La Terapia Sexual

A grandes rasgos, la terapia sexual fue y sigue siendo el diagnóstico y tratamiento de las disrupciones en cualquiera las cuatro fases de la respuesta sexual humana, y/o el dolor durante las relaciones sexuales. Las disfunciones, pese a ocurrir independientemente unas de otras, en general tienden a aparecer asociadas.

Misofilia. Tratamiento por Sexologos Valencia

Helen Singer Kaplan, ha desarrollado una síntesis que incluye los enfoques de todas las corrientes psicológicas.

“Se trataría de aprovechar cualquier técnica en beneficio de la resolución satisfactoria de las disfunciones sexuales.”

En Terapia Sexual aún hoy se emplean los ejercicios elaborados por Masters y Johnson como el “método de la pinza”, (para la eyaculación precoz), como poderoso auxiliar para recuperar la confianza en la erección, así corno un auxiliar interesante en el restablecimiento de la comunicación sexual entre la pareja, y el tratamiento del vaginismo. Pero también se usan las técnicas gestálticas de Hartman y Fithian para la resolución de problemas que suponen una baja autoestima física y sexual, como “el espejo” o la “vagina quieta o tranquila”. Las técnicas de Moreno “psicodrama” o “role playing” son adecuadas para hacer vivir al otro miembro de la pareja la emoción que se está expresando.

La propia Dra. Kaplan lo expresa así “Hemos intentado elaborar un tratamiento (más) flexible, presidido por el principio de emplear procedimientos que no se hallen organizados de una manera rutinaria, sino que se utilizan al servicio de una estrategia terapéutica racional”.

Durante años, los sexólogos hemos venido ensayando con éxito las enseñanzas de la Dra. Kaplan, y hemos podido constatar que en la mayoría de los casos, las técnicas de Masters y Johnson se quedan cortas y es preciso emplear otro tipo de análisis complementarios.

Las “tareas” a realizar en casa son muy útiles no solo por la mejora conductual que supone, sino también por el sentimiento positivo que a los clientes les produce el estar participando activamente en su curación, además de ser un vehículo de comunicación.

Nuestra cultura, a diferencia de la Americana, es una cultura de sexo mudo, y la mayoría de las parejas sexuales no saben cómo comunicarse aunque lo deseen. En este sentido, el hecho de tener que hacer una sesión de placereado y luego contársela a el/los terapeutas, desarrolla comportamientos lingüísticos expresivos y potencia la desaparición de resistencias que a veces no son falta de afecto o de deseo, sino una mera incapacidad expresiva. Ciertos contenidos en los roles sexuales, también pueden expresarse en las sesiones de “tarea para casa” y constituyen un material de análisis muy rico, que sirve para ir restableciendo las bases emocionales necesarias para que el acto sexual se viva plenamente, como una relación placentera y “egoísta” y vayan desapareciendo las barreras que la cultura impone a los miembros de las parejas humanas y les impide vivir su sexualidad como un gozo, no como un deber hacia el otro, o como una obligación reproductora.

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Conocimiento sobre la sexualidad

