Terapia Sexual

Terapia Sexual

La terapia sexual en el tratamiento de la disfunción sexual.

La terapia sexual es un tipo de psicoterapia para el tratamiento de la disfunción sexual.  Con la terapia sexual, se pueden atender problemas relacionados con la función sexual, sentimientos sexuales y de intimidad — ya sea en terapia individual o en pareja. Muchas parejas tienen o han tenido en el curso de su vida de pareja una dificultad de orden sexual. Si usted está sufriendo alguna dificultad en su relación y le gustaría retomar su vida sexual y vivir su sexualidad satisfactoriamente, nosotros podemos ayudarle.

Importancia de la terapia sexual o sexología clínica

La sexualidad es un elemento importante en la vida de una pareja. Debido a las dificultades usuales de la vida en pareja, un gran porcentaje de las parejas atraviesan periodos en los que no logran encontrar el tiempo o la energía para una vida sexual regular y plena. Las estadísticas muestran que más de un 50% de las parejas tienen o han tenido en el curso de su vida en pareja una dificultad de orden sexual. En las mujeres, es común sobre todo la dificultad de lograr un orgasmo y el vaginismo. En los hombres, aparecen principalmente las dificultades de eyaculación y de erección. En ambos, es frecuente una disminución o pérdida de apetito sexual. Si se ha presentado alguna dificultad en su relación y le gustaría retomar una vida sexual satisfactoria, nosotros podemos ayudarle.

¿Qué es la terapia sexual?

La terapia sexual (o sexología clínica) es un tipo de psicoterapia para el tratamiento de la disfunción sexual. Con la terapia sexual, se pueden atender problemas relacionados con la función sexual, sentimientos sexuales y de intimidad — ya sea en terapia individual o en pareja.

Las disfunciones sexuales que pueden ser atendidas por un sexólogo con terapia sexual incluyen eyaculación precoz, disfunción eréctil, libido disminuida, adicción sexual, falta de confianza sexual.

También puede asistir a personas que se recuperan de un asalto sexual, problemas relacionados con el estrés, cansancio y otros factores del ambiente y de las relaciones. La terapia sexual puede ser efectiva para adultos de cualquier edad, sexo y orientación sexual. Los terapeutas sexuales o sexólogos ayudan a las personas que experimentan problema en superar estos problemas, favoreciendo la posibilidad de retomar una vida sexual activa.

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Causas de las dificultades sexuales

Las dificultades sexuales generalmente son un resultado de experiencias traumáticas o sentimientos negativos que impiden a la persona ser capaz de vivir una vida sexual íntima satisfactoria. Además, la información que recibimos, por parte de la educación de los padres, en la escuela, los medios, la religión, muchas veces juega un papel importante en la medida que adquiere la forma de prejuicios o ideas inadecuadas e interfiere en el desarrollo sano la vida sexual.

Los problemas sexuales pueden ser resultado también de otros problemas mentales, como la depresión, la ansiedad e incluso el estrés, y puede ser derivado de condiciones físicas, como problemas urinarios, desequilibrio hormonal que resultan de la manopausia o alumbramiento.

¿Cuando acudir a terapia sexual?

Los problemas sexuales no son inusuales. Se estima que alrededor de 30% y 45% de los adultos sufren de alguna dificultad de orden sexual, dependiente del género y la edad. Si usted sufre de alguna de las dificultades sexuales anteriores, le sugerimos consultar a un especialista que le ayudará no solo a deshacerse de creencias, actitudes o conductas perjudiciales para su sexualidad, sino sobretodo a aprender los conocimientos, actitudes y conductas útiles y favorables al desarrollo sexual y el de su pareja.

Objetivos de la terapia sexual

El sexólogo o terapeuta sexual buscará mediante la terapia ayudarle a resolver muchas dificultades sexuales, desde la preocupación sobre el funcionamiento sexual a las maneras y dinámicas para relacionarte con su pareja. A través de la terapia sexual, podrá aprender a expresar sus preocupaciones claramente, entender mejor sus propias necesidades sexuales y comprender también las necesidades de su pareja sexual. El objetivo de la sexología clínica es dar lugar a la capacidad en las personas de vivir de manera satisfactoria su sexualidad en compañía de su pareja.

