Terapia sexual Online

Terapia sexual Online

Escrito por s.perez

noviembre 8, 2020

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¿Qué es la terapia sexual?

El objetivo de la terapia sexual es ayudar a las personas a superar los desafíos físicos y emocionales para tener una relación satisfactoria y una vida sexual placentera.

La disfunción sexual es cuando una persona o una pareja tiene problemas para disfrutar de la actividad sexual. La disfunción sexual es común. De hecho, el 43% de las mujeres y el 31% de los hombres informan haber experimentado algún tipo de disfunción sexual durante sus vidas. Estas disfunciones pueden incluir:

  • disfunción eréctil
  • baja libido o deseo sexual hipoactivo
  • falta de interés o deseo sexual inhibido
  • eyaculación precoz
  • poca confianza…
  • falta de respuesta al estímulo sexual
  • incapacidad para alcanzar el orgasmo
  • libido excesiva o hipersexualidad
  • la incapacidad de controlar el comportamiento sexual
  • pensamientos sexuales angustiosos
  • fetiches sexuales no deseados
  • y más…

Una vida sexual satisfactoria es saludable y natural. La intimidad física y emocional son partes esenciales de tu bienestar. Cuando se produce una disfunción sexual, tener esa vida sexual satisfactoria puede ser difícil.

La terapia sexual te ayuda a reformular tus desafíos sexuales y aumentar tu satisfacción sexual.

En Clínica Pérez Vieco tratamos la disfunción sexual por vídeo conferencia, sin que esto suponga ningún tipo de limitación. Somos grandes expertos en Sexología Clínica.

Sacando todo el partido a las tecnologías llevamos a cabo la terapia, consiguiendo resultados tan buenos como de forma presencial con las ventajas que conlleva la Terapia Online.

¿Cómo funciona la terapia sexual?

La terapia sexual es como cualquier tipo de psicoterapia. Se trata la enfermedad hablando de sus experiencias, preocupaciones y sentimientos.

Junto con el terapeuta, se elaboran mecanismos de afrontamiento para ayudar a mejorar las respuestas en el futuro, de modo que pueda tener una vida sexual más saludable.

Durante las primeras citas, el sexólogo o la sexóloga hablará sólo contigo o contigo y tu pareja. El psicólogo  está ahí para guiarte y ayudarte a procesar tu desafío actual. Para tu tranquilidad añado que hay algunos puntos que deben quedar claros:

  • El psicólogo sexólogo NO está ahí para ponerse del lado de una persona o para ayudar a persuadir a alguien.
  • Además, todos se mantendrán vestidos. El terapeuta sexual no tendrá relaciones sexuales con nadie ni le mostrará a nadie cómo tener sexo.

El objetivo es brindar un camino para el cambio en un entorno de apoyo y educativo. Es probable que acabes la sesión de terapia con tareas y trabajos que hacer antes de tu próxima cita.

Si el terapeuta sexual sospecha que la disfunción que está experimentando es por algún problema físico por las señales o síntomas que se estén dando, puede recomendarte acudir a un médico.

¿Necesito terapia sexual?

Una forma para determinar si necesitas ver a un psicoterapeuta sexual es analizar qué partes de tu vida son las más afectadas por cómo te sientes en este momento.

Si tu calidad de vida y tu salud emocional se ven muy afectadas por tu disfunción sexual, es muy buena idea ver a un terapeuta sexual o sexólogo. De la misma manera, si la falta de intimidad o la dificultad para comunicarse con tu pareja es tu preocupación personal más seria, un terapeuta sexual es el lugar para empezar.

Lo que debes saber antes de la terapia Sexual

Cuando estés decidido a comenzar la terapia sexual, ten en cuenta estas dos cosas mientras te preparas para decidir con que sexólogo o sexóloga de nuestra Clínica Pérez Vieco harás la terapia.

Compatibilidad

Los terapeutas son únicos. El éxito de la terapia depende en gran medida de lo bien que te comuniques con tu psicólogo y de lo mucho que confíes en él y en su orientación para ayudarte a superar tus preocupaciones.

