🧠 Disfunciones sexuales: tratamiento, causas y pronóstico con sexólogos en Valencia
En Clínica Pérez Vieco, referentes en psicología clínica y sexología en Valencia, ayudamos a personas y parejas a superar disfunciones sexuales con un enfoque integral, científico y humano.
Nuestros sexólogos y psicólogos clínicos trabajan tanto en consulta presencial en Valencia como en terapia online, con resultados comprobados.
🔍 ¿Qué son las disfunciones sexuales?
Las disfunciones sexuales son alteraciones que afectan el deseo, la excitación, el orgasmo o la respuesta corporal durante las relaciones íntimas.
Pueden tener origen físico, emocional o mixto, y requieren un abordaje profesional para recuperar la confianza y el bienestar.
💬 Tipos más comunes de disfunciones sexuales
En hombres
En mujeres
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Anorgasmia o dificultad para alcanzar el orgasmo
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Vaginismo o dolor durante las relaciones
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Deseo sexual hipoactivo o falta de excitación
Cada una de estas dificultades puede generar ansiedad, culpa o frustración, pero todas tienen tratamiento eficaz con un sexólogo clínico especializado.
💡 Cómo trabajamos en Clínica Pérez Vieco
El equipo de Sergio Pérez, sexólogo y psicólogo clínico en Valencia, aborda cada caso con una mirada integral.
Combinamos técnicas de terapia sexual, reeducación emocional y acompañamiento psicológico para lograr resultados sostenibles y reales.
Durante el proceso terapéutico te ayudamos a:
-
Comprender las causas psicológicas o fisiológicas del problema.
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Mejorar la comunicación con tu pareja.
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Reconectar con tu cuerpo y tus sensaciones.
-
Recuperar la confianza, el deseo y el placer.
🌍 Terapia online: la solución para quienes no pueden acudir a consulta
Nuestra terapia sexual y psicológica online permite seguir el tratamiento desde cualquier lugar, con total confidencialidad y la misma eficacia que en consulta presencial.
A través de videollamadas seguras, nuestros psicólogos y sexólogos en Valencia ofrecen acompañamiento cercano, práctico y adaptado a tu ritmo.
🔮 Pronóstico: resultados reales y sostenibles
El pronóstico de las disfunciones sexuales tratadas por profesionales es muy favorable.
Con la implicación adecuada, entre 6 y 12 sesiones suelen bastar para lograr mejoras significativas.
La clave está en acudir a tiempo a un sexólogo clínico y trabajar la causa emocional además del síntoma físico.
❤️ Recuperar tu bienestar sexual y emocional
En Clínica Pérez Vieco creemos que la sexualidad es una parte esencial de la salud mental y la felicidad.
Si estás atravesando dificultades en tu vida íntima, o simplemente deseas mejorar tu relación con el deseo, el placer y la pareja, te ayudamos a lograrlo.
👉 Reserva tu primera sesión presencial u online con nuestros sexólogos y psicólogos en Valencia.
Porque tu bienestar sexual también es salud.
El rol del psicólogo especialista en Sexología.
La información sobre la sexualidad es un aspecto imprescindible en la maduración del ser humano. Dicho conocimiento permite disfrutar de las relaciones íntimas con naturalidad y dejar atrás posibles mitos que despiertan ansiedad y retroalimentan la inseguridad. Recordaremos pues, la relación que existe entre el bienestar psicológico y la Sexología…
¿Qué es la psicología?
La palabra psicología proviene de dos voces griegas:
PSIQUÉ = alma
LOGÍA = el estudio de
La Psicología (con «P» mayúscula) es la ciencia que estudia la mente y la conducta en personas o animales. Así mismo, la Real Academia Española también define esta palabra como «la parte de la filosofía que trata del alma, sus facultades y operaciones», « la manera de sentir de un individuo o de una colectividad», y como «la capacidad para conocer el carácter de las personas y comprender las causas de su comportamiento».
La Psicología (con «P» mayúscula) es la ciencia que estudia la mente y la conducta en personas o animales. Así mismo, la Real Academia Española también define esta palabra como «la parte de la filosofía que trata del alma, sus facultades y operaciones», « la manera de sentir de un individuo o de una colectividad», y como «la capacidad para conocer el carácter de las personas y comprender las causas de su comportamiento».
¿Qué es la Sexología?
La Sexología es la ciencia que estudia la sexualidad del ser humano, el comportamiento sexual y sus diferentes manifestaciones desde el punto de vista psicológico y fisiológico. El conocimiento de esta área nos permite comprender las necesidades de cada persona con el fin de velar por su salud sexual a través de detectar pensamientos, emociones y conductas disfuncionales y proponer vías de solución.
¿Qué entendemos por salud sexual?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud sexual como “un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia”.

¿Cómo se combinan la Psicología y la Sexología?
Tal y como decíamos la Psicología es la ciencia que estudia la mente y la conducta; la Sexología es la ciencia que estudia concretamente la conducta sexual. Ambas fijan especial atención en la detección de aquellos aspectos que interfieren en la funcionalidad del individuo.
