¿Las diferencias individuales en la reacción de ansiedad ante una misma situación indican patología?
Pregunta:
¿Las diferencias individuales en la reacción de ansiedad ante una misma situación indican patología?
Respuesta:
Si un individuo reacciona en alguna ocasión con altos niveles de ansiedad ante una situación, ante la que otros individuos no experimentan tanta ansiedad, podemos hablar simplemente de una reacción de alta intensidad, o de una reacción aguda de ansiedad en un nivel no demasiado alto, que es puntual y no extrema. Esto no suele suponer ningún trastorno.
El problema vendría si esta forma de reacción aguda es excesivamente intensa, como en los ataques de pánico o crisis de ansiedad (en los que el individuo no puede controlar su ansiedad y alcanza niveles extremos), o bien cuando se establece dicha reacción aguda como un hábito, es decir, si una reacción de ansiedad de alta intensidad se vuelve crónica, o se vuelve muy frecuente.
La reacción aguda de ansiedad no siempre es patológica, sino que puede ser muy adaptativa. Por ejemplo:
si la situación que la provoca requiere una fuerte reacción de alarma que nos prepare para la acción (si se nos exige una gran concentración en una tarea para la que se necesitan muchos recursos de la atención),
o si requiere una gran activación fisiológica (porque necesitamos tensar más los músculos, bombear más sangre, más oxígeno, etc.),
dicha reacción de ansiedad nos ayudará a responder mejor ante esta situación.
Existen unos criterios prácticamente universales para determinar si el comportamiento de una persona cabe diagnosticarlo como un trastorno de ansiedad. Estos criterios están recogidos en las dos clasificaciones de trastornos mentales (o psicopatológicos) más importantes:
DSM-IV (Asociación de Psiquiatras Americanos, APA)
ICD-10 (Organización Mundial de la Salud, OMS)
En ambas, son similares los criterios para diagnosticar un trastorno de ansiedad.
La terapia sexual en el tratamiento de la disfunción sexual.
La terapia sexual es un tipo de psicoterapia para el tratamiento de la disfunción sexual. Con la terapia sexual, se pueden atender problemas relacionados con la función sexual, sentimientos sexuales y de intimidad — ya sea en terapia individual o en pareja. Muchas parejas tienen o han tenido en el curso de su vida de pareja una dificultad de orden sexual. Si usted está sufriendo alguna dificultad en su relación y le gustaría retomar su vida sexual y vivir su sexualidad satisfactoriamente, nosotros podemos ayudarle.
Importancia de la terapia sexual o sexología clínica
La sexualidad es un elemento importante en la vida de una pareja. Debido a las dificultades usuales de la vida en pareja, un gran porcentaje de las parejas atraviesan periodos en los que no logran encontrar el tiempo o la energía para una vida sexual regular y plena. Las estadísticas muestran que más de un 50% de las parejas tienen o han tenido en el curso de su vida en pareja una dificultad de orden sexual. En las mujeres, es común sobre todo la dificultad de lograr un orgasmo y el vaginismo. En los hombres, aparecen principalmente las dificultades de eyaculación y de erección. En ambos, es frecuente una disminución o pérdida de apetito sexual. Si se ha presentado alguna dificultad en su relación y le gustaría retomar una vida sexual satisfactoria, nosotros podemos ayudarle.
También puede asistir a personas que se recuperan de un asalto sexual, problemas relacionados con el estrés, cansancio y otros factores del ambiente y de las relaciones. La terapia sexual puede ser efectiva para adultos de cualquier edad, sexo y orientación sexual. Los terapeutas sexuales o sexólogos ayudan a las personas que experimentan problema en superar estos problemas, favoreciendo la posibilidad de retomar una vida sexual activa.
Causas de las dificultades sexuales
Las dificultades sexuales generalmente son un resultado de experiencias traumáticas o sentimientos negativos que impiden a la persona ser capaz de vivir una vida sexual íntima satisfactoria. Además, la información que recibimos, por parte de la educación de los padres, en la escuela, los medios, la religión, muchas veces juega un papel importante en la medida que adquiere la forma de prejuicios o ideas inadecuadas e interfiere en el desarrollo sano la vida sexual.