Cómo se trabaja en terapia sexual

Hablar de la intimidad y la vida sexual no es fácil y puede resultar incómodo. Recuerde que los sexólogos o psicólogos clínicos certificados tienen experiencia en generar un espacio de tranquilidad y confianza, y tienen capacidad para identificar y explorar las inquietudes de orden sexual. En la primera sesión, el sexólogo le pedirá que describa sus preocupaciones sexuales. Los asuntos sexuales pueden ser complejos, el terapeuta insistirá en obtener información para tener una idea clara de los factores involucrados en la problemática. Una vez que se adquiera comprensión de la situación, se discutirán las maneras de resolver las dificultades de modo que pueda mejorarse la comunicación y la vida íntima y sexual.

El terapeuta sexual suele trabajar mediante ejercicios en casa, que pueden ser individuales y, en caso de tener vida sexual activa, en conjunto con la pareja. Las tareas que se asignan pueden ser :

       ❖  ejercicios de comunicación con tu pareja

       ❖  pausar y llevar más lento el acto sexual, para poder observar lo que se está sintiendo

       ❖  cambiar ciertas dinámicas con las que se interactúa la pareja durante el acto sexual

       ❖  leer o ver videos educacionales acerca de técnicas sexuales

Motivos frecuentes de consulta de terapia sexual:

  ❖  Ansiedad respecto al sexo

  ❖  Impotencia

  ❖  Eyaculación precoz

  ❖  Disminución o pérdida de deseo sexual (libido)

  ❖  Ansiedad o incertidumbre acerca de la orientación sexual

  ❖  Abuso sexual

  ❖  Vaginismo

  ❖  Autoestima respecto a la imagen del cuerpo

  ❖  Impulsos o compulsiones sexuales

  ❖  Adicción al sexo

  ❖  Promiscuidad

¿Qué otros trastornos sexuales pueden tratar los sexólogos?

          Deseo sexual hipoactivo (asexualidad)

     •     Trastorno de aversión sexual (elusión o falta de deseo de intercambio sexual)

     •     Trastorno de excitación sexual femenina (fallo de la normal respuesta de excitación sexual: lubricación)

     •     Disfunción eréctil masculina

     •     Trastorno del orgasmo femenino (anorgasmia)

     •     Trastorno del orgasmo masculino (anorgasmia)

     •     Dispareunia

     •     Parafilias

     •     Trastorno de identidad de género

     •     Trastorno de estrés postraumático debido a mutilación genital o abusos infantiles

          Insatisfacción sexual (no específica)

     •     Deseo sexual inhibido o frigidez

     •     Anorgasmia

     •     Enfermedades de transmisión sexual

     •     Infidelidad

     •     Retardo o ausencia de eyaculación tras un estimulación adecuada

     •     Incapacidad para controlar el momento de la eyaculación

     •     Incapacidad para relajar los músculos de la pared vaginal lo suficiente para permitir el coito

     •     Lubricación vaginal inadecuada antes y durante el coito sexual

     •     Dolor en la vulva o la vagina durante el contacto sexual

     •     Infelicidad o confusión respecto a la orientación sexual

     •     Las personas transexuales o transgénero pueden tener problemas sexuales (antes o después de la cirugía), aunque la condición transexual o transgénero no sea un problema sexual en sí mismo.

     •     Síndrome de excitación sexual persistente

     •     Hipersexualidad

     •     Ablación de clítoris

     •     Circuncisión

La terapia sexual es realizada por psicólogos o psicoterapeutas que tienen entrenamiento especial en asuntos relacionados con la sexualidad y las relaciones. Esta credencial permite llamarles sexólogos. Los sexólogos y sexólogas certificados no tienen relaciones sexuales con sus pacientes, ni se relacionan mediante ningún contacto físico.

La terapia sexual es usualmente terapia breve, con un número limitado a 12 o 15 sesiones. El plan de tratamiento depende de las inquietudes y los motivos de consulta del paciente.

Terapia de Pareja

Terapia de Pareja

Terapia de Pareja y comunicación

El objetivo de la terapia de pareja es restablecer la comunicación adecuada entre los miembros de la pareja y asegurar que la relación vuelva a ser nuevamente agradable y enriquecedora.

La terapia de pareja aspira en primer lugar a ayudar a la pareja a dejar los ataques personales uno contra el otro para crear un contexto favorable a la expresión de emociones subyacentes y por tanto favorecer una mejor comunicación.

Importancia de la terapia de pareja

Sabemos que el proyecto de una relación de pareja es algo muy importante para la vida, y que en ocasiones es inevitable afrontar problemas que ponen en riesgo el futuro de la relación. En tanto las relaciones son una parte esencial de nuestras vidas, las dificultades en las relaciones son una de las causas más comunes de falta de felicidad.  Situaciones relacionadas con la pérdida de empleo, enfermedades, conflictos familiares, o bien características de la personalidad misma de cada uno, o incluso problemas no resueltos (heridas abiertas) que cada uno arrastra de su pasado, son factores comunes que ocasionan la aparición de dichos conflictos. En estos casos, la poca comunicación, la incomprensión y el desinterés obstaculizan cada vez más el bienestar de la pareja.