Si leemos la definición de sexualidad realizada por la OMS veremos que alude a una dimensión fundamental de la persona:
“La sexualidad es un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales” (OMS, 2006)
Así pues, la sexualidad es un pilar del ser humano, es un elemento básico de su bienestar emocional. En pleno siglo XXI la educación sexual sigue siendo, para muchos, una asignatura pendiente. El miedo y el desconocimiento afectan a nuestro comportamiento sexual, limitándolo y favoreciendo la aparición de disfunciones como las que hoy hemos citado.
Las dudas y los problemas sexuales no resueltos provocan malestar y pueden convertirse en un grave problema a nivel relacional, llegando a afectar distintos contextos vitales. Por este motivo, ante su aparición, es imprescindible consultar a un profesional psicólogo o psicóloga especialista en sexología, a saber, un Sexólogo o Sexóloga.
Historia de la sexología científica
El antecedente más claro de la sexología científica fue S. Freud (1856-1939) quien postuló la primera teoría sobre el desarrollo sexual progresivo del niño con el que pretendía explicar la personalidad normal y anormal, asignando a la sexualidad un papel determinante de otras conductas del ser humano, y valoró el deseo sexual, consciente o inconsciente, como condicionante de la salud individual y de las patologías que esta podría generarle.
Igualmente, H. Ellis (1859-1939) se enfrentó a su época afirmando que la masturbación era una conducta habitual y lógica en el individuo, que la homosexualidad era una cuestión de grado, que la ausencia del deseo sexual en la mujer decente era un mito y que muchos problemas sexuales tenían un componente psicológico.
De hecho, la investigación de la sexualidad no comienza hasta mediados del siglo pasado. A. Kinsey (1894-1956) y los sucesores del instituto que lleva su nombre analizaron mediante entrevistas los diferentes comportamientos sexuales en los que observaron las diferencias entre el comportamiento socialmente deseado y exigido con el comportamiento real. W.H. Master y V.E. Johnson (1966) valoraron en el laboratorio y con diferente instrumental la fisiología y clínica sexuales y diseñaron tratamientos novedosos en los problemas sexuales que actualmente siguen en vigor.
Otros informes de entrevistas relevantes fueron los de Hite (1976) donde se resumen las conductas y actitudes sexuales. En España una encuesta sobre el comportamiento y actitudes sexuales de los españoles fue realizada en 1988 por C.A. Malo y colaboradores donde se recogen diversas conductas sexuales de los españoles. F. López publicó en 1995 las conclusiones de otro estudio sobre las conductas sexuales españolas indicando la alta prevalencia de abusos sexuales en menores.
Campos de actuación del psicólogo en sexología
La Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó la atención en 1974 sobre la falta de formación sobre sexualidad de personas capaces de ejecutar los programas educativos donde se pretendía dar información, proponer tratamientos y formar docentes para la asistencia materno-infantil, centros de planificación familiar, de salud mental y comunitaria.
De ahí se desprende la necesaria especialización como asesor en educación sexual, experto en terapia sexual y en investigación.
Salud sexual
La salud sexual hace referencia a la experiencia como proceso continuo de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad. La salud sexual se observa en las expresiones libres y responsables que propician un bienestar armónico personal y social, enriqueciendo la vida individual y social; no se trata sólo de la ausencia de disfunción, enfermedad o discapacidad.
La OMS define la salud sexual o la sexualidad sana como «la aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, amoldándose a criterios de ética social y personal. La ausencia de temores, de sentimientos de vergüenza, culpabilidad, de creencias infundadas y de otros factores psicológicos que inhiban la reactividad sexual o perturben las relaciones sexuales. Y la ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades y deficiencias que entorpezcan la actividad sexual y reproductiva».
El psicólogo como asesor en educación sexual (orientador o educador)
Los avances en el conocimiento de los distintos aspectos de la sexualidad, el surgimiento de la pandemia de VIH y del mejor conocimiento de otras enfermedades de transmisión sexual, el reconocimiento del placer sexual como hecho social, la salud reproductiva, el intento de evitar la violencia de género, el reconocimiento de las derechos sexuales como humanos, el respeto a las minorías y el desarrollo de medicamentos eficaces para problemas sexuales hace necesaria una buena educación sexual.
Dicha educación sexual intenta estar abierta a los sectores de población (escuela, facultades, minorías con discapacidades, grupos especiales de la población, minorías étnicas, profesionales de la salud…) y está encaminada a:
- Promover un comportamiento sexual responsable mediante la ejecución de programas de educación a la población mediante el uso de diversos medios para prevenir la explotación, acoso, manipulación y discriminación sexual.
- Eliminar el temor, prejuicio, discriminación y odio relacionado con la sexualidad y las minorías sexuales donde se conocería y respetarían las identidades sexuales masculina y femenina, y las diferentes conductas sexuales y orientaciones sexuales (homosexualidad, bisexualidad, heterosexualidad).
- Eliminar la violencia de género en las que se reconocerían la violencia sexual en diversas formas y las diferentes formas de prevención de las mismas.
- Integrar programas de salud sexual dentro de la salud pública mediante evaluaciones generales y protocolos de intervención.