Los problemas sexuales pueden ser resultado también de otros problemas mentales, como la depresión, la ansiedad e incluso el estrés, y puede ser derivado de condiciones físicas, como problemas urinarios, desequilibrio hormonal que resultan de la manopausia o alumbramiento.
¿Cuando acudir a terapia sexual?
Los problemas sexuales no son inusuales. Se estima que alrededor de 30% y 45% de los adultos sufren de alguna dificultad de orden sexual, dependiente del género y la edad. Si usted sufre de alguna de las dificultades sexuales anteriores, le sugerimos consultar a un especialista que le ayudará no solo a deshacerse de creencias, actitudes o conductas perjudiciales para su sexualidad, sino sobretodo a aprender los conocimientos, actitudes y conductas útiles y favorables al desarrollo sexual y el de su pareja.
Objetivos de la terapia sexual
El sexólogo o terapeuta sexual buscará mediante la terapia ayudarle a resolver muchas dificultades sexuales, desde la preocupación sobre el funcionamiento sexual a las maneras y dinámicas para relacionarte con su pareja. A través de la terapia sexual, podrá aprender a expresar sus preocupaciones claramente, entender mejor sus propias necesidades sexuales y comprender también las necesidades de su pareja sexual. El objetivo de la sexología clínica es dar lugar a la capacidad en las personas de vivir de manera satisfactoria su sexualidad en compañía de su pareja.
Cómo se trabaja en terapia sexual
Hablar de la intimidad y la vida sexual no es fácil y puede resultar incómodo. Recuerde que los sexólogos o psicólogos clínicos certificados tienen experiencia en generar un espacio de tranquilidad y confianza, y tienen capacidad para identificar y explorar las inquietudes de orden sexual. En la primera sesión, el sexólogo le pedirá que describa sus preocupaciones sexuales. Los asuntos sexuales pueden ser complejos, el terapeuta insistirá en obtener información para tener una idea clara de los factores involucrados en la problemática. Una vez que se adquiera comprensión de la situación, se discutirán las maneras de resolver las dificultades de modo que pueda mejorarse la comunicación y la vida íntima y sexual.
El terapeuta sexual suele trabajar mediante ejercicios en casa, que pueden ser individuales y, en caso de tener vida sexual activa, en conjunto con la pareja. Las tareas que se asignan pueden ser :
• Retardo o ausencia de eyaculación tras un estimulación adecuada
• Incapacidad para controlar el momento de la eyaculación
• Incapacidad para relajar los músculos de la pared vaginal lo suficiente para permitir el coito
• Lubricación vaginal inadecuada antes y durante el coito sexual
• Dolor en la vulva o la vagina durante el contacto sexual
• Infelicidad o confusión respecto a la orientación sexual
• Las personas transexuales o transgénero pueden tener problemas sexuales (antes o después de la cirugía), aunque la condición transexual o transgénero no sea un problema sexual en sí mismo.
La terapia sexual es realizada por psicólogos o psicoterapeutas que tienen entrenamiento especial en asuntos relacionados con la sexualidad y las relaciones. Esta credencial permite llamarles sexólogos. Los sexólogos y sexólogas certificados no tienen relaciones sexuales con sus pacientes, ni se relacionan mediante ningún contacto físico.
La terapia sexual es usualmente terapia breve, con un número limitado a 12 o 15 sesiones. El plan de tratamiento depende de las inquietudes y los motivos de consulta del paciente.
El objetivo de la terapia de pareja es restablecer la comunicación adecuada entre los miembros de la pareja y asegurar que la relación vuelva a ser nuevamente agradable y enriquecedora.
La terapia de pareja aspira en primer lugar a ayudar a la pareja a dejar los ataques personales uno contra el otro para crear un contexto favorable a la expresión de emociones subyacentes y por tanto favorecer una mejor comunicación.
