones de quien la padece con su pareja, con la familia, así como con el entorno laboral y social. Existen una serie de factores de riesgo que pueden favorecer la impotencia o disfunción eréctil: diabetes, hipertensión arterial, consumo de tabaco y alcohol, niveles altos de colesterol, toma de determinados fármacos y depresión.
Causas psicológicas: el pene no tiene ninguna alteración física, pero problemas psicológicos como la ansiedad (provocada con frecuencia por el miedo a no conseguir una erección o a defraudar a la mujer), la depresión, los problemas con la pareja e incluso el estrés pueden afectar al acto sexual. También la preocupación excesiva por los problemas laborales, sociales o familiares implican que no se dedique la atención necesaria al acto sexual. La fatiga, la inapetencia, la falta de ejercicio, el insomnio o un fracaso laboral también desequilibran los reflejos sexuales.
Causas vasculares: son muy habituales. El pene no puede acumular la sangre necesaria para que se dé una erección, generalmente porque no llega en suficiente cantidad. Fumar, sufrir hipertensión arterial, diabetes, algunas enfermedades cardíacas y variaciones en los niveles de colesterol en sangre pueden provocar trastornos vasculares que dificulten la erección.
Causas neurológicas: en estos casos se produce una interrupción en la transferencia de mensajes del cerebro al pene porque existe una lesión en los nervios implicados. Esto ocurre con las lesiones de la médula espinal, la esclerosis múltiple o las intervenciones quirúrgicas en la pelvis.
Causas hormonales: son poco frecuentes. Generalmente se deben a una falta de hormonas sexuales masculinas.
Causas farmacológicas: existen varios medicamentos que tienen como efecto secundario disminuir la capacidad de tener una erección. Entre ellos hay algunos fármacos para tratar la hipertensión, las enfermedades cardíacas y los trastornos psiquiátricos. (más…)