Pautas básicas de conocimiento sobre la sexualidad

  • La respuesta sexual, al igual que la sexualidad, tiene un marcado carácter propio y específico de cada persona.
  • Se ha demostrado científicamente que la respuesta sexual tiene especificidad e identidad en función del género. Las diferencias entre la de la mujer y la del hombre se evidencian en numerosos aspectos.
  • El deseo sexual sustenta todas las fases de la actividad sexual y sin él no hay excitación. Si los niveles de deseo son altos la respuesta sexual es más fácil y alcanza mayor intensidad.
  • La motivación juega un papel muy importante en el deseo. El acto sexual no se realiza sólo por ser una necesidad física o de descarga orgásmica, hay otros factores motivadores esenciales como la necesidad de unirse y conectarse, de abrazar y ser abrazado/a, de amar y ser amado/a, el deseo de sentirse seguro/a, o incluso de sentirse dominado/a o de realizar una conquista. También la necesidad de emociones e incluso el riesgo pueden estar implicados en el deseo sexual.
  • Los pensamientos y fantasías sexuales contribuyen en el complejo proceso del deseo sexual. Al igual que pensar en la comida favorita puede estimular el hambre, una fantasía sexual o la visión de imágenes seductoras pueden incrementar el deseo y la excitación.
  • El nivel de deseo no es fijo ni invariable y puede aparecer cuando menos lo esperamos, aunque depende en gran manera del estado de ánimo.
  • Entre ambos miembros de la pareja sexual se produce una interacción física y psicológica recíproca; hay una “química especial”, de tal modo que la excitación sexual de cada uno de ellos procede de sus propias sensaciones y también de cómo se percibe la excitación del otro/a. Si nuestra pareja se excita mucho, por lo general aumenta nuestra excitación. Si por el contrario la percibimos distante y poco excitada, es fácil que nuestra pasión disminuya. De ese modo las parejas con “buena química” ven incrementada la pasión y el placer.
  • En el hombre, durante la fase de excitación, las erecciones pueden presentarse con mayor o menor rapidez. Aunque existe gran variabilidad de unas personas a otras, los jóvenes suelen tenerlas con más rapidez (sobre todo si se comparan con mayores de sesenta años). En el transcurso del encuentro sexual, las erecciones pueden variar de intensidad e incluso aparecer y desaparecer. Si se produce una disminución en la intensidad de la erección o incluso su pérdida, por el motivo que sea, tal hecho se debe asumir con tranquilidad y se debe continuar con el juego erótico: hablarse, besarse y acariciarse. Con ello, el mecanismo reflejo de la erección se pondrá de nuevo en marcha y reaparecerá. Con bastante frecuencia el hombre interpreta esta variación de la intensidad eréctil como una señal de que algo no funciona bien y esto conduce a que se produzca un trastorno sexual real.
  • El tamaño del pene preocupa al hombre y también a la mujer. Es necesario saber que un pene grande en estado flácido crece de manera proporcional menos durante la erección que un pene pequeño en estado flácido. El tamaño del pene flácido varía de unos hombres a otros, pero se acerca mucho durante la erección. Esta preocupación se ha incrementado con el visionado de las películas pornográficas, en las que, además de seleccionar hombres bien dotados, se realiza un trabajo de cámaras engañoso para exagerar el tamaño del miembro viril.
  • La estimulación del clítoris resulta excitante para muchas mujeres. No obstante, la mayoría de los hombres, incluso los que se creen expertos amantes, está lejos de ser habilidoso en sus caricias sobre el órgano. Entre los errores más frecuentes de los que las mujeres se quejan se cuentan:
    1. Muchos hombres buscan el clítoris de manera inmediata y una vez encontrado lo estimulan de manera brusca antes de iniciar los besos, caricias y abrazos.
    2. El estímulo suele realizarse de manera constante y la mujer prefiere que su compañero sexual después de acariciarlo un tiempo lo deje para volver posteriormente.
    3. A muchas mujeres les molesta el estímulo directo del clítoris, prefieren ser acariciadas en la zona por encima o alrededor de él.
    4. Puede resultar irritante su tocamiento con dedos secos o ásperos, debido a que en el clítoris no hay lubricación. Para suavizar las caricias, se puede usar desde saliva a lubricantes artificiales y, desde luego, lubricante vaginal.
  • La fase de meseta no siempre se diferencia de la de excitación, de la que es una prolongación tanto en intensidad como en tiempo. A menudo se considera como un breve momento entre la excitación y el orgasmo.
  • En la mujer, durante la fase de excitación-meseta, se produce hinchazón en el tercio externo de la vagina (la llamada plataforma orgásmica), que se expande hacia dentro y se estrecha en su interior acogiendo y sujetando el cuerpo del pene. Dicha plataforma orgásmica, rica en terminaciones nerviosas sensibles, se acomoda casi a cualquier anchura del pene y las sensaciones placenteras producidas por la estimulación y el roce en su interior son, para muchas mujeres, muy placenteras. Debido a este mecanismo de estrechamiento, el ancho de la erección del pene es menos importante para la estimulación sexual de la mujer de lo que generalmente se cree.
  • Al mismo tiempo, en esa misma fase se produce una elevación del útero y los dos tercios interiores de la vagina, más pobres que el tercio externo en terminaciones nerviosas sensibles, se alargan. Debido al menor número de terminaciones nerviosas sensibles, las sensaciones placenteras procedentes de esta zona vaginal son menores, lo que representa otro argumento más en contra de que el tamaño del pene erecto sea esencial para que la mujer alcance más placer durante el coito, como algunas personas creen.
  • Durante la fase de meseta, el clítoris parece desaparecer, lo que puede desconcertar a algunos hombres que tratan de localizarlo de manera visual. Esto es debido a que, aunque se agranda, el glande del clítoris no se ve al retraerse contra el pubis y en cierta manera queda oculto por la hinchazón que experimentan los labios de la vagina.
  • En la actualidad, no se acepta como meta ideal del acto sexual que el orgasmo sea simultáneo, tal y como se consideraba en las décadas de 1950 y 1960. Tal experiencia, cuando sucede, puede ser gratificante para la pareja, pero no se justifica el esfuerzo en lograrlo y menos sentirse decepcionado si no se obtiene. Que acontezcan ambos orgasmos por separado nos da la oportunidad de disfrutar tanto del orgasmo propio como de vivir y ser conscientes del de nuestra pareja.

