Complejo, creada por Carl G. Jung y popularizada por la discusión del psicoanálisis Freudiano. En psicología significa conjunto de sentimientos inconscientes, adquiridos por experiencias vividas en la infancia y que influyen sobre la personalidad. Son respuestas que generan nuestra mente ante una discapacidad o una diferencia con los demás.
En la mayoría de los casos se trata de pensamientos irracionales que atormentan a la persona la cual les da un valor sobre dimensionado y de ahí el malestar que se produce. Pocas veces tienen que ver con la realidad del individuo y realmente es la propia persona la que ha exagerado ese complejo y le ha dado una importancia superior a la debida.
En psicoanálisis designa el agregado estructurado de deseos, ideas, pensamientos y mociones inconscientes que al ser percibidos como perturbadores, han sido desplazados o reprimidos y que tienden a retornar de diversas formas.
Un complejo es un Conjunto organizado de representaciones y de recuerdos dotados de intenso valor afectivo, parcial o totalmente inconscientes. En términos sencillos un complejo es un rasgo físico o psicosocial que nos causa preocupación excesiva. Además, en un sentido coloquial y no estrictamente técnico, se habla de una persona “acomplejada” o que sufre “complejos psíquicos” cuando presenta una marcada disconformidad con alguno o varios aspectos físicos o psíquicos de su persona, los que experimenta o percibe subjetivamente con sentimientos de minusvalía.
¿Cuándo suelen aparecer?
Generalmente se originan en la infancia, se afianzan en la adolescencia y si no se superan, se manifiestan abiertamente en la etapa adulta.
¿Por qué se originan?
Los complejos se generan en la propia mente, a menudo ese defecto que se ven ni siquiera existe, todo está en su cabeza.
Su origen reside en múltiples factores:
- Defectos físicos.
- Choques emocionales.
- Deseos no satisfechos.
¿Cómo se manifiesta una persona acomplejada?
- Generalmente nos encontramos con personas atormentadas, amargadas, que se sienten incómodas y rechazan los cambios naturales de la vida.
- Son personas que se sienten inseguras e inferiores a los demás.
- Tienen problemas de autoestima importantes.
- Los complejos físicos son difíciles de asumir: vivimos en una sociedad marcada por lo superficial y lo físico, que a menudo no busca más allá, en el interior de las personas.
Sentimientos de inferioridad
- Existen dos tipos de sentimientos de inferioridad: los innatos y los adquiridos.
- Con los sentimientos innatos nacemos y conforman nuestra personalidad.
- Los sentimientos adquiridos se crean con el tiempo y son fomentados por el entorno social y cultural, por estar demasiado pendientes del “qué dirán”.
- Hay casos en los que el acomplejado procura disfrazar su problema y adopta actitudes defensivas: pueden aparecer entonces gestos altivos, despectivos y altaneros, insolencia, falta de respeto y tiranía hacia los demás.
En otras ocasiones la persona acomplejada recurre a la provocación con actitudes llamativas o ropas extravagantes.
Características de las personas acomplejadas
- Suelen ser muy observadoras y admiradoras de las virtudes y posesiones ajenas, pero no saben valorar las propias.
- Son hipersensibles y susceptibles: a menudo interpretan los gestos, las palabras o las actitudes de los demás como rechazo o falta de interés por su persona.
- Viven siempre centradas en sus propios problemas y limitaciones.
- Tienen un exagerado temor al fracaso, lo que las lleva a la pasividad.
- Generan un círculo vicioso: por sentirse inferiores actúan de manera insegura, lo que provoca que los demás las consideren incompetentes, y eso conduce a aumentar su complejo.
- Suelen tener problemas de relación con las demás personas.
El papel de la familia
- La familia es el primer factor determinante de los complejos.
- Hasta los 7-8 años los padres forjan el 90% de los criterios con el ejemplo.
- La sobreprotección o la falta de apoyo, así como los reproches sobre determinados comportamientos o conductas del niño causan en éste una baja autoestima.
- Si en su familia el niño no se siente querido, valorado o respetado, su personalidad se tornará frágil e insegura.
El papel de la escuela
- El otro gran foco generador de complejos es el entorno escolar.
- Los niños tienen una gran capacidad para mofarse de los defectos ajenos y bautizar a la víctima con el más sangrante de los apodos posibles.