Importancia de la terapia de pareja
Sabemos que el proyecto de una relación de pareja es algo muy importante para la vida, y que en ocasiones es inevitable afrontar problemas que ponen en riesgo el futuro de la relación. En tanto las relaciones son una parte esencial de nuestras vidas, las dificultades en las relaciones son una de las causas más comunes de falta de felicidad. Situaciones relacionadas con la pérdida de empleo, enfermedades, conflictos familiares, o bien características de la personalidad misma de cada uno, o incluso problemas no resueltos (heridas abiertas) que cada uno arrastra de su pasado, son factores comunes que ocasionan la aparición de dichos conflictos. En estos casos, la poca comunicación, la incomprensión y el desinterés obstaculizan cada vez más el bienestar de la pareja.
¿Cuándo ir a terapia de pareja?
Algunas parejas acuden a terapia para hacer crecer su relación, otras consultan en los casos en que lo consideran como una dificultad pasajera de resolver, y otras quieren resolver una crisis, revivir un deseo aplanado o comenzar un proceso de separación. Sea cual sea la razón, admitida o no, por la que la pareja recurra a la terapia de pareja, tendrán la ocasión de realizar un recorrido personal importante.
Usualmente las parejas encuentran en ellos mismos los recursos que les permiten superar sus dificultades, sin embargo, hay ocasiones en que los problemas superan los medios de los que disponen en ese momento para resolverlos, al punto de poner en riesgo la relación. En estos casos, estas parejas pueden beneficiarse mucho de una terapia de pareja, y es recomendado acudir con un psicólogo de pareja.
Objetivos de la terapia de pareja
El objetivo de la terapia de pareja es restablecer la comunicación adecuada entre los miembros de la pareja y asegurar que la relación vuelva a ser nuevamente agradable y enriquecedora. Entre los objetivos que se plantean en conjunto con un psicólogo de pareja están:
• identificar las áreas de conflicto
• facilitar una mayor comprensión de sí mismo, del otro y de la relación
• mejorar la percepción que ambas partes tienen de los conflictos que están viviendo
• aumentar la capacidad de la pareja para abordar tanto las situaciones complejas o difíciles como las simples y cotidianas
• crear nuevas estrategias para la resolución de problemas
• desarrollar habilidades de comunicación
• mejorar la convivencia y el diálogo con tu pareja
• modificar patrones de relación que no están dando los resultados deseados (disfuncionales)
Entendiendo la terapia de pareja
El elemento clave en una terapia de pareja es aprender a escuchar al otro. En terapia los psicólogos de pareja ofrecen los medios para expresar sus insatisfacciones con respecto a la relación y no con respecto al otro. Este cambio de perspectiva permite revisar la relación sin pretender cambiar al otro. En el curso de una terapia de pareja puede ocurrir que causas más profundas e insospechadas surjan que son igualmente la causa de los problemas de la relación. Por ejemplo, una depresión, un agotamiento o un trauma no resuelto en uno de los dos compañeros.
Los desacuerdos en una pareja son inevitables ya que la vida en pareja (conyugal o no) constituye una de las experiencias de vida más estresantes que existen. Las fuentes de estrés son muchas: la distribución de tareas, el dinero, la educación de los hijos, el sexo, la armonización entre las necesidades de la familia y las necesidades exteriores (carrera, parientes, amigos, recreación). Estos desacuerdos se convierten en conflictos cuando los cónyuges se atacan personalmente o cuestionan e invalidan la forma de ser de su pareja. Pueden existir una sensación de agotamiento, desinterés e incomprensión, que se traducen en una comunicación menos fluida o el distanciamiento. El éxito de la terapia de pareja reposa en la voluntad que tiene cada uno de perseverar en pareja.
En los casos en que los simples desacuerdos se convierten en conflictos, aun cuando el evento que desencadena el conflicto es banal (lavar los trastes inmediatamente después de la comida o más tarde) provoca una fuerte reacción emotiva. Es importante observar que son las emociones secundarias las que son expresadas en las disputas, es decir emociones provocadas por una reacción a emociones primarias difíciles de tolerar. Estas emociones secundarias son defensas que sirven para reprimir o huir de las emociones primarias. Las emociones secundarias son con frecuencia la agresividad o el abandono de la situación, en cambio las emociones primarias son emociones más primitivas como la tristeza, el miedo a ser herido.