    La consecución del orgasmo por separado en la pareja da la oportunidad tanto de disfrutar el propio placer como de vivir y ser conscientes del de la pareja

  • En el orgasmo, el proceso fisiológico que se produce en la mujer es similar al del hombre, con la diferencia de que en el masculino se alcanza un punto a partir del que la eyaculación es inevitable. Por el contrario, en la mujer, aun estando a punto de suceder, el orgasmo se puede bloquear a causa de cualquier interrupción o cese de la estimulación.
  • Muchas mujeres, cuando la excitación es muy intensa o durante el orgasmo emiten de manera pulsátil fluidos vaginales, en un proceso parecido a la eyaculación masculina.
  • Algunas mujeres tienen capacidad para alcanzar varios orgasmos sucesivos si la estimulación continúa.
  • Hay situaciones en las que uno o ambos amantes no alcanzan el orgasmo. Éste es un tema candente y de debate. La importancia que se da al orgasmo propio en el encuentro sexual todavía no es la misma para el hombre y la mujer. En la actualidad, parece que la mujer, en mayor medida que el hombre, considera su propio orgasmo un complemento a su experiencia sexual más que el objetivo de ella.
  • La anorgasmia no puede ser considerada como una variante normal de la sexualidad femenina. También se da en los hombres, sólo que cuando es el hombre quien no consigue el orgasmo lo identifica con un problema, mientras que hay un alto número de mujeres que no han tenido nunca un orgasmo y no se sienten preocupadas al respecto. Lubrican, se excitan y no se consideran anormales ni privadas de algo. No obstante, cada vez con más frecuencia las mujeres anorgásmicas o con orgasmos infrecuentes se preocupan por este hecho y buscan la manera de solucionar el problema.
  • La mujer que alcanza el orgasmo sólo ocasionalmente por diversas razones (escaso deseo, falta de destreza y cooperación del compañero, factores circunstanciales, etc.) sólo debe de considerarse afectada de algún problema sexual cuando su frecuencia orgásmica es tan baja que le produce insatisfacción. En este caso, debe considerase afectada por un trastorno sexual que se debe abordar, de manera similar a lo que ocurre con la disfunción eréctil del hombre.
  • Hace dos décadas se consideraba la impotencia en el hombre de cierta edad como normal, pero hoy se sabe que es consecuencia de diversas enfermedades (diabetes, depresión, trastornos psicológicos, etc.). Esto ha permitido romper con el binomio impotencia-edad, lo que ha facilitado el descubrimiento del origen de la disfunción eréctil y su tratamiento.