- Por esa razón convertir en complejo una característica física (una estatura baja o muy alta, la obesidad, las piernas torcidas, los dientes defectuosos, una gran nariz, etc) mediante la burla puede derivar en un severo problema de autoestima.
El papel de la sociedad
- Las pautas de belleza o de vida que marca la sociedad no siempre se ajustan a la realidad.
- Por ello las personas que queden al margen de estos cánones pueden ser presa fácil de complejos.
- Un sector especialmente sensible a estas circunstancias son los adolescentes: para ellos pueden cobrar una dimensión insospechada factores aparentemente tan inofensivos como la aparición de granos, el cambio de la voz, ganar peso o tener un busto pequeño.
- El no saber adaptarse a estos cambios físicos puede conllevar un sentimiento de inseguridad continuo en algunos adolescentes.
- En esta etapa de la vida la apariencia física pasa a ocupar un lugar primordial.
Cómo superar los complejos
- Buscar siempre el lado positivo de las cosas, no todo es negro y negativo, seguro que hay algo que se puede destacar.
- Potenciar tus virtudes y tapar los defectos para superar los complejos, una vez asimilados.
- Ser realista y saber lo que cada uno tiene y a dónde puede llegar.
- Ponerte retos y metas cercanas y accesibles para reforzar tu autoestima, pensando siempre en positivo.
- Intentar tapar los defectos aunque no siempre se puede.
Aprender a vivir con los complejos
- Lo primero siempre debe ser descubrir las causas del complejo y autoconvencerse de que el complejo puede ser vencido.
- Tres normas básicas que permiten o ayudan a superarlos:
- tener un conocimiento de sí mismo y aceptarse tal como cada uno es.
- realizar un esfuerzo personal para superarse.
- abrirse a los demás, iniciar una apertura social.
- Es fundamental aprender a vivir con los complejos, es importante no obsesionarse con ellos y ser consciente de tus complejos para asimilarlos.
- Rescatar el sentido del humor.
- La cirugía estética no es la solución y debe dejarse como la última alternativa: puede perjudicar la psicología de la persona y después de una operación quizás se descubrirá otro complejo y se volverá a plantear otra cirugía.
- Aprender a quererse uno mismo, aceptándose y valorándose, con virtudes y defectos.
- Buscar los aspectos positivos de la propia personalidad y repasar nuestras virtudes y cualidades.
- Jamás se debe basar la conducta, el comportamiento, la vida en general, en la apariencia externa.
- Reforzar la autoestima con pensamientos positivos: así se gana confianza y seguridad en sí mismo, que son los factores que se pierden con los complejos.
- Hay que valorarse por lo que uno es, y no por lo que los demás digan de uno.
Un complejo se forma a partir de las relaciones interpersonales de la historia infantil, puede estructurar todos los niveles psicológicos: emociones, actitudes, conductas adaptadas.
Todos tenemos partes de nuestro cuerpo que no nos gustan y nos llegan a crear alguna incomodidad o complejo. También tenemos alguna preocupación o complejo psicosocial en donde nos sentimos por arriba o por abajo del comportamiento promedio. Si esa característica de tu cuerpo o mente se convierte en un pensamiento obsesivo, entonces podemos tener la certeza que estamos frente a un complejo.
En la parte científica podemos identificar muchos tipos de complejos, entre los más comunes encontramos: El complejo de Edipo o conflicto edipico y el de castración, en psicoanálisis.
Algunos otros complejos que no están clasificados en los manuales de consulta especializados en psiquiatría son:
Complejo de Aristóteles
Complejo de Aquiles
Complejo de Bovary
Complejo de Brummel
Complejo de Caín
Complejo de Abel
Complejo de Cenicienta
Complejo de Hamlet
Complejo de Judas
Complejo de Münchausen o complejo de Pinocho
Complejo de Pulgarcito
Complejo de Wendy
Complejo de Peter Pan
Complejo de Agar y Sara
Complejo de Agripina
Complejo de Alejandro
Complejo de Antígona
Complejo de Brunilda
Complejo de Creso
Complejo de Dafne
Complejo de Electra
Complejo de Empédocles
Complejo de Eróstrato
Complejo de Job
Complejo de Judas
Complejo de Narciso
Complejo de Otelo
Complejo del Psicoanalista
Etc…
- Otros complejos; complejo de Hulk , de nalgón(a), de tener pene chico, de pobre, de rico, de sentirse inteligente, de metrosexual, de ser bondadoso, de tener mucho pecho o nada de pecho y la lista es inmensa. Aquí aplica el dicho de:“dime de qué hablas y te diré de lo que careces”.