El psicólogo como terapeuta sexual
Las respuestas sexuales fallan muchas veces por razones emocionales. La conducta sexual, las fantasías… siempre tienen un impacto individual en la persona. Puede sentirse satisfecha y relajada o, quizá la ignorancia, la culpabilidad, los deseos ocultos, producen una ansiedad que entorpece la respuesta sexual. De hecho, gran parte de las disfunciones sexuales tienen causas psíquicas y la mayoría pueden tratarse con éxito. De ahí la importancia que tiene la terapia sexual llevada a cabo por el psicólogo especialista en sexología.

Fue Wolpe (1958) el que afirmó que la mayor parte de los problemas sexuales derivan de unas actitudes negativas del sujeto ante la actividad sexual, lo que produce una ansiedad condicionada ante la actividad sexual que inhibe la respuesta sexual del individuo. La resolución de estos problemas pasaría, por tanto, por una corrección de las actitudes erróneas del sujeto y por algún tipo de terapia educativa o conductual dirigida a eliminar los mitos y prejuicios así como disminuir la ansiedad.
Los problemas de salud sexual provienen de situaciones (personales, de la relación de pareja o sociales) que deberían identificarse y darle un tratamiento adecuado. Actualmente se recomienda un enfoque donde se dé relevancia a los síntomas o síndromes clínicos que alteran la salud sexual del individuo o de la relación de éste con su pareja. Los problemas sexuales pueden tener diferentes causas (orgánicas, psicológicas y sociales) y es donde el terapeuta sexual tiene que descartar y valorar las diferentes incidencias.
El terapeuta sexual ha de realizar inicialmente una evaluación de la conducta sexual, la historia del problema y al final valorar un diagnóstico con un posible tratamiento. Muchas veces superar el sufrimiento en secreto de la persona que presenta o cree presentar un problema sexual es el inicio de la solución. El terapeuta sexual descarta inicialmente si el problema sexual planteado tiene una causa médica y si sospecha que pudiera ser así lo derivará al especialita médico pertinente (urólogo, ginecólogo, andrólogo…). Si se descarta una patología orgánica se continúa la terapia sexual y se intentará modificar un problema de comportamiento.
Un problema sexual existe cuando un individuo realiza una actividad sexual que le hace sentirse infeliz o coartado en su libertad o si la misma representa alguna molestia o algún peligro para sí mismo o para las demás personas de su entorno o grupo social de referencia, pudiendo estar esta anormalidad relacionada causalmente tanto con alteraciones orgánicas, como con anomalías o trastornos funcionales o psicológicos.
Los principales problemas de salud sexual se pueden englobar en:
- Alteraciones del funcionamiento sexual (disfunciones sexuales): deseo sexual hipoactivo, aversión sexual, disfunción orgásmica, dispareunia o dolores sexuales. En la mujer estarían la disfunción de la excitación sexual, vaginismo y en el hombre la disfunción eréctil y la eyaculación precoz. Se engloban la mayoría de los problemas sexuales y se sitúan en las diferentes fases de la conducta sexual (deseo, excitación u orgasmo).
- Trastornos del vínculo afectivo (parafilias): exhibicionismo, fetichismo, frotteurismo, pedofilia, masoquismo y sadismo sexual, travestismo fetichista y el voyerismo. Son conductas menos frecuentes en la población.
- Comportamiento sexual compulsivo: búsqueda de parejas múltiples, fijaciones, aventuras amorosas y comportamiento compulsivo en la relación. Conflictos de identidad de género: disforias en la niñez, adolescencia o la edad adulta e intersexualismo.
- Relacionados con la violencia y victimización: abuso, acoso y violación sexual, fobias sexuales y otras conductas de riesgo. Son conductas que se realizan o sufren mediante una actividad sexual con otra persona sin su consentimiento.
El psicólogo como investigador en sexología
La investigación es necesaria para aumentar la comprensión del sexo, la sexualidad, la salud sexual y el comportamiento sexual, así como para evaluar la eficacia de estrategias de prevención, programas, cursos y tratamientos. Así las principales vías de investigación irían encaminadas a:
- Promover la investigación sobre la salud sexual de personas y grupos de población. La evaluación iría encaminada a recopilar datos para tomar decisiones y valorar la eficacia de programas de educación sexual.
- Promover la sexología como una disciplina de investigación y con relación a otras disciplinas (medicina, enfermería, sociología, antropología, epidemiología). Se pretende crear una mejora en los conocimientos y una percepción renovada de las cuestiones complejas de la sexualidad y de la salud sexual.
- Difundir los conocimientos científicos para crear una base a nuevas experiencias de calidad para el futuro.
Actuación del psicólogo en terapia sexual.
¿Cuál es el futuro de la profesión del psicólogo en el campo de la sexología?
El futuro estará condicionado por tres elementos que harán más serio y profesional el trabajo del psicólogo especialista en sexología. En primer lugar, se necesitará una sólida formación en la conducta sexual humana que dé respuestas a las diferencias conductuales, emocionales y su integración en la relación personal o de pareja. Igualmente, tendrá que adaptarse a trabajar en equipo con otros especialistas médicos y educativos (ginecólogos, urólogos, andrólogos, neurólogos, pedagogos, profesores…) y conocer los avances que cada día son más importantes en este campo. Y en tercer lugar, dominar los diferentes planteamientos de abordaje terapéutico con una especialización específica en la intervención de pareja para poder adaptarse a los cambios sociales y culturales que conlleva las específicas relaciones afectivas y sexuales.