Si no te sientes cómodo con un terapeuta sexual en algún momento, busca otro.

Solo o en pareja

No tienes que llevar a tu pareja a la terapia sexual. Para algunas personas, la terapia sexual en solitario es adecuada para abordar las preocupaciones. Para otros, tener a ambas personas presentes durante la terapia puede ayudar a mejorar la satisfacción y a construir una conexión más fuerte.

Habla con tu pareja sobre tu decisión de comenzar la terapia. Si quieres que se involucre, pídeselo.

Ayuda psicológica Online para la Terapia Sexual.

Una vida sexual satisfactoria es vital para tu salud por muchas razones. Los elementos físicos y emocionales de una vida sexual saludable tienen beneficios de gran alcance, incluyendo una menor presión sanguínea, una mejor salud cardíaca y la reducción del estrés. El sexo es también una parte natural y divertida de la vida.

Sin embargo, para algunas personas, el sexo es una fuente de gran ansiedad y preocupación. La disfunción sexual puede provocar complicaciones en las relaciones, pérdida de confianza y muchos otros efectos negativos.

La terapia sexual es un enfoque integral para tratar y eliminar los desafíos subyacentes. Estas preocupaciones pueden ser físicas, como la baja circulación. También pueden ser preocupaciones psicológicas, como la ansiedad, el estrés y los problemas de confianza. Además, nosotros aplicamos la tecnología para la realización de las sesiones por vídeo-llamada, ayudando a dar una privacidad e intimidad extra.

La terapia sexual puede ayudar a los individuos y a las parejas a encontrar una forma de tener una comunicación abierta y honesta, de modo que puedan resolver cualquier preocupación o desafío para lograr una vida sexual saludable y feliz.

En nuestros tratamientos, destacará la flexibilidad en su manejo, siempre en respuesta a todas tus demandas.

Nuestra capacidad de adaptación a los pacientes como tú, es lo que nos está permitiendo ser los números uno en tratamientos de este tipo.

Si tú, que estás pasando por un momento de ansiedad, quieres aprender a manejarla, no dejes de recurrir a nuestro servicio de Terapia online, que derriba todo tipo de barreras, para que tú, nos dejes ayudarte. De este modo estarás un paso más cerca de tus objetivos.

Terapia online avanzada y adaptada a tus necesidades.

Los pacientes que residen en el extranjero pueden encontrarse bajo circunstancias que en muchas ocasiones agravan sus síntomas o su malestar: disponen de menos arraigo y vida familiar o social, pueden sentirse más solos, tienen que adaptarse a horarios, costumbres y culturas muy diferentes, etc., lo cual puede ser factor de riesgo para problemas psicológicos. De hecho, algunos pacientes presentan un trastorno adaptativo al tener que residir en el extranjero.

Por lo tanto, si eres español en el extranjero, y necesitas asesoramiento psicológico, no dudes en contactarnos.

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La gran profesionalidad de nuestros expertos en psicología online nos permite ofrecerte las mismas garantías de seguridad y confidencialidad que en las sesiones presenciales.

Todos nuestros psicólogos están capacitados para derribar la distancia que supone una pantalla y te ayudan a que sientas la confianza necesaria para superar todos tus obstáculos.

Clínica Pérez Vieco de Psicología y Sexología. Terapia presencial y Online

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Solicitud y reserva de cita

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Hipersexualidad

La hipersexualidad femenina.

La Ninfomanía, también conocida como hipersexualidad femenina, es  una dependencia que no cesa, una adicción al sexo que afecta todas las áreas de la vida y que genera una insatisfacción constante.

Las mujeres ninfómanas experimentan un deseo sexual demasiado intenso e insaciable que genera una obsesión por el sexo, incluso aunque mantengan relaciones sexuales de forma habitual.

La libido y la actividad sexual no siguen una línea constante a lo largo de la vida, hay etapas en las que estas aumentan, pero eso no significa que ocurra algo anormal, sin embargo la ninfomanía  no es un simple aumento del deseo sexual, es un problema mucho más complejo que puede catalogarse como una enfermedad.