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Problemas de Pareja desde la Terapia Integral de Pareja

Problemas de Pareja desde la Terapia Integral de Pareja

Según la Terapia Integral de Pareja, el problema no son las incompatibilidades, que más bien resultan inevitables en una relación de pareja, sino cómo se manejan. Una de las formas posibles de afrontar las incompatibilidades que acaba generando problemas es la coerción. Esto implica que un miembro de la pareja aplica estimulación aversiva hacia el otro para escapar de la estimulación aversiva que provoca la incompatibilidad, o conseguir el reforzador del que priva la incompatibilidad.

Clinica Pérez Vieco. Especialistas en Terapia Integrativa de Pareja.

El hecho de que estas incompatibilidades se manejen de forma coercitiva provoca que se generen patrones de interacción que empeoran la situación de la pareja. Según Jacobson y Christensen (1996), puede haber tres patrones de interacción destructivos:

• La evitación mutua, en el que ambos evitan enfrentarse al conflicto;
• La interacción negativa mutua, en el que ambos se atacan reiteradamente; y
• La demanda-retirada, en el que uno entra en una interacción negativa como demandar, acusar o culpar y el otro se retira.

Si este es el panorama, lo lógico es que se intente modificar la forma de actuar o de ser de la persona que no se ajusta “bien” al otro. Así es como se aumenta la polarización que hace que la pareja cada vez se encuentre peor en la relación y que ambos se sientan cada vez más alejados el uno del otro.

En la Terapia Integral de Pareja, TIP la formulación que se hace del problema a la pareja incluye tres componentes:

1. La descripción del tema principal de conflicto y la ayuda para identificar las situaciones conflictivas que se dan fuera de la sesión;
2. El proceso de polarización, que describe las interacciones destructivas que se dan entre los miembros de la pareja; y
3. La trampa mutua, que es resultado del proceso de polarización: “es la sensación de estar atrapados sin solución que hace que no sean capaces de revertir el proceso de polarización una vez que ha empezado” (Jacobson y Christensen, 1996).

Una formulación es buena si, y sólo si, ayuda a la pareja, es decir, en tanto en cuanto le resulta útil, por lo que a la hora de presentarla hay que considerar atentamente los matices y correcciones que la pareja misma pueda plantear.

La inteligencia sexual

La inteligencia sexual

Ser sexualmente inteligentes y acceder a una vida sexual satisfactoria no depende de aspectos como la apariencia física o habilidades de seducción extraordinarias. Todos podemos desarrollar las capacidades necesarias para disfrutar de una vida sexual plena.

Ya sea de manera consciente o inconsciente, buena parte de nuestra vida gira en torno al sexo y a adquirir estabilidad emocional en este terreno. Sin embargo, hay una gran cantidad de casos en los que la sexualidad se traduce en frustración e insatisfacción.

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Cabe señalar que, en diferentes estudios realizados al respecto, la insatisfacción sexual por diferentes motivos supera el 60%. De este porcentaje, en un 50% de los casos, las relaciones sexuales se perciben como dolorosas y hay problemas de disfunción eréctil o eyaculación precoz en más de un 35%.

La ausencia de inteligencia sexual

Es importante destacar que la ausencia de inteligencia sexual, sexualidad inteligente obedece principalmente a la ignorancia y los prejuicios asociados con mitos populares o creencias religiosas. Por tanto, para corregir dichas deficiencias es necesario informarnos adecuadamente y de manera científica.