¿Cómo se puede valorar la formación en las universidades españolas de esta materia? ¿Se encuentra un licenciado suficientemente preparado para abordar el tema sexual en los campos teórico y práctico?
La sexología es una ciencia joven cuando se hace referencia a los estudios o formación de profesionales. Lamentablemente no existe unos estudios específicos de sexología en el ámbito universitario sino que más bien se encuadra en algunos créditos de sexología en diferentes universidades españolas y estudios de postgrado de algunas universidades y centros e instituciones privadas con y sin relaciones con instituciones públicas o universidades abiertos para diversos especialistas.
En líneas generales, el psicólogo recién licenciado no tiene un corpus suficientemente sólido en los campos teórico o práctico para poder diseñar, desarrollar o valorar programas educativos, enfrentarse a una relación terapéutica eficaz y de investigación para desarrollar su labor.
Parece que el futuro vendrá dado por la asunción de los estudios de sexología como de pre y postgrado, máster o de doctorado de las diferentes universidades españolas.
¿Qué conocimientos, además de los propios de la licenciatura de Psicología se debe incorporar al psicólogo en el ámbito de la sexología a su currículo?
Ya en 1975 la OMS definió tres criterios generales que deben presidir la «instrucción y adiestramiento en cuestiones de sexualidad humana: trabajo con las actitudes, preparación teórica y capacidad práctica». La consideración de los perfiles de entrada (titulación mínima exigida para iniciar la formación) sería suficiente para un licenciado en psicología y la especialización de otros cursos de formación específica requeriría un esfuerzo añadido.
Es muy importante que los estudios de sexología tengan un aval universitario para garantizar los mínimos aspectos de ciencia, continuidad en los programas y desarrollo de programas de investigación.
Si se espera trabajar como terapeuta sexual sólo podrían incluirse a psicólogos y a médicos. Si fuera el campo de intervención el de la educación podrían englobarse en los planes de formación a pedagogos, psicopedagogos, profesores, personal de enfermería… con una especialización menos técnica.
La parcela de la sexología ha sido históricamente susceptible de intrusismo por parte de diversos profesionales con o sin formación universitaria o de postgrado, por lo que es conveniente que los profesionales que sí estén cualificados especifiquen ser Psicólogo especialista en Sexología (Educador u Orientador Sexual,Terapeuta Sexual y/o Sexólogo Clínico).
¿Cuál son los principales problemas con el que se encuentra el psicólogo para el desarrollo profesional de la sexología?
El primero, como hemos ya comentado es la falta de una preparación específica durante los estudios de licenciatura. Igualmente es un hándicap la falta de una formación postgrado reglada y sistematizada avalada universitariamente y con suficientes prácticas en centros asociados reconocidos. Lo mismo ocurre con las diferentes publicaciones donde se dan diversas tendencias, muchas de ellas pseudocientíficas o al margen de la ciencia.
¿Qué consejo se le podría dar al psicólogo que quisiera formarse y desarrollar su labor en el campo de la sexología?
Inicialmente buscar un centro de formación avalado universitariamente con profesionales probadamente contrastados, donde se puedan desarrollar prácticas supervisadas por especialistas. Más adelante, tener y saber transmitir unos conceptos claros sobre la función sexual normal, poder asesorar básicamente sobre la forma de superar «mitos sexuales» e ideas erróneas sobre las relaciones sexuales, dar orientaciones generales para mejorar la calidad de las relaciones sexuales y prevenir las disfunciones sexuales. Si además pretende dedicarse a la terapia sexual incluir en su bagaje técnicas de focalización sensorial para neutralizar la actitud del rol del espectador, respuestas de ansiedad y de mejora en la comunicación sexual de la pareja.
El Estrés y sus consecuencias en el deseo sexual.
La falta de deseo sexual, el deseo sexual hipoactivo o bien, también conocido como deseo sexual inhibido, es una enfermedad según la Organización Mundial de la Salud, que en su clasificación de patologías la encuadra dentro de las disfunciones sexuales no orgánicas con el nombre de Ausencia o Pérdida del Deseo Sexual. Esta falta de interés para tener relaciones sexuales, una vez desechadas las causas médicas o fisiológicas (problemas endocrinos, trastornos hormonales, insuficiencia renal o tratamientos farmacológicos) y las psicológicas (una educación excesivamente estricta o baja autoestima, por ejemplo), se encuentra muy a menudo ligada al modo de vida de quien padece esta apatía sexual. El estrés, el exceso de problemas laborales o familiares y la incapacidad para afrontar la ansiedad que estas situaciones producen a menudo la inapetencia sexual.
Efectos del Estrés sobre la Testosterona.