Se estima que aproximadamente el 3% de las mujeres sufren ninfomanía, aunque solo el 0,8% admiten haber buscado ayuda para controlar ese deseo sexual.

Significado de ninfomanía

Etimológicamente, la palabra ninfomanía deriva de “ninfa” (divinidad femenina de la mitología y también labios menores de la vulva) y de “manía” (que en latín significa locura).

En el diccionario de la RAE (Real Academia Española), la definición  que aparece de ninfomanía es un “deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula”, pero en psicología cuando hablamos de ninfomanía  esta definición va más allá, ya que hablamos de un trastorno sexual en la mujer.

Cuando se habla de deseo sexual, es difícil establecer límites entre lo normal y lo patológico. Aún así, se hace referencia a la ninfomanía cuando los pensamientos sobre el sexo dominan la mente de la mujer. A la ninfómana le resulta difícil pensar en otra cosa que no sea el sexo y a menudo le confiere implicaciones sexuales a situaciones cotidianas que no las tienen.

Por otra parte, al igual que ocurre con el resto de las adicciones, para que la persona pueda hallar cierta satisfacción debe pasar cada vez más tiempo involucrada en las experiencias sexuales o buscándolas, lo cual hace que el resto de las esferas de su vida se vean relegadas a un segundo plano o incluso desaparezcan por completo.

 

Qué es la ninfomanía. 

La libido y la actividad sexual no siguen una línea constante a lo largo de la vida, hay etapas en las que estas aumentan, pero eso no significa que ocurra algo anormal, sin embargo la ninfomanía  no es un simple aumento del deseo sexual, es un problema mucho más complejo que puede catalogarse como una enfermedad.

Se estima que aproximadamente el 3% de las mujeres sufren ninfomanía, aunque solo el 0,8% admiten haber buscado ayuda para controlar ese deseo sexual.

ninfomania sexologos valencia

Significado de hipersexualidad

La hipersexualidad es el aumento repentino o la frecuencia extrema en la libido o en la actividad sexual. Aunque la hipersexualidad puede presentarse debido a algunos problemas médicos, al consumo de algunos medicamentos y a la ingesta de drogas, en la mayoría de los casos la causa es desconocida. Trastornos de la salud tales como el trastorno bipolar pueden dar lugar a la hipersexualidad,​ y el consumo de alcohol y de algunas sustancias adictivas puede afectar el comportamiento sexual en algunas personas.

Se han usado varios modelos teóricos para explicar o para tratar la hipersexualidad. El más común, en particular en los medios de comunicación, es el enfoque que presenta a la hipersexualidad como una adicción, pero los sexólogos y sexólogas no han llegado a un consenso. Hay explicaciones alternativas como, por ejemplo, la de un comportamiento obsesivo y la de un comportamiento compulsivo.

La hipersexualidad se caracteriza por una frecuente estimulación visual que hace que el individuo exacerbe su natural sexualidad hasta la adicción. Esto provoca que se autoestimule genitalmente y alcance el orgasmo o bien escale en mayores grados de placer.

En ocasiones, la hipersexualidad va acompañada de sentimientos de malestar y de culpa. Se piensa que esta insatisfacción es la que alienta la elevada frecuencia de estimulación sexual, así como síntomas psicológicos y psiquiátricos adicionales. Otra manera en que se manifiesta la hipersexualidad es cuando ocurre la ruptura con la pareja en que la relación ha sido predominantemente sexual, la persona abandonada busca a la pareja inconscientemente en otras parejas sexuales y de este modo se produce la adicción al sexo.

Ninfomanía y satiriasis

El concepto de hipersexualidad sustituye los antiguos conceptos de «ninfomanía», (furor uterino) y de «satiriasis». La ninfomanía se consideraba un trastorno psicológico exclusivamente femenino caracterizado por una libido muy activa y una obsesión con el sexo. En los hombres el trastorno era llamado satiriasis y a quien la padecía se le denominaba sátiro o satiriaco (no confundir con satírico).