Sugerencias para el cambio
- El tratamiento generalmente consiste en una terapia cognitiva conductual (logrando una reingeniería en sus pensamientos) combinada de trabajo en el consultorio y casi siempre el uso de algún ansiolítico o antidepresivo.
- Si el paciente no quiere tomar algún medicamento, se utilizan técnicas de relajación y la tecnología de campo electromagnético pulsante de baja frecuencia a manera de equilibrar el cuerpo disminuyendo la ansiedad y la depresión.
- Desafortunadamente un paciente puede tardar muchos años en darse cuenta de que tiene una alteración en la forma de verse y ser visto por los demás.
- Conocer y difundir más sobre este tipo de complejos. Mostrar modelos saludables en casa y elevar el autoestima del paciente.
- Aceptarse así mismo con virtudes y defectos.
Comencemos aceptando que la condición humana, el sujeto, la sociedad, la cultura, la educación, la política, la economía, son mucho más complejos que los fenómenos biológicos o físicos. Para hacer frente esta época actual, a una sociedad muy compleja, donde los fenómenos sociales, políticos, económicos y culturales se dan indefectiblemente unidos, de tal forma que para poder comprenderlos racional y científicamente habrá que tener en cuenta el contexto particular en donde estos surgen. Por eso, vivir en el siglo XXI, implica vivir en una era con desafíos muy complejos, a los que solo podremos enfrentar si la educación logra promover una inteligencia general apta para comprender la muldimensionalidad en que nos movemos, respetando la individualidad de las sociedades y el contexto de la sociedad global.
¿Qué es la terapia sexual?
El objetivo de la terapia sexual es ayudar a las personas a superar los desafíos físicos y emocionales para tener una relación satisfactoria y una vida sexual placentera.
La disfunción sexual es cuando una persona o una pareja tiene problemas para disfrutar de la actividad sexual. La disfunción sexual es común. De hecho, el 43% de las mujeres y el 31% de los hombres informan haber experimentado algún tipo de disfunción sexual durante sus vidas. Estas disfunciones pueden incluir:
Una vida sexual satisfactoria es saludable y natural. La intimidad física y emocional son partes esenciales de tu bienestar. Cuando se produce una disfunción sexual, tener esa vida sexual satisfactoria puede ser difícil.
La terapia sexual te ayuda a reformular tus desafíos sexuales y aumentar tu satisfacción sexual.
En Clínica Pérez Vieco tratamos la disfunción sexual por vídeo conferencia, sin que esto suponga ningún tipo de limitación. Somos grandes expertos en Sexología Clínica.
Sacando todo el partido a las tecnologías llevamos a cabo la terapia, consiguiendo resultados tan buenos como de forma presencial con las ventajas que conlleva la Terapia Online.
¿Cómo funciona la terapia sexual?
La terapia sexual es como cualquier tipo de psicoterapia. Se trata la enfermedad hablando de sus experiencias, preocupaciones y sentimientos.
Junto con el terapeuta, se elaboran mecanismos de afrontamiento para ayudar a mejorar las respuestas en el futuro, de modo que pueda tener una vida sexual más saludable.
Durante las primeras citas, el sexólogo o la sexóloga hablará sólo contigo o contigo y tu pareja. El psicólogo está ahí para guiarte y ayudarte a procesar tu desafío actual. Para tu tranquilidad añado que hay algunos puntos que deben quedar claros:
- El psicólogo sexólogo NO está ahí para ponerse del lado de una persona o para ayudar a persuadir a alguien.
- Además, todos se mantendrán vestidos. El terapeuta sexual no tendrá relaciones sexuales con nadie ni le mostrará a nadie cómo tener sexo.
El objetivo es brindar un camino para el cambio en un entorno de apoyo y educativo. Es probable que acabes la sesión de terapia con tareas y trabajos que hacer antes de tu próxima cita.
Si el terapeuta sexual sospecha que la disfunción que está experimentando es por algún problema físico por las señales o síntomas que se estén dando, puede recomendarte acudir a un médico.