La meta de una terapia de pareja
La terapia de pareja aspira en primer lugar a ayudar a la pareja a dejar los ataques personales uno contra el otro para crear un contexto favorable a la expresión de emociones subyacentes y por tanto favorecer una mejor comunicación. El objetivo es llevar la discusión al nivel del problema y ya no al nivel de la relación.
Uno de los principios de base que guía la resolución de conflictos de pareja es el principio de complementariedad, es decir que cada uno tiene una reacción que alenta y mantiene el comportamiento o la actitud del otro. Si uno no se siente comprendido o considerado o respetado, uno tiene reacciones como retirarse, el desentendimiento, que amplifican la falta de respeto, de escucha y de consideración.
La evaluación de este tipo de dinámicas por parte del psicólogo de pareja permite identificar, entender y modificar los mecanismos que conducen a la incomprensión y a la disputa.
Motivos frecuentes de consulta de terapia de pareja:
❖ sentimiento de que algo falta o que está perdido en la relación
❖ imposibilidad de comunicarse adecuadamente
❖ insatisfacción
❖ distanciamiento afectivo
❖ presencia de argumentos que escalan, discusiones circulares y continuas
❖ posturas de invalidación o desprecio hacia el otro
❖ problemas con familias de origen
❖ dificultades de compromiso
❖ la rutina y la monotonía
❖ conflictos cotidianos
La terapia de pareja también puede ayudar a una separación
La terapia puede actuar también como herramienta para la preparación de un proceso de ruptura de manera definitiva de la pareja, ayudando a entender y a superar la dependencia negativa que ha desgastado a la relación y la mantiene es una dinámica dañina y destructiva para ambos en la pareja. También ayuda a velar por la salud y el bienestar de los hijos en caso que los haya.
¿Cuál es la diferencia entre el psicólogo, el psicoterapeuta, el psicoanalista y el psiquiatra?
Esta diferencia tiene que ver en principio con los estudios que realiza cada uno:
Psicólogo
Elpsicólogo tiene estudios universitarios en psicología y atiende las dificultades psicológicas desde una compresión del comportamiento humano. Realiza el diagnóstico y el tratamiento dándole más importancia a las dimensiones del pensamiento, las afecciones y la conducta, ayudándole al paciente a comprender, resolver las dificultades psicológicas y en sus relaciones que enfrenta para de este modo obtener bienestar psicológico.
Los psicólogos licenciados están calificados para dar psicoterapia y consejería, realizan pruebas psicométricas y proveen tratamiento para los trastornos mentales y dificultades psicológicas de la vida cotidiana. A diferencia con el psiquiatra, el psicólogo no cuenta con el derecho de prescribir fármacos como tratamiento (a excepción de algunos países en los que sí pueden dar medicamentos). En ocasiones, un psicólogo puede trabajar en conjunto con un psiquiatra que provea un tratamiento fármaco para los trastornos mentales, mientras el psicólogo provea psicoterapia.
Psiquiatra
El psiquiatra en cambio tiene una formación en medicina y una especialización en trastornos psiquiátricos, su enfoque generalmente es médico y le da más importancia a los aspectos orgánicos de los trastornos mentales. El psiquiatra utiliza principalmente la farmacología (prescripción de fármacos) para mejorar los síntomas incapacitantes de los trastornos psicológicos, sin embargo algunos también realizan intervención con psicoterapia (esto significa que aprenden técnicas de ciertas psicoterapias, sin que sea necesario la obtención de un título universitario)
Usualmente, el psicólogo se encarga del tratamiento psicoterapéutico y el psiquiatra controla la medicación en caso que sea necesario. Es común que ambos profesionales trabajen de la mano en algunos casos como son la depresión mayor, el trastorno bipolar y el trastorno borderline.