El estrés puede terminar “matando” la libido, aunque de manera lenta y gradual. La causa está en la testosterona, principal agente del deseo sexual. Si ésta disminuye, también es menor la libido. Pero, además, el estrés hace que aumente el nivel de cortisol en la sangre, una hormona esteroide producida por la corteza suprarrenal. El alto nivel de cortisol reprime la mayoría de las funciones orgánicas, incluyendo las funciones sexuales y reproductivas. Siempre que aparecen síntomas de apatía sexual en hombres que solían tener la libido alta, hay que prestar atención al cansancio, ya que el ritmo de vida, los problemas cotidianos y la fatiga hacen que las ganas de mantener relaciones sexuales disminuyan notablemente. En sexólogos Valencia junto con la Clínica de Sexología y Psicología Pérez Vieco en Valencia somos conscientes la la influencia de la influencia de padecimiento de estrés y su afectación en el deseo sexual tanto de hombres como mujeres. En Sexólogos y Sexólogas Valencia llevamos a cabo un tratamiento integrador para dar solución a tus problemas y mejorar tu respuesta sexual.
Cuando se acumula tensión, si las situaciones nos superan, se produce un bloqueo. Y el plano sexual no es una excepción. Por ello, generalmente, El estrés influye en el deseo, favoreciendo la apatía e inhibiendo la respuesta sexual.

Para diagnosticar que la inapetencia sexual esté causada por la acumulación de tensión y preocupaciones hay que tener en cuenta varios factores, según indican los psicólogos sexólogos de nuestra clínica de sexología y psicología, entre los que se encuentran la falta de interés en iniciar actividades sexuales, ya sea con una pareja o en solitario, o la frecuencia de las relaciones, si es muy inferior a lo que se puede esperar por la edad y el contexto correspondiente o si es menor que en etapas anteriores de la vida. En cualquier caso, los especialistas deben descartar que esta persona padezca depresión.
Cuando los síntomas y el ritmo de vida indican con claridad que el estrés es la causa de la disfunción sexual, hay que tener en cuenta cómo le afecta a cada persona, en lo que tendrá mucho que ver el género de quien lo sufra. Y es que aunque puede afectar tanto a mujeres como a hombres, la respuesta de cada uno es muy distinta. En los hombres pueden aparecer o agudizarse, si ya existían, problemas como la eyaculación precoz y la disfunción eréctil. La disminución del rendimiento sexual conlleva, además, miedo a no dar la talla, lo que da lugar a una disminución del número de relaciones, con lo que el problema se transforma en un círculo vicioso que termina por provocar de manera casi irremediable la pérdida de deseo.
Soluciones a la falta de deseo sexual en la Clínica de Sexología Pérez Vieco.
Un tratamiento natural se basará sobre todo en la enseñanza de nuevos hábitos que ayudan a manejar el estrés, como la respiración, la relajación o la revisión de la escala de valores del individuo afectado. Los cambios conductuales que proponen los expertos para llegar a la superación del trastorno sexual se basan en técnicas para combatir el estrés. Nuestros sexólogos y sexólogas son expertos en el tratamiento del deseo sexual, el deseo sexual hipoactivo y/o el deseo sexual inhibido. Veamos algunos de los cambios comportamentales:
- Reflexionar: No se debe dejar pasar de largo el problema, sino afrontarlo y razonar sobre los motivos que llevan a sentir la angustia y la ansiedad que bloquean los sentidos. Tomar conciencia de que no sólo afecta al plano sexual, observar qué otros aspectos de la vida cotidiana se ven resentidos.
- Relajarse: Darse cuenta de que el estrés es variable y no durará siempre y relativizar la importancia de no sentir deseo sexual en algunos momentos determinados. Lo peor es obsesionarse.
Tener calidad de vida: Eliminar los excesos,en la alimentación, en la cantidad de trabajo así como en la realización de actividades físicas agotadoras.
- Establecer prioridades claras: No siempre está en nuestras manos eliminar preocupaciones como enfermedades, problemas económicos o familiares. Pero sí depende de cada uno de nosotros ‘saber vivir a pesar de’, poniendo un orden de prioridades y dando a cada situación y problema la
- Abandonar las prisas: No hay que tener apremio por volver a mantener la vida sexual normal, ya que puede generar más ansiedad en la persona afectada.
- Hablar: Como para cualquier otra situación de crisis por la que atraviese la pareja, la comunicación y compartir el problema entre los dos miembros es lo más importante.
- Analizar: Observar con calma la situación para abordar las posibles soluciones, sin provocar un drama por un cambio circunstancial en los hábitos sexuales de la pareja.
- Imaginación: Es importante mantener un poco de suspense en la pareja, que no se pierda la “magia” de los primeros encuentros. A largo plazo, la seguridad adormece los instintos y si la tensión acumulada es muy grande aún se anestesian más.
El estrés, el sexo y la falta de deseo.
El estrés, el gran enemigo.
El estrés y el sexo se relacionan directamente aunque no seamos siempre conscientes de ello. Cuando la falta de deseo se debe al estrés, hay que buscar soluciones. Combinar la terapia sexual es una alternativa eficaz junto con el tratamiento del estrés.
Este problema suele ir agudizándose con el tiempo si no hacemos nada. Recomendamos consultar con un sexologo para que te ayude a estimular el apetito sexual. El asesoramiento de un especialista en sexología es crucial para volver a disfrutar de las relaciones sexuales.

Estar sometido a un estrés muy frecuente y durante un largo periodo de tiempo puede causarnos diferentes problemas de salud física y psicológica. La falta de deseo sexual es uno de los síntomas más comunes del estrés.
