Hipersexualidad

La hipersexualidad femenina.

La Ninfomanía, también conocida como hipersexualidad femenina, es  una dependencia que no cesa, una adicción al sexo que afecta todas las áreas de la vida y que genera una insatisfacción constante.

Las mujeres ninfómanas experimentan un deseo sexual demasiado intenso e insaciable que genera una obsesión por el sexo, incluso aunque mantengan relaciones sexuales de forma habitual.

La libido y la actividad sexual no siguen una línea constante a lo largo de la vida, hay etapas en las que estas aumentan, pero eso no significa que ocurra algo anormal, sin embargo la ninfomanía  no es un simple aumento del deseo sexual, es un problema mucho más complejo que puede catalogarse como una enfermedad.

Se estima que aproximadamente el 3% de las mujeres sufren ninfomanía, aunque solo el 0,8% admiten haber buscado ayuda para controlar ese deseo sexual.

Significado de ninfomanía

Etimológicamente, la palabra ninfomanía deriva de “ninfa” (divinidad femenina de la mitología y también labios menores de la vulva) y de “manía” (que en latín significa locura).

En el diccionario de la RAE (Real Academia Española), la definición  que aparece de ninfomanía es un “deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula”, pero en psicología cuando hablamos de ninfomanía  esta definición va más allá, ya que hablamos de un trastorno sexual en la mujer.

Cuando se habla de deseo sexual, es difícil establecer límites entre lo normal y lo patológico. Aún así, se hace referencia a la ninfomanía cuando los pensamientos sobre el sexo dominan la mente de la mujer. A la ninfómana le resulta difícil pensar en otra cosa que no sea el sexo y a menudo le confiere implicaciones sexuales a situaciones cotidianas que no las tienen.

Por otra parte, al igual que ocurre con el resto de las adicciones, para que la persona pueda hallar cierta satisfacción debe pasar cada vez más tiempo involucrada en las experiencias sexuales o buscándolas, lo cual hace que el resto de las esferas de su vida se vean relegadas a un segundo plano o incluso desaparezcan por completo.

 

Qué es la ninfomanía. 

La libido y la actividad sexual no siguen una línea constante a lo largo de la vida, hay etapas en las que estas aumentan, pero eso no significa que ocurra algo anormal, sin embargo la ninfomanía  no es un simple aumento del deseo sexual, es un problema mucho más complejo que puede catalogarse como una enfermedad.

Se estima que aproximadamente el 3% de las mujeres sufren ninfomanía, aunque solo el 0,8% admiten haber buscado ayuda para controlar ese deseo sexual.

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Significado de hipersexualidad

La hipersexualidad es el aumento repentino o la frecuencia extrema en la libido o en la actividad sexual. Aunque la hipersexualidad puede presentarse debido a algunos problemas médicos, al consumo de algunos medicamentos y a la ingesta de drogas, en la mayoría de los casos la causa es desconocida. Trastornos de la salud tales como el trastorno bipolar pueden dar lugar a la hipersexualidad,​ y el consumo de alcohol y de algunas sustancias adictivas puede afectar el comportamiento sexual en algunas personas.

Se han usado varios modelos teóricos para explicar o para tratar la hipersexualidad. El más común, en particular en los medios de comunicación, es el enfoque que presenta a la hipersexualidad como una adicción, pero los sexólogos y sexólogas no han llegado a un consenso. Hay explicaciones alternativas como, por ejemplo, la de un comportamiento obsesivo y la de un comportamiento compulsivo.

La hipersexualidad se caracteriza por una frecuente estimulación visual que hace que el individuo exacerbe su natural sexualidad hasta la adicción. Esto provoca que se autoestimule genitalmente y alcance el orgasmo o bien escale en mayores grados de placer.

En ocasiones, la hipersexualidad va acompañada de sentimientos de malestar y de culpa. Se piensa que esta insatisfacción es la que alienta la elevada frecuencia de estimulación sexual, así como síntomas psicológicos y psiquiátricos adicionales. Otra manera en que se manifiesta la hipersexualidad es cuando ocurre la ruptura con la pareja en que la relación ha sido predominantemente sexual, la persona abandonada busca a la pareja inconscientemente en otras parejas sexuales y de este modo se produce la adicción al sexo.

Ninfomanía y satiriasis

El concepto de hipersexualidad sustituye los antiguos conceptos de «ninfomanía», (furor uterino) y de «satiriasis». La ninfomanía se consideraba un trastorno psicológico exclusivamente femenino caracterizado por una libido muy activa y una obsesión con el sexo. En los hombres el trastorno era llamado satiriasis y a quien la padecía se le denominaba sátiro o satiriaco (no confundir con satírico).

Actualmente, los términos ninfomanía y satiriasis no aparecen como trastornos específicos en el Manual estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV), aunque sí siguen apareciendo en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).

El umbral para lo que constituye la hipersexualidad está sujeto al debate, y los críticos preguntan si puede existir un umbral diagnóstico. El deseo sexual varía considerablemente en los humanos; lo que una persona consideraría deseo sexual normal podría entenderlo otra persona como excesivo e incluso otra como bajo.