¿Cuándo ir a terapia de pareja?

Algunas parejas acuden a terapia para hacer crecer su relación, otras consultan en los casos en que lo consideran como una dificultad pasajera de resolver, y otras quieren resolver una crisis, revivir un deseo aplanado o comenzar un proceso de separación. Sea cual sea la razón, admitida o no, por la que la pareja recurra a la terapia de pareja, tendrán la ocasión de realizar un recorrido personal importante.

Usualmente las parejas encuentran en ellos mismos los recursos que les permiten superar sus dificultades, sin embargo, hay ocasiones en que los problemas superan los medios de los que disponen en ese momento para resolverlos, al punto de poner en riesgo la relación. En estos casos, estas parejas pueden beneficiarse mucho de una terapia de pareja, y es recomendado acudir con un psicólogo de pareja.

Objetivos de la terapia de pareja

El objetivo de la terapia de pareja es restablecer la comunicación adecuada entre los miembros de la pareja y asegurar que la relación vuelva a ser nuevamente agradable y enriquecedora. Entre los objetivos que se plantean en conjunto con un psicólogo de pareja  están:

     •     identificar las áreas de conflicto

     •      facilitar una mayor comprensión de sí mismo, del otro y de la relación

     •      mejorar la percepción que ambas partes tienen de los conflictos que están viviendo

     •      aumentar la capacidad de la pareja para abordar tanto las situaciones complejas o difíciles como las simples y cotidianas

     •      crear nuevas estrategias para la resolución de problemas

     •      desarrollar habilidades de comunicación

     •      mejorar la convivencia y el diálogo con tu pareja

     •      modificar patrones de relación que no están dando los resultados deseados (disfuncionales)

Entendiendo la terapia de pareja

El elemento clave en una terapia de pareja es aprender a escuchar al otro. En terapia los psicólogos de pareja ofrecen los medios para expresar sus insatisfacciones con respecto a la relación y no con respecto al otro. Este cambio de perspectiva permite revisar la relación sin pretender cambiar al otro. En el curso de una terapia de pareja puede ocurrir que causas más profundas e insospechadas surjan que son igualmente la causa de los problemas de la relación. Por ejemplo, una depresión, un agotamiento o un trauma no resuelto en uno de los dos compañeros.

Los desacuerdos en una pareja son inevitables ya que la vida en pareja (conyugal o no) constituye una de las experiencias de vida más estresantes que existen. Las fuentes de estrés son muchas: la distribución de tareas, el dinero, la educación de los hijos, el sexo, la armonización entre las necesidades de la familia y las necesidades exteriores (carrera, parientes, amigos, recreación). Estos desacuerdos se convierten en conflictos cuando los cónyuges se atacan personalmente o cuestionan e invalidan la forma de ser de su pareja. Pueden existir una sensación de agotamiento, desinterés e incomprensión, que se traducen en una comunicación menos fluida o el distanciamiento. El éxito de la terapia de pareja reposa en la voluntad que tiene cada uno de perseverar en pareja.

En los casos en que los simples desacuerdos se convierten en conflictos, aun cuando el evento que desencadena el conflicto es banal (lavar los trastes inmediatamente después de la comida o más tarde) provoca una fuerte reacción emotiva. Es importante observar que son las emociones secundarias las que son expresadas en las disputas, es decir emociones provocadas por una reacción a emociones  primarias difíciles de tolerar. Estas emociones secundarias son defensas que sirven para reprimir o huir de las emociones primarias. Las emociones secundarias son con frecuencia la agresividad o el abandono de la situación, en cambio las emociones primarias son emociones más primitivas como la tristeza, el miedo a ser herido.

La meta de una terapia de pareja

La terapia de pareja aspira en primer lugar a ayudar a la pareja a dejar los ataques personales uno contra el otro para crear un contexto favorable a la expresión de emociones subyacentes y por tanto favorecer una mejor comunicación. El objetivo es llevar la discusión al nivel del problema y ya no al nivel de la relación.

Uno de los principios de base que guía la resolución de conflictos de pareja es el principio de complementariedad, es decir que cada uno tiene una reacción que alenta y mantiene el comportamiento o la actitud del otro. Si uno no se siente comprendido o considerado o respetado, uno tiene reacciones como retirarse, el desentendimiento, que amplifican la falta de respeto, de escucha y de consideración.