Actualmente, los términos ninfomanía y satiriasis no aparecen como trastornos específicos en el Manual estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV), aunque sí siguen apareciendo en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).

El umbral para lo que constituye la hipersexualidad está sujeto al debate, y los críticos preguntan si puede existir un umbral diagnóstico. El deseo sexual varía considerablemente en los humanos; lo que una persona consideraría deseo sexual normal podría entenderlo otra persona como excesivo e incluso otra como bajo.

El consenso entre quienes consideran la hipersexualidad un trastorno es que el umbral se alcanza cuando el comportamiento causa incomodidad o impide el funcionamiento social.

La hipersexualidad también se manifiesta en individuos sanos, y se presenta por cortos periodos en que la testosterona o estradiol presentan máximos niveles.

La hipersexualidad puede expresarse también en quienes tienen trastornos bipolares durante periodos de manía. Personas que padecen un trastorno bipolar pueden presentar continuamente enormes oscilaciones en la libido, según su estado de ánimo. Algunas veces esta necesidad psicológica de actividad sexual es mucho más alta de lo que ellos reconocen como normal, y a veces está muy por debajo de ello.

La adicción al sexo es un tema tabú, mínimamente estudiado desde el ámbito de la sexología, pero con el que cada vez tienen que lidiar más los psicólogos en sus consultas. Un problema especialmente silenciado entre las mujeres, a pesar de que según un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine afecta a tres de cada cien mujeres. Hasta ahora, los estudios establecían la prevalencia de esta conducta en dos de cada cien. A pesar de ello, sólo el 0,8% de las mujeres admiten haber tratado su pulsión sexual, frente al 1,6% de los hombres, como remarca este otro estudio.

Cada vez más personas acuden a consulta por no poder controlar su conducta sexual

A la hora de analizar la hipersexualidad, como suelen denominar los psicólogos sexólogos a este problema, el primer problema con el que se encuentran los investigadores es la propia definición del término. ¿En cuestión de actividad sexual qué es lo normal y qué lo patológico? ¿Cómo se establece la frontera a partir de la cual se sobrepasan dichos límites? En realidad, se trata de una cuestión personal, sobre la que no se puede generalizar, ni siquiera en lo referente a los efectos psicológicos que puede ocasionar. Sin embargo, lo que sí está claro para los psicólogos sexólogos clínicos es que cuando el sexo nos maneja a nosotros, y no al revés, nos encontramos ante un problema.

Para el sexólogo, la hipersexualidad se define por la falta de control sobre uno mismo. Un impulso que nos lleva a mantener un elevado número de relaciones sexuales que, posteriormente, nos hacen sentir mal. “Las personas adictas tratan de corregir sus comportamientos sexuales pero no son capaces, por lo que se sienten frustrados y fuera de control”.

Hipersexualidad por sexologos y sexologas de la clinica perez vieco de valencia

Una patología en auge apenas estudiada

El problema de la adicción al sexo es complejo, y además de la falta de control existen otros elementos que le dan forma. El primero de ellos tiene que ver con el recurso al sexo como una forma de respuesta al estrés, la frustración o el vacío existencial. Una suerte de huida hacia adelante que no hace más que incrementar sus consecuencias negativas sobre la salud mental así como su persistencia. Un círculo vicioso del que cada vez es más difícil escapar. Sobre todo cuando interfiere en diferentes aspectos de la vida privada, hasta el punto de acabar sacrificando cuestiones vitales importantes.

Se trata de una reacción provocada por la ruptura del equilibrio entre la excitación y la inhibición sexual

Una problemática menos episódica de lo que comúnmente se podría pensar, a pesar de la falta de estudios en torno a esta cuestión. De hecho, llama la atención que a pesar de afectar al 3% de la población femenina no está incluida en el manual de referencia de los trastornos mentales DSM-5. Una ausencia que los autores de su quinta y más reciente edición, justificaron debido a la escasez de producción científica.