El consenso entre quienes consideran la hipersexualidad un trastorno es que el umbral se alcanza cuando el comportamiento causa incomodidad o impide el funcionamiento social.

La hipersexualidad también se manifiesta en individuos sanos, y se presenta por cortos periodos en que la testosterona o estradiol presentan máximos niveles.

La hipersexualidad puede expresarse también en quienes tienen trastornos bipolares durante periodos de manía. Personas que padecen un trastorno bipolar pueden presentar continuamente enormes oscilaciones en la libido, según su estado de ánimo. Algunas veces esta necesidad psicológica de actividad sexual es mucho más alta de lo que ellos reconocen como normal, y a veces está muy por debajo de ello.

La adicción al sexo es un tema tabú, mínimamente estudiado desde el ámbito de la sexología, pero con el que cada vez tienen que lidiar más los psicólogos en sus consultas. Un problema especialmente silenciado entre las mujeres, a pesar de que según un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine afecta a tres de cada cien mujeres. Hasta ahora, los estudios establecían la prevalencia de esta conducta en dos de cada cien. A pesar de ello, sólo el 0,8% de las mujeres admiten haber tratado su pulsión sexual, frente al 1,6% de los hombres, como remarca este otro estudio.

Cada vez más personas acuden a consulta por no poder controlar su conducta sexual

A la hora de analizar la hipersexualidad, como suelen denominar los psicólogos sexólogos a este problema, el primer problema con el que se encuentran los investigadores es la propia definición del término. ¿En cuestión de actividad sexual qué es lo normal y qué lo patológico? ¿Cómo se establece la frontera a partir de la cual se sobrepasan dichos límites? En realidad, se trata de una cuestión personal, sobre la que no se puede generalizar, ni siquiera en lo referente a los efectos psicológicos que puede ocasionar. Sin embargo, lo que sí está claro para los psicólogos sexólogos clínicos es que cuando el sexo nos maneja a nosotros, y no al revés, nos encontramos ante un problema.

Para el sexólogo, la hipersexualidad se define por la falta de control sobre uno mismo. Un impulso que nos lleva a mantener un elevado número de relaciones sexuales que, posteriormente, nos hacen sentir mal. “Las personas adictas tratan de corregir sus comportamientos sexuales pero no son capaces, por lo que se sienten frustrados y fuera de control”.

Hipersexualidad por sexologos y sexologas de la clinica perez vieco de valencia

Una patología en auge apenas estudiada

El problema de la adicción al sexo es complejo, y además de la falta de control existen otros elementos que le dan forma. El primero de ellos tiene que ver con el recurso al sexo como una forma de respuesta al estrés, la frustración o el vacío existencial. Una suerte de huida hacia adelante que no hace más que incrementar sus consecuencias negativas sobre la salud mental así como su persistencia. Un círculo vicioso del que cada vez es más difícil escapar. Sobre todo cuando interfiere en diferentes aspectos de la vida privada, hasta el punto de acabar sacrificando cuestiones vitales importantes.

Se trata de una reacción provocada por la ruptura del equilibrio entre la excitación y la inhibición sexual

Una problemática menos episódica de lo que comúnmente se podría pensar, a pesar de la falta de estudios en torno a esta cuestión. De hecho, llama la atención que a pesar de afectar al 3% de la población femenina no está incluida en el manual de referencia de los trastornos mentales DSM-5. Una ausencia que los autores de su quinta y más reciente edición, justificaron debido a la escasez de producción científica.

Las causas de esta adicción, que se ha incrementado durante los últimos años, especialmente entre las generaciones más jóvenes, siguen siendo meras hipótesis. Entre ellas, la que más defensores atrae es la planteada por un equipo de investigadores del Kinsey Institute. Según estos, se trata de una reacción provocada por la ruptura del equilibrio entre la excitación y la inhibición sexual.

Una necesidad creciente de excitación sexual

Una hipótesis que corroboraría el último estudio sobre esta cuestión, publicado en el Journal of Sexual Medicine, llevado a cabo entre el estudiantado de medio centenar de universidades alemanas. Según los resultados de este último, la frecuencia con la que se masturban las mujeres hipersexuales es mucho mayor que la media, por lo que se visualiza una mayor necesidad de excitación, posiblemente provocada por la generalización de la new porn culture entre las nuevas generaciones.

La postura de los expertos en relación a la dependencia o adicción al sexo depende mucho de su especialidad. Mientras que la mayor parte de los psiquiatras consideran que está fuera de su ámbito, los sexólogos clínicos se declaran especialistas en su diagnóstico y tratamiento.

La definición de la OMS describe que tanto los varones como las mujeres pueden quejarse ocasionalmente de un impulso sexual excesivo como un problema en sí mismo, generalmente durante el final de la adolescencia o en el comienzo de la edad adulta. Cuando el impulso sexual excesivo es secundario a un trastorno del humor o cuando aparece en los estadios iniciales de la demencia, debe codificarse aquí.