La evaluación de este tipo de dinámicas por parte del psicólogo de pareja permite identificar, entender y modificar los mecanismos que conducen a la incomprensión y a la disputa.

Motivos frecuentes de consulta de terapia de pareja:

     ❖     sentimiento de que algo falta o que está perdido en la relación

     ❖     imposibilidad de comunicarse adecuadamente

     ❖     insatisfacción

     ❖     distanciamiento afectivo

     ❖     presencia de argumentos que escalan, discusiones circulares y continuas

     ❖     pérdida de intimidad y deseo sexual

     ❖     impacto negativo de la vida profesional en la relación

     ❖     complicaciones y duelo por una separación

     ❖     divorcio y separación

     ❖     adaptación al matrimonio o convertirse en padres

     ❖     infidelidad

     ❖     celos (infundados según la percepción del otro)

     ❖     imposibilidad de dejar el pasado atrás

     ❖     posturas de invalidación o desprecio hacia el otro

     ❖     problemas con familias de origen

     ❖     dificultades de compromiso

     ❖     la rutina y la monotonía

     ❖     conflictos cotidianos

La terapia de pareja también puede ayudar a una separación

La terapia puede actuar también como herramienta para la preparación de un proceso de ruptura de manera definitiva de la pareja, ayudando a entender y a superar la dependencia negativa que ha desgastado a la relación y la mantiene es una dinámica dañina y destructiva para ambos en la pareja. También ayuda a velar por la salud y el bienestar de los hijos en caso que los haya.

Condiciones de la parafilia

Condiciones de la parafilia

Parafilia es el nombre que aporta la sexología del siglo XX a lo que antiguamente se denominaban perversión o desviación sexual.

El enfoque humanístico y globalizador entiende que la conducta sexual humana está llena de variaciones y connotaciones personales altamente respetables, pero que pueden llegar a convertirse en un problema cuando atentan contra la libertad de las personas y son vividas con angustia originando problemas y creando alteraciones en la vida familiar, laboral y social, especialmente por su carácter compulsivo.

Así, se puede definir las parafilias como todo estado en el que la excitación y gratificación sexual de la persona depende exclusivamente de la fantasía recurrente o realización de un acto especial e insólito que se convierte en el foco principal de la conducta sexual.

Se da con mucha más frecuencia en varones que en mujeres y suele tener su comienzo en la infancia y pubertad aunque se manifieste más tardíamente.parafilia-sexologos-valencia

Algunas parafilias pueden aparecer en momentos específicos de la vida de una persona cuando ésta se encuentra sometida a situaciones especiales o momentos de gran estrés.

Hay que diferenciar una parafilia de la curiosidad y experimentación de determinadas conductas sexuales. La persona que realmente sufre una parafilia se ve asaltada constantemente por la necesidad de satisfacer su deseo sexual, incluso aunque esto interfiera en su vida diaria, despreocupándose en muchos casos de otras responsabilidades.

Por ejemplo, no es lo mismo tomarse una copa de vez en cuando, porque apetece y en un contexto determinado, que depender del consumo del alcohol y no poder dejar de pensar en ello, destinando todos sus recursos para conseguirlo y sentirse frustrados/as y ansiosos/as si no lo consiguen.

Hay muchas conductas sexuales que pueden llegar a convertirse en parafilias, nombraremos las más comunes, no por más practicadas sino por más conocidas y estudiadas.

Existen diversas parafilias entre las cuales se mencionan:

Acrotomofilia: La excitación depende de que la pareja tenga alguna amputación, ya sea un brazo, una pierna o un dedo.

Agalmatofilia: Surge el deseo cuando se contempla una estatua de una persona desnuda, como la Venus de Milo o el David de Miguel Angel.

Asfixiofilia: Es una perversión muy común, los deseos sexuales se despiertan por la fantasía de ser estrangulado(a) y llegar a la asfixia.

Autoasesinofilia: La persona que tiene esta parafilia fantasea con ser asesinado muchas de las ocasiones de manera salvaje para poder llegar al orgasmo.

Autonepiofilia: Una parafilia marcada por el deseo inconsciente de regresar a la etapa infantil, el individuo desea ser tratado como un bebé por su pareja, inclusive usando vestuario, para poder llegar al orgasmo.

Biastofilia: El asalto violento a una persona aterrorizada y desconocida son la base de la excitación.

Crematistofilia: Pagar por el servicio o ser asaltado al tener sexo constituye la base para que el orgasmo pueda suceder.