Psicoterapeuta
Es importante aclarar que psicoterapeuta tiene una especialización en psicoterapia (en un instituto privado) pero no posee necesariamente estudios universitarios. Por tal motivo el psicoterapeuta no está controlado ni protegido por la ley (como sí lo está el psicólogo y el psiquiatra). El título de psicoterapeuta no es controlado: no existe reglamentación, programa universitario permite enseñar el arte de la psicoterapia. La psicoterapia se refiere al trabajo del descubrimiento de sí, el mejoramiento de la calidad de vida y de las relaciones de una persona (en ocasiones los psicólogos y los psiquiatras se llaman así mismos psicoterapeutas). Los psicoterapeutas están formados en diversas técnicas y enfoques como laTerapia Gestalt, la PNL (Programación neurolingüística), el psicodrama, la hipnosis, entre otras. Generalmente estas técnicas de psicoterapia son más directivas que los enfoques utilizados por los psicólogos, se apoyan más en el consejo y la búsqueda de soluciones: el terapeuta interviene, realiza frecuentemente feed-back, sugiere y aconseja, dando lugar a un trabajo interactivo.
Psicoanalista
El psicoanalista no necesariamente tiene estudios universitarios de psicología clínica, sin embargo en su mayoría poseen estudios de medicina/psiquiatría, de psicología o bien de filosofía. El psicoanalista tampoco está controlado ni protegido por la ley. Un psicoanalista realiza sus estudios en un instituto privado bajo la enseñanza de uno o varios especialistas. Asimismo, tiene por obligación de seguir él mismo un análisis personal durante varios años, antes de ejercer.
El enfoque que practica el psicoanalista es el análisis, ya sea en diván o en sillón frente a frente. Una de las diferencias principales con los demás enfoques psicológicos es que trabajar a partir del inconsciente: es decir, postula que no tenemos control voluntario ni consciente del curso de nuestra vida, por lo que resulta necesario un análisis profundo del inconsciente. El tratamiento psicoanalítico explora cómo estos factores inconscientes afectan las relaciones actuales y patrones de pensamiento, emoción y de comportamiento.
A menudo a la psicoterapia se le conoce con el nombre de «terapia de diálogo», y eso es precisamente lo que hará durante su tratamiento. Usted y el psicólogo entablarán un diálogo referente a sus problemas y a cómo solucionarlos.
¿Qué debo esperar en la progresión de mi tratamiento de psicoterapia?
A medida que avanza su psicoterapia, se seguirá forjando una relación terapéutica y de confianza con el psicólogo.
Es probable que, como parte del proceso continuo de conocerle más, el psicólogo quiera realizar algunas evaluaciones. Los psicólogos están capacitados para administrar e interpretar pruebas que determinan la profundidad de su depresión, identifican importantes características de personalidad, revelan estrategias no saludables para lidiar con sus problemas, como el abuso de la bebida, o detectan discapacidades de aprendizaje. Por ejemplo, si un padre lleva a consulta a un niño que, a pesar de ser brillante, tiene problemas de rendimiento académico, el psicólogo podría evaluar si el niño confronta dificultades de atención o una discapacidad de aprendizaje no detectada. Los resultados de las evaluaciones le permiten al psicólogo diagnosticar un problema o arrojan más información acerca de cómo usted piensa, se siente y se comporta.
Además, usted y el psicólogo seguirán explorando sus problemas por medio del diálogo. A algunas personas, el solo hecho de poder hablar libremente de un problema les proporciona alivio. En las primeras etapas de la psicoterapia, el psicólogo le ayudará a aclarar cuál es su molestia. Luego pasará a una fase de solución de problemas en la que ambos trabajarán en conjunto para encontrar otras formas de pensar, comportarse y manejar sus sentimientos. Es posible que durante las sesiones haga ejercicios en los que dramatice nuevas conductas y haga asignaciones en casa para practicar nuevas destrezas entre sesiones. A medida que transcurra el tratamiento, usted y el psicólogo evaluarán su progreso y determinarán si hay que reformular o ampliar sus objetivos originales.
En algunos casos, el psicólogo podría sugerir la participación de otras personas. Por ejemplo, si tiene problemas de pareja o de relaciones humanas, la participación con el cónyuge o pareja en la sesión puede ser de utilidad. De forma similar, es aconsejable que una persona que confronte dificultades en la crianza de sus hijos los lleve a las sesiones. Aquellos que tienen dificultad para interactuar con los demás podrían beneficiarse con la psicoterapia de grupo.
A medida que vaya resolviendo el problema que le llevó a buscar ayuda en la psicoterapia, también adquirirá nuevas destrezas que le harán verse a sí mismo y al mundo de forma diferente. Aprenderá a distinguir las situaciones que puede cambiar y las que no y a concentrarse en mejorar las cosas que están bajo su control.