¿Necesito terapia sexual?
Una forma para determinar si necesitas ver a un psicoterapeuta sexual es analizar qué partes de tu vida son las más afectadas por cómo te sientes en este momento.
Si tu calidad de vida y tu salud emocional se ven muy afectadas por tu disfunción sexual, es muy buena idea ver a un terapeuta sexual o sexólogo. De la misma manera, si la falta de intimidad o la dificultad para comunicarse con tu pareja es tu preocupación personal más seria, un terapeuta sexual es el lugar para empezar.
Lo que debes saber antes de la terapia Sexual
Cuando estés decidido a comenzar la terapia sexual, ten en cuenta estas dos cosas mientras te preparas para decidir con que sexólogo o sexóloga de nuestra Clínica Pérez Vieco harás la terapia.
Compatibilidad
Los terapeutas son únicos. El éxito de la terapia depende en gran medida de lo bien que te comuniques con tu psicólogo y de lo mucho que confíes en él y en su orientación para ayudarte a superar tus preocupaciones.
Si no te sientes cómodo con un terapeuta sexual en algún momento, busca otro.
Solo o en pareja
No tienes que llevar a tu pareja a la terapia sexual. Para algunas personas, la terapia sexual en solitario es adecuada para abordar las preocupaciones. Para otros, tener a ambas personas presentes durante la terapia puede ayudar a mejorar la satisfacción y a construir una conexión más fuerte.
Habla con tu pareja sobre tu decisión de comenzar la terapia. Si quieres que se involucre, pídeselo.
Ayuda psicológica Online para la Terapia Sexual.
Una vida sexual satisfactoria es vital para tu salud por muchas razones. Los elementos físicos y emocionales de una vida sexual saludable tienen beneficios de gran alcance, incluyendo una menor presión sanguínea, una mejor salud cardíaca y la reducción del estrés. El sexo es también una parte natural y divertida de la vida.
Sin embargo, para algunas personas, el sexo es una fuente de gran ansiedad y preocupación. La disfunción sexual puede provocar complicaciones en las relaciones, pérdida de confianza y muchos otros efectos negativos.
La terapia sexual es un enfoque integral para tratar y eliminar los desafíos subyacentes. Estas preocupaciones pueden ser físicas, como la baja circulación. También pueden ser preocupaciones psicológicas, como la ansiedad, el estrés y los problemas de confianza. Además, nosotros aplicamos la tecnología para la realización de las sesiones por vídeo-llamada, ayudando a dar una privacidad e intimidad extra.
La terapia sexual puede ayudar a los individuos y a las parejas a encontrar una forma de tener una comunicación abierta y honesta, de modo que puedan resolver cualquier preocupación o desafío para lograr una vida sexual saludable y feliz.
En nuestros tratamientos, destacará la flexibilidad en su manejo, siempre en respuesta a todas tus demandas.
Nuestra capacidad de adaptación a los pacientes como tú, es lo que nos está permitiendo ser los números uno en tratamientos de este tipo.
Si tú, que estás pasando por un momento de ansiedad, quieres aprender a manejarla, no dejes de recurrir a nuestro servicio de Terapia online, que derriba todo tipo de barreras, para que tú, nos dejes ayudarte. De este modo estarás un paso más cerca de tus objetivos.
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Los pacientes que residen en el extranjero pueden encontrarse bajo circunstancias que en muchas ocasiones agravan sus síntomas o su malestar: disponen de menos arraigo y vida familiar o social, pueden sentirse más solos, tienen que adaptarse a horarios, costumbres y culturas muy diferentes, etc., lo cual puede ser factor de riesgo para problemas psicológicos. De hecho, algunos pacientes presentan un trastorno adaptativo al tener que residir en el extranjero.
Por lo tanto, si eres español en el extranjero, y necesitas asesoramiento psicológico, no dudes en contactarnos.
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PROBLEMAS SEXUALES EN LA PAREJA. CÓMO SUPERARLOS
La sexualidad es un área importante del ser humano, ésta cambia y crece a lo largo de nuestra vida e incluye comportamientos sexuales, las relaciones sexuales y la intimidad.
Dentro de la pareja es un área a destacar y a la que prestar atención. Es la parte más íntima que en muchos casos sólo compartimos con la persona elegida. Y como todos sabemos, a veces no es tan fácil que funcione, hay que cuidarla.