Las causas de esta adicción, que se ha incrementado durante los últimos años, especialmente entre las generaciones más jóvenes, siguen siendo meras hipótesis. Entre ellas, la que más defensores atrae es la planteada por un equipo de investigadores del Kinsey Institute. Según estos, se trata de una reacción provocada por la ruptura del equilibrio entre la excitación y la inhibición sexual.

Una necesidad creciente de excitación sexual

Una hipótesis que corroboraría el último estudio sobre esta cuestión, publicado en el Journal of Sexual Medicine, llevado a cabo entre el estudiantado de medio centenar de universidades alemanas. Según los resultados de este último, la frecuencia con la que se masturban las mujeres hipersexuales es mucho mayor que la media, por lo que se visualiza una mayor necesidad de excitación, posiblemente provocada por la generalización de la new porn culture entre las nuevas generaciones.

La postura de los expertos en relación a la dependencia o adicción al sexo depende mucho de su especialidad. Mientras que la mayor parte de los psiquiatras consideran que está fuera de su ámbito, los sexólogos clínicos se declaran especialistas en su diagnóstico y tratamiento.

La definición de la OMS describe que tanto los varones como las mujeres pueden quejarse ocasionalmente de un impulso sexual excesivo como un problema en sí mismo, generalmente durante el final de la adolescencia o en el comienzo de la edad adulta. Cuando el impulso sexual excesivo es secundario a un trastorno del humor o cuando aparece en los estadios iniciales de la demencia, debe codificarse aquí.

Aunque la especialidad psiquiátrica no quiere oír hablar de adicción al sexo, la realidad es que cada vez más personas acuden a consulta por no poder controlar su conducta sexual y comienzan a surgir publicaciones científicas relacionadas con el tema, incluyendo una revista monotemática: Sexual Addiction & Compulsivity: The Journal of Treatment & Prevention.

Estrés y Deseo Sexual

El Estrés y sus consecuencias en el deseo sexual.

La falta de deseo sexual, el deseo sexual hipoactivo o bien, también conocido como deseo sexual inhibido, es una enfermedad según la Organización Mundial de la Salud, que en su clasificación de patologías la encuadra dentro de las disfunciones sexuales no orgánicas con el nombre de Ausencia o Pérdida del Deseo Sexual. Esta falta de interés para tener relaciones sexuales, una vez desechadas las causas médicas o fisiológicas (problemas endocrinos, trastornos hormonales, insuficiencia renal o tratamientos farmacológicos) y las psicológicas (una educación excesivamente estricta o baja autoestima, por ejemplo), se encuentra muy a menudo ligada al modo de vida de quien padece esta apatía sexual. El estrés, el exceso de problemas laborales o familiares y la incapacidad para afrontar la ansiedad que estas situaciones producen a menudo la inapetencia sexual.

Efectos del Estrés sobre la Testosterona.

El estrés puede terminar “matando” la libido, aunque de manera lenta y gradual. La causa está en la testosterona, principal agente del deseo sexual. Si ésta disminuye, también es menor la libido. Pero, además, el estrés hace que aumente el nivel de cortisol en la sangre, una hormona esteroide producida por la corteza suprarrenal. El alto nivel de cortisol reprime la mayoría de las funciones orgánicas, incluyendo las funciones sexuales y reproductivas. Siempre que aparecen síntomas de apatía sexual en hombres que solían tener la libido alta, hay que prestar atención al cansancio, ya que el ritmo de vida, los problemas cotidianos y la fatiga hacen que las ganas de mantener relaciones sexuales disminuyan notablemente. En sexólogos Valencia junto con la Clínica de Sexología y Psicología Pérez Vieco en Valencia somos conscientes la la influencia de la influencia de padecimiento de estrés y su afectación en el deseo sexual tanto de hombres como mujeres. En Sexólogos y Sexólogas Valencia llevamos a cabo un tratamiento integrador para dar solución a tus problemas y mejorar tu respuesta sexual.
Cuando se acumula tensión, si las situaciones nos superan, se produce un bloqueo. Y el plano sexual no es una excepción. Por ello, generalmente, El estrés influye en el deseo, favoreciendo la apatía e inhibiendo la respuesta sexual.

testosterona y problemas sexuales por sexologos psicologos valencia

Qué tenemos en cuenta en Sexólogos y Sexólogas Valencia.