También adquirirá resiliencia, la cual le ayudará a lidiar mejor con retos futuros. Por ejemplo, un estudio sobre el tratamiento de la depresión y la ansiedad realizado en el año 2006 revela que los métodos cognitivo y conductual usados en la psicoterapia, tienen un efecto duradero que reduce el riesgo de que vuelvan a aparecer los síntomas, aún después de terminado el tratamiento. Otro estudio descubrió un resultado similar al evaluar los efectos a largo plazo de la psicoterapia psicodinámica.
En breve tendrá una nueva perspectiva y nuevas formas de pensar y comportarse.
¿Cómo puedo aprovechar al máximo la psicoterapia?
La psicoterapia es diferente a los tratamientos médicos o dentales, en los que el paciente se sienta pasivamente mientras los profesionales trabajan con ellos y les comunican sus diagnósticos y planes de tratamiento. En la psicoterapia el psicólogo no le dice lo que debe hacer. Es una colaboración activa entre usted y el psicólogo.
De hecho, cientos de estudios han descubierto que una parte muy importante de lo que hace que la psicoterapia dé resultado es la relación de colaboración entre el psicólogo y el paciente, que también se conoce como alianza terapéutica. O sea, lo que ocurre cuando el psicólogo y el paciente trabajan juntos para lograr los objetivos de este último.
Participe de forma activa en la psicoterapia. Contribuya a establecer los objetivos del tratamiento. Colabore con el psicólogo pera crear calendario de metas. Haga preguntas sobre su plan de tratamiento. Si piensa que determinada sesión no funcionó como esperaba, exprese su opinión y sostenga un diálogo para que el psicólogo pueda responder y adaptar su tratamiento con mayor efectividad. Pídale al psicólogo que le recomiende libros o sitios web con información útil sobre sus problemas.
Y como el cambio de comportamiento es difícil, la práctica también es vital. Es fácil recaer en viejos patrones de pensamiento y conducta y debe mantenerse alerta a esto entre sesiones. Esté atento a su reacción ante las cosas, recurra a lo aprendido en las sesiones con el psicólogo y aplíquelas en esas situaciones de la vida real. Cuéntele al psicólogo lo que ha aprendido entre sesiones. Este tomará en cuenta esta información y la incorporará a lo que ocurre durante la consulta para ayudarle mucho más. Mediante la práctica regular podrá consolidar sus logros, terminar el tratamiento de psicoterapia mucho antes y mantener sus progresos una vez concluido.
¿Debo preocuparme por el respeto a la confidencialidad?
Los psicólogos consideran extremadamente vital el respeto a su privacidad. Es parte de su código de ética profesional. Pero más importante aún es que se trata de una condición para conservar su licencia profesional. Los psicólogos que violen la confidencialidad del paciente se arriesgan a perder la capacidad de ejercer su profesión en el futuro.
Para que el tratamiento de psicoterapia sea lo más efectivo posible, usted debe ser franco y honesto sobre sus pensamientos y comportamiento más íntimos. Aunque esto puede ser angustioso, no tiene que temer que el psicólogo revele sus secretos a otras personas, con excepción de que se trate de las situaciones más extremas. Por ejemplo, si le confiesa que proyecta hacerse daño a sí mismo o a otras personas, el psicólogo tiene la obligación de informarlo a las autoridades para proteger el paciente y la seguridad de terceros. Los psicólogos también deben informar cualquier caso de abuso, explotación o abandono de niños, ancianos o discapacitados. Además, el psicólogo pudiera tener la obligación de proporcionar cierta información ante la corte en procesos judiciales.
Por supuesto, usted puede darle al psicólogo permiso por escrito para revelar todas o parte de sus conversaciones con su médico, maestro o cualquier otra persona que usted desee.
Los psicólogos se toman tan en serio la confidencialidad, que probablemente ni le saluden si se encuentran en un supermercado u otro sitio. Tampoco hay problema alguno si el paciente hace lo mismo. El psicólogo no se ofenderá, pues comprende que usted sólo está protegiendo su privacidad.