Como ya hemos comentado en algún artículo, el psicólogo estadounidense Robert Sternberg desarrolló una teoría sobre el amor y la relación de pareja, “teoría del triángulo del amor” donde incluía tres áreas fundamentales para describir una relación de pareja suficientemente buena:
- Pasión: deseo sexual o romántico de gran intensidad, acompañado por una fuerte tendencia a buscar la unión física y/o emocional con el otro.
- Intimidad: conocimiento del otro y confianza en lo que es, lo que hace y lo que siente y preocupación por su bienestar. Necesidad de acercamiento y de compartir lo que sentimos y pensamos, de compartir nuestro espacio interior.
- Compromiso: voluntad de mantener el vínculo y sentimiento de responsabilidad al respecto. Interés en superar las adversidades, más allá de las circunstancias temporales. Además, cada pareja elige qué tipo de compromiso establece y qué tipo de reglas… Exclusividad, pareja abierta, convivencia conjunta, separada…
En este artículo queremos centrarnos en la pasión, en la
sexualidad como el área que más rápidamente se suele desarrollar y, al mismo tiempo, más rápidamente se suele desvanecer. La intimidad se desarrolla más lentamente, y el compromiso más gradualmente todavía.
¿Por qué la sexualidad en muchos momentos decae en la pareja?
Hay infinidad de motivos por los que la sexualidad se puede ver afectada en la relación de pareja y no siempre tiene que ver con la vida sexual en sí.
Nosotros, como psicólogos sexólogos, vemos al ser humano como un todo y no aislamos la sexualidad del resto de áreas vitales de la persona y de la relación de pareja.
Diversos estudios revelan que el enfado, el resentimiento, las enfermedades, el aumento de peso o el estrés son las principales causas por las que no se tiene una sexualidad satisfactoria.
Desde nuestra experiencia profesional muchos de los motivos por los que el sexo no funciona tienen que ver con un deterioro en la relación de pareja debido a diversos acontecimientos, tanto laborales, como personales, el nacimiento de un hijo, un “fracaso” sexual ocasional que puede provocar ansiedad a posteriori, etc…
Cuando es imposible no comunicarse.
Las diferencias en la relación pareja, una mala comunicación llena de juicios, exigencias, críticas, la no aceptación del otro… son la causa mayor que tanto hace que nos cerremos y desarrollemos inhibiciones de cara a la sexualidad. Cuando existen tantas diferencias no resueltas en la relación de pareja, dentro de la sexualidad el primer afectado es el deseo sexual.
La relación de pareja es un fuerte que tienen que construir y cuidar ambos miembros de la pareja y si la responsabilidad no está compartida y negociada, el resto de áreas pueden comenzar a tambalearse. Los momentos de crisis en la pareja son vitales, forman parte de la relación de pareja al igual que las crisis vitales individuales forman parte de la vida, por ello hay que saber aprovecharlas para crecer y desarrollarnos.

En muchas ocasiones, nos encontramos sumergidos en nuestro mundo interno, acudiendo a terapia sin hablar con nuestra pareja sobre lo que estamos sintiendo en la relación, pensando que tenemos algún problema individual con respecto a nuestra propia sexualidad, exigiéndonos cumplir con lo que se supone que tenemos que cumplir sin darnos cuenta que lo que nos sucede puede ir más allá, puede estar relacionado con algún momento vital importante nuestro o de la relación de pareja.
Nuestro cuerpo, desde la inhibición sexual, nos avisa de que algo no está funcionando bien, algo está sucediendo y, por tanto, tenemos que atenderlo.
¿Qué hacer para cuidar/recuperar la sexualidad dentro de la pareja?
Como vemos, en muchas ocasiones “el síntoma” no es más que una alarma para revisar el resto del funcionamiento de la relación de pareja y de nuestro mundo individual.
La sexualidad no es gimnasia y por ello tenemos que conocer nuestro cuerpo, lo que nos gusta y lo que no. Y por consiguiente y hablando de sexo con nuestra pareja conocer qué le gusta a la otra persona.
“El sexo se aprende haciéndolo y no estudiándolo”
En la sexualidad en pareja existe una doble reciprocidad o placer, es decir, el placer que siento yo por dar placer a la persona que me gusta y el placer que siento al darme placer a mí la persona que me gusta, habiéndonos elegido mutuamente. Es un compartir, un dar y recibir.