Coprofilia: Comer el excremento de la pareja conduce al orgasmo al tipo de personas que presentan esta parafilia

Efebofilia: Los deseos sexuales son estimulados solo cuando la pareja se encuentra o esta punto de entrar en la etapa adolescente.

Escatofilia telefónica: Sólo se pude establecer por medio de llamadas telefónicas, las cuales pueden ser a personas conocidas o no, en este caso no se trata de llamadas eróticas, más bien son del tipo amenazante o insultante.

Estigmatofilia: Los deseos sexuales son despertados por tatuajes, cicatrices o perforaciones en el cuerpo de la pareja.

Exhibicionismo: Si el individuo logra causar sorpresa, pánico o miedo, al mostrar alguna zona erótica en un sitio público y de manera ilegal, entonces puede llegar al orgasmo. Exhibicionistas (violadores a distancia) El exhibicionismo es una parafilia común que se describe como una exposición deliberada y compulsiva de los genitales en público, siempre por un varón como medio para alcanzar la satisfacción sexual.

Las mujeres por lo general obtienen más placer al exhibir otras partes de su cuerpo. En esta parafilia la satisfacción sexual se alcanza por medio de la masturbación posterior a la exhibición. Al sujeto exhibicionista, lo que le excita es la reacción de la víctima que puede ser de sorpresa, asombro o miedo.

Los exhibicionistas son por lo general hombres con personalidad inadecuada y tendencia sádicas y sadomasoquistas. Ellos por lo general tienden a regresar al lugar de los hechos y por tanto son aprehendidos y castigados por la ley.

Fetichismo: La dependencia a cualquier objeto de la pareja, desde un cabello o ropa hasta, en el peor de los casos miembros, producen la excitación sexual y llegan a conducir al orgasmo.

A esta parafilia se le define como la obtención del placer o excitación sexual a partir de objetos inanimados, por ejemplo zapatos o ropa íntima o con partes del cuerpo (pelo).

El orgasmo puede ser espontáneo al ponerse en contacto con el fetiche o por la masturbación o la cópula en presencia del fetiche.

El fetichismo es una exageración de la evaluación acentuada normal de ciertas prendas asociadas con el objeto amado. La atención excesiva a ciertas partes del cuerpo femenino (mamas, nalgas piernas) se le conoce como parcialismo.

La fetichista femenina en ocasiones se enfrasca en cleptomanía compulsiva que puede tener significados sexuales inconscientes.

Formicofilia: La excitación sexual surge de el contacto con hormigas y caracoles que se pasan por zonas genitales o erógenas.

Froteurismo: Consiste en excitarse al frotar los genitales con el cuerpo de un desconocido en una multitud. (frotamiento): A esta parafilia se le describe como el gusto y excitación caracterizado por frotar el pene contra las nalgas o bien el cuerpo de una mujer.

Esta parafilia es frecuente en lugares muy concurridos como puede ser el metro, los cines los estadios deportivos, etc. Este acto suele pasar desapercibido para la víctima. Los frotistas sólo son pervertidos si éste es el único modo de que obtenga el orgasmo

Gerontofilia: El motivo de la excitación surge cuando la relación se da con una persona de la tercera edad o con personas de la misma edad de los padres.

Hibristofilia: La excitación se origina cuando se sabe que la pareja ha cometido un crimen. (Violación, Asesinato).

Hifefilia: Al tocar o sentir, el cabello o tejido de la ropa de la pareja.

Juvenilismo parafílico: El deseo sexual surge del comportamiento de la pareja como si estuviera en  su etapa juvenil y ser tratada como tal por su pareja.

Kleptolagnia: El hecho de robar constituye el origen del deseo erótico.

Masoquismo: La excitación depende del hecho de ser objeto de maltratos físicos, abusos o humillaciones por parte de la pareja. Es la parafilia que se complementa con la del sadismo en donde la persona tiene gran placer sexual al ser agredida físicamente, además de ser sometida por su agresor.

Morfofilia: Una de las partes del cuerpo de la pareja es la fuente de placer para la excitación por ejemplo: un lunar.

Misofilia: Masticar, oler o realizar otra acción con ropa sucia o productos relativos a la higiene menstrual es el origen de la excitación.

Narratofilia: Uso de palabras o narración de historias pornográficas, obscenas o sucias en presencia de la pareja.

Necrofilia: Placer sexual al copular con un cadáver. Esta parafilia se define como la obtención del placer sexual con cadáveres, generalmente por medio de la cópula con o sin mutilación subsiguiente.