Para diagnosticar que la inapetencia sexual esté causada por la acumulación de tensión y preocupaciones hay que tener en cuenta varios factores, según indican los psicólogos sexólogos de nuestra clínica de sexología y psicología, entre los que se encuentran la falta de interés en iniciar actividades sexuales, ya sea con una pareja o en solitario, o la frecuencia de las relaciones, si es muy inferior a lo que se puede esperar por la edad y el contexto correspondiente o si es menor que en etapas anteriores de la vida. En cualquier caso, los especialistas deben descartar que esta persona padezca depresión.

Cuando los síntomas y el ritmo de vida indican con claridad que el estrés es la causa de la disfunción sexual, hay que tener en cuenta cómo le afecta a cada persona, en lo que tendrá mucho que ver el género de quien lo sufra. Y es que aunque puede afectar tanto a mujeres como a hombres, la respuesta de cada uno es muy distinta. En los hombres pueden aparecer o agudizarse, si ya existían, problemas como la eyaculación precoz y la disfunción eréctil. La disminución del rendimiento sexual conlleva, además, miedo a no dar la talla, lo que da lugar a una disminución del número de relaciones, con lo que el problema se transforma en un círculo vicioso que termina por provocar de manera casi irremediable la pérdida de deseo.

Soluciones a la falta de deseo sexual en la Clínica de Sexología Pérez Vieco.

Un tratamiento natural se basará sobre todo en la enseñanza de nuevos hábitos que ayudan a manejar el estrés, como la respiración, la relajación o la revisión de la escala de valores del individuo afectado. Los cambios conductuales que proponen los expertos para llegar a la superación del trastorno sexual se basan en técnicas para combatir el estrés. Nuestros sexólogos y sexólogas son expertos en el tratamiento del deseo sexual, el deseo sexual hipoactivo y/o el deseo sexual inhibido. Veamos algunos de los cambios comportamentales:

  • Reflexionar: No se debe dejar pasar de largo el problema, sino afrontarlo y razonar sobre los motivos que llevan a sentir la angustia y la ansiedad que bloquean los sentidos. Tomar conciencia de que no sólo afecta al plano sexual, observar qué otros aspectos de la vida cotidiana se ven resentidos.
  • Relajarse: Darse cuenta de que el estrés es variable y no durará siempre y relativizar la importancia de no sentir deseo sexual en algunos momentos determinados. Lo peor es obsesionarse.
    Tener calidad de vida: Eliminar los excesos,en la alimentación, en la cantidad de trabajo así como en la realización de actividades físicas agotadoras.
  • Establecer prioridades claras: No siempre está en nuestras manos eliminar preocupaciones como enfermedades, problemas económicos o familiares. Pero sí depende de cada uno de nosotros ‘saber vivir a pesar de’, poniendo un orden de prioridades y dando a cada situación y problema la
  • Abandonar las prisas: No hay que tener apremio por volver a mantener la vida sexual normal, ya que puede generar más ansiedad en la persona afectada.
  • Hablar: Como para cualquier otra situación de crisis por la que atraviese la pareja, la comunicación y compartir el problema entre los dos miembros es lo más importante.
  • Analizar: Observar con calma la situación para abordar las posibles soluciones, sin provocar un drama por un cambio circunstancial en los hábitos sexuales de la pareja.
  • Imaginación: Es importante mantener un poco de suspense en la pareja, que no se pierda la “magia” de los primeros encuentros. A largo plazo, la seguridad adormece los instintos y si la tensión acumulada es muy grande aún se anestesian más.

El estrés, el sexo y la falta de deseo.

El estrés, el gran enemigo.

El estrés y el sexo se relacionan directamente aunque no seamos siempre conscientes de ello. Cuando la falta de deseo se debe al estrés, hay que buscar soluciones. Combinar la terapia sexual es una alternativa eficaz junto con el tratamiento del estrés.