Y el sexo no siempre tiene que ser igual, esto hará de él un juego con mucha más motivación.
Cuando vemos que aún así esta área sigue mermada, es hora de plantearnos qué problemas estamos teniendo en nuestra relación de pareja. Si no nos estamos sintiendo cuidados, atendidos, reconocidos se producirá una brecha, un distanciamiento entre tú y tu relación de pareja y por mucho que atendamos el tema de la sexualidad de manera independiente si no resolvemos el verdadero problema, la sexualidad se va a seguir viendo afectada.

En muchas ocasiones, aunque nos lo propongamos, es difícil llegar a un punto común y de entendimiento en pareja (por mucho amor que nos profesemos), por ello un buen recurso puede ser acudir a terapia de pareja que incluya terapia sexual en este caso.
Como vemos, es muy difícil separar la sexualidad/pasión de la intimidad y del compromiso.
En este artículo te hemos damos unas pinceladas de lo que consideramos que pueden ser los causantes de que no tengamos una sexualidad placentera en nuestra relación de pareja, pero no olvidemos que la sexualidad es algo muy subjetivo de cada persona y de cada relación de pareja y por ello no es medible bajo ningún criterio concreto, sólo a través de la propia satisfacción de cada uno y de cada pareja.
Varones mayores de 40 años, víctimas de disfunción eréctil.
Los síntomas son de fácil reconocimiento, la ausencia o dificultad para lograr una erección y completar una relación sexual por tres meses o más.
En el mundo se estima que la disfunción eréctil afecta a los varones mayores de 40 años, en un 55 por ciento en forma leve, al 35 por ciento de manera moderada y al 10 por ciento en forma severa.
La principal afectación suele ser la autoestima, un gran porcentaje de los pacientes se resiste a reconocerlo y a recibir tratamiento psicológico y/o médico, lo que genera problemas en la relación de pareja o tensiones en el núcleo familiar.
De manera estricta, la disfunción eréctil no es una enfermedad sino una patología ya que no representa un riesgo o peligro en la salud del varón, lo que realmente se trata en esta consulta es la sensación de ansiedad que afecta física y emocionalmente a los hombres que la padecen.
Los síntomas son de fácil reconocimiento, la ausencia o dificultad para lograr una erección y completar una relación sexual por tres meses o más.
El diagnóstico consiste en un examen físico en testículos, pene, recto, sistema nervioso y flujo sanguíneo, a partir de los datos que el historial clínico arroje, se podrán recetar tratamientos que van desde los fármacos hasta psicoterapia y terapia sexual cognitivo – conductual cuando se presenten casos de estrés, ansiedad, culpa o depresión.
Es necesario contemplar factores de aparición como la medicación por enfermedades como antihipertensivos, depresión y otras enfermedades del corazón. Es importante descartar problemas como es la prostatitis.
Entre los factores de riesgo modificables se encuentran el consumo de sustancias ilegales, el consumo de alcohol, tabaco y falta de actividad física. Los especialistas en sexología recomiendan visitar al especialista una vez al año para descartar otras complicaciones infecciones o cáncer.
Es frecuente la disfunción eréctil o los problemas de erección.
La disfunción eréctil es un problema frecuente; de hecho, más del 50% de los hombres de edades entre 40 y 70 años experimentan disfunción eréctil en algún momento. Si tienes problemas de erección, no tienes que sentirte como si fueras el único.
La disfunción eréctil es un problema de salud sexual común entre los hombres. La disfunción eréctil afecta aproximadamente a uno de cada diez hombres. Por lo tanto no hay nada de lo que avergonzarse si tú o tu pareja experimentáis disfunción eréctil.Pero una buena parte de los casos de disfunción eréctil se pueden tratar.
Los cambios en el estilo de vida como el ejercicio físico regular y dejar de fumar también pueden ayudar a mejorar la disfunción eréctil.
La probabilidad de la disfunción eréctil aumenta con la edad. Más del 50% de los hombres entre 40 y 70 años experimentan disfunción eréctil.
Se estima que, en Europa, más de 30 millones de hombres tienen algún grado de disfunción eréctil y esto aumentará a aproximadamente a 43 millones en 2025.