Es una desviación rara. Esta parafilia es castigada por la ley. Los necrofílicos profanan tumbas, entran al servicio forense o bien asesinan a sus víctimas para posteriormente violarlas, cuando esto sucede se constituye como una forma extrema de sadismo, siendo el objeto sexual un fetiche.

Si el cadáver es violado directamente eso implica que un trastorno muy profundo de la personalidad, por regla una psicosis. Aunque el necrofílico presenta escaso interés en las mujeres vivas, algunos pueden realizar el coito si la mujer permanece totalmente quieta, como si estuviera muerta.

Olfatofilia: excitación provocada por el olor de distintas partes del cuerpo de la pareja, en especial el de las zonas erógenas.

Pictofilia: excitación provocada por observar fotografías o videos sucios o pornográficos.

Renifleurismo: La excitación y el orgasmo llegan cuando la persona percibe olor a orina, en especial de la pareja.

Sadismo: Torturar, humillar o castigar a otro implica excitación.

Somnofilia: Consiste en despertar a un desconocido con caricias eróticas, sexo oral, pero sin violencia.

Simforofilia: Provocar un accidente y presenciarlo es causa de excitación sexual.

Tocheurismo: Tocar los genitales, nalgas o senos a un desconocido de manera abrupta.

Troilismo: La excitación sexual se da al observar a la pareja teniendo relaciones sexuales con otra persona.

Urofilia: Orinar o beber la orina de otro dan lugar a la excitación.

Voyeurismo: Consiste en observar a alguien desnudándose o teniendo relaciones de manera licita. Vouyerismo o escoptofilia.- Esta parafilia de gusto recurrente y que ocasiona preocupación, consiste en obtener placer sexual observando los órganos sexuales y las actividades sexuales de otros, por lo general de mujeres. Los vouyeristas se masturban mientras observa el evento. Al vouyeurista.

No le gusta ir a playas nudistas donde es permitido ver el cuerpo desnudo, le excita lo prohibido de la acción. En el adolescente el vouyerismo es normal como parte de la búsqueda de excitación sexual.

En el adulto los caracteres vouyeristas pueden ser normales como en el juego sexual antes de la copula y la excitación ocasionada al ver fotografías o películas pornográficas con su pareja. El desviado por otra parte obtiene satisfacción al cometer el acto en forma compulsiva e iterativa a los demás, a menudo con gran riesgo.

Zoofilia: Sostener relaciones con animales es motivo de excitación sexual.

Estos trastornos se hallan a menudo asociados a otras perversiones. Por ejemplo un prerrequisito para la excitación sexual puede ser de origen sádico orinarse en el compañero durante el coito o que el compañero lo orine (urofilia), o vouyerista al observar las funciones excretoras.