Cuando estamos estresados podemos tener problemas de ansiedad o insomnio. Es común también sentirse más tristes, irritables, apáticos y cansados. Si no nos sentimos bien física y emocionalmente perdemos la iniciativa. Y con ello, también el interés por las actividades que normalmente nos hacen sentir bien. Si estamos demasiado estresados, nuestra cabeza estará llena de preocupaciones. Pero ¿Cómo se relacionan el estrés y el sexo? Con la ansiedad y el agobio surgen las dificultades para desconectar del trabajo y de todo lo que nos preocupa. En este estado es muy probable sufrir falta de apetito sexual.
La ansiedad y el estrés son los principales enemigos de una vida sexual satisfactoria. Y una de las causas más frecuentes de la falta de deseo sexual.
El estrés y el sexo. ¿Cómo afecta?
- El problema de la falta de deseo sexual normalmente va apareciendo de forma gradual y suele empeorar con el tiempo si persiste la situación.
- Normalmente los pacientes acuden a consulta cuando ya llevan un largo periodo con este problema.
- Al principio no le dan tanta importancia pero con el empeoramiento van apareciendo las preocupaciones, la frustración y el malestar por la falta de deseo.
- La inhibición del deseo sexual no es un problema hasta que no genera un malestar emocional a la persona que lo sufre o a su pareja.
- En todo caso, podemos afirmar que dejar pasar el tiempo no suele ser una buena solución viable.
- Como hemos dicho, normalmente el problema se irá agudizando. Por lo tanto, en caso de notar un descenso del deseo sexual siempre es recomendable consultar con un sexologo.
Cuando la falta de deseo sexual se debe principalmente al estrés, es necesario combinar la terapia sexual con el tratamiento de los problemas de estrés.
Nuestros Sexólogos y Sexólogas en la Clínica aconsejan…
Nuestro equipo de Sexologos y Sexólogas en Valencia os propone algunos consejos para gestionar mejor el estrés y el sexo y que no afecte a la pareja:
- Aprende a desconectar y a gestionar tus preocupaciones. En caso que tu estrés sea laboral es importante que aprendas a desconectar del trabajo. Tus preocupaciones laborales debes afrontarlas en tu tiempo de trabajo.
- Practica alguna técnica de relajación y realiza ejercicio físico. Está demostrado que ambas actividades son eficaces para gestionar el estrés.
- Establece prioridades y reserva un tiempo a solas con tu pareja.
- Identifica en qué momentos te sientes menos cansado y puedes tener una mejor predisposición para tener un contacto físico agradable con tu pareja.
- Os recomendamos que quitéis presión y que os olvidéis temporalmente de practicar el coito. Buscad las sensaciones y el placer en todo el cuerpo, más allá de los genitales. Esto también os ayudará a salir de la rutina.
- Estimula tus fantasías sexuales. Para aumentar tu deseo sexual debes pensar en sexo y esto podemos facilitarlo exponiéndote a diferentes tipos de estímulos sexuales: puedes leer literatura erótica o ver videos eróticos. Si eres mujer y no te gusta el porno, investiga porque no todo el porno es igual. Hay directoras como Erika Lust que realizan un tipo de cine porno pensado y creado especialmente para mujeres.
- Sal de la rutina y diviértete: Jugad, cambiad de lugar dónde practicáis las relaciones sexuales, atrévete a visitar un sex shop con tu pareja y a probar algún juguete.
La eyaculación precoz es la disfunción sexual masculina más frecuente. Sin embargo muchos varones evitan la consulta, lo que repercute en la sexualidad de la pareja.
¿Qué es la eyaculación precoz?
Se llama así a la eyaculación que ocurre en ausencia de control de la misma, siempre y cuando aparezca antes de lo que el varón o su compañer@ esperan, habitualmente antes o enseguida de ocurrida la penetración.
Para tratarse de una disfunción sexual, esta situación debe repetirse en un período de tiempo, debe de ser recurrente, en el que además no se logran tener otras relaciones con eyaculación oportuna. Es decir que debe haber una cierta persistencia del síntoma ya que en algunas circunstancias esta eventualidad puede presentarse aisladamente sin constituir una disfunción sexual.
¿Cuáles son sus causas de la eyaculación precoz?
La eyaculación precoz rara vez es causada por un problema físico.
La mayoría de las veces está relacionada a la esfera emocional donde la culpa, la ansiedad o los hábitos aprendidos determinan su aparición.
En algunas oportunidades está relacionada a traumas durante el inicio de la vida sexual, donde la premura en terminar el coito era importante, como por ejemplo cuando el lugar no era seguro o tranquilo, podría haber interrupciones o por el contrario, en el sexo con trabajadoras sexuales. En consulta de sexología clínica se observa en la mayoría de ocasiones que muy alejado de los traumas sexuales, se debe a la ignorancia sexual o bien una mala praxis de la autoestimulación sexual o masturbación.
¿Qué repercusiones tiene en la sexualidad masculina?
En general el varón con eyaculación precoz experimente una gran frustración ya que no logra satisfacer a su compañer@. Muchas veces además existe pudor o vergüenza y se pueden establecer conductas de evitación como el evitar los encuentros sexuales. En algunas circunstancias donde el desequilibrio de los patrones de género son muy determinantes en el varón, este puede culpar a su compañera proyectando en ella la responsabilidad de su disfunción.