Hasta el 80% de los casos con disfunción eréctil se deben a causas físicas. Sin embargo, para muchos hombres la causa de su disfunción eréctil puede ser tanto física como psicológica (por ej., estrés y ansiedad).
La disfunción eréctil también puede ser un efecto secundario de medicamentos que los hombres toman para tratar otras enfermedades.
Problemas de erección al llegar a los 50.
Cuando el varón entra en la quinta década de su vida, existen diversas situaciones que pueden provocar una Disfunción Eréctil o Problemas de Erección a los 50 años. Cuando se superan las cinco décadas de edad, se pueden dar o aparecen las siguientes situaciones:
- Baja la producción endógena de testosterona. Aparece la Andropausia o Síndrome de baja producción de testosterona.
- La convivencia con la misma pareja puede hacer que las relaciones sexuales puedan volverse monótonas y/o aburridas.
- Aparición de las enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial, aumento del colesterol…
- Un gran número de varones mayores de 50 años pasan por períodos difíciles en su vida laboral o profesional, necesitando medicación como anti-depresivos, ansiolíticos…
- Superados los 50, la grasa se deposita en la barriga, que produce cambios físicos.
- Una vez alcanzada la media centena no se realiza la misma actividad física con la regularidad necesaria para mantener una buena salud física y circulatoria.
- Las parejas del hombre a los 50 normalmente comparten la misma edad o cercana, con lo cual también pueden perder apetito sexual, haciendo que la frecuencia de relaciones sexuales sea menor.
- El sedentarismo impide llevar una dieta sana y variada.
Situaciones o hábitos que mejoran la disfunción
Al margen de recomendar los principales tratamientos para la disfunción eréctil existen una serie de hábitos o conductas que ayudan a recuperar la función eréctil. Algunas son las siguientes:
- Perder peso: corregir el sobrepeso es muy importante, ya que a menos peso mejor será la erección.
- Llevar una dieta variada: ésta debe incluir pescado azul, verdura y fruta…
- Se deben evitar malos hábitos como el consumo de alcohol o el tabaquismo.
- Evitar siempre que se pueda el consumo de antidepresivos o inductores del sueño.
- La práctica de ejercicio físico mejora la circulación y la oxigenación celular
- Hablar directamente con la pareja
- En el caso de que el paciente padezca diabetes, se debe coordinar con el endocrinólogo para mejorar los niveles de glucosa en sangre
Factores que pueden afectar la inhibición del deseo sexual en el varón y en la mujer
Conocimiento, confianza y autoestima aparecen como los grandes remedios para evitar el bloqueo del apetito sexual
La ausencia de deseo es uno de los problemas sexuales más frecuentes en nuestra sociedad. El estrés, los conflictos en la relación, la falta recurrente de momentos de intimidad o el padecimiento de un periodo de astenia está en muchas ocasiones en la raíz del problema. Cuando la inhibición del deseo se siente como un mal perenne, difícil o imposible de superar, cuando un periodo de apatía se prolonga y comienza a causar otros problemas o cuando se ha intentado realizar cambios en la relación y no han surtido efecto, el malestar debe tomarse en serio.
La falta de deseo no es una tontería, un capricho o una situación a la que hay que resignarse. De hecho, el deseo sexual es una emoción que nos prepara para poder vivir una experiencia placentera. Pero sucede que, en ocasiones, no se puede sentir aunque se busque; el deseo se resiste a aparecer, ya que el impulso de desear no sólo depende de la voluntad. Se hacen presentes factores inhibidores y estimulantes, y según el predominio de unos u otros en diferentes situaciones, el deseo se materializará o no. Por ejemplo, el amor es un gran estimulante para que se haga presente, mientras que el miedo es un fuerte inhibidor que lo anula o desecha.
Deseo no es excitación
No hay que confundir deseo sexual con excitación sexual. La excitación es una respuesta fisiológica que implica manifestaciones físicas como la erección o la lubricación. El deseo es el impulso que lleva a buscar el placer. Es cierto que, en condiciones normales, deseo y excitación actúan de forma conjunta. Sin embargo, en ocasiones puede darse una alta intensidad del deseo y, pese a ello, producirse bloqueos en la excitación sexual. O a la inversa.