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Condiciones de la parafilia

Conocimiento sobre la sexualidad

Pautas básicas de conocimiento sobre la sexualidad

  • La respuesta sexual, al igual que la sexualidad, tiene un marcado carácter propio y específico de cada persona.
  • Se ha demostrado científicamente que la respuesta sexual tiene especificidad e identidad en función del género. Las diferencias entre la de la mujer y la del hombre se evidencian en numerosos aspectos.
  • El deseo sexual sustenta todas las fases de la actividad sexual y sin él no hay excitación. Si los niveles de deseo son altos la respuesta sexual es más fácil y alcanza mayor intensidad.
  • La motivación juega un papel muy importante en el deseo. El acto sexual no se realiza sólo por ser una necesidad física o de descarga orgásmica, hay otros factores motivadores esenciales como la necesidad de unirse y conectarse, de abrazar y ser abrazado/a, de amar y ser amado/a, el deseo de sentirse seguro/a, o incluso de sentirse dominado/a o de realizar una conquista. También la necesidad de emociones e incluso el riesgo pueden estar implicados en el deseo sexual.
  • Los pensamientos y fantasías sexuales contribuyen en el complejo proceso del deseo sexual. Al igual que pensar en la comida favorita puede estimular el hambre, una fantasía sexual o la visión de imágenes seductoras pueden incrementar el deseo y la excitación.
  • El nivel de deseo no es fijo ni invariable y puede aparecer cuando menos lo esperamos, aunque depende en gran manera del estado de ánimo.
  • Entre ambos miembros de la pareja sexual se produce una interacción física y psicológica recíproca; hay una "química especial", de tal modo que la excitación sexual de cada uno de ellos procede de sus propias sensaciones y también de cómo se percibe la excitación del otro/a. Si nuestra pareja se excita mucho, por lo general aumenta nuestra excitación. Si por el contrario la percibimos distante y poco excitada, es fácil que nuestra pasión disminuya. De ese modo las parejas con "buena química" ven incrementada la pasión y el placer.
  • En el hombre, durante la fase de excitación, las erecciones pueden presentarse con mayor o menor rapidez. Aunque existe gran variabilidad de unas personas a otras, los jóvenes suelen tenerlas con más rapidez (sobre todo si se comparan con mayores de sesenta años). En el transcurso del encuentro sexual, las erecciones pueden variar de intensidad e incluso aparecer y desaparecer. Si se produce una disminución en la intensidad de la erección o incluso su pérdida, por el motivo que sea, tal hecho se debe asumir con tranquilidad y se debe continuar con el juego erótico: hablarse, besarse y acariciarse. Con ello, el mecanismo reflejo de la erección se pondrá de nuevo en marcha y reaparecerá. Con bastante frecuencia el hombre interpreta esta variación de la intensidad eréctil como una señal de que algo no funciona bien y esto conduce a que se produzca un trastorno sexual real.
  • El tamaño del pene preocupa al hombre y también a la mujer. Es necesario saber que un pene grande en estado flácido crece de manera proporcional menos durante la erección que un pene pequeño en estado flácido. El tamaño del pene flácido varía de unos hombres a otros, pero se acerca mucho durante la erección. Esta preocupación se ha incrementado con el visionado de las películas pornográficas, en las que, además de seleccionar hombres bien dotados, se realiza un trabajo de cámaras engañoso para exagerar el tamaño del miembro viril.
  • La estimulación del clítoris resulta excitante para muchas mujeres. No obstante, la mayoría de los hombres, incluso los que se creen expertos amantes, está lejos de ser habilidoso en sus caricias sobre el órgano. Entre los errores más frecuentes de los que las mujeres se quejan se cuentan:
    1. Muchos hombres buscan el clítoris de manera inmediata y una vez encontrado lo estimulan de manera brusca antes de iniciar los besos, caricias y abrazos.
    2. El estímulo suele realizarse de manera constante y la mujer prefiere que su compañero sexual después de acariciarlo un tiempo lo deje para volver posteriormente.
    3. A muchas mujeres les molesta el estímulo directo del clítoris, prefieren ser acariciadas en la zona por encima o alrededor de él.
    4. Puede resultar irritante su tocamiento con dedos secos o ásperos, debido a que en el clítoris no hay lubricación. Para suavizar las caricias, se puede usar desde saliva a lubricantes artificiales y, desde luego, lubricante vaginal.
  • La fase de meseta no siempre se diferencia de la de excitación, de la que es una prolongación tanto en intensidad como en tiempo. A menudo se considera como un breve momento entre la excitación y el orgasmo.
  • En la mujer, durante la fase de excitación-meseta, se produce hinchazón en el tercio externo de la vagina (la llamada plataforma orgásmica), que se expande hacia dentro y se estrecha en su interior acogiendo y sujetando el cuerpo del pene. Dicha plataforma orgásmica, rica en terminaciones nerviosas sensibles, se acomoda casi a cualquier anchura del pene y las sensaciones placenteras producidas por la estimulación y el roce en su interior son, para muchas mujeres, muy placenteras. Debido a este mecanismo de estrechamiento, el ancho de la erección del pene es menos importante para la estimulación sexual de la mujer de lo que generalmente se cree.
  • Al mismo tiempo, en esa misma fase se produce una elevación del útero y los dos tercios interiores de la vagina, más pobres que el tercio externo en terminaciones nerviosas sensibles, se alargan. Debido al menor número de terminaciones nerviosas sensibles, las sensaciones placenteras procedentes de esta zona vaginal son menores, lo que representa otro argumento más en contra de que el tamaño del pene erecto sea esencial para que la mujer alcance más placer durante el coito, como algunas personas creen.
  • Durante la fase de meseta, el clítoris parece desaparecer, lo que puede desconcertar a algunos hombres que tratan de localizarlo de manera visual. Esto es debido a que, aunque se agranda, el glande del clítoris no se ve al retraerse contra el pubis y en cierta manera queda oculto por la hinchazón que experimentan los labios de la vagina.
  • En la actualidad, no se acepta como meta ideal del acto sexual que el orgasmo sea simultáneo, tal y como se consideraba en las décadas de 1950 y 1960. Tal experiencia, cuando sucede, puede ser gratificante para la pareja, pero no se justifica el esfuerzo en lograrlo y menos sentirse decepcionado si no se obtiene. Que acontezcan ambos orgasmos por separado nos da la oportunidad de disfrutar tanto del orgasmo propio como de vivir y ser conscientes del de nuestra pareja.