En general la consulta con el especialista en sexología o psicólogo – sexólogo es tardía y sólo se recurre a ella luego de mucho tiempo de sufrimiento e incluso luego de varias parejas que se han ido sucediendo a lo largo de la vida. Aún pareciendo una disfunción sexual sencilla de tratar para cualquier psicólogo, en la mayoría de ocasiones resulta complejo el tratamiento, haciendo necesario una derivación a un psicólogo – sexólogo. No dudes, el Sexólogo es el Especialiasta cuando se trata de una eyaculación precoz.
¿Qué repercusiones tiene en la sexualidad femenina?
La duración de la estimulación es un factor crucial para que la mujer alcance el orgasmo. Si la relación es muy breve, generalmente este no ocurre y la mujer se siente frustrada.
La culpa y la sensación de inadecuación pueden ensombrecer a la mujer y causarle ansiedad cuando asume erróneamente que la situación puede deberse a que no es buena en la intimidad o que no logra estimular suficientemente a su compañero. Si embargo la eyaculación precoz no está relacionada a la falta de estimulación sino todo lo contrario.
Muchas parejas tienen intimidad física, pero no han desarrollado una intimidad personal que les permita hablar en confianza sobre estos temas abiertamente.
Muchas mujeres relatan pudor de decirle a sus parejas que quedan insatisfechas y más aún de solicitarles que recurran a la consulta para obtener una solución. El mandato de que la mujer no necesita tanto del sexo como el varón o de que una mujer es responsable de la satisfacción de su compañero muchas veces impone el silencio y la angustia.
Ante la frustración reiterada, la culpa y la ansiedad no resulta infrecuente que el deseo de la mujer se vea afectado y se haga hipoactivo, evitando entonces ella los encuentros sexuales.
¿Tiene solución la Eyaculación Precoz?
Como la gran mayoría de las situaciones la solución sólo es posible si se reconoce que existe un problema y se acude por ayuda.
Los especialistas en sexología o Sexólogos podemos afirmar que la eyaculación precoz es la disfunción sexual masculina de más rápida resolución con el tratamiento adecuado.
Algunas de las técnicas que utilizamos los sexólogos son:
• El método “stop-start”: Esta técnica implica estimulación sexual hasta cuando el varón reconozca que va a producirse la eyaculación. Entonces suspende la estimulación durante aproximadamente 10 segundos y luego se comienza de nuevo.
• El método de la compresión del pene o técnica del apretón: Esta técnica implica estimulación sexual hasta cuando el varón reconozca que va a producirse la eyaculación. En ese momento, él o su compañer@ aprieta suavemente el extremo del pene (donde el glande se une al cuerpo del pene) durante varios segundos. Se suspende la estimulación sexual durante aproximadamente 30 segundos y luego se comienza de nuevo. Cada vez menos utilizada en la consulta del sexólogo clínico. Consideramos de la existencia de mejores técnicas que esta descrita en los comienzos de la Terapia Sexual por Masters y Johnson. Todo cambia a mejor.
• Algunos antidepresivos: Como los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) pueden ayudar, ya que uno de sus efectos secundarios es prolongar el tiempo que se requiere para alcanzar la eyaculación. Es preciso valorar los pros y los contras antes de utilizar los antidepresivos.
• Se pueden aplicar cremas o aerosoles anestésicos locales sobre el pene para disminuir la estimulación. Creemos con firmeza que los anestésicos pueden actuar a corto plazo, pero a medio y largo plazo ocasionarán problemas de erección y dificultarán el proceso de mejora en el control de la eyaculación. Un anestésico se puede encontrar desde los sexshops hasta en fármacias hoy en día, pero a corto o medio plazo, el individuo que padece de Eyaculación Precoz deberá de acudir al sexólogo si su deseo es aprender a controlar la eyaculación.
Es importante recordar que las disfunciones sexuales son situaciones que tiene solución con el tratamiento adecuado.
La demora en la consulta sólo determina frustración y sufrimiento para ambos miembros de la pareja.
Factores que pueden afectar la inhibición del deseo sexual en el varón y en la mujer
Conocimiento, confianza y autoestima aparecen como los grandes remedios para evitar el bloqueo del apetito sexual
La ausencia de deseo es uno de los problemas sexuales más frecuentes en nuestra sociedad. El estrés, los conflictos en la relación, la falta recurrente de momentos de intimidad o el padecimiento de un periodo de astenia está en muchas ocasiones en la raíz del problema. Cuando la inhibición del deseo se siente como un mal perenne, difícil o imposible de superar, cuando un periodo de apatía se prolonga y comienza a causar otros problemas o cuando se ha intentado realizar cambios en la relación y no han surtido efecto, el malestar debe tomarse en serio.
La falta de deseo no es una tontería, un capricho o una situación a la que hay que resignarse. De hecho, el deseo sexual es una emoción que nos prepara para poder vivir una experiencia placentera. Pero sucede que, en ocasiones, no se puede sentir aunque se busque; el deseo se resiste a aparecer, ya que el impulso de desear no sólo depende de la voluntad. Se hacen presentes factores inhibidores y estimulantes, y según el predominio de unos u otros en diferentes situaciones, el deseo se materializará o no. Por ejemplo, el amor es un gran estimulante para que se haga presente, mientras que el miedo es un fuerte inhibidor que lo anula o desecha.