La ausencia de deseo, sencillamente, se resume en la falta de querer o en no poder disfrutar de un placer. ¿Cómo es posible que esto suceda? Pues sucede, y muy a menudo, a tenor de los datos clínicos de las consultas de especialistas, que confirman que es uno de los problemas que más pacientes genera. Es algo muy corriente, pero al mismo tiempo muy particular, pues cada persona desea o inhibe su deseo por causas diferentes.
¿Qué factores influyen en la inhibición del deseo sexual?
La baja autoestima y el sentimiento de culpa son los dos grandes inhibidores y bloqueadores del deseo sexual, pero en ellos subyacen otras causas que conviene revisar:
Los miedos: a no dar la talla, a fallar, al ridículo y a exponerse al rechazo; a mostrar y ofertar el cuerpo; a la posibilidad de embarazo o de exponernos a enfermedades de transmisión sexual.
Las ansiedades: la principal es la de llegar al orgasmo, como si el goce se tratara sólo de ello.
La falta de tiempo y el estrés: las tensiones y las prisas son el polo opuesto de la tranquilidad y el relajo, condiciones necesarias para disfrutar de un placer.
Los enfados y conflictos: inmersos en ellos nos bloqueamos y cerramos, lo contrario a lo que precisamos, puesto que el deseo requiere de una actitud abierta a relacionarnos.
Los tabúes y prejuicios: la prohibición y la suciedad con la que se ha revestido a los órganos sexuales. La particular interpretación respecto a conceptos como la honra, la integridad y la decencia alejan el placer del juego erótico.
La falta de comunicación: no hablar abiertamente de lo que nos gusta, no compartir intimidad, no hacer partícipe a la otra persona de nuestra vulnerabilidad es una manera de se inhiba o se bloquee el deseo.
La falta de ilusión y pasión por la vida: una actitud negativa, pesimista, derrotista, apática y rutinaria, que no afronta los riesgos de un cambio, no sirve para gozar.
La ignorancia: tanto teórica como práctica del cuerpo sexuado impide la experimentación, base de todo conocimiento del placer y de mantener debidamente erotizado el cuerpo.
Algunos medicamentos: determinados ansiolíticos, antidepresivos o fármacos para tratamientos de hipertensión arterial y otros, pueden incidir, aunque no se conocen del todo sus efectos secundarios, por la falta de contrastadas experimentaciones.
¿La falta de deseo tiene cura?
El deseo sexual como experiencia subjetiva puede ser educado y potenciado, de ahí que su inhibición pueda ser tratada, trabajada y superada. Tanto el hombre como la mujer están preparados por la naturaleza para desear y buscar el placer. Hacerlo de manera satisfactoria, desde el respeto a uno mismo y a los demás, con honestidad a las propias creencias y a las ajenas es una facultad del ser humano que vive en libertad.
¿Afecta la inhibición del deseo sexual de igual manera al hombre y a la mujer?
Los estudios realizados hasta el momento indican que el bloqueo sexual es más habitual en la mujer que en el hombre. Valores y educación distintos, junto con expectativas diferentes de lo que se espera de la persona en función de su género, condicionan y llevan a la mujer a mezclar el amor romántico con el placer, a mantener un papel pasivo en las relaciones y a ser ella objeto de deseo pero no desear.
Una vez asumida la realidad de este desequilibrio, numerosos estudios acuerdan pautas necesarias para mejorar la vida sexual de la mujer, muchas veces recelosa de admitir el problema o incluso desmotivada para demandar un cambio.
En el hombre también se observan dificultades de deseo sexual, pero en general son más transitorios y relacionados con momento vitales que favorezcan la aparición de alguno de los factores a los que anteriormente hacíamos alusión. Los que encontramos con mayor frecuencia serían los que tienen que ver con el estrés, el cansancio, la enfermedad, el enfado, la ansiedad y en especial el miedo a fallar o a no dar la talla.
Para lograr terminar con la inhibición del deseo sexual hay que procurarse a uno mismo y a una misma:
- Un buen conocimiento personal, tanto a nivel corporal como cognitivo-emocional.
- Una actitud positiva, saludable y abierta sobre la sexualidad y el placer.
- Un buen entrenamiento corporal que mantenga el erotismo a través de la caricia.
- Cuidar la salud, la dieta, en definitiva el cuerpo es un buen síntoma de que la persona se quiere, y quiere gozar.
- Una apuesta por la ilusión, la pasión y la fantasía.