    La consecución del orgasmo por separado en la pareja da la oportunidad tanto de disfrutar el propio placer como de vivir y ser conscientes del de la pareja

  • En el orgasmo, el proceso fisiológico que se produce en la mujer es similar al del hombre, con la diferencia de que en el masculino se alcanza un punto a partir del que la eyaculación es inevitable. Por el contrario, en la mujer, aun estando a punto de suceder, el orgasmo se puede bloquear a causa de cualquier interrupción o cese de la estimulación.
  • Muchas mujeres, cuando la excitación es muy intensa o durante el orgasmo emiten de manera pulsátil fluidos vaginales, en un proceso parecido a la eyaculación masculina.
  • Algunas mujeres tienen capacidad para alcanzar varios orgasmos sucesivos si la estimulación continúa.
  • Hay situaciones en las que uno o ambos amantes no alcanzan el orgasmo. Éste es un tema candente y de debate. La importancia que se da al orgasmo propio en el encuentro sexual todavía no es la misma para el hombre y la mujer. En la actualidad, parece que la mujer, en mayor medida que el hombre, considera su propio orgasmo un complemento a su experiencia sexual más que el objetivo de ella.
  • La anorgasmia no puede ser considerada como una variante normal de la sexualidad femenina. También se da en los hombres, sólo que cuando es el hombre quien no consigue el orgasmo lo identifica con un problema, mientras que hay un alto número de mujeres que no han tenido nunca un orgasmo y no se sienten preocupadas al respecto. Lubrican, se excitan y no se consideran anormales ni privadas de algo. No obstante, cada vez con más frecuencia las mujeres anorgásmicas o con orgasmos infrecuentes se preocupan por este hecho y buscan la manera de solucionar el problema.
  • La mujer que alcanza el orgasmo sólo ocasionalmente por diversas razones (escaso deseo, falta de destreza y cooperación del compañero, factores circunstanciales, etc.) sólo debe de considerarse afectada de algún problema sexual cuando su frecuencia orgásmica es tan baja que le produce insatisfacción. En este caso, debe considerase afectada por un trastorno sexual que se debe abordar, de manera similar a lo que ocurre con la disfunción eréctil del hombre.
  • Hace dos décadas se consideraba la impotencia en el hombre de cierta edad como normal, pero hoy se sabe que es consecuencia de diversas enfermedades (diabetes, depresión, trastornos psicológicos, etc.). Esto ha permitido romper con el binomio impotencia-edad, lo que ha facilitado el descubrimiento del origen de la disfunción eréctil y su tratamiento.

Condiciones de la parafilia

Misofilia. Parafilias o tendencias sexuales

Misofilia. Buscando el Placer sexual.

Hoy toca la Misofilia. Continuamos con el diccionario de parafilias o tendencias sexuales un tanto insólitas.

Ya hemos visto que existen parafilias para todos los gustos, unas, podemos considerarlas más habituales y frecuentes y otras un tanto extrañas y llamativas. Hoy nos topamos con una de estas últimas.

¿Qué es la misofilia?

La misofilia es un tipo de parafilia en la que el placer sexual y la consecución del orgasmo son obtenidos exclusivamente al tener contacto con (o incluso ingerir, lamer, masticar...) sustancias desechadas por el cuerpo humano o con objetos sucios en general (pantalones, medias, blusas...); esto es, aunque lo habitual es relacionarla con el fetichismo sexual asociado a la ropa sucia -sobre todo la ropa íntima-, lo cierto es que engloba otras parafilias vinculadas a la suciedad como la emetofilia (atracción por el actor de vomitar), la salirofilia (ensuciar el objeto de deseo, esto es, la persona), la menstruofilia (atracción por mujeres con el periodo o regla) o la coprofilia (incluir en el sexo heces).Misofilia. Tratamiento por Sexologos Valencia

La misofilia se caracteriza por un deseo exacerbado por lo sucio.
Así, un lugar repleto de suciedad puede resultar de lo más excitante para un misofílico.

La excitación al oler y tocar lencería está ampliamente extendida y, sobre todo los hombres, se sienten muy atraídos por los olores corporales de las féminas.

Ya hemos visto que existen parafilias para todos los gustos, unas, podemos considerarlas más habituales y frecuentes y otras un tanto extrañas y llamativas.

La etimología de esta preferencia sexual viene del griego y es muy simple: misos, que significa suciedad y el término filia, que significa amor.

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