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Por ejemplo, la forma como se experimenta el orgasmo es diferente en hombres y mujeres, mientras que para los hombres finaliza con la eyaculación, para las mujeres continúa con el erotismo y las caricias tras finalizar el coito.

Muchas personas no conocen realmente su cuerpo. Puede que no tengan idea de cómo reacciona frente a determinados estímulos. Y, al mismo tiempo, experimentan bloqueos de pudor para explorarse a sí mismo.

Por tanto, es fundamental preguntarse acerca de qué nos gusta y qué nos molesta en las relaciones sexuales. Esto permitirá que se hagan visibles las fronteras de exploración y experimentación erótica.

También es importante que se incrementen las habilidades para comunicarle a nuestra pareja quiénes somos y qué queremos. La confianza y la buena comunicación son los pilares de la inteligencia sexual en pareja. Solo de esta manera se puede llegar a acuerdos comunes y vivencias concertadas.

La práctica de la sexualidad inteligente

Un elemento esencial para acceder a la inteligencia sexual eficaz, involucra la capacidad de conectarse con los demás. Hay que tener la disposición para desplegarse e interrelacionarse con otros. Esto incluye hablar de la vida sexual personal con la pareja, comprender y ampliar nuestro universo erótico. Hay que ser sinceros y mostrarnos realmente como somos sexualmente.

El órgano más importante en la inteligencia sexual es el cerebro. Por este motivo es importante ser creativos, apartarse de los modelos impuestos o excesivamente tradicionalistas y desnudar los cuerpos y los sentimientos para disfrutarse mutuamente el uno al otro.

Adicionalmente, se debe tener claro que las relaciones sexuales no deben traducirse en relaciones de poder.

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Es posible mejorar y dignificar nuestra inteligencia sexual, siempre que estemos dispuestos a aprender, a indagar sobre nuestros deseos y fantasías, a liberarnos de las taras que nos limitan como la desconfianza o la culpa.

La satisfacción en la sexualidad inteligente se consigue a partir de la elaboración de un manual construido entre dos. No se alcanza con el “todo vale”, ni siguiendo al pie de la letra las lecciones del Kama Sutra.

Esa necesidad última de equilibrio emocional solo es posible si se tramita por medio del respeto, la responsabilidad y la sensibilidad.

Las relaciones sexuales del pasado, pudieron ser experimentadas de manera negativa, sin embargo, no hay que dejarse arrastrar por las falsas creencias; hay que estar atentos a no confundir la sexualidad inteligente con un espacio de expresión de carencias.

El sexo es más saludable y placentero cuando hay amor. Y cuando se habla de amor en el sexo, no solamente se alude a la relación de pareja. También implica el amor propio, el amor por la vida y el amor por la raza humana.

La Erección por Sexólogos Valencia

INERVACIÓN DEL PENE en la erección

La respuesta eréctil, si bien resultante de la acción de diversos sistemas, es un fenómeno eminentemente neurovascular, controlado por los sistemas: Vegetativo o autónomo y Cerebroespinal o Somático. El principal controlador de la erección es el sistema autónomo con sus dos vertientes: Simpático y Parasimpático. Además, como veremos más adelante, el tejido eréctil y las arterias cavernosas y helicinas reciben terminaciónes No adrenérgicas No colinergicas cuyos mediadores neurohumorales juegan un rol preponderante en el mecanismo íntimo de la erección. La erección será el resultado de mecanismos reflejos integrados a nivel medular, los cuales pueden desencadenarse por estimulación psicógena y/o reflexógena. La psicógena es el resultado de la excitación de centros corticales ya sea por estimulación de los sentidos o por fantasías sexuales y parece estar mediada por el sistema simpático. yonggang_maxima_ereccionLa reflexógena surge por estimulación exteroceptiva de los órganos genitales siendo mediada por el sistema parasimpático. Ambos sistemas actúan de una manera sinérgica para producir la erección, aunque funcionalmente sean independientes. Es necesario dejar establecido que la estimulación (más…)