Deseo no es excitación
No hay que confundir deseo sexual con excitación sexual. La excitación es una respuesta fisiológica que implica manifestaciones físicas como la erección o la lubricación. El deseo es el impulso que lleva a buscar el placer. Es cierto que, en condiciones normales, deseo y excitación actúan de forma conjunta. Sin embargo, en ocasiones puede darse una alta intensidad del deseo y, pese a ello, producirse bloqueos en la excitación sexual. O a la inversa.
La ausencia de deseo, sencillamente, se resume en la falta de querer o en no poder disfrutar de un placer. ¿Cómo es posible que esto suceda? Pues sucede, y muy a menudo, a tenor de los datos clínicos de las consultas de especialistas, que confirman que es uno de los problemas que más pacientes genera. Es algo muy corriente, pero al mismo tiempo muy particular, pues cada persona desea o inhibe su deseo por causas diferentes.
¿Qué factores influyen en la inhibición del deseo sexual?
La baja autoestima y el sentimiento de culpa son los dos grandes inhibidores y bloqueadores del deseo sexual, pero en ellos subyacen otras causas que conviene revisar:
Los miedos: a no dar la talla, a fallar, al ridículo y a exponerse al rechazo; a mostrar y ofertar el cuerpo; a la posibilidad de embarazo o de exponernos a enfermedades de transmisión sexual.
Las ansiedades: la principal es la de llegar al orgasmo, como si el goce se tratara sólo de ello.
La falta de tiempo y el estrés: las tensiones y las prisas son el polo opuesto de la tranquilidad y el relajo, condiciones necesarias para disfrutar de un placer.
Los enfados y conflictos: inmersos en ellos nos bloqueamos y cerramos, lo contrario a lo que precisamos, puesto que el deseo requiere de una actitud abierta a relacionarnos.
Los tabúes y prejuicios: la prohibición y la suciedad con la que se ha revestido a los órganos sexuales. La particular interpretación respecto a conceptos como la honra, la integridad y la decencia alejan el placer del juego erótico.
La falta de comunicación: no hablar abiertamente de lo que nos gusta, no compartir intimidad, no hacer partícipe a la otra persona de nuestra vulnerabilidad es una manera de se inhiba o se bloquee el deseo.
La falta de ilusión y pasión por la vida: una actitud negativa, pesimista, derrotista, apática y rutinaria, que no afronta los riesgos de un cambio, no sirve para gozar.
La ignorancia: tanto teórica como práctica del cuerpo sexuado impide la experimentación, base de todo conocimiento del placer y de mantener debidamente erotizado el cuerpo.
Algunos medicamentos: determinados ansiolíticos, antidepresivos o fármacos para tratamientos de hipertensión arterial y otros, pueden incidir, aunque no se conocen del todo sus efectos secundarios, por la falta de contrastadas experimentaciones.
¿La falta de deseo tiene cura?
El deseo sexual como experiencia subjetiva puede ser educado y potenciado, de ahí que su inhibición pueda ser tratada, trabajada y superada. Tanto el hombre como la mujer están preparados por la naturaleza para desear y buscar el placer. Hacerlo de manera satisfactoria, desde el respeto a uno mismo y a los demás, con honestidad a las propias creencias y a las ajenas es una facultad del ser humano que vive en libertad.
¿Afecta la inhibición del deseo sexual de igual manera al hombre y a la mujer?
Los estudios realizados hasta el momento indican que el bloqueo sexual es más habitual en la mujer que en el hombre. Valores y educación distintos, junto con expectativas diferentes de lo que se espera de la persona en función de su género, condicionan y llevan a la mujer a mezclar el amor romántico con el placer, a mantener un papel pasivo en las relaciones y a ser ella objeto de deseo pero no desear.
Una vez asumida la realidad de este desequilibrio, numerosos estudios acuerdan pautas necesarias para mejorar la vida sexual de la mujer, muchas veces recelosa de admitir el problema o incluso desmotivada para demandar un cambio.
En el hombre también se observan dificultades de deseo sexual, pero en general son más transitorios y relacionados con momento vitales que favorezcan la aparición de alguno de los factores a los que anteriormente hacíamos alusión. Los que encontramos con mayor frecuencia serían los que tienen que ver con el estrés, el cansancio, la enfermedad, el enfado, la ansiedad y en especial el miedo a fallar o a no dar la talla.
Para lograr terminar con la inhibición del deseo sexual hay que procurarse a uno mismo y a una misma:
- Un buen conocimiento personal, tanto a nivel corporal como cognitivo-emocional.
- Una actitud positiva, saludable y abierta sobre la sexualidad y el placer.
- Un buen entrenamiento corporal que mantenga el erotismo a través de la caricia.
- Cuidar la salud, la dieta, en definitiva el cuerpo es un buen síntoma de que la persona se quiere, y quiere gozar.
- Una apuesta por la ilusión, la pasión y la fantasía.