Este problema suele ir agudizándose con el tiempo si no hacemos nada. Recomendamos consultar con un sexologo para que te ayude a estimular el apetito sexual. El asesoramiento de un especialista en sexología es crucial para volver a disfrutar de las relaciones sexuales.

estres y problemas sexuales por sexologos valencia

Estar sometido a un estrés muy frecuente y durante un largo periodo de tiempo puede causarnos diferentes problemas de salud física y psicológica. La falta de deseo sexual es uno de los síntomas más comunes del estrés.

Cuando estamos estresados podemos tener problemas de ansiedad o insomnio. Es común también sentirse más tristes, irritables, apáticos y cansados. Si no nos sentimos bien física y emocionalmente perdemos la iniciativa. Y con ello, también el interés por las actividades que normalmente nos hacen sentir bien. Si estamos demasiado estresados, nuestra cabeza estará llena de preocupaciones. Pero ¿Cómo se relacionan el estrés y el sexo? Con la ansiedad y el agobio surgen las dificultades para desconectar del trabajo y de todo lo que nos preocupa. En este estado es muy probable sufrir falta de apetito sexual.

La ansiedad y el estrés son los principales enemigos de una vida sexual satisfactoria. Y una de las causas más frecuentes de la falta de deseo sexual.

El estrés y el sexo.  ¿Cómo afecta?

  • El problema de la falta de deseo sexual normalmente va apareciendo de forma gradual y suele empeorar con el tiempo si persiste la situación.
  • Normalmente los pacientes acuden a consulta cuando ya llevan un largo periodo con este problema.
  • Al principio no le dan tanta importancia pero con el empeoramiento van apareciendo las preocupaciones, la frustración y el malestar por la falta de deseo.
  • La inhibición del deseo sexual no es un problema hasta que no genera un malestar emocional a la persona que lo sufre o a su pareja.
  • En todo caso, podemos afirmar que dejar pasar el tiempo no suele ser una buena solución viable.
  • Como hemos dicho, normalmente el problema se irá agudizando. Por lo tanto, en caso de notar un descenso del deseo sexual siempre es recomendable consultar con un sexologo.

Cuando la falta de deseo sexual se debe principalmente al estrés, es necesario combinar la terapia sexual con el tratamiento de los problemas de estrés.

Nuestros Sexólogos y Sexólogas en la Clínica aconsejan...

Nuestro equipo de Sexologos  y Sexólogas en Valencia os propone algunos consejos para gestionar mejor el estrés y el sexo y que no afecte a la pareja:

  • Aprende a desconectar y a gestionar tus preocupaciones. En caso que tu estrés sea laboral es importante que aprendas a desconectar del trabajo. Tus preocupaciones laborales debes afrontarlas en tu tiempo de trabajo.
  • Practica alguna técnica de relajación y realiza ejercicio físico. Está demostrado que ambas actividades son eficaces para gestionar el estrés.
  • Establece prioridades y reserva un tiempo a solas con tu pareja.
  • Identifica en qué momentos te sientes menos cansado y puedes tener una mejor predisposición para tener un contacto físico agradable con tu pareja.
  • Os recomendamos que quitéis presión y que os olvidéis temporalmente de practicar el coito. Buscad las sensaciones y el placer en todo el cuerpo, más allá de los genitales. Esto también os ayudará a salir de la rutina.
  • Estimula tus fantasías sexuales. Para aumentar tu deseo sexual debes pensar en sexo y esto podemos facilitarlo exponiéndote a diferentes tipos de estímulos sexuales: puedes leer literatura erótica o ver videos eróticos. Si eres mujer y no te gusta el porno, investiga porque no todo el porno es igual. Hay directoras como Erika Lust que realizan un tipo de cine porno pensado y creado especialmente para mujeres.
  • Sal de la rutina y diviértete: Jugad, cambiad de lugar dónde practicáis las relaciones sexuales, atrévete a visitar un sex shop con tu pareja y a probar algún juguete.
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