Aunque la especialidad psiquiátrica no quiere oír hablar de adicción al sexo, la realidad es que cada vez más personas acuden a consulta por no poder controlar su conducta sexual y comienzan a surgir publicaciones científicas relacionadas con el tema, incluyendo una revista monotemática: Sexual Addiction & Compulsivity: The Journal of Treatment & Prevention.

Sexualidad y Trastorno límite de la personalidad

SEXUALIDAD Y APEGO EN EL TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD.

Las personas con diagnóstico de Trastorno Límite de Personalidad (TLP) tienen dificultades en el desarrollo de la sexualidad que derivan en conductas sexuales de riesgo. Se conoce que las experiencias tempranas de abuso sexual y el desarrollo de un apego inseguro son factores de riesgo para la aparición del TLP. El estudio de la relación entre las dificultades en la esfera sexual en la edad adulta y el apego inseguro nos permitiría comprender el origen de estas dificultades y, por tanto, mejorar el abordaje terapéutico de esta problemática.

En uno de los estudios realizados, de los 138 artículos obtenidos, se seleccionaron 41. Los resultados de estos estudios muestran una elevada prevalencia de comportamientos sexuales de riesgo, experiencias sexuales tempranas, alta impulsividad y compulsividad sexual, alteraciones de la identidad sexual y mayor número de parejas sexuales en pacientes con TLP. Estas características se asociaron con un tipo de apego inseguro.

Los estudios realizados hasta la fecha indican que el apego inseguro se asocia con un mayor riesgo de sufrir dificultades en la sexualidad en el TLP. Futuras investigaciones permitirán profundizar en la relación existente entre el tipo de apego y dichas conductas.

Causas del desarrollo del Trastorno Límite de la Personalidad (TLP).

Entre las causas del desarrollo del Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) se han descrito la experiencia de adversidades a edades tempranas (p. ej.: el abuso sexual), o crecer en un entorno disfuncional: un estilo de crianza parental con ausencia de límites, poco consistente o negligente a nivel emocional (Levy, 2005; Rodríguez, 2015). Estas situaciones pueden dificultar la construcción de un apego seguro y determinar la manera en la que los pacientes desarrollaran su capacidad para relacionarse (Diamond & Meehan, 2013). La teoría del apego ofrece un marco teórico para la comprensión del desarrollo y mantenimiento de las alteraciones relacionales propias de los trastornos de la personalidad (Fonagi et al., 1996; Yeomans & Levy, 2002).

Las investigaciones previas se han centrado en la forma en que las personas con TLP desarrollan el apego, pero la asociación entre estas experiencias tempranas en la asunción de riesgos y la impulsividad en la conducta sexual en el TLP sigue siendo motivo de debate (Brüne, Jiaqing, Schojai, Decker & Edel, 2017).

Se ha visto en diversos estudios que los pacientes con TLP tienen mayor prevalencia de apego desorganizado y ambivalente (Navarro-Gómez, Frías, & Palma, 2017; Sánchez, & Vega, 2013; Steele, Bate, Nikitiades, & Buhl-Nielsen, 2015). Sin embargo, no se conoce el papel modulador que el estilo de apego puede desempeñar en el desarrollo de su sexualidad. Según Chatziandreou (2006) dichos pacientes poseen una sexualidad fragmentada, infantil y pregenital. Además, su contacto sexual existe a través de sensaciones y emociones superficiales relacionadas, principalmente, con el tacto, el contacto con la piel, la superficie y las impresiones visuales.

Por estos motivos, es de interés clarificar la importancia del estilo de apego en el desarrollo de la sexualidad en el TLP.

Conclusiones de los estudios del TLP y las relaciones sexuales.

1. Las personas con TLP inician las relaciones sexuales a edades más tempranas que la población general. Muestran mayor prevalencia de comportamientos sexuales de riesgo, en especial, si está asociado a consumo de sustancias, lo que incrementa la probabilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, mantener relaciones sexuales comerciales y sufrir violaciones.

2. Las personas con TLP muestran más dudas sobre la identidad y orientación sexual. Muestran tasas más altas de impulsividad sexual, mayor número de parejas sexuales, mayor apertura a las relaciones esporádicas y más problemas para mantener relaciones amorosas que la población general. Pueden utilizar las conductas sexuales, de forma compulsiva, como una forma de evasión de los sentimientos internos desagradables.

3. El estilo de apego inseguro es nuclear en este trastorno, los estudios difieren entre sí es un apego desorganizado, ambivalente o evitativo, el que caracteriza esta patología. Aunque estudios previos apuntan a la existencia de una asociación entre este estilo de apego y ciertas dificultades sexuales, se requieren un mayor número de investigaciones a este respecto.

4. El área de la sexualidad es un ámbito muy relevante en el TLP, por lo que se recomienda prestar especial atención a la evaluación y el abordaje específico de esta área psicológica en el TLP.

5. Se requieren investigaciones que estudien la asociación del estilo de apego en las relaciones sexuales para poder mejorar el abordaje terapéutico. Es de interés conocer cómo la educación sexual puede modular la intensidad de estas dificultades sexuales y si puede establecerse como una posible variable de prevención ante estas conductas sexuales de riesgo.

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